viernes, 22 de noviembre de 2013

Gatos y ratones. La tierra de los ratones de Tommy Douglas

"Esta es la historia de un lugar llamado Mouseland [la tierra de los ratones].
Mouseland era un lugar donde todos los pequeños ratones vivían y jugaban, nacían y morían. Y ellos vivían de la misma manera que tú y que yo. Incluso tenían un Parlamento y cada cuatro años tenían una elección. Caminaban rumbo a las urnas y votaban.
Algunos de ellos incluso obtenían alguna ventaja, una ventaja que recibían cada cuatro años. Como tú y como yo. Y cada día de elecciones todos los pequeños ratones acostumbraban ir a las urnas y elegían un gobierno. Un gobierno integrado por enormes y gordos gatos negros..."

Fábula política difundida por Tommy Douglas, activista y político norteamericano, elegido en 2004 como "El canadiense más grande de todos los tiempos". Reconocido como el principal impulsor del paso del sistema de salud canadiense al modelo de asistencia sanitaria universal.

jueves, 21 de noviembre de 2013

El chiste más viejo del mundo

El chiste más viejo del mundo data del año 1.900 antes de Cristo y sugiere que el humor escatológico era tan popular antes como ahora, según un estudio divulgado por la británica Universidad de Wolverhampton.
Según la investigación, que recopila las diez gracias más arcaicas, la broma en cuestión se refiere a un proverbio, que se supone provocaba las carcajadas de los sumerios, dice: "Algo que nunca ha ocurrido desde tiempos inmemoriales: una joven mujer tirándose un pedo sobre las rodillas de su esposo".
Ese chiste encabeza la lista de las diez bromas más antiguas, encargada por el canal de televisión Dave a la Universidad, que ha empleado dos meses rastreando los anales de la historia en busca de chistes pretéritos.
En segundo lugar aparece una broma datada en 1.600 a. C. acerca de un faraón, supuestamente el rey Snofru, que reza así: "¿Cómo entretienes a un faraón aburrido? Haces navegar sobre el Nilo una barca cargada de mujeres jóvenes vestidas sólo con redes de pesca y le pides al faraón que vaya a pescar".
Ese chiste puede leerse en el llamado "Papiro de Westcar", un texto egipcio que reúne cuentos mágicos y se guarda, desde 1866, en el Museo Egipcio de Berlín.
Un chiste de la antigua Roma tiene bastante más mala leche. Cuenta que el emperador Augusto estaba viajando por su imperio cuando se encontró con un hombre que se le parecía mucho. Impresionado, le preguntó: “¿Puede ser que tu madre trabajara de sirviente en palacio?” “No, su majestad,” respondió este,“pero creo que sí mi padre”
Los expertos de Wolverhampton también han encontrado la broma británica más antigua, que se remonta al siglo X y afirma: "¿Qué cuelga del muslo de un hombre y quiere meterse en un agujero en el que a menudo se introduce? Respuesta: Una llave".
Otro viejo chiste británico. Un peluquero pregunta a un rey: “¿Cómo quiere que le corte su cabello?” Este le contesta: “Callado”.
El estudio "muestra que las bromas han variado a lo largo de los años, dado que algunas han tomado el formato de pregunta y respuesta, mientras que otras son proverbios ingeniosos o acertijos", dijo su autor, Paul McDonald, profesor de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Wolverhampton.

"Pero lo que todas comparten es una disposición a abordar tabúes y un punto de rebeldía", puntualizó el profesor, al agregar que los "juegos de palabras modernos" y el "humor escatológico" ya figuraban en los chistes identificados en la investigación.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Distancias astronómicas

http://curiosoperoinutil.com/wp-content/uploads/2006/05/planetas3.jpg
En muchas ocasiones, cuando en Geografía estudiamos los planetas, el sistema solar y las galaxias, hablamos sobre distancias que nos resultan difíciles de asimilar. Richard Dawkins* en su libro La magia de la realidad nos propone una excelente manera de aproximarnos a esta cuestión mediante un modelo a escala. Yo voy a utilizarlo simplemente modificando los escenarios.
Imagina que estás en un estadio de fútbol, pongamos por ejemplo el estadio Ramón de Carranza, en Cádiz.
Te sitúas en el centro del terreno de juego y colocas un balón en el punto central, desde donde se inician los partidos. El balón representa al Sol.
Camina después unos 50 pasos (25 metros) en dirección a una de las porterías. Estarás en una posición intermedia entre el punto central y la portería. En ese punto coloca un grano de pimienta. El grano de pimienta representa el tamaño de La Tierra y su distancia al Sol.
Para mantener la misma escala, tendrías que cortar en tres un grano de arroz. Ese tercio de un grano de arroz será la Luna y lo colocaremos a cinco centímetros del grano de pimienta.
Ahora vamos a colocar la estrella más cercana al Sol, Próxima Centauri, manteniendo la misma escala.
Sería un balón de balonmano (es más pequeña que el Sol) y la situaríamos a unos 6.500 kilómetros de distancia... más o menos la distancia entre Cádiz y Kandahar (Afganistán).

Cádiz - Kandahar

* Dawkins, Richard: La magia de la realidad. Espasa, Barcelona, 2011.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Dionisio de Siracusa

Durante el siglo IV antes de Jesucristo, Siracusa (colonia griega en Sicilia) llegó a tener casi medio millón de habitantes. Dionisio fue su dirigente más tiránico e instruido.
Realizó una política igualitaria y consiguió que su Ciudad-Estado fuese la más avanzada de su época. Cuando distribuyó las tierras que les quitó a los grandes terratenientes, no hizo distinciones entre ciudadanos y esclavos, entregándoselas imparcialmente a éstos y a aquellos. En varias ocasiones, estando el Estado sin dinero, anunció que la diosa Deméter se le había aparecido para reclamar que todas las damas de Siracusa depositasen sus joyas en el templo. Cualquiera que estuviese tentado a desobedecer la orden divina se las tendría que ver con la policía humana de Dionisio.

Cuando el filósofo pitagórico Fincias, condenado a muerte por él, le pidió un día de permiso para ir a su casa, fuera de la ciudad, a ordenar sus asuntos, Dionisio consintió con tal que dejase como rehén a su mejor amigo. Damón, el amigo de Fincias, se presentó confiadamente y Fincias llegó en el plazo convenido. Dionisio, en vez de hacerlo matar, pidió humildemente ser admitido en la amistad de ambos, que le había conmovido.

