sábado, 18 de abril de 2009

El horror cotidiano

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En enero de 2007, el Holocaust Memorial Museum recibió una donación anónima, un álbum de fotografías con la inscripción, Auschwitz 21.6.1944. La singularidad del libro es doble, ya que apenas existen fotos del mayor campo de concentración nazi, el complejo Auschwitz-Birkenau, y además son las primeras fotografías que muestran la vida diaria de los verdugos.

A pesar de no contener ningún nombre, las fechas y restos de un uniforme hacen pensar que el álbum lo creó el Obersturmführer de la SS Karl Höcker, ayudante del comandante de Auschwitz, SS-Sturmbannführer Richard Baer. Höcker estuvo en el campo desde mayo de 1944 hasta la evacuación en enero de 1945 y se le considera responsable de unas 1.000 víctimas.

Las imágenes muestran la vida y actividades de los captores del campo. Lo cotidiano del horror.

Fotos de jóvenes tomando el sol, cantando a coro o relajándose tras la jornada laboral. Las imágenes horrorizan por lo que no muestran: el campo de concentración de Auschwitz en 1944. Este periodo es el de máxima utilización de las cámaras de gas, con la llegada masiva de judíos de Hungría.

En la imagen, un oficial de las SS toma el sol junto a sus ayudantes. Unos metros más allá, las cámaras de gas trabajan a pleno rendimiento.

Soldados que entonan alegres canciones o ríen junto a las enfermeras, jóvenes felices y despreocupados que pasan una tarde en el campo y se divierten junto a sus compañeros. Estos sonrientes muchachos organizaban los pelotones de prisioneros judíos y les obligaban a desnudarse. Un grupo de ellos cortaba el pelo de las mujeres. Seguidamente, los soldados conducían a sus víctimas a toda prisa hacia las cámaras de gas y escuchaban sus espantosos gritos antes de morir. Según el testimonio de algunos supervivientes, se divertían con el espectáculo y hacían las más variadas bromas. Después, inspeccionaban los cadáveres y sacaban el oro de los dientes y los anillos de los dedos.

Cerca de un total de 1.000 hombres y 200 mujeres de las SS sirvieron como supervisores de vigilancia en el complejo de Auschwitz. Junto a los barracones de sus víctimas, sus instalaciones disponían de una panadería, una barbería, garaje, gasolinera, almacenes y pequeños jardines con fuentes y hermosas flores.

En su descripción de los horrores del campo de Treblinka, Vasili Grossman asegura que aquellos alemanes se aplicaban a la tarea de exterminar gente “como si se tratara de cultivar coliflores o patatas”. “Hacían gimnasia; cuidaban apasionadamente su salud y comodidad de su vida cotidiana” – explica. “Cultivaban jardines y lechos de flores junto a sus barracones. Iban de vacaciones a Alemania varias veces al año, porque sus jefes pensaban que su trabajo era demasiado perjudicial para su salud y querían protegerlos”.

“A veces los hombres de las SS organizaban una especie de picnic junto a los hornos —prosigue Grossman— Se sentaban allí, a barlovento, bebían vino, comían y miraban las llamas…” “Organizaban partidos de fútbol, un coro y bailes para los condenados… Una de las principales diversiones eran las violaciones nocturnas y la tortura de las jóvenes más hermosas, seleccionadas de cada transporte de prisioneros. Por la mañana los propios violadores las llevaban a la cámara de gas”.

El comandante al mando de Auschwitz, Rudolf Höss, vivía a escasos metros de los crematorios, junto a su mujer y sus cinco hijos. Los testimonios de quienes le conocieron aseguran que Höss era un padre y marido ejemplar, un hombre tranquilo y de apariencia bonachona. Según Abram L. Sachar, “estaba orgulloso de su ejemplar vida familiar y de la dedicación a sus hijos y sus mascotas. Recordaba con nostalgia cómo se había visto obligado a irse de una celebración navideña para atender tareas en las cámaras de gas”.
“Cuando su canario murió, —explica Sachar— colocó con ternura su cuerpo en una pequeña caja, puso encima una rosa y lo enterró bajo un rosal del jardín”.

domingo, 12 de abril de 2009

Anécdotas y curiosidades de la ciencia

La X

La palabra árabe que se usaba para representar una cantidad desconocida era 'shei'. Se transcribió al griego como 'xei'. Se fue acortando y quedó como 'x'. Por eso representamos con X un número cualquiera.

