domingo, 24 de mayo de 2015

Así olvidamos

Cuando recordamos algo, el cerebro provoca que olvidemos recuerdos similares  que pueden interferir con la evocación de esa memoria. El asunto de fondo se sospechaba. Desde hace tiempo, sabemos que al evocar un recuerdo podemos alterarlo y parece evidente que el cerebro debe ser selectivo con la información que almacena, pero el hallazgo de Maria Wimber va un poco más allá: es la primera vez que se documenta el proceso por el que el cerebro se libra de cierta información que considera irrelevante o que interfiere con lo que queremos recordar.
Un esquema de las pruebas realizadas durante el estudio - Foto Wimber et al.
Para su trabajo, publicado este lunes en Nature Neuroscience, los científicos realizaron una serie de tareas con voluntarios mientras monitorizaban su actividad cerebral. Las pruebas consistían en presentar una misma palabra con dos imágenes diferentes (o bien una cara o bien un objeto) y preguntar después qué foto se mostró primero con esa palabra. Por ejemplo: se les ponía la palabra "arena" junto a una foto de Marilyn Monroe y un sombrero y se les preguntaba después qué imagen iba acompañando primero a esa palabra.
https://www.behance.net/nadiahalsagoff
El resultado, después de muchas pruebas, fue que los voluntarios tendían a olvidar sistemáticamente la imagen que descartaban en el momento de responder. Es decir, si decían Marilyn Monroe, el recuerdo del sombrero parecía quedar borrado en pruebas posteriores. Mediante el escáner de resonancia magnética funcional, los investigadores pudieron ver, además, qué estaba sucediendo en sus cerebros en función de los patrones de actividad de sus áreas visuales. Y aquí viene la parte más interesante: el patrón de actividad asociado a la imagen descartada (en este caso el sombrero)  se iba debilitando después de la pregunta y cuanto más débil aparecía en el escáner, más probable era que el sujeto la hubiera olvidado.
¿Y qué significa todo esto en términos que podamos entender? Los autores del estudio consideran que es la primera vez que se aísla un mecanismo de olvido adaptativo que permite al cerebro gestionar mejor los recursos y evita que datos similares interfieran. "Sorprendentemente", escriben, "recordar una experiencia pasada puede causar que olvidemos". Si tenemos en la cabeza dos acontecimientos que se han producido en circunstancias similares o que interfieren entre sí por lo que sea, el cerebro lo manda a la papelera por este nuevo mecanismo documentado por los autores del trabajo.

http://vozpopuli.com/next/58985-asi-olvidamos-el-cerebro-suprime-los-recuerdos-que-compiten-entre-si

viernes, 22 de mayo de 2015

Instrumentos de más de tres millones años


Un equipo internacional de científicos ha hallado en Kenia las herramientas de piedra más antiguas que datan de 3,3 millones de años de antigüedad. Los artefactos indican que los homínidos pudieron fabricar herramientas mucho antes de lo que se pensaba y podrían adelantar así los orígenes del género Homo –que incluye a los humanos modernos–. Sin embargo, los investigadores desconocen aún qué especie pudo realizarlas.
En la mañana del 9 de julio de 2011, la investigadora Sonia Harmand de la Universidad de Stony Brooks (EEUU) y su equipo se equivocaron de camino cuando deambulaban en Kenia. Para reorientarse, ascendieron una colina pero percibieron “algo especial en ese lugar”, afirman. Y decidieron investigar. Para finales de 2012, las excavaciones en ese yacimiento –denominado Lomekwi 3– permitieron descubrir 149 artefactos de piedra que sirvieron para golpear, entre otros usos.
Estos artefactos marcan “un nuevo comienzo en el registro arqueológico actual”, señalan los autores
Ahora, los científicos confirman en la revista Nature que esas piedras son las herramientas más antiguas jamás descubiertas. Datan de hace 3,3 millones de años, y retrasan en 700.000 años la antigüedad de las herramientas hasta ahora más antiguas. Según los investigadores, los autores de los artefactos podrían ser o no algún ancestro de los humanos.
El hallazgo es la primera evidencia de que un grupo anterior de protohumanos tuvo las habilidades necesarias para fabricar herramientas de bordes afilados. Estos artefactos marcan “un nuevo comienzo en el registro arqueológico actual”, señalan los autores del estudio.
“El yacimiento entero es sorprendente porque reescribe la historia de muchas de las cosas que pensábamos que eran ciertas”, dice el geólogo Chris Lepre, uno de los autores.
Una de las principales incógnitas que suscita el hallazgo de las herramientas de piedra es su autoría. Durante mucho tiempo, los antropólogos han pensado que nuestros parientes del género Homo –la línea que lleva directamente a los Homo sapiens– fueron los primeros en elaborar este tipo de herramientas. Pero en este caso, los investigadores desconocen quién hizo estas herramientas tan antiguas.
El estudio sugiere una posible respuesta gracias al cráneo de un Kenyanthropus platytops de 3,3 millones de años de antigüedad encontrado en 1999 a un kilómetro del yacimiento de las herramientas. Un diente de este homínido y un hueso de su cráneo se descubrieron a pocos cientos de metros de allí y aún está por identificar un diente que se encontró a 100 metros.
Sin embargo, nadie sabe exactamente si Kenyanthropus platytops está relacionado con otras especies de homínidos, pero sin duda adelanta en medio millón de años la primera especie de Homo que se conoce. Según el trabajo, esta especie pudo haber fabricado las herramientas. Otra hipótesis es que los que las hicieron pudieron pertenecer a otra especie de la misma era, como Australopithecus afarensis, o a un tipo aún no descubierto de Homo. 
Los primeros artefactos de piedra del este de África se descubrieron primero en la Garganta de Olduvai en Tanzania a mediados del siglo XX. Estas herramientas se asociaron después en los años 60 con los hallazgos de fósiles de Homo habilis, que vivió hace entre 2,1 y 1,5 millones de años.
Los hallazgos posteriores de fósiles han retrasado las fechas de los ancestros de los humanos y de sus herramientas de piedra. El pasado mes de marzo se anunció el hallazgo parcial de una mandíbula en una región de Etiopía que ha retrasado el género Homo a 2,8 millones de años de antigüedad.
Pero también hay evidencias de herramientas más primitivas usadas incluso antes que las del nuevo hallazgo. En 2009, unos investigadores excavaron huesos de animales de 3,39 millones de años de antigüedad que presentaban cortes y otras marcas, por lo que alguien usó las piedras para cortar carne fresca del hueso o para romper el hueso y sacar la médula ósea del interior.
Para los científicos, esta es la evidencia más temprana del consumo de carne y médula por parte de los homínidos. No obstante, en ese yacimiento no se hallaron herramientas, por lo que aún no está claro si los cortes se hicieron con herramientas elaboradas o simplemente con piedras afiladas. Los únicos restos fósiles de homínidos del área que datan de ese momento pertenecen a Australopithecus afarensis.

