Doblemente sometidas, las mujeres fueron víctimas principales de la guerra y de la dictadura. En 1940 había más de 17.000 reclusas consideradas presas políticas. Las que tenían hijos pequeños se vieron obligadas a criarlos en cárceles hacinadas y antihigiénicas, y los hijos mayores les fueron arrebatados e internados en centros de beneficencia: 9050 en 1942, según el Ministerio de Justicia.
Según la primera legislación laboral franquista, las mujeres tenían que dejar el trabajo al casarse, recibiendo una indemnización denominada dote; las mujeres casadas que quisiesen seguir trabajando precisaban de la autorización de sus maridos. Como había ocurrido en la Alemania nazi, para la mujer española la vida se redujo a las tres k: kinder, küche y kierche (niños, cocina e iglesia).
En abril de 1964 el general Franco tuvo que volver sobre sus pasos y revisar un artículo del Código Penal, por el cual los padres y maridos tenían derecho a matar a sus hijas y esposas y los hombres que cometían adulterio con ellas. El "parricidio por honor" estuvo vigente en España entre 1944 y 1964. Si el marido se contentaba con una denuncia, la esposa infiel podía ser condenada hasta a seis años de cárcel.
La Sección Femenina se encargó, sobre todo desde las ciudades, de las tareas de encuadramiento y reeducación. En sus libros de texto, en las declaraciones de sus dirigentes y en su propaganda se encuentran auténticas perlas para el psicoanálisis: "La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular - o disimular- no es más que el eterno deseo de encontrar a quién someterse" (Medina, revista de la Sección Femenina, 3 de agosto de 1944). "Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles" (Pilar Primo de Rivera, en 1942). Una moral mojigata, timorata y absurda se adueñó de una sociedad en la que hombres y mujeres buscaban no llamar la atención, no destacar, pasar desapercibidos.
La obsesión por los pecados de la carne fue una preocupación fundamental de la neurosis moral de la Iglesia Católica. Pildain, obispo de Canarias, protestó por la desnudez de las estatuas situadas en lugares o establecimientos públicos y sugirió que se les pusiera un taparrabos. Para él los novios no debían encontrarse nunca solos, pues la concupiscencia les poseería de otro modo.
El diseño se hizo teología. Debajo de cada sotana vibraba Coco Chanel y se escondían anhelos inconfesables y -en algunos casos- inconscientes. Se vigilaban los centímetros y los escotes. Las obsesiones con los pecados de la carne y las preocupaciones de costurera hicieron gastar incontables neuronas, ríos de tinta y sudores, muchos sudores, a nuestros pastores. Pla y Daniel, que sucedió como primado a Gomá en 1940, receló en voz alta de los pantalones cortos con que vestían los jóvenes falangistas, pues lo que dejaban ver podría excitar a las muchachas (y quizás a algún que otro obispo). Las niñas debían llevar falda hasta las rodillas, y "las que han cumplido doce años deben llevar medias".
Este control, este sometimiento y juicio continuos, hicieron que la sociedad española y, sobre todo, las mujeres buscasen el anonimato, la ocultación, la vida limitada a la familia. Mimetizarse para sobrevivir. Y sobrevivir con miedo.
Las mujeres como cuerpo social, al igual que la clase obrera o los intelectuales, fueron castigadas por intentar cambiar las reglas del juego. Franco y los suyos impusieron el machismo junto a la defensa de los intereses de su clase. Hijos, nietos, legatarios de aquellos años, los españoles de este siglo somos herederos de aquellos cuarenta años de violación sistemática.

















Los nuevos hallazgos de un equipo internacional de investigadores muestran que la mayoría de los neandertales en Europa murieron hace unos 50.000 años. La visión dominante hasta ahora de una Europa habitada por una población neandertal estable durante cientos de miles de años hasta la llegada de los humanos modernos debe ser revisada.
Los resultados indican que hubo una mortandad masiva en los neandertales europeos hace unos cincuenta mil años. Posteriormente, un pequeño grupo de neandertales recolonizaron el centro y el oeste de Europa, donde sobrevivió durante otros 10.000 años antes de que los humanos modernos entráramos en escena.

Entre 100.000 y 150.000 personas salieron de Málaga hacia Almería por la ruta de la costa. Fue la llamada desbandá. Gente que huía de la miseria y del hambre que traía la guerra, pero también escapaba del asedio de la aviación alemana, de los disparos de los barcos italianos, de la marina de guerra franquista y de la metralla que caía desde los montes.
Estos estudios han sido complementadas con los datos brindados por los estudios de las economías mixtas de las poblaciones actuales primitivas de cazadores-recolectores. Como en los bosquimanos del desierto de Kalahari en Suráfrica, que se comparan con las de los cazadores-recolectores paleolíticos, para poder deducir lo que debió ser con anterioridad.
"También resulta cuestionable la idea que considera que en la prehistoria los varones cazaban y las mujeres cocinaban lo traído por sus esposos. Este estereotipo es resultado de proyectar sobre el pasado la distribución de roles de la realidad circundante de "las mujeres dependientes y los varones sustentadores jefes de familia", sacando la conclusión de que siempre ha sido así. Así como debido al androcentrismo de algunos historiadores, que han extendido la creencia de que era ejecutada exclusivamente por los varones, distorsionando la participación real femenina y cooperativa, ya que toda la banda cazaba y viajaba junta, como lo creía Gordon Childe y otros historiadores posteriores".


“Europa está al borde de un precipicio” señaló Wood hace unos días. Los propios políticos de Bruselas temen que Grecia se vuelva ingobernable. “Si todavía no ha llegado a este punto es gracias a los dirigentes reformistas. El PASOK - el partido socialdemócrata griego dirigido por Giorgio Papandreu - está ansioso por demostrar sus “cualidades de estadista” y su patriotismo, es decir, su dedicación a los intereses de los banqueros y capitalistas; dispuesta a llevar sobre sus hombros todo el odio del programa de austeridad, e incluso a sacrificarse ante el altar del capital griego y europeo, si es necesario".



Hace unos 10.000 años el paisaje era distinto: agua, una fértil vegetación y una abundante vida animal y humana conformaban lo que hoy es un inmenso desierto árido y pedregoso.