Dionisio tenía un cuñado, Dion, muy bien relacionado con los principales filósofos de la época. De hecho, había una relación muy estrecha entre Platón y Dion.
A instancias de Dion, Dionisio invitó a Platón a Siracusa. Éste aceptó la oferta y fue a la isla el año 388.
Platón, más filósofo que diplomático, le pareció a Dionisio insoportable. Tan mal le cayó que, a pesar de haberlo invitado, se deshizo de él vendiéndolo como esclavo en la plaza pública de Siracusa. 
Dion, por supuesto, no dejó que terminara así la invitación. Él y otros amigos suyos compraron a Platón y lo embarcaron de nuevo hacia Atenas, de donde no debió salir. Lo acompañó a Atenas y allí se hizo su discípulo y estudió en su Academia unos años. Luego se volvió junto a su poderoso cuñado.
Narran los historiadores la anécdota de un vecino de Siracusa que, deslumbrado con el esplendor de que vivía rodeado Dionisio, le pidió participar de su mesa y ocupar su lugar, sólo por unas horas. Dionisio aceptó y lo sentó a su mesa, en su sillón.
Cuando el huésped, de nombre Damocles, estaba cenando observó que todos los demás comensales miraban por encima de su cabeza. Al levantar la vista, observó con horror que una espada pendía sobre su sitial, atada al techo con una estrecha y fina cerda.
Al quejarse del peligro a Dionisio, éste le hizo saber que su vida era lujosa, sí, pero que también él estaba sometido a múltiples amenazas, y que si quería parecerse a él, debía parecerse en todo. 
Desde entonces, es famosa la expresión "la espada de Damocles" para señalar una amenaza grave que está latente y puede desencadenarse en cualquier momento, aunque no se suele decirse que la idea fue de Dionisio*.
En otra ocasión, condenó a trabajos forzados en las minas al poeta Filoxeno, que había criticado sus versos. Luego se arrepintió, lo llamó y ofreció en su honor un gran banquete al final del cual leyó otros versos e invitó a Filoxeno a juzgarlos. Filoxeno se levantó y, haciendo un signo a la guardia, dijo: “Llevadme a la mina”.

martes, 12 de noviembre de 2013

Libertad de prensa, marionetas y putas (intelectuales)

John Swinton, periodista y editorialista de New York Times, dijo en 1880 durante una cena homenaje a los periodistas, en un brindis por la independencia del periodismo: "No hay independencia, somos las herramientas y vasallos de hombres ricos detrás del escenario.
Somos las marionetas, ellos tiran de la cuerda y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son propiedad de otros hombres. Somos putas intelectuales".
Más de 130 años después poco ha cambiado.
En los consejos de casi todos los grandes medios se sientan directamente consejeros del sector financiero. Para poner un ejemplo de esta simbiosis está el que los editores de La Vanguardia y La Razón son a su vez vicepresidentes de CaixaBank y del Banco Sabadell, respectivamente. El Cuarto Poder ya no debe lidiar con la presión del sector financiero: ya es directamente el sector financiero.
Lo dijo hace poco y con mucha claridad el presidente de Ecuador, Rafael Correa: "Desde que se inventó la imprenta, la libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta".
 
http://www.solidaridad.net/noticia/8012/no-hay-libertad-de-informacion-quien-paga-manda
http://thisisnthappiness.com/
 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Cortar cabelleras

El objetivo final de las guerras entre los pueblos aborígenes norteamericanos raramente consistía en la aniquilación del enemigo, el botín era lo más importante: caballos, esclavos, mujeres, niños, etc.
La parte mas importante del enemigo era su cabeza y era un trofeo de guerra muy importante para algunas tribus. En otras, como la Cheyenne, eran los testículos. Sin embargo, la cabellera era una forma muy práctica de indicar el triunfo sobre el adversario, era fácil de quitar, pesaba poco y podía ser un adorno.
Esta bárbara costumbre parece que fue instituida por primera vez en América alrededor del año 1630 por William Kieft, gobernador del antiguo territorio de Nueva Holanda. Los holandeses fueron los primeros y los más espléndidos a la hora de pagar las cabelleras de indios hostiles a ellos. La práctica de cortar cabelleras se difundió rápidamente entre los indios y en los territorios coloniales de ingleses y franceses.
De hecho, quienes lo extendieron por buena parte del interior norteamericano fueron los mercenarios del ejercito francés, ya que los franceses exigían a los guerreros nativos presentar el cuero cabelludo de cada indio muerto para poder cobrar la recompensa. Los pieles rojas empezaron a aplicar el mismo método copiándolo de los colonizadores para causarles el mismo efecto.
Veinte años antes de la Declaración de Independencia de los EEUU, una proclama del parlamento de Massachusetts, del 3 de noviembre dde 1755, declaraba a los indios Penobscot "rebeldes, enemigos y traidores" y ofrecía una recompensa "por cada cabellera de indio macho traído... de cuarenta libras. Por cada cabellera de cada mujer india o joven macho de menos de doce años que se matase... veinte libras..." En esa misma época, en Pensilvania se pagaban unos ciento treinta dólares por la cabellera de un indio  y cincuenta por la de una india.
Las primeras referencias que existen del corte de cabelleras son del pueblo escita en el siglo V aC. Pueblo considerado por los griegos como salvaje y sanguinario: "tomaban la sangre de su primera víctima en una batalla, vestían con cueros cabelludos humanos y usaban cráneos humanos como vasijas". Algunos autores consideran que entre los godos, los francos y los anglosajones  existía esta costumbre sangrienta.

 
* Existen historiadores como James Axtell que afirman que los pueblos nativos americanos sí conocían esta técnica con anterioridad a la llegada de los europeos. Axtell sostiene que existen pruebas arqueológicas, pictóricas y lingüísticas que corroboran su teoría.                                        
 

domingo, 3 de noviembre de 2013

La amenaza roja: la propaganda anticomunista

Apenas transcurridas 24 horas de que estallara la Revolución rusa de 1917, un número importante de estados europeos orientaron sus esfuerzos propagandísticos a denunciar el recién nacido régimen bolchevique y asimilarlo a través de los medios de comunicación con el "desorden social y moral". Esta intensa batería publicitaria anticomunista, iba generalmente acompañada de fuertes campañas antisemitas en Alemania y el Reino Unido, donde la toma del poder por los revolucionarios bolcheviques es atribuida "a una organización judía internacional".