viernes, 15 de mayo de 2015

El misterioso vidrio del desierto libio


Entre las fronteras de Egipto y Libia se encuentra el Gran Mar de Arena, un enorme desierto de arena que se extiende unos 650 km de norte a sur y 300 km de este a oeste, cubriendo un área del tamaño de Irlanda. Los vientos predominantes han organizado esta gran masa de arena en enormes dunas longitudinales con crestas subiendo 100 metros de altura en algunos lugares y alargándose de forma ininterrumpida durante cientos de kilómetros, separados por pasillos de uno o dos kilómetros de ancho. En estos valles largos y estrechos es donde aparece esta curiosidad natural.
El llamado vidrio del desierto libio es un vidrio de sílice natural, el más puro que se ha encontrado en la tierra. Más de mil toneladas de estos vidrios están esparcidos a través de cientos de kilómetros de desierto desolador. La mayoría son del tamaño de guijarros, pulidos suavemente por la acción abrasiva de la arena. Otros son trozos de tamaño y peso considerable. La pieza más grande que se ha encontrado pesaba alrededor de 26 kilos.

El vidrio natural, como el vidrio del desierto libio, se puede formar por el impacto de rayo, la actividad volcánica o por un meteorito. El vidrio del desierto libio se formó hace unos 26 millones de años, lo que hace que los científicos supongan que este vidrio se formó cuando un meteorito impactó sobre la Tierra en este periodo, sin embargo la ausencia de un cráter de impacto plantea problemas a esta teoría. Otra teoría sugiere que un cometa pudo explotar cerca de la superficie y calentar la arena debajo de ella a unas temperaturas extremas que pueden provocarla formación de una enorme cantidad de vidrio de sílice.
El primer descubrimiento científico de vidrio del desierto libio fue hecho por un inglés llamado Patrick A. Clayton en 1932, que trajo las primeras muestras de regreso a Europa para el estudio. Sin embargo, su existencia era conocida por el hombre mucho antes. Los habitantes locales en el período Neolítico hicieron herramientas con ellas, y más tarde los egipcios las utilizaron como joyas. Un gran trozo de piedra tallada en el pectoral del famoso faraón egipcio Tutankamón fue identificado como vidrio del desierto libio.

http://www.amusingplanet.com/2015/04/the-mysterious-libyan-desert-glass.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+amusingplanet+%28Amusing+Planet%29

viernes, 8 de mayo de 2015

Investigación y futuro

- Gato de Cheshire ¿podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
- Eso depende en gran parte al sitio al que quieras llegar- contestó el minino.
- No me importa mucho el sitio... siempre que llegue a alguna parte- dijo Alicia
- ¡Oh, siempre llegarás a alguna parte -aseguró el gato- si caminas lo suficiente!

El precio que pagamos por la previsión del futuro es la desazón que ello engendra. Sin duda, el augurio de una calamidad no resulta muy divertido. Cándido, con su optimismo desbordante, era mucho más dichoso que Casandra. Pero necesitamos de los componentes fatalistas de nuestra naturaleza para sobrevivir. Ellos fueron los artífices de una serie de doctrinas que aspiran en lo posible a interpretar el futuro y que han sido causa y origen de la ética, la magia, la ciencia y los códigos legales.
La ventaja que procura el pronóstico de las catástrofes radica en la posibilidad de adoptar medidas para impedir que se produzcan, sacrificando las ganancias inmediatas en favor de unos beneficios a más largo plazo. Una sociedad que, como resultado de esta capacidad de anticipación, alcanza un alto nivel de seguridad material, genera el tiempo libre necesario para impulsar el progreso social y tecnológico.
Incluso cuando parece obvio que el incremento del saber y la inteligencia son el único modo de salir de las dificultades que nos acechan y la única vía de acceso a un futuro halagüeño para la humanidad (o un futuro a secas), en la práctica no siempre se adopta esta postura. A menudo los gobernantes olvidan la diferencia entre beneficios a corto y a largo plazo. Las ventajas prácticas de mayor trascendencia han surgido de los progresos científicos más inverosímiles y en apariencia menos prácticos. Las ondas electromagnéticas son, hoy, la base sobre la que se sustenta nuestra civilización: internet, televisión, radio, telefonía, etc.
Las ondas electromagnéticas fueron introducidas por el físico escocés James Clerk Maxwell como elemento corrector y complementario del sistema de ecuaciones diferenciales parciales hoy conocidas como las ecuaciones de Maxwell. El nombre que les asignó inicialmente fue el de corriente de desplazamiento y si propuso su introducción fue, ante todo, porque suponía conferir un mayor atractivo estético a dicho sistema de ecuaciones.
El universo es intrincado y fascinante. Arrancamos secretos a la naturaleza por las sendas más insólitas. Si no consolidamos la investigación básica, si no se propicia la adquisición de conocimientos por su valor intrínseco, nuestras opciones de futuro quedarán peligrosamente limitadas. Basta con que un físico entre mil dé con algo como la corriente de desplazamiento para convertir el respaldo de este millar en una fabulosa inversión social. Sin una estimulación decidida, continuada y amplia de la investigación corremos el riesgo de comernos las semillas que utilizamos para la siembra, conseguimos atajar el hambre un invierno más pero renunciamos a la última esperanza de supervivencia de cara al siguiente. Sin cuidar a nuestros investigadores, obligados a marcharse porque aquí no tienen futuro, estamos haciéndonos más pobres, más atrasados, más incultos, más dependientes, más tontos, sin futuro.

jueves, 7 de mayo de 2015

Todos fuimos caníbales

Hace más de un siglo se encontraron restos humanos de aproximadamente 14.700 años de antigüedad en la cueva de Gough (Somerset, Reino Unido). Desde entonces, personal experto ha ido obteniendo diferentes datos sobre estos fósiles.
En este contexto, una nueva investigación, liderada por el Museo de Historia Natural de Londres (MHNL) y la Universidad College de Londres (UCL), ha constado que aquellos homínidos eran caníbales y, además, utilizaban los cráneos de sus congéneres como cuencos, probablemente dentro de un tratamiento ritual de los cuerpos. 
"Recientemente, utilizando técnicas modernas de datación por radiocarbono (carbono-14), los investigadores del Museo de Historia Natural de Londres y la Universidad College de Londres se dieron cuenta de que los huesos encontrados en esta cavidad se habían depositado durante un periodo muy corto de tiempo alrededor de hace 14.700 años, tal vez en varios eventos", explica Palmira Saladié, coautora del artículo publicado recientemente en la revista Journal of Human Evolution.