Leonardo

Leonardo da Vinci fue estrictamente vegetariano, llamó a los omnívoros "devoradores de cadáveres". Homosexual, sufrió persecución estando a punto de enfrentarse a la Inquisición. Queda evidenciado sus relaciones con sus aprendices, especialmente con Salai. En Florencia, cuando Leonardo era aprendiz de Verrochio, se presentó una denuncia contra el pintor acusándolo de pederasta. Sus protectores consiguieron que eludiera el juicio público. En cualquier caso, Leonardo permaneció soltero y sin hijos. En la parte científica se puede ver el interés de Leonardo por los estudios anatómicos del cuerpo humano, basados en las autopsias de cadáveres que realizaba, a pesar de que esta práctica estaba prohibida. Se cree que pudo diseccionar unos treinta cadáveres con los que dibujó con detalle y claridad gran parte de los órganos del cuerpo.

Historia de amor
 En 1560 el condón de lino se usó por primera vez en Italia para la prevención de enfermedades venéreas.

Da igual

Las dos rayas = que indican igualdad comenzó a utilizarlas el matemático inglés Robert Recorde hace más de cuatrocientos años. En uno de sus libros cuenta que eligió ese signo porque "dos cosas no pueden ser más iguales que dos rectas paralelas".

Gulliver

El escritor Jonathan Swift (1667-1745), mencionaba, en su obra Los viajes de Gulliver, "dos estrellas menores o satélites que giraban alrededor de Marte". Describió con gran precisión sus proporciones y sus órbitas. Más de siglo y medio después, en 1877, las dos lunas de Marte, bautizadas con los nombres de Fobos y Deimos, fueron descubiertas oficialmente por el astrónomo Asaph Hall (1829-1907).

La guillotina

En 1792 Joseph-Ignace Guillotin, promueve ante la Asamblea Nacional de Francia un método de ejecución para "decapitar sin dolor" basado en un instrumento utilizado para la pena capital en la Escocia del siglo XIV. Hay que tener en cuenta que, hasta ese momento, se decapitaba con hacha o espada y, en muchas ocasiones, el verdugo tenía que darle varios hachazos al reo para “acabar su trabajo” (de ahí que las familias que podían permitírselo dieran al verdugo una “propina” para que hiciera bien su trabajo).

El “pavo” de Franklin

El gran científico, Benjamin Franklin, propuso al Congreso Continental de Estados Unidos en 1789 que el símbolo nacional fuera el pavo. Se eligió el águila en 1938.

Caballo de vapor

James Watt mejoró mucho la máquina de vapor y definió una unidad para medir su potencia: El caballo de vapor. En aquella época, en las minas se utilizaban caballos para extraer materiales. Watt midió el trabajo que realizaba un caballo típico durante un período de tiempo y luego calibró sus máquinas de acuerdo con ello. Así, pudo decir a su clientela que una máquina de un caballo de vapor reemplazaría a un caballo.

Kelvin

William Thomson(1824-1907) matemático y físico británico, más conocido como Lord Kelvin,ingresó con tan sólo diez años en la Universidad de Glasgow. En el año 1848, Kelvin estableció la escala absoluta de temperatura que sigue llevando su nombre. Sus investigaciones en el campo de la electricidad tuvieron aplicación en la telegrafía. Estudió la teoría matemática de la electrostática, llevó a cabo mejoras en la fabricación de cables e inventó el galvanómetro de imán móvil y el sifón registrador.


Las tonterías de Einstein

Los padres de Albert Einstein, llegaron a pensar que su hijo era retrasado. Hablaba con mucha dificultad hasta los nueve años, le costaba responder a las preguntas más sencillas y en el colegio recibía malas calificaciones.