En Francia, a iniciativa del Estado Mayor y de los gobiernos de derechas, se atacaba a los comunistas en nombre de la defensa del imperio colonial, por atentar contra la seguridad del Estado. El ministro del Interior francés, Albert Sarraut, proclamó en 1927: "El comunismo, ¡ése es el enemigo!".
En agosto de 1929, con el fin de impedir la realización de una jornada revolucionaria contra la guerra, André Tardieu, que ocupaba entonces el cargo de ministro del Interior, ordenó proceder al arresto preventivo de los dirigentes del Partido Comunista Francés. En el transcurso del invierno de 1938-1939, serán más de un centenar de directores de periódicos franceses los que exigían la prohibición del PCF.
 
También en  los años de la Guerra Fría, la amenaza comunista fue tomada muy en serio. 
A veces la publicidad rozaba  planteamientos psicóticos y delirantes.
"Los empleados pierden el respeto por una empresa que no ofrece unas instalaciones dignas para su comodidad".
Es posible pero ¿significa eso que van a convertirse en asesinos bolcheviques porque las toallas de papel en el trabajo son ásperas? Al parecer, esto fue un verdadero peligro en los años cincuenta y sesenta. Afortunadamente, la introducción masiva de toallitas blandas evitó la revolución comunista en el mundo occidental.
Desde otro frente, los encubiertos comunistas de Liverpool hipnotizaban a las personas con sus revolucionarias canciones y ayudaron a difundir el mensaje subversivo.
Nikita Khrushchev era conocido por escribir sus letras.



Nuestro objetivo en la guerra fría no es conquistar o someter por la fuerza un territorio. Nuestro objetivo es más sutil, más penetrante, más completo. Estamos intentando, por medios pacíficos, que el mundo crea la verdad.(…) A los medios que vamos a emplear para extender esta verdad se les suele llamar ‘guerra psicológica’. Es la lucha por ganar las mentes y las voluntades de los hombres”.
Dwight D. Eisenhower, Presidente de los Estados Unidos 1953-1961.


Puede parecer solo una curiosidad pero en EEUU todavía se sigue utilizando la palabra socialista como insulto. 

viernes, 25 de octubre de 2013

El peor viaje (científico) de la historia

Si hubiese que elegir el viaje científico menos cordial de todos los tiempos, no podríamos dar con uno peor que la expedición a Perú de 1735 de la Real Academia de Ciencias Francesa.
 
 Dirigida por un hidrólogo llamado Pierre Bouguer y un militar y matemático llamado Charles Marie de La Condamine, estaba formada por un grupo de científicos y aventureros que viajó a Perú con el propósito de triangular distancias a través de los Andes.

En aquel entonces, la gente se hallaba infectada por un poderoso deseo de comprender la Tierra: determinar su antigüedad y su tamaño, de dónde colgaba en el espacio y cómo había llegado a existir. El objetivo de la expedición francesa era ayudar a resolver el problema de la circunferencia del planeta midiendo la longitud de un grado de meridiano (o una trescientasesentava parte de la distancia de polo a polo) y siguiendo una línea que iba desde Yaruqui, cerca de Quito, hasta un poco más allá de Cuenca, en lo que hoy es Ecuador, una distancia de unos 320 kilómetros.*

Las cosas empezaron a salir mal casi inmediatamente. En algunos casos de forma espectacular. En Quito, los visitantes debieron de provocar de algún modo a los habitantes de la ciudad porque una multitud armada con piedras les expulsó de allí. Poco después, el médico de la expedición fue asesinado por un malentendido relacionado con una mujer. El botánico se volvió loco. Otros murieron de fiebres y caídas. El miembro del grupo que ocupaba el tercer puesto en autoridad, un individuo llamado Pierre Dodin, se fugó con una muchacha de trece años y no hubo modo de convencerle de que se reincorporase a la expedición.

 En determinado momento, el grupo tuvo que suspender sus trabajos durante ocho meses, mientras La Condamine regresaba a caballo a Lima para resolver unos problemas que había con los permisos. Finalmente, Bouguer y él dejaron de hablarse y se negaron a trabajar juntos. Fuese adonde fuese, el menguante grupo era recibido con profundísimo recelo por los funcionarios, a quienes les resultaba difícil creer que un grupo de científicos franceses hubiesen recorrido medio mundo para medir el mundo. No tenía sentido. Dos siglos y medio después, aún parece una postura razonable. ¿Por qué no hicieron los franceses sus mediciones en Francia y se ahorraron todas las molestias y las penalidades de su aventura andina?

La respuesta se halla en parte en el hecho de que los científicos del siglo XVIII, y en particular los franceses, raras veces hacían las cosas de una forma sencilla si había a mano una alternativa complicada; y, en parte, a un problema técnico, que había planteado por primera vez el astrónomo inglés Edmund Halley muchos años atrás, mucho antes de que Bouguer y La Condamine se planteasen ir a Suramérica y, menos aún, tuviesen algún motivo para hacerlo.

Se trataba de la idea de que la Tierra no es del todo redonda. Según la teoría de Newton, la fuerza centrífuga del movimiento de rotación debería producir un leve encogimiento en los polos y un ensanchamiento en el ecuador, que achatarían ligeramente el planeta. Eso quería decir que la longitud de un grado del meridiano no sería igual en Italia que en Escocia. La longitud se reduciría concretamente a medida que uno se alejase de los polos.

Eso impulsó a la Real Academia de Ciencias Francesa a enviar a Bouguer y La Condamine a Suramérica a efectuar nuevas mediciones. Eligieron los Andes porque necesitaban hacer mediciones cerca del ecuador, para determinar si había realmente una diferencia de esfericidad allí, y porque consideraron que desde las montañas habría una buena perspectiva. En realidad, las montañas de Perú estaban tan constantemente cubiertas de niebla que el equipo muchas veces tenía que esperar semanas para una hora de medición clara. Además habían elegido uno de los territorios más accidentados de la Tierra.
 