En el estudio, los científicos utilizaron técnicas de imágenes tridimensionales para examinar los restos humanos encontrados en la cueva. "Así hemos identificado en los huesos de los homínidos marcas de corte (estrías hechas con las herramientas de piedra durante el desuello y descarnado de los cuerpos); fracturas de los huesos destinadas al consumo del tuétano y abundantes marcas de dientes humanos, "la prueba más irrefutable del canibalismo", asevera la misma investigadora.
Los cráneos tienen un tratamiento diferente, ya que se rompieron con cuidado y se les dio forma de cuenco. "De hecho, su configuración muestra muchas similitudes con los recuperados en la Cueva del Mirador, en la Sierra de Atapuerca (Burgos). Estos últimos, sin embargo, tienen una edad más joven, ya que pertenecen a los pastores de la edad del Bronce, de hace unos 4.000 años ", observa Palmira Saladié.
En un contexto más amplio, el tratamiento de los cadáveres humanos y de la fabricación y uso de cráneos-copa en la Cueva de Gough tienen paralelismos con otros sitios paleolíticos en Europa central y occidental.
"Esto sugiere que el canibalismo durante el periodo Magdaleniense, al que pertenecen los restos humanos de esta cavidad, era parte de una práctica mortuoria habitual que combina el procesamiento y el consumo de los cuerpos con el uso ritual de cráneo-copa", según han concluido los investigadores que han intervenido en el estudio. 
De hecho, análisis genéticos, el hallazgo de marcas del fuego en huesos humanos o los análisis de heces humanas fosilizadas proporcionan evidencias de “repetidos episodios de endocanibalismo en la poblaciones humanas antiguas”.
http://www.agenciasinc.es/Noticias/Identificado-un-nuevo-caso-de-canibalismo-ritual-de-hace-14.500-anos
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2003/04/10/biociencia/1049994682.html

martes, 5 de mayo de 2015

El doctor Semmelweis

Lavarse las manos es un gesto habitual, un gesto tan normal que si se piensa que gracias a él se han salvado miles de madres nos parece inverosímil y, no obstante, es así.
Antes de Semmelweis, un 20 por ciento de las madres morían al dar a luz; en tiempos de epidemia, esta cifra llegó a subir hasta el 96 por ciento. La causa, la fiebre puerperal.
En 1818 nacía en Buda, capital de Hungría, Ignaz Fülóp Semmelweis.
Estudió medicina con gran aprovechamiento e ingresó como ayudante del profesor Klin en uno de los dos pabellones de maternidad del Hospital de Viena, capital entonces del imperio austrohúngaro. Dos pabellones había destinados a la maternidad; uno, el dirigido por el profesor Klin; otro, dirigido por el profesor Bartch. Semmelweis, entusiasta de su oficio, consistente según sus palabras a ayudar al fenómeno más bello de la vida que es la maternidad, se desolaba al ver que la fiebre puerperal causaba tan grande mortandad entre las parturientas. Un día comparó los libros de la maternidad de Bartch y la maternidad de Klin y vio con sorpresa que la mortandad en la primera de ellas era notablemente inferior a la de la segunda, en la que él mismo trabajaba, y ello, actuando sobre su curiosidad científica, le llevó a examinar los diversos sistemas de partos que podían efectuarse. No encontró más que una sola diferencia: en la maternidad Bartch los partos eran efectuados por comadronas; en la de Klin, por internos y estudiantes de medicina. Pretextando una reorganización de la maternidad, hizo que las comadronas pasasen de una a otra y, cosa extraña, la mortandad descendió allí donde actuaban las comadronas. Es decir, que las muertes eran más frecuentes en los partos ayudados por médicos o estudiantes aventajados que normalmente usaban métodos más científicos que no los empíricos usados por las comadronas.
Semmelweis hizo conocer estos resultados a los directores de ambas maternidades, los cuales se encogieron de hombros indicando que tal vez ello se debía a la brusquedad propia de los estudiantes, que procedían con menos delicadeza que las comadronas; pero el profesor Klin, visto que su sala era en la que se producía más mortandad, consintió en que la mitad de los estudiantes fuesen sustituidos por comadronas, y la mortandad descendió, pero no se le dio mayor importancia. Se decía que la fiebre puerperal era el tributo que las mujeres del pueblo debían pagar por la maternidad, barbaridad ésta que sería incomprensible hoy en día. Semmelweis hizo notar que las mujeres de la nobleza o simplemente acomodadas que parían en sus casas no eran víctimas de una mortandad tan grande. Para él estas consideraciones eran como una pesadilla.
«El sonido de la campanilla anunciando el viático ha entrado para siempre en mí turbando la paz de mi alma. Todos los horrores de los que cada día soy impotente testigo me hacen la vida insoportable. No puedo continuar en este estado, en donde todo lo veo oscuro excepto el número implacable de muertes».
En el año 1847, cuando un sabio anatomista de Viena, el profesor Kolletchka, procediendo a la disección de un cadáver se hirió en una mano, murió víctima de una fiebre repentina. Charlando con los colegas, Semmelweis se dio cuenta de que ciertas manifestaciones de la fiebre causante de la muerte de Kolletchka eran similares a las de la fiebre puerperal. Aquello le hizo meditar y de pronto, como un relámpago, todo se iluminó. Los estudiantes que ayudaban en los partos procedían de los cursos de anatomía en donde se efectuaban las disecciones. Eran ellos los que llevaban en sus manos el origen de la muerte de las parturientas y entre ellos estaba el mismo Semmelweis, que varias y frecuentes veces pasaba de una sala a otra. Él, que quería ayudar la vida, era el causante de muchas muertes, de tantas y tantas muertes que en sueños le habían atormentado y despierto le habían afligido.
Sin quererlo él era un asesino.