Un tonto de verdad

El fisiólogo Theodor von Bischoff investigó sobre el peso de cerebros humanos. Tras años de acumular datos observó que el peso medio del cerebro del hombre era 1350 gramos, mientras que el promedio para las mujeres era de 1250 gramos. Durante toda su vida se basó en este hecho intentando presentar a la mujer como un ser de menores capacidades intelectuales que el hombre. A su muerte donó su propio cerebro para el estudio. El análisis indicó que pesaba 1245 gramos.

La relatividad

Un entrevistador le preguntó al astrónomo y físico inglés Eddington: "He oído que usted es una de las tres personas en el mundo que entienden la teoría de la Relatividad General". Al oírlo, Eddington puso cara de perplejidad. Cuando el entrevistador le pregunto la razón respondió:"Estoy tratando de pensar quien puede ser la tercera persona".

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La crisis que vino de España


La primera crisis del capitalismo vino de España. El crack de 1720: consecuencia de la guerra española
En el último cuarto del siglo XVII, desaparecida la preponderancia española, dos potencias se disputaban la nueva hegemonía política en Europa: Francia y el Imperio Austriaco. Inglaterra y los Países Bajos, recelosos, abogaban por una política de equilibrio continental y centraban sus esfuerzos en crear imperios coloniales que asegurasen su desarrollo económico. Durante los siglos precedentes, Inglaterra había intentado penetrar en el mercado colonial español, su cada vez mayor poderío económico y naval hacía que la “pérfida Albión” considerase Hispanoamérica como un objetivo central de su agresiva política exterior.
En este contexto internacional, moría sin descendencia, el 1 de noviembre de 1700, el enfermizo Carlos II. En su testamento dejaba como heredero de la Corona española a Felipe de Anjou, nieto del rey de Francia Luis XIV. El peligro de unión de las dos Coronas, española y francesa, llevó al resto de potencias a crear, en 1701, la Gran Alianza de la Haya. Inglaterra y el Imperio Austriaco declararon la guerra a Francia y a la Monarquía española de Felipe V.
Un año después, la Gran Alianza decidía apoyar al archiduque Carlos de Austria, pretendiente a la Corona española, quien en 1703 fue nombrado en Viena, Rey de España. Ese mismo año Portugal y Saboya se incorporan a la Gran Alianza. Mientras tanto, la muerte del emperador Leopoldo y la subida al trono austriaco del Archiduque Carlos, hicieron variar a los aliados de opinión. En la nueva situación, el peligro de hegemonismo europeo ya no estaba tanto en Francia, como en el Imperio austriaco, si Carlos de Austria lograba reunir las dos coronas. El viraje de la política de los aliados se puso de manifiesto en la Paz de Utrecht (1713) y en los acuerdos de Rastatt (1714). En ellos se establecía el nuevo mapa político europeo. España resultó la gran perdedora y las dos grandes beneficiarias iban a ser Inglaterra y el Imperio Austriaco. La primera consiguió Terranova, Gibraltar y Menorca, la exclusividad del comercio de negros en las Indias españolas y la autorización de efectuar un envío anual a América (el “navío de permiso”). El Imperio se quedaba con el Milanesado, Flandes, Nápoles y Cerdeña (más tarde intercambiada por Sicilia). A los Borbones franceses se les autorizaba a ceñir la Corona española, pero con la prohibición de unir ambos reinos.
Este conflicto y el esfuerzo de expansión colonial hizo que Inglaterra tuviese una enorme deuda pública y la solvencia de la Corona Inglesa para atenderla estaba en duda, así que cotizaba por debajo de su nivel nominal.
En esta situación la South Sea Company logró el monopolio sobre el comercio con las colonias españolas en América.
El comercio con la América española estaba hasta entonces prohibido pero, como ya he señalado, con la paz de Utrecht, a Inglaterra se le abrieron las puertas del apetecible mercado hispanoamericano.
La compañía, a cambio, aceptó cambiar diez millones de libras en bonos del tesoro contra las acciones a una tasa de interés del 6%, lo que equivalía a una renta perpetua para los inversores.
