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martes, 10 de enero de 2023

Fugaces. La realidad gaseosa

Se está perdiendo la relación afectiva con las cosas. Ya casi no tenemos fotos, ni libros, ni discos. Nuestra relación con la realidad ya no es ni siquiera  líquida (como señaló Zygmunt Bauman) sino gaseosa. 

Todo es provisional y precario (como el trabajo), necesariamente pasajero, continuamente novedoso. Mirar hacia atrás es una pérdida de tiempo, como escribir qué o poner una interrogación. 

Perdemos horas leyendo mensajes pretenciosos, rancios y simplones; horas viendo fotos y vídeos de diez segundos que olvidamos en dos; escuchamos canciones con letras tan manidas como su ritmo simplón. Todo es rápido, insustancial. 

Como señala el sociólogo Vicente Verdú, “internet, las redes sociales, Twitter o Facebook han logrado tanto éxito porque han venido a brotar en un momento en que existía una fuerte demanda de comunicación. Pero no ya de una comunicación a la vieja usanza, en la que se comprometía mucho el yo, sino una comunicación efímera y fragmentaria, cambiante y removible a la manera en que la cultura de consumo ha enseñado a adquirir”. Vivimos tiempos en que la imagen ha ganado mucho terreno a la imaginación, y no digamos ya a la escritura. Del mismo modo, la emoción ha robado prestigio a la reflexión. En ambos casos, señala también Verdú, la instantaneidad ha vencido al proceso y el suceso puro a su explicación. De hecho, todos los medios son ya instantáneos, sensacionalistas, emotivos y superficiales. 

Resulta entretenido y ocupamos nuestro tiempo así, mirando un móvil donde la vida pasa fugazmente. Libres. Impotentes.

Imagen: https://www.instagram.com/christopherbucklow/

martes, 15 de diciembre de 2015

El cerebro, nuestra caja de herramientas

Investigadores del Dartmouth Collegue (Estados Unidos) revisan esta semana en la revista Trends in Cognitive Sciences de Cell Press las últimas publicaciones de neurociencia social, y argumentan que nuestra capacidad para responder a los retos de una cultura que cambia rápidamente proceden de la capacidad de nuestros cerebros para reutilizar de forma flexible sus recursos neuronales desarrollados a lo largo de la evolución.
"Esta reutilización nos permite hacer mucho con muy poco", destaca la coautora del trabajo, Thalia Wheatley, que añade: "Nuestros cerebros tienen maleabilidad para crear nuevas combinaciones a partir de cálculos preexistentes y realizar esas computaciones con rapidez y flexibilidad en nuevos contextos".
La capacidad espacial que adquirió el cerebro en su evolución la usamos hoy para saber lo ‘cercana’ que resulta otra persona. Del mismo modo, la maquinaria neuronal que se creó para procesar rostros y objetos se ha reutilizado para leer, y nuestras antiguas vivencias en pequeños grupos de cazadores-recolectores todavía se manifiestan cuando personificamos en alguien problemas universales como el hambre o la pobreza.
La doctora Wheatley, del departamento de Ciencias Psicológicas y del Cerebro del Dartmouth Collegue, describe tres tipos de reutilización que puede efectuar el cerebro. Cada uno sucede en tres escalas de tiempo diferentes.
El primero - la reutilización evolutiva - se muestra en todos los animales, y revela cómo la evolución "utiliza lo que está en la habitación" para resolver un nuevo problema. Esto ocurre lentamente, a lo largo de las vidas, mediante la selección natural. Por ejemplo, nuestro cerebro ha desarrollado la capacidad de la representación espacial del medio que lo rodea, y en la sociedad moderna se ha reutilizado y aplicado al concepto de lo ‘cercana’ o ‘próxima’ que está una persona a nosotros, dentro de un entorno social.
Las otras dos formas de reciclaje que se encuentran en los seres humanos dependen de las capacidades cognitivas sociales. Por una parte está la reutilización cultural, referida al proceso por el cual las invenciones culturales -como la lectura, la música y los sistemas de creencias- se adquieren en la vida por circuitos cerebrales preexistentes de elección entre opciones. "Por ejemplo, no evolucionamos directamente a leer. En su lugar, cada vez más investigaciones sugieren que leemos por la reutilización de la maquinaria neural que en principio evolucionó para procesar los rostros y los objetos", explica Parkinson.
Finalmente, la denominada reutilización instrumental sucede sobre la marcha, no sólo dentro de una vida. Es la forma en que intencionalmente y creativamente pulsamos nuestros antiguos botones evolutivos para influir los comportamientos propios y ajenos. Por ejemplo, la forma más eficaz para concienciar y solicitar ayuda para problemas globales -como el hambre, la pobreza y la enfermedad-, no es un análisis racional de los hechos, sino personificar en alguna ‘víctima’ concreta claramente identificada con el problema.
Los investigadores sugieren que esto se debe a que nuestro comportamiento social se puso a punto en pequeñas grupos familiares de cazadores-recolectores, que vivieron estrechamente juntos, en lugar de en grandes sociedades anónimas globalmente interconectadas como la actual. Esta información resulta de interés en las campañas de donación de las ONG y para hacer frente a la indiferencia de la gente en temas como el calentamiento global.
“Entender lo que está en nuestra caja de herramientas cognitivas es un primer paso para comprender cómo podemos utilizarla más eficazmente ante los problemas modernos que nuestros cerebros todavía no han conseguido resolver", concluye Wheatley.