Al día siguiente hizo instalar lavabos en la entrada de la sala de partos.
Todos los estudiantes fueron obligados a lavarse las manos con una solución de cloruro de cal. En pocos días la mortalidad por fiebre puerperal descendió a menos del uno por ciento. El milagro se había producido: todo consistía en lavarse las manos. Pasteur no había todavía dado a conocer el mundo de los microbios ni Jenner había descubierto la asepsia, pero Semmelweis, intuitivamente, la había puesto en práctica.
¿Cree el lector que ello fue el triunfo de Semmelweis? Pues está equivocado.
Los estudiantes encontraron molesto, e incluso ofensivo, el hecho de tener que lavarse las manos, y profesores y alumnos estuvieron acorde que el descenso de la mortalidad era pura coincidencia. Uno de los que se sublevó contra la orden fue el profesor Klin, y Semmelweis le cortó el paso a la sala de partos; indignado el profesor, le expulsó del hospital, con gran escándalo en el cuerpo médico de Viena, que impidió a Semmelweis ejercer la medicina.
Ello alteró sus facultades mentales, se le vio errar alrededor del hospital cada día más sombrío y de peor humor. Empezó a sufrir de manía persecutoria, hasta cierto punto justificada. Se veía rodeado de enemigos por todas partes, gritaba, apostrofaba a los transeúntes, hasta que un día empezó a correr por las calles gritando, hasta que llegó al hospital. Allí se dirigió corriendo hasta la sala de disección donde los alumnos estaban disecando un cadáver. Semmelweis se apoderó de un escalpelo, apartó a empujones a alumnos y profesores y empezó a cortar el cadáver y después a sí mismo, mezclando sus heridas con la infección cadavérica. Los asistentes reaccionaron, pero demasiado tarde, la herida que se había producido era muy profunda. La infección ganó terreno, su fiebre era similar a la fiebre puerperal que él había inoculado inconscientemente a tantas y tantas madres. Su infección era mortal.
Pocos días después moría en el manicomio.
En Buda, en la casa donde nació, situada en la calle que lleva hasta el Baluarte de los Pescadores, se conserva la casa en donde nació Semmelweis, hoy convertida en pequeño museo. Una discreta lápida recuerda que allí vio por primera vez la luz el hombre que descubrió el sistema de salvar a muchas madres.

viernes, 1 de mayo de 2015

El mar Mediterráneo se volvió a llenar de agua en unos dos años

Hace cerca de seis millones de años el mar Mediterráneo quedó aislado del resto de océanos del mundo y por evaporación se secó casi por completo. El fenómeno dio lugar a la formación de enormes depósitos de sal. A este episodio se le conoce como Crisis de Salinidad del Mesianense.
Pero la conexión entre el Atlántico y el Mediterráneo se restableció de nuevo hace poco más de cinco millones de años por causas que aún no están claras. Pudo deberse a una subida general del nivel de mar, a movimientos tectónicos o a una combinación de ambas.
Fue una inundación tremendamente rápida, de proporciones catastróficas, que llevó al llenado del mar Mediterráneo en unos dos años.
Como consecuencia, el Mediterráneo se llenó de nuevo en un proceso conocido como la inundación Zancliense. Se ha pensado que esta inundación fue un proceso lento, de miles de años de duración, pero recientes simulaciones por ordenador realizadas en la Universidad de Sevilla muestran que fue una inundación tremendamente rápida, de proporciones catastróficas, que llevó al llenado del mar Mediterráneo en unos dos años.
Vista tridimensional del mar de Alborán con el nivel del agua después de 15 días de inundación. / US
“Por lo que hoy es el mar de Alborán discurría una enorme corriente de agua procedente del Atlántico a más de 100 km por hora”, explica el catedrático de la Universidad de Sevilla, José María Abril, quien añade que el caudal era de unos 100 millones de metros cúbicos por segundo (500 veces más grande que el del Amazonas).
Por su parte, el profesor Raúl Periáñez confirma que el nivel del mar en el Mediterráneo subía a una tasa de unos siete metros cada día y se llenó por completo en unos dos años. 

http://www.agenciasinc.es/Noticias/El-mar-Mediterraneo-se-volvio-a-llenar-de-agua-en-unos-dos-anos

miércoles, 22 de abril de 2015

El genocidio selknam

Por genocidio selknam (genocidio selk'nam o genocidio ona) se conoce a los hechos definidos como genocidio ocurridos entre la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX en contra de los selknam u onas, pueblo amerindio de la isla Grande de Tierra del Fuego, cuya última representante pura, Ángela Loij, falleció en 1974, sobreviviendo actualmente descendientes mestizos de esta etnia.

Hacia fines del siglo XIX la isla Grande de Tierra del Fuego concitó el interés de grandes compañías ganaderas. La introducción de las estancias ovejeras creó fuertes conflictos entre los nativos y los colonos europeos, argentinos, chilenos y loberos chilotes, conflicto que adquirió ribetes de guerra de exterminio. Las grandes compañías ovejeras llegaron a pagar una libra esterlina por cada selknam muerto, lo que era confirmado presentando manos u orejas. Las tribus del norte fueron las primeras afectadas, iniciándose una oleada migratoria al extremo sur de la isla para escapar a las masacres. En busca de alternativas a la matanza, en 1890 el Gobierno chileno cedió la isla Dawson, en el estrecho de Magallanes, a sacerdotes salesianos que establecieron allí una misión. Los selknam que sobrevivieron al genocidio fueron virtualmente deportados a la isla, que en un plazo de 20 años cerró, dejando un cementerio poblado de cruces. 
La llegada de chilenos, argentinos y europeos al territorio selknam trajo consigo un conflicto asimétrico entre aventureros, colonos, buscadores de oro y ganaderos por un lado y los selknam por otro. La ocupación de los territorios desató represalias por parte de los selknam, que no dudaron en defenderse de las muertes, violaciones y vejaciones desatadas por años. El resentimiento fue un estado permanente, manifestándose con animosidad hacia los empleados de estancias, rompiendo los cercos, arreando grandes cantidades de animales, quemando casas y atacando a hombres
Pero esta actitud, no logró traducirse en un verdadero ambiente bélico por las claras desventajas materiales que poseían los selknam frente a todo el dispositivo establecido para su ataque y captura. Esta diferencia fue el elemento clave que no permitió generar una resistencia por parte de los indígenas para permanecer en sus territorios, y en consecuencia la rendición y la resignación forzada, fue una de las tantas causas para su desaparición como pueblo establecido.
Gusinde relata cómo los cazadores «enviaban los cráneos de los indios asesinados al Museo Antropológico de Londres, que pagaba ocho libras por cabeza»
En esa época, algunos estancieros trajeron fuertes mastines de Europa. Los cazadores de hombres soltaban estos animales peligrosos cuando sorprendían o rodeaban un campamento. Los perros hacían salir a los aborígenes de su escondite para llevarlos ante los cañones de los fusiles o herían gravemente en el cuello a los niños, que se desangraban rápidamente.
La cacería tenía más éxito cuando una india en avanzado estado de gravidez caía en manos de los blancos. Clavaban la bayoneta en el vientre de la indefensa, le arrancaban el feto y también a éste le cortaban las orejas. Por los dos pares recibían una recompensa mayor.
Incluso llegaban al extremo de inocular a los niños que podían atrapar con ciertas materias patógenas y los dejaban volver a los bosques. El fin de esta práctica era contagiar con ellas también a los adultos.
Existen testimonios que indican que durante la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, los barcos que pasaban por el Estrecho de Magallanes o por la costas oriental y sur de la isla realizaban prácticas de tiro utilizando como blanco a los indios onas: cuando divisaban a lo lejos una fogata, o una toldería, disparaban contra ellas. Se ignora la cantidad de víctimas que causaron tales prácticas.
Finalmente, luego de los enfrentamientos directos, se dio paso a un segundo plan: erradicar a todos los indígenas existentes en la isla para ser enviados a la misión de Dawson. En aquella apartada isla, los indígenas sucumbieron rápidamente frente al avasallador avance de la colonización. A las innumerables mermas de población ocasionadas por las verdaderas cacerías de que fueron objeto a manos de las estancias, debía agregarse los estragos provocados por el contagio de diversas enfermedades, las que en definitiva terminaron por ocasionar un daño tanto o mayor que las cacerías humanas dirigidas. De acuerdo a los datos de las fuentes, más de 1500 murieron en sólo 40 años a causa de contagios y proliferación de enfermedades propias de las poblaciones colonizadoras.

