viernes, 9 de diciembre de 2011

Sexo, caza y supervivencia

Como señala la historiadora Francisca Martín-Cano Abreu "aunque se crea que la alimentación de los primitivos cazadores-recolectores de la Prehistoria, era dependiente de los productos de la caza, existen diferentes estudios, que ponen de manifiesto que, en realidad, la mayoría de los alimentos provenían de la recolección, tarea femenina".
"En la sociedad paleolítica, las mujeres tuvieron un importante papel en la alimentación del grupo, puesto que, al parecer, fueron ellas las que lo abastecieron de productos procedentes de la recolección" Sally Linton, en 1971, es la primera antropóloga que propone el modelo recolector. "Son las homínidas las que recolectaron, las que inventaron los primeros instrumentos (palos cavadores y contenedores para transportar los productos vegetales y las crías) y las que, en principio, compartieron la comida con sus crías."
Los más arcaicos grupos humanos se alimentaban de manera muy variada y no eran tan dependientes de la carne: "... la alimentación cárnica no pudo desempeñar un papel tan importante como a veces se pretende." (Lichardus). "Se ha demostrado que la dentición de los homínidos ancestrales -como la nuestra- es más apropiada para moler y no para punzar, desgarrar o mascar carne." (Harris). Estos estudios han sido complementadas con los datos brindados por los estudios de las economías mixtas de las poblaciones actuales primitivas de cazadores-recolectores. Como en los bosquimanos del desierto de Kalahari en Suráfrica, que se comparan con las de los cazadores-recolectores paleolíticos, para poder deducir lo que debió ser con anterioridad.
"El trabajo de Richard Lee ha ayudado a destruir algunos estereotipos sobre los grupos de cazadores y recolectores... (Nathan). La carne sólo constituye una tercera parte de la dieta de los actuales cazadores. El sector femenino de la mano de obra era el único verdaderamente productor de calorías. Los hombre cazan y a veces vuelven con carne de animales grandes; éste es un alimento muy apreciado, pero de hecho no constituye más que una tercera parte del total del consumo de calorías." (Nathan).
Aparte de estos estudios, otros estudios han venido a destruir algunos de los estereotipos vigentes aún en la población general acerca del verdadero papel de los géneros en la Prehistoria, ya que ejemplifican que la mujer tenía más importancia que el varón para sacar adelante su prole.
Recientes estudios llevados a cabo por otros investigadores en poblaciones actuales primitivas de cazadores-recolectores, permiten deducir lo que pasaba entre los cazadores-recolectores paleolíticos. Estos nuevos estudios vuelven a respaldar la idea de que el aporte seguro, fiable, constante y diario de alimentos para los hijos, proviene del propio trabajo de recolección y de caza de pequeños animales de sus madres. Estos nuevos estudios de cazadores-recolectores actuales han sido recogidos por Jared Diamond. En su capítulo 5, ¿Para qué sirven los hombres? parte de que "los hombres pasaban invariablemente más tiempo cazando animales grandes, mientras que las mujeres pasaban más tiempo recogiendo alimentos vegetales y pequeños animales y cuidando de los niños"
Añade Diamond : "Esta teoría, que parece tan obvia que por lo general la damos por descontada, establece dos predicciones directas acerca de la caza masculina. Primero, si el propósito principal de la caza es llevar carne a la familia del cazador, los hombres deben seguir la estrategia de caza que produjese con seguridad la mayor cantidad de carne."... Segundo, debemos observar que un cazador trae las piezas para su esposa e hijos, o por lo menos las comparte preferentemente con ellos más que con personas ajenas a las familias. ¿Son ciertas estas dos afirmaciones?
Sorprendentemente para unas suposiciones tan básicas de la antropología, estas predicciones han sido poco contrastadas.
Tras recoger las medidas cuantitativas de los alimentos producto de forrajeo y de la caza de diversos pueblos actuales de cazadores-recolectores: de los indios aché del norte del Paraguay y del pueblo hadza de Tanzania de diversos investigadores incluidas los de Hawkes, Diamond saca interesantes conclusiones.
Por ejemplo el rendimiento de la caza mayor por la que los varones muestran preferencia es muy bajo, y de ella no se benefician especialmente su esposa e hijos, sino cualquiera que esté alrededor. Llega a preguntarse Diamond: "Esta paradoja sugiere que tras la preferencia de un hombre aché por la caza mayor subyace algo distinto a los intereses de su mujer e hijos. Una familia hadza podría morir de inanición esperando que el padre-marido cumpla su objetivo de conseguir una jirafa. En cualquier caso, toda esa carne cobrada ocasionalmente por un cazador aché o hadza no está reservada para su familia, así que desde el punto de vista de su familia la cuestión de si la caza mayor produce mayores o menores rendimientos que otras estrategias alternativas es puramente teórica. La caza mayor, sencillamente, no es la mejor forma de alimentar a una familia."
¿Para qué salían a cazar entonces, si hubieran sido más eficaces quedándose en casa y dedicándose también a la recolección? Lo hacían para alardear, cuando tenían éxito, frente a otros machos... y delante de otras hembras. Una cuestión de estatus y de autoestima, que les reportaba una mejor posición en la tribu y sexo fuera de la pareja. En pocas palabras, cazaban para follar."También resulta cuestionable la idea que considera que en la prehistoria los varones cazaban y las mujeres cocinaban lo traído por sus esposos. Este estereotipo es resultado de proyectar sobre el pasado la distribución de roles de la realidad circundante de "las mujeres dependientes y los varones sustentadores jefes de familia", sacando la conclusión de que siempre ha sido así. Así como debido al androcentrismo de algunos historiadores, que han extendido la creencia de que era ejecutada exclusivamente por los varones, distorsionando la participación real femenina y cooperativa, ya que toda la banda cazaba y viajaba junta, como lo creía Gordon Childe y otros historiadores posteriores".

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2 comentarios:

Martín-Cano andaluza- aragonesa dijo...

Gracias Diego Iguña por publicar mi texto (soy Fca. Martín-Cano). Sólo quería dejar constancia y explicitar, que son tuyas las palabras inmersas entre las mías, que entrecomillo:
"¿Para qué salían a cazar entonces, si hubieran sido más eficaces quedándose en casa y dedicándose también a la recolección? Lo hacían para alardear, cuando tenían éxito, frente a otros machos... y delante de otras hembras. Una cuestión de estatus y de autoestima, que les reportaba una mejor posición en la tribu y sexo fuera de la pareja. En pocas palabras, cazaban para follar."

Mi articulo original es muy largo. Si tienen curiosidad, visiten: http://www.avizora.com/publicaciones/colaboradores/textos_francisca_martin_cano_abreu/0004_falsas_ideas_papeles_sexuales_prehistoria.htm

Diego Iguña dijo...

Muchas gracias por su aclaración y muy interesante su artículo. Un saludo.