Imágenes y fuentes:
http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-cerebro-recicla-habilidades-ancestrales-para-afrontar-nuevos-retos
http://ineedaguide.blogspot.com.es/2015/04/tais-sirole.html
https://www.lensculture.com/articles/thierry-konarzewski-enosim-wasted-souls#slide-21
http://www.fubiz.net/2015/12/07/tiny-famous-van-gogh-paintings-on-matchboxes/

domingo, 24 de mayo de 2015

Así olvidamos

Cuando recordamos algo, el cerebro provoca que olvidemos recuerdos similares  que pueden interferir con la evocación de esa memoria. El asunto de fondo se sospechaba. Desde hace tiempo, sabemos que al evocar un recuerdo podemos alterarlo y parece evidente que el cerebro debe ser selectivo con la información que almacena, pero el hallazgo de Maria Wimber va un poco más allá: es la primera vez que se documenta el proceso por el que el cerebro se libra de cierta información que considera irrelevante o que interfiere con lo que queremos recordar.
Un esquema de las pruebas realizadas durante el estudio - Foto Wimber et al.
Para su trabajo, publicado este lunes en Nature Neuroscience, los científicos realizaron una serie de tareas con voluntarios mientras monitorizaban su actividad cerebral. Las pruebas consistían en presentar una misma palabra con dos imágenes diferentes (o bien una cara o bien un objeto) y preguntar después qué foto se mostró primero con esa palabra. Por ejemplo: se les ponía la palabra "arena" junto a una foto de Marilyn Monroe y un sombrero y se les preguntaba después qué imagen iba acompañando primero a esa palabra.
https://www.behance.net/nadiahalsagoff
El resultado, después de muchas pruebas, fue que los voluntarios tendían a olvidar sistemáticamente la imagen que descartaban en el momento de responder. Es decir, si decían Marilyn Monroe, el recuerdo del sombrero parecía quedar borrado en pruebas posteriores. Mediante el escáner de resonancia magnética funcional, los investigadores pudieron ver, además, qué estaba sucediendo en sus cerebros en función de los patrones de actividad de sus áreas visuales. Y aquí viene la parte más interesante: el patrón de actividad asociado a la imagen descartada (en este caso el sombrero)  se iba debilitando después de la pregunta y cuanto más débil aparecía en el escáner, más probable era que el sujeto la hubiera olvidado.
¿Y qué significa todo esto en términos que podamos entender? Los autores del estudio consideran que es la primera vez que se aísla un mecanismo de olvido adaptativo que permite al cerebro gestionar mejor los recursos y evita que datos similares interfieran. "Sorprendentemente", escriben, "recordar una experiencia pasada puede causar que olvidemos". Si tenemos en la cabeza dos acontecimientos que se han producido en circunstancias similares o que interfieren entre sí por lo que sea, el cerebro lo manda a la papelera por este nuevo mecanismo documentado por los autores del trabajo.

http://vozpopuli.com/next/58985-asi-olvidamos-el-cerebro-suprime-los-recuerdos-que-compiten-entre-si