Los franceses no sólo tuvieron que escalar algunas de las montañas más tremendas del mundo -montañas que derrotaban incluso a sus mulas-, sino que, para llegar a ellas, tuvieron que atravesar ríos peligrosos, abrirse camino por selvas a golpe de machete y recorrer kilómetros de desierto alto y pedregoso, casi todo sin cartografiar y lejos de cualquier fuente de suministro. Pero si Bouguer y La Condamine tenían algo era tenacidad así que persistieron en la tarea durante nueve largos y penosos años y medio de sol abrasador. Poco antes de dar fin a la empresa, les llegó la noticia de que un segundo equipo francés, que había efectuado mediciones en la región septentrional de Escandinavia -y afrontado también notables penalidades, desde cenagosos tremedales a peligrosos témpanos de hielo- había descubierto que el grado era en realidad mayor cerca de los polos, como había pronosticado Newton. La Tierra tenía 43 kilómetros más medida ecuatorialmente que sise la medía de arriba abajo, pasando por los polos.

Bouguer y La Condamine se habían pasado así casi diez años trabajando para obtener un resultado, que no era el que querían sólo para enterarse ahora de que ni siquiera eran los primeros que lo hallaban. Terminaron sus mediciones apáticamente, confirmando con ellas que el primer equipo francés estaba en lo cierto. Luego, sin hablarse aún, regresaron a la costa y zarparon hacia su patria en barcos diferentes.

* La triangulación, el método que eligieron, era una técnica popular basada en el principio geométrico de que, si conoces la longitud de un lado de un triángulo y dos de sus ángulos, puedes hallar el resto de sus dimensiones sin levantarte de la silla. Supongamos, por ejemplo, que tú y yo decidimos que queremos saber la distancia entre la Tierra y la Luna. Para valernos de la triangulación, lo primero que tenemos que hacer es poner cierta distancia entre nosotros, así que digamos que tú te quedas en París y yo me voy a Moscú, y los dos miramos la Luna al mismo tiempo. Ahora bien, imaginemos una línea que una los tres puntos principales de este ejercicio (es decir, la Luna, tú y yo) v tendremos un triángulo. Midiendo la longitud de la base, la línea trazada entre tú y yo, y los ángulos de las líneas que van desde donde estamos ambos hasta la Luna, puede calcularse el resto fácilmente. (Porque los ángulos interiores de un triángulo suman siempre 180ºy, si se conoce la suma de dos ángulos, puede calcularse el tercero. Y conociendo la forma precisa de un triángulo y la longitud de uno de sus lados, se pueden calcular las longitudes de los otros dos.) Ése fue en realidad el método que empleó el Astrónomo griego Hiparco de Nicea en el año 15 a. C. para determinaría distancia de la Tierra a la Luna. Al nivel de la superficie de la Tierra, los principios de la triangulación son los mismos, salvo que los triángulos no se proyectan hacia el espacio sino que quedan situados uno al lado del otro en un plano. Para medir un grado de meridiano, los agrimensores irían recorriendo el terreno y formando una especie de cadena de triángulos.

Bryson, Bill: Una breve historia de casi todo. RBA Libros, 2010.

lunes, 14 de octubre de 2013

Alcazarquivir y el misterio del rey Sebastián


Una gran flota partió de Belem el 24 de junio de 1578, con más de ochocientas naves: galeones, carabelas y galeras que llevaban un total de 20.000 hombres. La gran mayoría eran portugueses, dirigidos por su joven rey, Sebastián, y por prácticamente toda la aristocracia lusa. También participaban voluntarios de todos los países cercanos del occidente europeo, incluido un contingente de España, que embarcó en Cádiz. Entre ellos había un destacamento de tropas enviadas por el papa, bajo el mando del inglés Thomas Stukeley.
Los barcos tomaron tierra en lo que hoy es el puerto de Arzila, a pocas millas de Tánger, donde el ejército debía reunirse con los aliados musulmanes bajo el mando del saadí Mohamed al Masluk, que estaba enfrentado a los otros emires.
El rey Sebastián deseaba restaurar el poderío portugués con una gran acción de conquista. Deseoso de entrar en acción, el joven rey condujo a sus tropas desierto adentro para enfrentarse a unos ejércitos que eran el doble del suyo, bajo el liderazgo de Muley Abd al Malik, el sultán saadí de Marruecos. El ejército de Al Malik era una fuerza profesional que probablemente contaba con setenta mil hombres, incluyendo unos veinticinco mil de caballería.
El 4 de agosto de 1578, el día más caluroso de la estación más calurosa del año, el ejército cristiano, en el que servía la flor y nata de la nobleza portuguesa, con el joven rey de veinticinco años a la cabeza, fue aniquilado por las fuerzas bereberes en una batalla cerca de la ciudad de Alcazarquivir, entre Tánger y Fez. A lo largo de las seis horas de batalla, murieron tal vez ocho mil cristianos (entre ellos, Thomas Stukeley) y alrededor de seis mil marroquíes.
Batalha de Alcácer-Quibir (1578), Museu do Forte da Ponta da Bandeira, Lagos, Portugal.
La masacre fue indudablemente una victoria musulmana. Algunos grupos de cristianos se las arreglaron para escapar, pero más de diez mil de ellos fueron cogidos prisioneros. Los tres jefes militares de la batalla, los llamados «tres reyes», corrieron el peor de los destinos. Abd al Malik, un hombre joven de treinta y cinco años, que ya estaba seriamente enfermo, murió durante la batalla; Al-Masluk pereció ahogado cuando intentaba escapar; y el rey Sebastián se dio por desaparecido, pues su cuerpo no pudo ser identificado en el campo de batalla.
La Europa cristiana se horrorizó ante aquel desastre, pero para Portugal aquel suceso fue mucho más que un desastre. De un plumazo, el país perdía a su rey, casi la totalidad de su aristocracia, y prácticamente todo su ejército.

Fue un desastre de tal envergadura que resultaba difícil asimilarlo, y tal y como se sucedieron los acontecimientos, muchos portugueses simplemente se negaron a creerlo. Hicieron todos los esfuerzos posibles para canjear los soldados cautivos y, con el tiempo, la aristocracia comenzó a recuperarse. Pero el centro de todas las preocupaciones era el rey. ¿Estaba muerto? Si era así, ¿por qué no se había identificado su cuerpo ni se había recuperado? Pasaban los días, pero nada se sabía del rey Sebastián. Los funcionarios de Lisboa finalmente recibieron un mensaje de Tánger en el que se certificaba que el rey había muerto. Dadas las circunstancias, y puesto que no había ningún otro heredero inmediato, se celebró una misa de réquiem en Lisboa y el anciano tío del rey, el cardenal Enrique, fue coronado rey el 28 de agosto.