jueves, 16 de abril de 2015

El Efecto Matilda: ser mujer resta puntos


A mediados de los años 60, Jocelyn Bell Burnell llegó a Cambridge como estudiante de doctorado. El equipo al que se incorporó, el del astrofísico Tony Hewish, trabajaba en la detección de los cuásares, objetos astronómicos muy lejanos y tremendamente energéticos. Jocelyn se encargó de analizar la montaña de datos proporcionados por el potente radiotelescopio que también había ayudado a construir. Y en esta tarea se encontró con extrañas señales de radio que se emitían a intervalos regulares. Atribuidas en un principio a alguna lejana civilización extraterrestre, pronto quedó en evidencia que se trataba de fenómenos naturales: estrellas de neutrones que emitían radiaciones periódicas y a las que llamaron púlsares. Tony Hewish recibió el Premio Nobel por este descubrimiento en 1974 junto a Martin Ryle y, sin embargo, la contribución de Jocelyn Bell Burnell no fue reconocida. La ciencia de vanguardia es un trabajo en equipo, pero los premios Nobel solo se conceden a un máximo de tres investigadores. Y son los científicos de prestigio que dirigen los proyectos los que reciben las recompensas y el reconocimiento.
Jocelyn Bell Burnell

Este es un caso de lo que el sociólogo Robert K. Merton denominó ‘efecto Mateo’ en la ciencia. En el evangelio según san Mateo (25, 14-30), la parábola de los talentos se cierra con una lección inquietante: “A todo el que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, aun lo que tiene, se le quitará”. Aunque este efecto puede encontrarse en cualquier ámbito de la vida humana, Merton señaló el modo en el que funciona en la ciencia: concentrando cada vez más recursos en forma de mejores puestos de trabajo, financiación, publicaciones o premios en manos de aquellos investigadores que ya han alcanzado reconocimiento, y dificultando que los investigadores que empiezan accedan al sistema de recompensas. Jocelyn, una simple estudiante de doctorado, habría sido una víctima más del efecto Mateo.

Pero para la historiadora de la ciencia Margaret Rossiter la cuestión no termina ahí. Además de ser una estudiante de doctorado con su prestigio científico todavía por construir, Jocelyn Bell Burnell era una mujer. Las mujeres, defiende Rossiter, son más vulnerables al efecto Mateo. Margaret Rossiter bautizó esta variedad como ‘efecto Matilda’, en honor a Matilda J. Gage, sufragista neoyorkina de finales del siglo XIX que identificó y denunció la invisibilización de las mujeres y sus méritos en otros contextos (incluso en la propia Biblia). Rossiter ofrece una larga lista de ejemplos de científicas a las que el sistema de recompensas de la ciencia trató injustamente por su sexo. Las contribuciones de Lise Meitner al descubrimiento de la fisión nuclear o de Rosalind Franklin al de la estructura de doble hélice del ADN, por ejemplo, no fueron reconocidas en su momento, aunque sus colegas varones recibieron sendos premios Nobel por ellas.

Efecto Matilda/IlluScientia /Wikimedia Commons.
Estudios recientes también alertan de que, incluso hoy, ser mujer resta inadvertidamente puntos del currículo científico. Investigadores de la Universidad de Yale mostraron en 2012 cómo los evaluadores (independientemente de su sexo) puntuaban más alto y estaban dispuestos a ofrecer un salario mejor a un potencial candidato a un puesto de laboratorio cuando creían que el currículo que juzgaban era el de un hombre que cuando creían que era de una mujer. En las mejores instituciones científicas del mundo, becas, puestos de trabajo e incluso el espacio en los laboratorios se distribuyen desigualmente entre personas con los mismos méritos y diferente sexo.

Es tan perverso el efecto Matilda (y a menudo tan invisible) que el propio Merton sucumbió al mismo, ya que su publicación sobre el efecto Mateo está basada en las entrevistas y materiales de Harriet Zuckerman. Años después, Merton se casaría con Zuckerman… y también reconocería que aquel artículo debería haberlo firmado en coautoría con ella.

El efecto Matilda multiplica la perversión del efecto Mateo al otorgar más prestigio a los hombres, no por sus méritos científicos, sino por el simple hecho de haber nacido varones.

http://blogs.20minutos.es/ciencia-para-llevar-csic/2015/03/05/efecto-matilda-ser-mujer-resta-puntos-en-el-curriculo-cientifico/
http://es.wikipedia.org/wiki/Jocelyn_Bell_Burnell

miércoles, 18 de marzo de 2015

Periodismo en venta

Lo confiesa Udo Ulfkotte, uno de los más prestigiosos periodistas alemanes, en su libro Periodistas comprados (Gekaufte Journalisten, Editorial Kopp), un éxito de ventas. 
En su libro, Ulfkotte admite haber aceptado sobornos para escribir, entre muchos otros artículos tendenciosos, uno donde denunciaba supuestos planes de Gadafi para usar gas venenoso contra su pueblo. “En innumerables ocasiones puse mi firma en notas que me entregaron los servicios de inteligencia de Estados Unidos, de Alemania o de la OTAN. Mentí, traicioné, recibí sobornos y oculté la verdad a la opinión pública. No hacía periodismo sino propaganda. Me avergüenzo aunque sea tarde para cambiarlo.” Y advirtió: “Hoy pasa lo mismo: hay periodistas sobornados para mentir y convencer a la gente sobre la necesidad de una guerra contra Rusia”.
“Salvo pocas excepciones, las redacciones europeas son sucursales de los servicios de la CIA y de la OTAN.”
"Mentía, traicionaba, recibía sobornos y ocultaba la verdad a la opinión pública"
Imágenes y fuentes:
http://www.elmundo.es/television/2014/09/26/54252661e2704ee3778b4574.html
https://www.facebook.com/pages/Paw%C5%82a-Kuczy%C5%84skiego/158506094232917

miércoles, 11 de marzo de 2015

Las huríes

Las huríes, de Anglada-Camarasa (1872-1959)
En el islam, una hurí ḥūr o ḥūrīyah (en árabe حورية) es una de las jóvenes perpetuamente vírgenes que esperan a sus prometidos para tener relaciones sexuales y a los creyentes en el Janah el día del Yaum al-Qiyamah.
Estas doncellas, que tienen el don de la eterna juventud y están dotadas de toda suerte de encantos, simbolizan para algunos musulmanes la eterna bienaventuranza. Las mujeres encontrarán a los ghilman.



