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miércoles, 18 de marzo de 2015

Periodismo en venta

Lo confiesa Udo Ulfkotte, uno de los más prestigiosos periodistas alemanes, en su libro Periodistas comprados (Gekaufte Journalisten, Editorial Kopp), un éxito de ventas. 
En su libro, Ulfkotte admite haber aceptado sobornos para escribir, entre muchos otros artículos tendenciosos, uno donde denunciaba supuestos planes de Gadafi para usar gas venenoso contra su pueblo. “En innumerables ocasiones puse mi firma en notas que me entregaron los servicios de inteligencia de Estados Unidos, de Alemania o de la OTAN. Mentí, traicioné, recibí sobornos y oculté la verdad a la opinión pública. No hacía periodismo sino propaganda. Me avergüenzo aunque sea tarde para cambiarlo.” Y advirtió: “Hoy pasa lo mismo: hay periodistas sobornados para mentir y convencer a la gente sobre la necesidad de una guerra contra Rusia”.
“Salvo pocas excepciones, las redacciones europeas son sucursales de los servicios de la CIA y de la OTAN.”
"Mentía, traicionaba, recibía sobornos y ocultaba la verdad a la opinión pública"
Imágenes y fuentes:
http://www.elmundo.es/television/2014/09/26/54252661e2704ee3778b4574.html
https://www.facebook.com/pages/Paw%C5%82a-Kuczy%C5%84skiego/158506094232917

viernes, 1 de agosto de 2014

Cinco libras por un aborigen. Tasmania

Aunque los británicos la llamaron Black War (Guerra Negra), no se declaró ninguna guerra. De esta forma, denominan los ingleses al exterminio de los aborígenes de Tasmania promovido directamente por el Imperio británico.
La isla de Tasmania está situada a doscientos cuarenta kilómetros al sureste de Australia. La isla estaba poblada por aborígenes de tez negra, pelo rizado, baja estatura (los hombres 1,60 y las mujeres 1,48 metros) y de complexión delgada, dedicados a la caza y la recolección con medios muy rudimentarios.
Tuvieron la mala suerte de que el navegante holandés Abel Tasman Jansen arribase a sus costas en 1642. Hasta que en 1855 comenzó a denominarse Tasmania por su descubridor, se llamaba Tierra de Van Diemen por Anthony Van Diemen, gobernador general de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales en aquella época. Más tarde pasaron por allí franceses y británicos que comenzaron a esclavizar a muchos aborígenes.
Desde la llegada de los primeros barcos con colonos europeos en 1772 los habitantes autóctonos tasmanos fueron utilizados como fuerza de trabajo esclava y fuente de placer sexual, fueron torturados y mutilados. Se cazaban y se vendían sus pieles como si fuesen animales peligrosos exóticos. 
En 1803, los británicos establecieron una colonia penal en Tasmania y la isla comenzó a recibir lo mejor de cada casa. Con estos indeseables también llegaron colonos dispuestos a conseguir terrenos donde establecerse sin respetar los territorios de caza de los aborígenes. Poco tardaron en llegar los primeros enfrentamientos entre los colonos, apoyados por el ejército británico, y los nativos del lugar que siempre llevaron las de perder. Hacia 1830 el número de tasmanos se había reducido de unos cinco mil a sólo 220 o 72 -según las fuentes- que fueron finalmente recluidos hasta su muerte. 
En 1826, el Tasmania Colonial Times justificaba este exterminio como autodefensa:
"No estamos aquí por nuestra labor filantrópica. La autodefensa es la primera ley de la naturaleza. Si el gobierno no elimina a los nativos, serán cazados como fieras".
Para acabar con aquel problema por la vía rápida, en 1828 se autorizó la caza de aborígenes estableciendo una recompensa de cinco libras por la captura de un adulto y dos libras por un niño. En 1860 murió el último hombre tasmano y, como recuerdo, el miserable George Stokell, de la Royal Society of Tasmania, ordenó que desollasen su cuerpo para hacerse una cartera. La última mujer tasmana, Truganini, murió en 1876. El genocidio había terminado.

http://canarias-semanal.org/not/13763/cuando-se-pagaban-cinco-libras-por-la-captura-de-un-aborigen-en-tasmania/
http://www.canningstockrouteproject.com/history/story-aboriginal-guides/
http://es.wikipedia.org/wiki/Tasmania

sábado, 23 de noviembre de 2013

Los prostíbulos y el arzobispo de Canterbury

Con ocasión de un viaje que el arzobispo de Canterbury hizo en 1905 a Nueva York, sus secretarios le avisaron de que tuviese cuidado con la prensa americana. El prelado los tranquilizó diciéndoles que estaba acostumbrado a tratar con periodistas.
Al llegar a Nueva York se celebró, en el mismo trasatlántico en que el arzobispo viajaba, una conferencia de prensa.
Uno de los periodistas le preguntó:
¿Qué piensa Vuestra Eminencia de los prostíbulos de los barrios del este de Manhattan?
El arzobispo quedó perplejo un momento y preguntó a su vez:
¿Hay prostíbulos en los barrios del este de Manhattan?
Al día siguiente, la prensa de Nueva York titulaba en primera página:
“Primera pregunta del arzobispo de Canterbury al llegar a Nueva York: ¿Hay prostíbulos en los barrios del este de Manhattan?”

Esta historieta suele utilizarse en las escuelas de periodismo para ejemplificar la forma en que palabras colaterales pero impactantes y de ambigua interpretación pueden desviar el foco informativo de lo que en principio debía ser el principal hecho noticiable.
Lo cuenta
Carandell, Luis: Se abre la sesión. Barcelona, Planeta, 1998

martes, 12 de noviembre de 2013

Libertad de prensa, marionetas y putas (intelectuales)

John Swinton, periodista y editorialista de New York Times, dijo en 1880 durante una cena homenaje a los periodistas, en un brindis por la independencia del periodismo: "No hay independencia, somos las herramientas y vasallos de hombres ricos detrás del escenario.
Somos las marionetas, ellos tiran de la cuerda y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son propiedad de otros hombres. Somos putas intelectuales".
Más de 130 años después poco ha cambiado.
En los consejos de casi todos los grandes medios se sientan directamente consejeros del sector financiero. Para poner un ejemplo de esta simbiosis está el que los editores de La Vanguardia y La Razón son a su vez vicepresidentes de CaixaBank y del Banco Sabadell, respectivamente. El Cuarto Poder ya no debe lidiar con la presión del sector financiero: ya es directamente el sector financiero.
Lo dijo hace poco y con mucha claridad el presidente de Ecuador, Rafael Correa: "Desde que se inventó la imprenta, la libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta".
 
http://www.solidaridad.net/noticia/8012/no-hay-libertad-de-informacion-quien-paga-manda
http://thisisnthappiness.com/