Transcurrió el tiempo, pero aún no había pruebas fehacientes de la muerte del rey. La creencia más común era que Sebastián había conseguido escapar a la muerte de algún modo, y o bien no había conseguido huir todavía, o estaba vagando por esos mundos conmocionado y perdido...

 

miércoles, 9 de octubre de 2013

Vivan las caenas. El sesgo de la responsabilidad externa

El ser humano tiene tendencia a disfrutar, a sentirse reforzado y en calma cuando toma consciencia de que no es responsable de sus actos. Aunque pueda parecer extraordinario, la conciencia de los individuos tiende a depositar las decisiones en agentes externos.
http://www.lamujerobjeto.com/
Según muchos autores, esta tendencia se debe a aspectos evolutivos. Argumentan que este comportamiento se debe a que las conciencias que permiten ser dominadas por un ente considerado superior, sobreviven y las que no lo permiten desaparecen. La capacidad para parecer superior y no controlable por los demás no es otra que la capacidad para ser líder, incluso si éste toma malas decisiones o es un mal gestor.
Un líder será fuerte en cuanto, independientemente de los argumentos, sea valorado como más fuerte o superior. Para ello la manipulación, el empequeñecimiento continuo de los subordinados, los rituales de poder y la fuerza son los mecanismos de control para ser considerado superior.
Estos comportamientos se encuentran en comportamientos heredados de las asociaciones en manadas, luego tribales y más tarde en organismos de poder. Aquellos que no fueran capaces de derrocar al líder o estamento de poder deberían estar con él. Por otro lado, las probabilidades de supervivencia fuera del grupo son reducidas.
Esto lleva a pensar que la consciencia ha evolucionado para crear un mecanismo que facilite la asimilación y permanencia agradable con los líderes, entregando y facilitando la propia voluntad.  Esta tendencia humana se observa en otros sesgos como el de obediencia a la autoridad y también en muchos aspectos documentados en los que una persona elige libremente el estado de esclavitud (por ejemplo, el llamado síndrome de Estocolmo o la famosa frase española "¡Vivan las caenas!"). 
También se observa en el placer que experimentan algunos individuos al entregarse completamente a otra persona, ya sea su pareja en el amor, o en versiones extremas en masoquismo. 
Del mismo modo, la religión es otra variante en la que los humanos encuentran paz, al entregar nuestras responsabilidades y destinos a un ser considerado supremo.
Otros autores indican que un exceso de libertad de elección provoca un estrés en el individuo debido a la diferencia entre las expectativas de resultados que el individuo deposita en las ventajas de la libre elección y los resultados obtenidos.
Objetivamente, los resultados de la libre elección son mejores y más afinados que sin la elección; sin embargo esto es obviado. Es así porque la libre elección crea sentimientos de frustración por nuestra tendencia a poner mayores expectativas cuando existe libre elección. Sin libertad de elección, el individuo se libera de culparse y de la responsabilidad incluso cuando los resultados fueron peores a los esperados.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

La Olimpiada de la Hostia

A Pío XII se le acusó de no hacer algo más contra la barbarie nazi sufrida por los judíos y, además, de ser tan anticomunista como los fascistas, lo que está claro es que su anticomunismo se vio acentuado cuando terminó la guerra y hubo posibilidades de que ganasen en las elecciones parlamentarias de Italia. Pío XII declaró que cualquier italiano católico que apoyara a los candidatos comunistas en las elecciones generales italianas del 1948 sería excomulgado e instó a que se apoyase al Partido Demócrata Cristiano de Alcide de Gasperi que, a la postre, resultaría ganador. Además, al año siguiente autorizó a la Congregación para la Doctrina de la Fe a excomulgar a cualquier católico que militara o apoyara al Partido Comunista. Su acercamiento a la otra potencia, EEUU, era evidente y para ello se sirvió de Francis J. Spellman, arzobispo de Nueva York y amigo personal del Papa. Así estaban las cosas…
En 1952, en plena Guerra Fría, se celebró el XXXV Congreso Eucarístico Internacional en Barcelona donde, según crónicas de la época, se congregaron casi un tercio del Sacro Colegio Cardenalicio, más de doscientos cincuenta obispos de todo el mundo, quince mil sacerdotes y dos millones de fieles. En este Congreso es donde el arzobispo Spellman soltó aquello de…
No hay en la hora mundial actual otra elección: o comunión, o comunismo.
En una de las multitudinarias misas que allí se celebraron se llegó a dar la comunión a 500.000 fieles… y de aquí nació llamarle la Olimpiada de la Hostia.
XXXV Congreso Eucarístico internacional de Barcelona
XXXV Congreso Eucarístico internacional de Barcelona
 

jueves, 18 de julio de 2013

Charles Drew y el racismo


Ilustración de Charles Alson
Durante la 2ª Guerra Mundial, mientras Hitler aplicaba brutalmente sus ideales de la supremacía blanca nórdica sobre las razas inferiores, las fuerzas armadas estadounidenses estaban divididas en razas y la Cruz Roja separaba concienzudamente las donaciones de sangre de los blancos y los negros.
Paradójicamente, fue un médico negro, Charles Drew, quien desarrolló el sistema de bancos de sangre. Sus descubrimientos y su concienzudo trabajo en la organización y administración de bancos de sangre en Europa y el Pacífico durante la Guerra salvaron miles de vidas. Sin embargo, cuando intentó poner fin a la segregación sanguínea, le despidieron.
Años más tarde, cuando resultó gravemente herido en un accidente de coche en 1950, se le negó la admisión al hospital más cercano debido a su raza.  Cuando llegó a un hospital para negros, había perdido tanta sangre que la transfusión fue en vano. 