Según Mahoma, en el Paraíso prometido a los creyentes existen unas bellísimas vírgenes, de las cuales gozarán después de su muerte. En el Corán se afirma que hay huríes blancas, verdes, amarillas y rojas; sus cuerpos son de azafrán, almizcle, ámbar e incienso, despidiendo un olor sumamente aromático y llevan sobre la cara descubierta un letrero de oro con expresiones consoladoras. Los que cumplen la ley del Profeta, y especialmente los ayunos del ramadán, gozarán de las huríes de cejas negras en tiendas de perlas blancas, en las cuales hay setenta planchas de rubí, sobre cada una de estas, setenta colchones y sobre cada colchón setenta esclavas, cada una de las cuales está servida por otra esclava. Las huríes visten ropas magníficas tan ligeras y diáfanas que se ve a través de ellas la médula de los huesos. A cada elegido presenta un ángel una pera o naranja en una bandeja de plata. El feliz musulmán abre el fruto y de él sale la hurí que le está destinada, en los brazos de la cual permanece mil años, sin que ella pierda nunca su virginidad.

domingo, 8 de marzo de 2015

La invención de la silla eléctrica


El episodio sucede en 1887. Georges Westinghouse intenta instalar en las ciudades de los Estados Unidos un sistema eléctrico de corriente alterna de alta tensión llevada por ligeros cables. Thomas Alva Edison cree que este sistema es un error y preconiza el uso de corriente a baja tensión con cables subterráneos. Un día uno de los obreros de Westinghouse sufre una descarga eléctrica y muere electrocutado. Con un mal gusto increíble, Edison aprovecha la ocasión para llevar el agua a su molino: no sólo explica el hecho como consecuencia del «mal sistema» de su rival sino que, con la mentalidad abyecta que evidenció en otras ocasiones, organiza un espectáculo de feria: en un barracón un aparato de corriente alterna de tipo Westinghouse se aplica a perros y gatos causándoles la muerte. El público paga y ve con «satisfacción» cómo se coge a un pobre animal, se le afeitan unos trozos de su piel en los que le aplican unos electrodos, saltan unas chispas azules, el animal se agita convulsivamente y muere mientras la olor a carne quemada se expande por el local. 
Entre los espectadores se encuentran gentes que tienen que ver con la justicia. A todos ellos les es familiar el sistema de ejecución corriente en aquellos tiempos: el ahorcamiento. La horca gozaba del prestigio de una larga tradición, pero en los Estados Unidos se estaba viviendo el empuje de la modernidad. ¿Y si se probase la electrocución como sistema moderno de aplicar la pena de muerte?
En la cárcel de Sing-Sing se monta ya la primera silla eléctrica y, suma ironía, los constructores son los propios presos. Llega el día de la ejecución, esperado por todos menos por el condenado, y la silla no funciona o funciona mal. El reo sufre unas quemaduras de tercer grado y su pena se ve conmutada por la de trabajos forzados a perpetuidad.
Pero en la ciudad de Buffalo un nuevo condenado a muerte espera su ejecución; se llama William Kemmler. El gobernador del Estado decide que será ejecutado en la silla eléctrica. Westinghouse se opone a ello y apela a los abogados más importantes de Nueva York para que impidan la ejecución en la silla, en la que ve la condena de sus procedimientos. Pero hay alguien que se opone a Westinghouse, y es el propio condenado, que consigue reunir una rueda de prensa en la cárcel. Se dirige a los periodistas con sangre fría y humor:
—Gracias por haber venido. Les quiero manifestar que no comprendo cómo alguien se quiere oponer a mi ejecución en la silla eléctrica. He cometido un crimen y estoy condenado a morir. Muy bien. Pero el sistema de la horca es anticuado y yo estoy, como todo el país, en pro de los sistemas modernos. Quiero ser electrocutado.
Westinghouse pierde la demanda y, el 6 de agosto de 1890, a las seis y media de la mañana, William Kemmler es conducido al lugar de la ejecución. Se somete de buen grado a que le coloquen los electrodos; uno en la pierna, para lo que se le ha de cortar el pantalón, y el otro, de modo más difícil, en la columna vertebral. La silla tiene tres patas, la cuarta es la pierna del condenado, que hará las veces de toma de tierra. El ejecutor, Edwin F. Davis, recibe la orden del director de la cárcel y da vuelta al interruptor. La cara de Kemmler palidece, un olor de carne y cabellos quemados inunda el local. Los presentes no pueden aguantar los diecisiete segundos de la ejecución.
—Basta, ya es suficiente —dice el médico encargado de verificar la defunción.
Se acerca al cuerpo del condenado y se inclina para auscultarle.
—¡Está vivo, hay que volver a empezar! —casi grita—. ¡Poned más corriente! ¡Matadle como sea, pero que esto termine de una vez!
Unos asistentes se desmayaron y tuvieron que sacarlos en brazos del local. El pastor que ayudaba a bien morir al condenado sale de la sala para pedir clemencia. Únicamente Davis conserva la sangre fría. Vuelve a colocar los electrodos en su sitio y la deja durar sesenta y seis segundos. La corriente de 1.700 voltios circula y el médico, al fin, puede decir que el ajusticiado ha muerto.
Poco después, veintiséis estados norteamericanos adoptaron el sistema.
Fuentes:
Fisas, Carlos: Historias de la Historia. Planeta, Barcelona, 1989
http://viewmixed.com/10-death-row-prisoners-famous-last-words/4547
http://www.emptykingdom.com/featured/seyo-cizmic/

