El patriarca Judá tuvo tres hijos: Er, Onán y Selá. A su debido tiempo, casó al malvado Er con una cananea llamada Tamar, pero el Dios Yahveh, avisado de la maldad de Er, hizo que muriese. Entonces Judá le pidió a Onán que se casara con su cuñada y procurara descendencia a su hermano muerto —un favor que después Moisés haría obligatorio con la Ley del levirato—. No obstante, Onán sabía que aquella descendencia nunca sería suya y por ello «trillaba dentro pero sembraba fuera»; es decir, aunque tenía relaciones sexuales con Tamar a menudo, practicaba el coitus interruptus, literalmente 'coito interrumpido', eyaculando fuera de la vagina de su cuñada. De esta manera, evitaba tener que mantener hijos que no llevarían su propio apellido e impedía que la herencia de su padre se repartiera. Por este pecado Dios hizo que la Tierra se lo tragara.
Con el paso de los años, el significado ha ido variando y hoy en día es sinónimo de masturbación.
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| Johann Nepomuk Geiger (1840) |
En la edición de 1880 de una enciclopedia familiar inglesa, bajo la entrada ONANISMO se advertía a los padres que debían vigilar a los hijos por si se aficionaban al vicio. Los primeros síntomas eran inconfundibles: debilidad de las piernas, ojeras y amor a la soledad. Pero si persistía, la enciclopedia prometía mayores desdichas: «Algunos de los más lamentables ejemplos de decrepitud juvenil, afecciones nerviosas, ceguera, debilidad mental y fatuidad mental en las primeras fases de la vida [...] son atribuibles a esta desdichada práctica».
Caso aparte merece la obsesión contra la masturbación (y la sexualidad en general) de la época franquista. La masturbación preocupó a todos los intelectuales de la Iglesia Católica y se utilizó la mentira y la falsificación para «prevenirla». El censor padre García Fígar atribuía a tocarse los siguientes problemas de salud física y mental: «Desnutrición orgánica. Debilidad corporal. Anemia general. Caries dentales. Flojera en las piernas. Sudor en las manos. Opresión grande en el pecho. Dolor de espalda y nuca. Pereza y desgana para el trabajo y hasta imposibilidad de realizarlo. Acortamiento de la vida sexual, imposible de rescatar más tarde. Pérdida de atracción para el sexo contrario y repugnancia al matrimonio».
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| Martin van Maële en La Grande Danse macabre des vifs (1905). |
Peter Villanueva Hering: Errores, falacias y mentiras. Ediciones del Prado, Navarra, 2000
http://www.jotdown.es/2015/07/sexo-en-el-franquismo-ii-el-regreso-a-las-tinieblas/
https://wlm3.com/tag/onan/
