 

martes, 16 de julio de 2013

Los arawak

Los hombres y las mujeres arawak, desnudos, morenos y presos de la perplejidad, emergieron de sus poblados hacia las playas de la isla y se adentraron en las aguas para ver más de cerca el extraño barco.Cuando Colón y sus marineros desembarcaron portando espadas y hablando de forma rara, los nativos arawak corrieron a darles la bienvenida, a llevarles alimentos, agua y obsequios.
"Nos trajeron loros y bolas de algodón, - escribió Colon en su diario -
langas y muchas otras cosas más que cambiaron por cuentas cascabeles de halcón. No tuvieron ningún inconveniente en darnos todo lo que poseían... Eran de fuerte constitución, con cuerpos bien hechos" hermosos rasgos... Al enseñarles una espada, la cogieron por la hoja y se cortaron al no saber lo que era. Con cincuenta hombres los subyugaríamos a todos, con ellos haríamos lo que quisiéramos".
Cuando los españoles se acercaron a tierra, los indios arawak les dieron la bienvenida.  Vivían en pequeños pueblos comunales, y tenían una agricultura basada en el maíz, las batatas y la yuca. Sabían tejer e hilar, pero no tenían ni caballos ni animales de labranza. No tenían hierro, pero llevaban diminutos ornamentos de oro en las orejas. Este hecho iba a traer dramáticas consecuencias: Colón apresó a varios de ellos y les hizo embarcar, insistiendo en que le guiaran hasta el origen del oro. Luego navegó a la que hoy conocemos como isla de Cuba, y luego a la Hispaniola (la isla que hoy se compone de Haití y la República Dominicana). Allí, los destellos de oro visibles en los ríos y la máscara de oro que un jefe indígena local ofreció a Colón provocaron visiones delirantes de oro sin fin.En Hispaniola, Colón construyó un fuerte con la madera de la Santa María, que había embarrancado. Fue la primera base militar europea en el hemisferio occidental. Lo llamó Navidad, y allí dejó a treinta y nueve miembros de su tripulación con instrucciones de encontrar y almacenar oro.
El informe de Colón a la Corte de Madrid era extravagante. Insistió en el hecho de que había llegado a Asia (se refería a Cuba) y a una isla de la costa china (Hispaniola).
"Hispaniola es un milagro. Montañas y colinas, llanuras y pasturas, son tan fértiles como hermosas... los puertos naturales son increíblemente buenos y hay muchos ríos anchos, la mayoría de los cuales contienen oro... Hay muchas especias, y nueve grandes minas de otros metales..."
"Los indígenas son tan ingenuos y generosos con sus posesiones que nadie que no les hubiera visto se lo creería".
Concluyó su informe con una petición de ayuda a Sus Majestades, y ofreció que, a cambio, en su siguiente viaje, les traería "cuanto oro necesitasen... y cuantos esclavos pidiesen". Se prodigó en expresiones de tipo religioso: "Es así que el Dios eterno, Nuestro Señor, da victoria a los que siguen Su camino frente a lo que aparenta ser imposible".

Los arawaks intentaron reunir un ejército de resistencia, pero se enfrentaban a españoles que tenían armadura, mosquetes, espadas y caballos. Cuando los españoles hacían prisioneros, los ahorcaban o los quemaban en la hoguera. Entre los arawaks empezaron los suicidios en masa con veneno de yuca. Mataban a los niños para que no cayeran en manos de los españoles.

En dos años la mitad de los indígenas de Haití habían muerto por asesinato, enfermedad, mutilación o suicidio.
Las estimaciones de población previa a la llegada de los europeos era de 100.000 a 400.000.
A finales del siglo XVI la población arahuaca de las Antillas había desaparecido.




Zinn, Howard: La otra historia de los Estados Unidos. Traducción de Toni Strubel. Hondarribia. Argitaletxe HIRU, SL. 2005. ISBN 84-89753-91-1
 

domingo, 26 de mayo de 2013

¿Quién inventó la ropa?

Muchos documentales televisivos, películas o ilustraciones sobre la Edad de Piedra (paleolítico) no parece que sean muy realistas sobre cómo vestían nuestros antepasados.
Tenemos agujas de hueso finamente trabajadas de hace 20.000 años que probablemente servían para coser pieles pero también para otras labores como el bordado; en Sunghir, Rusia, los cuerpos de una niña y un niño estaban cubiertos de miles de cuentas de marfil y dientes de zorro perforados que debían formar parte de su vestimenta, en un enterramiento de hace 28.000 años. 
Los ornamentos de piedra, de conchas o de dientes de animales, se encuentran colocados en las cabezas y torsos de los cadáveres, en vez de, por ejemplo, en las piernas, lo que muy probablemente coincide con cómo se usaban en vida.
En este periodo (gravetiense) se utilizaban fibras vegetales para elaborar tejidos, cestería, cordajes y redes. Además, la variedad de tipos y estilos de los tejidos sugieren una larga tradición. En una cueva de la República de Georgia (Dzudzu Ana) en el año 2009 se encontraron restos de la que podría ser la prenda de ropa más antigua hallada hasta la fecha. Se trata de pequeñas fibras de lino de 34.000 años que, según los investigadores, fueron utilizadas por el ser humano para fabricar su vestimenta, cestas o zapatos, confeccionar lo que actualmente se conoce como «ropa de hogar» o como cordelería. Algunas estaban teñidas de negro, gris, turquesa e incluso rosa. Algunos autores plantean que el verdadero origen debemos situarlo, por lo tanto, en periodos más antiguos (y más fríos).
Los neandertales vivieron en Europa en periodos de temperaturas muy bajas y debieron protegerse para mantener el calor corporal.

Un estudio realizado por la Universidad de Harvard hace una década se centró en lo que hoy en día usan los cazadores-recolectores de acuerdo al clima local, y construyó un modelo de predicción de lo que los neandertales habrían necesitado para mantenerse calientes. Incluso después de tener en cuenta que los neandertales fueran capaces de resistir mejor el frío, los resultados sugieren que habrían necesitado cubrir al menos el 80% de su cuerpo durante los periodos glaciares, especialmente en manos y pies.
Otra línea de investigación para conocer el origen de la vestimenta es el estudio de los piojos. Los piojos del cuerpo se adaptan para vivir en la ropa, por lo que deben haber evolucionado una vez que los seres humanos comenzaron a usarlos. Pruebas de ADN sugieren que esto sucedió hace al menos 170.000 años y que nuestra especie debe haber estado usando ropa incluso antes de las evidencias arqueológicas más antiguas.