El primer viaje comercial hacia América tuvo lugar en 1717, pero la ganancia fue escasa. entre otras cosas porque era norma general que las metrópolis se reservaran la exclusiva del comercio con sus colonias,exportando productos manufacturados a cambio de materias primas, metales valiosos y productos exóticos, en un intercambio claramente beneficioso para la metrópoli (teoría económica conocida como mercantilismo).
Evidentemente España no estaba dispuesta a dejar entrar productos ingleses en su mercado colonial perjudicando sus propios intereses, y no era de extrañar que los barcos de la compañía fondearan con gran dificultad en los puertos españoles.
Además, La Guerra de la Cuádruple alianza de 1717 a 1721 deterioraron las relaciones entre España y Gran Bretaña, lo que ensombreció aún mas las perspectivas de la compañía. La compañía, seguía manteniendo que era inmensamente provechosa a largo plazo y en 1717, se hizo cargo de diez millones de libras suplementarias de deuda pública contra una nueva emisión de títulos...
La compañía divulgó rumores cada vez más extravagantes sobre el valor potencial de su comercio con el Nuevo Mundo, lo que tuvo el efecto de desatar la especulación. Las acciones subieron rápidamente, pasando de 128 libras en enero de 1720 a 550 a finales de mayo.
La compañía obtuvo la licencia real para comerciar en exclusiva de manera que su atractivo aumentó y sus acciones llegaron a las 890 libras a principios de junio. Este pico incitó a algunos inversores a vender; para limitar la presión bajista, los directores de la compañía ordenaron a sus agentes comprar títulos, manteniendo así su valor en torno a las 750 libras.
El rápido aumento del valor de la acción provocó un frenesí especulativo por todo el país. Los inversores se interesaron por los mares del sur, pero también por otras acciones. A principios de agosto la cotización alcanzó las 1.000 libras.
Entonces la tendencia cambió bruscamente. Otras burbujas estallaron al mismo tiempo en Ámsterdam y París (Compañía del Missisippi de John Law) y la situación económica internacional disminuyó la confianza en la Compañía y aceleró la caída de la cotización. La crisis se propagó a los bancos, también accionistas de la compañía. Entre los accionistas que se arruinaron estuvieron miembros del gobierno; incluso Isaac Newton: después de haber obtenido una plusvalía de 7.000 libras en abril, acabó perdiendo 20.000. Más tarde declaró: "Puedo predecir el movimiento de los cuerpos celestes, pero no la locura de las gentes".
El gobierno intentó desesperadamente salvar la situación, pero no pudo evitar que la cotización se hundiera de forma fulminante hasta por debajo de las 200 libras al finalizar septiembre (menos del 20% de principios de agosto) y se estabilizara sobre las 120 libras antes del fin de año.
Ante la cólera de los inversores (el mismo gerente, John Blunt, fue víctima de un atentado fallido), el Parlamento se disolvió en diciembre, y una comisión ocupó su lugar. En su informe publicado en 1721, y gracias a los informes que el gerente Blunt había entregado a cambio de una amnistía parcial, se reveló un fraude de gran amplitud organizado por los directores de la compañía. Dichos directores fueron arrestados y llevados a la Torre de Londres. La mayor parte fueron desposeídos de sus bienes: así, a John Blunt no le quedaron más de 5.000 libras de las 183.000 que tenía, y James Craggs, miembro de la compañía y político y empresario, se suicidó.
Aunque el nuevo canciller y el primer ministro lord del tesoro, Robert Walpole, anunciaron una serie de medidas para restablecer la confianza pública y la solvencia de la compañía, la ruina de miles de personas no pudo evitarse y Gran Bretaña entró en una grave depresión económica.
La compañía continuó con su comercio (cuando no quedaba interrumpido por la guerra) hasta el final de la Guerra de los Siete años (1756-1763). Sin embargo, su principal función fue siempre manejar la deuda gubernamental más que comerciar con las colonias españolas.
La guerra española fue la causa fundamental de la primera gran crisis económica del mundo moderno.