viernes, 27 de febrero de 2015

Leonardo y los elefantes

Leonardo da Vinci era un hombre polifacético que quería saberlo todo y resolverlo todo. A pesar de ello, en ocasiones se equivocó al fiarse excesivamente de los clásicos.
En uno de sus apuntes escribe lo siguiente sobre los elefantes: «El gran elefante tiene por naturaleza aquello que raramente se encuentra en los hombres; esto es, probidad, prudencia, equidad y observancia de la religión; por ello, cuando hay luna llena, van al río y allí, purgándose, solemnemente se lavan, y así, saludado el planeta, vuelven a la selva. Y cuando están enfermos, se ponen de espaldas sobre la hierba mirando el cielo, como si se quisieran purificar». El escrito continúa enumerando otras nobles particularidades del paquidermo; por ejemplo: «teme y huye de las huellas de los hombres, pero si encuentra un hombre perdido en la selva lo acompaña hasta el camino, no combate nunca contra las mujeres ni asalta animales que sean menos potentes que él, deja pasar los rebaños y sólo parece que odie a los cerdos, los ratones y los dragones, pero su bondad es tanta que ni siquiera daña a éstos si no es provocado», lo que, naturalmente, sucede sólo con el dragón.
De todas estas virtudes del elefante, la más curiosa y sugestiva es, indiscutiblemente, la que se refiere a la religión. Leonardo debió de copiar esta noticia de los escritores antiguos, quizá de Plinio, que habla extensamente de los elefantes en su Historia Natural, en donde dice: «La inteligencia de los elefantes es tan grande que llega al punto de comprender una religión diferente a la suya; cuando deben atravesar el mar, se niegan a subir a las naves si los marineros no juran que los volverán a su país».
Imágenes y fuentes:
http://thisisnthappiness.com/
Un argumentum ad verecundiam, argumento de autoridad o magister dixit es una forma de falacia. Consiste en defender algo como verdadero porque quien es citado en el argumento tiene autoridad en la materia.

martes, 24 de febrero de 2015

Superpoblación. Universo 25, la utopía fatal

¿Cuál es el efecto de la superpoblación? En los años 60 había una amplia discusión sobre las teorías malthusianas, que predecían el fin de la civilización causado por el colapso de la capacidad de producción del planeta ante el incesante aumento del número de personas vivas. Los teóricos pensaban que si el crecimiento poblacional no se controlaba de alguna manera el resultado sería el hambre, el caos, las guerras por los recursos, la muerte. En los primeros años 70, serios informes de reputados especialistas colocaban en las primeras décadas del siglo XXI el colapso completo por saturación de personas y carencia de alimentos. Y sin embargo, un experimento del año 1968 describía con detalle lo que ocurre cuando en un grupo de mamíferos relativamente avanzado hay superpoblación pero no hay escasez de recursos.
El espectáculo es dantesco, y acaba en la muerte; pero no por inanición; resulta que en los animales sociales la superpoblación destruye la relación social y en última instancia mata, aunque no falte de nada.
La superpoblación, descubrió el etólogo estadounidense John B. Calhoun en su Universo 25, mata y extingue, pero no a causa de la escasez, sino del colapso social. El paraíso se convierte en un infierno, y llega el fin.
Universo 25 estaba diseñado para ser el paraíso terrenal de los ratones: era un hábitat construido de tal modo que todas las necesidades básicas de esta especie (alimento, agua, material de nidificación y lugares para construir nidos) fueran infinitos. El espacio era limitado, pero todo lo demás sobraba, y continuó sobrando durante toda la duración del experimento; porque ése era el objetivo, comprobar lo que ocurría cuando la escasez material no era el obstáculo.
John B. Calhoun en  el recinto del Universo 25
Cuatro parejas de ratones sanos y especialmente seleccionados entraron al Universo 25. Hacia el día 104, tras un periodo de familiarización con el entorno, empezaron a procrear. Hacia el día 315 había más de 600 ratones en el hábitat; en ausencia de escasez la reproducción había sido exponencial.
Pero, curiosamente, el crecimiento empezó a ralentizarse, y no por la falta de recursos. Lo que empezaba a faltar era el espacio: más de 300 machos competían ahora por conquistar y mantener territorios, sin los cuales no podían reproducirse. Ante el exceso de competencia, el territorio se convirtió en un recurso demasiado estresante y algunos machos comenzaron a dejar de luchar por él. El resultado fue un menor atractivo para las hembras y que la tasa de reproducción se rebajara. 
Photos © Spencer Tunick
La agresividad aumentó y se hizo generalizada. Los machos más débiles empezaron a quedar acorralados en el centro del hábitat, lejos de los recursos; estos machos secundarios se sumían en la apatía, pero de repente podían montar en cólera y atacar en masa a otros ratones sin provocación. Los atacados se convertían a su vez en agresores. Las hembras eran abandonadas por sus parejas y al quedar solas en los nidos eran vulnerables a los ataques; el estrés hizo a algunas atacar y devorar a sus propias crías. Un grupo de machos se atrincheró en una zona protegida y sus componentes se dedicaron al cuidado extremo del cuerpo en medio de la indolencia, sin entrar en peleas y sin intentar siquiera acercarse a las hembras; el experimentador los bautizó como "los guapos". Para el día 520 la población llegó a 2.200 ratones que vivían en un universo caótico y violento, casi sin reglas, empapado en agresión y sin sexo. A partir de ese momento la población comenzó a decrecer. 
El día 920, la tasa de nacimiento es cero. En este momento, la edad media de la población es de 776 días. El día 1471 finaliza el experimento. Quedan vivos 27 ratones: 23 hembras y 4 machos. El más joven de todos, tenía 987 días de edad, el equivalente a unos 90 años de vida humana. El colapso social era irreversible, y acabó en la muerte completa de la colonia.
Significativamente, el cambio de comportamiento y el colapso de la sociedad ratonil no revirtieron cuando los números volvieron a ser mucho más reducidos: ejemplares como "los guapos" o sus contrapartes femeninas, que estaban en mejores condiciones físicas para sobrevivir, no sabían cómo establecer relaciones sexuales. 
Lo llamativo es que esto sucedía en un entorno de completa abundancia: la comida, el agua, los lugares de nidificación o el material para nidos no faltaron jamás. Universo 25 era un paraíso materialista: las muertes no se produjeron por hambre o sed y jamás hubo escasez. Sencillamente la estructura social y mental de los ratones colapsó por el exceso de individuos, aunque no hubiese competencia ninguna por los recursos físicos. Como explicó John B. Calhoun, en cierto sentido los ratones habían dejado de ser ratones mucho antes de morir; lo que él denominó "la primera muerte", el colapso del modo de vida ratonil, precedió y causó la segunda muerte, la física. El paraíso se transformó en infierno cuando Universo 25 eliminó todo límite al crecimiento.
Un interesante resultado que hace pensar.
Y quizá tener pesadillas.