miércoles, 8 de mayo de 2013

El origen del hombre: la hipótesis del mono acuático

Alister Hardy
Es una de las ideas evolutivas más originales que se han propuesto: los seres humanos somos simios anfibios que perdimos la piel, comenzamos a caminar erguidos y desarrollamos grandes cerebros, debido a que nuestro origen se encuentra en el agua.
Es la hipótesis del simio acuático y, aunque ha sido despreciada por algunos académicos en los últimos 50 años, todavía está respaldada por un pequeño, pero comprometido, grupo de científicos. 
"Los seres humanos son muy diferentes de otros simios", dice Peter Rhys Evans, "carecemos de pelo, caminamos erguidos, tenemos grandes cerebros y grasa subcutánea, y una laringe descendida, una característica común entre los animales acuáticos pero no entre los simios".
Modelos evolutivos estándar sugieren que estas diferentes características aparecieron en momentos distintos y por diferentes razones. La hipótesis del simio acuático, argumentan todos ellos, se basa en que nuestros antepasados decidieron vivir en o cerca del agua durante cientos de miles o posiblemente millones de años.
La hipótesis fue propuesta por primera vez en 1960 por el biólogo británico Alister Hardy, quien creía que los simios descendieron de los árboles para vivir, no en la sabana, como se supone generalmente, sino en los arroyos crecidos, en los márgenes de los ríos y en las costas marinas, esto es, en algunas de las fuentes de alimentos más ricas de la Tierra. Para mantener la cabeza fuera del agua desarrollaron la postura erguida y liberaron sus manos para hacer herramientas y así romper y abrir los mariscos. Luego perdieron su vello corporal y, en su lugar, desarrollaron una espesa capa de grasa subcutánea para mantener el calor corporal en el agua.
Desde entonces, los científicos han añadido a otros atributos humanos un origen acuático, como Peter Rhys Evans, experto en fisiologia de la cabeza y el cuello en el Hospital Royal Marsden de Londres que considera que "Los seres humanos tienen senos paranasales particularmente grandes, espacios entre el cráneo, nuestras mejillas, la nariz y la frente. Esto no tiene sentido si no consideramos la perspectiva evolutiva: nuestros senos paranasales actuaron como ayudas a la flotación, es decir, ayudaron a mantener la cabeza por encima del agua".
Otros paleontólogos rechazan partes de la teoría: uno o dos rasgos humanos podrían haber surgido, dado que nuestros ancestros escogieron sus hábitats cerca del mar, pero todo el conjunto de atributos -la falta de pelo, la postura erguida, grandes cerebros, senos paranasales- resultaría prácticamente imposible.

Más en http://www.guardian.co.uk/science/2013/apr/27/aquatic-ape-theory-primate-evolution y en http://terraeantiqvae.com/

jueves, 2 de mayo de 2013

Kapferer y los rumores

Jean Nöel Kapferer considera (en su libro Rumores de 1989) que el rumor siempre conduce al error y que al circular se aleja de la verdad, tanto en sentido literal como figurado. Representa así una distorsión de lo real.
Los rumores pueden basarse en la verdad porque su característica fundamental es que se trata de una información que el poder no controla. Kapferer define el rumor como la aparición y circulación en la colectividad de informaciones que aún no han sido confirmadas o desmentidas públicamente por las fuentes oficiales. Dado su carácter no oficial, el rumor comienza a circular necesariamente fuera de los canales habituales de los grandes medios de comunicación, normalmente (aunque no siempre) por la transmisión boca a boca.

En su libro, sin embargo, cuenta el recorrido de una (insulsa) noticia que se transforma en un espectacular titular.

Durante la Primera Guerra Mundial, el periódico alemán Kölnische Zeitung informa de la toma de la ciudad de Amberes por el ejército alemán: “Las campanas [alemanas] sonaron con la noticia de la caída de Amberes“. Basándose en esta noticia, el diario francés Le Matin informó como sigue: “Según el Köilnische Zeitung, los párrocos de Amberes se vieron obligados a tocar sus campanas una vez que las defensas habían caído“. El tumo tocó entonces al londinense The Times, que daba su versión: “Según Le Matin, que reproduce una noticia de Colonia, los sacerdotes belgas que se negaron a hacer volar sus campanas después de la caída de Amberes han sido depuestos de sus funciones“. La noticia se va complicando cuando la hace pública el italiano Corriere de la Sera: “Según The Times, que cita noticias de Colonia comentadas en París, los desafortunados sacerdotes que se negaron a hacer sonar sus campanas han sido condenados a trabajos forzados“. Pero la cuestión queda rematada cuando de nuevo Le Matin informa sobre el suceso: “Según una información del Corriere de la Sera, vía Colonia y Londres, se ha confirmado que los bárbaros ocupantes de Amberes han castigado a los sacerdotes que heroicamente se negaron a repicar las campanas, colgándolos de ellas con la cabeza hacia abajo, como un badajo vivo
 
Kapferer, Jean-Noël: Rumores.  Plaza & Janes, Barcelona, 1989

jueves, 25 de abril de 2013

Gutenberg: el inventor que cambió el mundo y murió arruinado

Hasta mediados del siglo XV, los libros se difundían a través de las copias manuscritas de monjes y frailes dedicados exclusivamente al rezo y a la réplica de ejemplares por encargo del propio clero o de reyes y nobles.
No todos los monjes copistas sabían leer y escribir. Realizaban la función de copistas, imitadores de signos que en muchas ocasiones no entendían, lo cual era fundamental para copiar libros prohibidos que hablasen de medicina interna o de sexo. Las ilustraciones y las mayúsculas eran productos decorativos y artísticos del propio copista, que decoraba cada ejemplar que realizaba según su gusto o visión. Cada uno de esos trabajos podía requerir hasta diez años.
La intención inicial de Gutenberg fue la de hacer varias copias de la Biblia en menos de la mitad del tiempo de lo que tardaba en copiar una el más rápido de todos los monjes copistas del mundo cristiano, y que éstas no se diferenciaran en nada de las manuscritas por ellos.
En vez de utilizar las habituales tablillas de madera, que se desgastaban con el uso, confeccionó moldes en madera de cada una de las letras del alfabeto y posteriormente rellenó los moldes con hierro, creando los primeros «tipos móviles». Tuvo que hacer varios modelos de las mismas letras para que coincidiesen todas con todas, en total más de 150 «tipos», imitando perfectamente la escritura de un manuscrito.
Como plancha de impresión, amoldó una vieja prensa de uvas a la que sujetaba el soporte con los «tipos móviles», dejando el hueco para letras capitales y dibujos. Éstos, posteriormente, serían añadidos mediante el viejo sistema xilográfico y terminados de decorar de forma manual.
En Maguncia, el banquero Johannes Fust le concedió un préstamo con el que, en 1449, publicó el «Misal de Constanza», primer libro tipográfico del mundo. En 1452, Gutenberg da comienzo a la edición de la Biblia de 42 líneas (también conocida como Biblia de Gutenberg).
Lo que Gutenberg no calculó bien fue el tiempo que le llevaría el poner en marcha su nuevo invento, por lo que antes de finalizar el trabajo se quedó sin dinero. Volvió a solicitar un nuevo crédito a Johannes Fust, y ante la desconfianza del prestamista, le ofreció entrar en sociedad. Johannes Fust aceptó la propuesta y delegó la vigilancia de los trabajos de Gutenberg a su sobrino, Peter Schöffer, quien se puso a trabajar codo a codo con él a la vez que vigilaba la inversión de su tío.
Tras dos años de trabajo, Gutenberg volvió a quedarse sin dinero. Estaba cerca de acabar las 150 Biblias que se había propuesto, pero Johannes Fust no quiso ampliarle el crédito y dio por vencidos los anteriores, quedándose con el negocio y poniendo al frente a su sobrino, ducho ya en las artes de la nueva impresión como socio-aprendiz de Gutenberg.
Gutenberg salió de su imprenta arruinado y se cuenta que fue acogido por el obispo de la ciudad, el único que reconoció su trabajo, hasta su muerte pocos años después de reconocerse el trabajo.
Peter Schöffer terminó el trabajo que inició su maestro y las Biblias fueron vendidas rápidamente a altos cargos del clero, incluido el Vaticano, a muy buen precio. Pronto empezaron a llover encargos de nuevos trabajos.
 

viernes, 19 de abril de 2013

Gregorio Magno y los ángeles

Beda el Venerable, en su obra Historia ecclesiastica gentis anglorum(Historia eclesiástica del pueblo inglés), cuenta la anécdota de cómo a Gregorio Magno (540-604) se le ocurrió la idea de evangelizar Inglaterra.
En una oportunidad, Gregorio se fijó en unos cautivos que estaban en el mercado público de Roma para ser vendidos como esclavos. Los cautivos eran altos, bellos de rostro y todos rubios, lo que llamó mucho la atención de Gregorio. Movido por la piedad y la curiosidad preguntó de dónde provenían. «Son anglos», respondió alguien. «Non angli sed angeli» («No son anglos sino ángeles»), señaló Gregorio, ejem...
Este episodio motivó a Gregorio para enviar misioneros al norte, trabajo que estuvo a cargo del obispo Agustín de Canterbury.
Cuando Agustín llegó a Inglaterra escribió una carta a Gregorio, preguntándole qué debía hacer con los recintos paganos donde se practicaban sacrificios humanos. La respuesta de Gregorio (escrita en el Libro de Beda) consistió en ratificar una práctica tradicional (en cuevas, dólmenes, recintos sagrados, etc)  que la Iglesia venía realizando desde el siglo IV : «No destruyan los santuarios, límpienlos», en referencia a que los santuarios paganos debían respetarse y ser (re)configurados para el culto católico.

http://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_Magno
 

domingo, 14 de abril de 2013

Títulos del rey Juan Carlos I

"Juan Carlos I, Rey de España, de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Menorca, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de Hungria, de Dalmacia, de Croacia, de las Indias Orientales y Occidentales y de las islas y tierra firme del Mar Océano; Archiduque de Austria; Príncipe de Suabia, Duque de Borgoña, de Brabante, de Milán, de Atenas, de Limburgo, de Lotaringia, de Luxemburgo, de Güeldres, de Estiria, de Carniola, de Carintia, de Wurtemberg y de Neopatria; Marqués de Oristán y de Gociano; Conde Palatino de Borgoña; Conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol, de Artois, de Hainaut, de Namur, de Gorizia, de Ferrete, de Kyburgo, del Rosellón, y de Barcelona; Señor de Vizcaya, de Molina, de Salins, de Malinas, de la Marca Eslovena, de Pordenone y de Trípoli; Landgrave de Alsacia y Margrave del Sacro Imperio Romano y de Burgau. Soberano Gran Maestre de la Insigne Orden del Toisón de Oro y Gran Maestre de todas la órdenes civiles y militares del Estado".
 

miércoles, 3 de abril de 2013

Taylorismo digital

El taylorismo se basa en la aplicación de métodos científicos de orientación positivista y mecanicista al estudio de la relación entre el obrero y las técnicas modernas de producción industrial, con el fin de maximizar la eficiencia de la mano de obra, máquinas y herramientas, mediante la división sistemática de las tareas, la organización racional del trabajo en sus secuencias y procesos, y el cronometraje de las operaciones, más un sistema de motivación mediante el pago de primas al rendimiento, suprimiendo toda improvisación en la actividad industrial.
Frederick W. Taylor intentó eliminar por completo los movimientos innecesarios de los obreros con el deseo de aprovechar al máximo el potencial productivo de la industria. Hizo un estudio con el objetivo de eliminar los movimientos inútiles y establecer por medio de cronómetros el tiempo necesario para realizar cada tarea específica.
La división del trabajo planteada por Taylor, efectivamente, reduce los costos y reorganiza científicamente el trabajo, pero encontró una oposición creciente en los trabajadores, que sumado a la crisis de expansión estructural de mercado lo llevaría a una reformulación práctica en el siglo XX que es la idea de fordismo.

Los autores Brown, Lauder y Asthton denominan taylorismo digital a la organización global del denominado trabajo de conocimiento, propio de la revolución informática o tercera revolución industrial, que es sometido al mismo proceso de gestión de organización científica que en su día sufrieron los denominados trabajos artesanales por el taylorismo.
El taylorismo digital somete las tareas, hasta hace poco consideradas no mecanizables -de carácter creativo, intelectual- propio de las clases medias, al mismo destino que las artesanales: son codificadas y digitalizadas, consiguiendo que la capacidad humana de decisión y juicio pueda ser sustituida por programas automáticos con protocolos de decisión informatizados -mecanizados-. Además, por su facilidad de deslocalización y movilidad técnica de los procesos -propia de las conexiones globales informatizadas- los empleos son fáciles de exportar, cambiar y sustituir.
Son los países desarrollados los que más van a sufrir el taylorismo digital ya que las tareas informatizables aumentan día a día y es en los países en desarrollo y subdesarrollados donde se encuentran salarios cada vez más bajos. Los empleados cualificados irán al más bajo postor globalizado. Si esta teoría se materializa, el declive de los sueldos y la satisfacción laboral de la clase media no han hecho más que empezar.