Imágenes y fuentes:

viernes, 20 de febrero de 2015

Multimillonarios. Verdades, curiosidades y asco

Si Bill Gates contase un dólar por segundo, día y noche sin parar, necesitaría 1.680 años en sumar todo el dinero que posee. Es decir, si hubiese empezado a contarlo en el año 330 estaría terminando justo ahora. Ya sé que es un ejercicio algo estúpido esto que acabo de explicar pero creo que sirve para imaginar el dinero que algunos han llegado a acumular. 
Según un cálculo de la ONG Oxfam, los ingresos (ingresos, no patrimonio) de las cien personas más ricas del mundo sumaron (en 2012) 200.480 millones de euros. Con esa cantidad se puede erradicar cuatro veces la pobreza extrema mundial. De modo que si arrebatásemos esos ingresos a esos cien señores dejarían de morir miles de niños inmediatamente. 
Según datos de Wealth-X*, Bill Gates, Amancio Ortega o Warren Buffett, tienen 76.000, 64.000 y 58.000 millones de dólares respectivamente. La suma de estos tres señores es mayor al PIB de Ecuador, Bielorrusia, Nueva Zelanda o Eslovaquia. La fortuna de Bill Gates es mayor al PIB de países como Uruguay, Bolivia o Camerún**.
Las mayores fortunas (2.325 multimillonarios) controlan el 4% de toda la riqueza mundial. La riqueza de todos los multimillonarios es mayor que el PIB de Japón*.
El 1% de la población de los que más tienen (millonarios + multimillonarios) controla el 40% de la riqueza mundial de 2014. Es el nivel de control más alto de toda la historia de la humanidad*.
El patrimonio de ocho de las grandes fortunas españolas gestionado a través de sicav -sociedades de inversión de capital variable- roza los tres billones de euros, según datos del mercado recogidos por EFE.
Al cierre de junio del año 2014, el patrimonio gestionado por estas ocho sicav se elevaba a 2.979.065 millones de euros: el equivalente al triple del PIB español (1,04 billones de euros)***.

Imágenes y fuentes:
**http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_PIB_%28PPA%29. El PIB es la suma de todos los bienes y servicios producidos por un país en un año.

lunes, 16 de febrero de 2015

Los microenemigos que acabaron con el ejército de Napoleón

La invasión del Imperio ruso liderada por Napoleón en 1812 fue un punto de inflexión en el transcurso de las Guerras Napoleónicas. La campaña redujo a las fuerzas de invasión francesas y aliadas a menos del diez por ciento de su capacidad inicial.
En junio de 1812, la Grande Armée de Napoleón, formada por 691.500 hombres, el mayor ejército jamás formado en la historia europea hasta ese momento, cruzó el río Niemen y enfiló el camino de Moscú. En ese momento, la Grande Armée se componía de una fuerza central de asalto de 250.000 soldados bajo el mando personal del Emperador, otras dos líneas de frente bajo el mando de Eugène de Beauharnais (con 80.000 hombres) y Jérôme Bonaparte (con 70.000). Además, contaba con tropas austriacas, alemanas, polacas, italianas, españolas (con unos cinco mil soldados), portuguesas, suizas y croatas.
Napoleón decidió invadir Rusia para obligar al Zar a volver a aliarse con él en su bloqueo continental a Inglaterra. Sin embargo, lo que suponía que iba a ser una campaña rápida y sencilla se convirtió en una de las mayores catástrofes militares de la Historia: menos de 30.000 soldados napoleónicos sobrevivieron a la incursión que prácticamente supuso la destrucción de la Grande Armée.
El ejército francés cruzó toda Europa. Al pasar por Polonia, zona endémica del temible tifus, los soldados fueron presa de un engorroso ataque de piojos y garrapatas, cuyas picaduras se trataban con gasas impregnadas en vino o con malvavisco. En aquel momento se ignoraban las posibles consecuencias, pero con el paso de los días las picaduras se convirtieron en grandes erupciones en la piel. Los soldados intentaban aliviar los terribles picores que provocaban rascándose tan fuerte que se hacían heridas aún más grandes. Después, las altas fiebres se apoderaban de sus cuerpos provocando desvanecimientos. Cayeron más soldados enfermos que en la batalla.
Sabiendo que el enfrentamiento con los franceses en combate abierto supondría el sacrificio del ejército ruso, los generales rusos se vieron obligados a retirarse una y otra vez. Finalmente, se consiguió establecer una posición defensiva en Borodinó (tras un encontronazo sin resultados en Smolensk en agosto). La Batalla de Borodinó, el 7 de septiembre, fue el día más sangriento de combates en la historia humana (unos 125 muertos en un solo día) y se saldó con victoria francesa. Aquel día, Napoleón sufría fiebre.
Y además, el ejército estaba siendo objeto de los ataques de otro enemigo. Un enemigo tan poderoso como minúsculo, casi invisible, que no diferenciaba ningún bando, atacando a mansalva tanto a rusos como a soldados imperiales. Las picaduras de los piojos estaban dando sus frutos. Los propios oficiales, al rascarse, se esparcían por sus heridas, cada vez más abiertas, la munición de estos artrópodos: una miríada de bacterias penetraba en el torrente circulatorio y provocaba inflamaciones en los vasos sanguíneos, llegando a afectar a casi todos los órganos.
Después de Borodinó, el ejército francés ocupó la desolada Moscú y, después, inició la retirada.
Mapa de Charles Minard (1869) que muestra el movimiento, las pérdidas humanas
y la temperatura ambiental durante la campaña de Napoleón contra Rusia en 1812.
Fue una pesadilla: falta de abastecimiento, hambre, tifus, piojos y el despiadado invierno ruso, sembraron de cadáveres y moribundos la vasta estepa. “Los microbios son nuestros peores enemigos”, formularon los médicos franceses.  Recordándonos a Felipe II, el emperador afirmó “Vine a pelear contra hombres, no contra la Naturaleza”.
Fuentes:
http://blogs.20minutos.es/ciencia-para-llevar-csic/2014/07/02/los-microenemigos-que-acabaron-con-el-ejercito-de-napoleon/
http://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_napole%C3%B3nica_de_Rusia
http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Borodin%C3%B3
http://es.wikipedia.org/wiki/Invasi%C3%B3n_napole%C3%B3nica_de_Rusia#mediaviewer/File:Minard.png
http://www.guntherprienmilitaria.com.mx/articulo43.html

miércoles, 11 de febrero de 2015

Cada vez somos más tontos

¿Somos cada vez más tontos? Parece que sí. Un estudio afirma que los occidentales hemos perdido 14 puntos de cociente intelectual de media desde la época victoriana. Jan te Nijehuis, profesor de la Universidad de Amsterdam y coautor de la investigación, señala como causa el hecho de que las mujeres de elevada inteligencia tienden a tener menos niños que las mujeres de un cociente más bajo, una relación demostrada en otros estudios.
Nijenhuis y sus colegas han analizado los resultados de 14 estudios de inteligencia elaborados entre los años 1884 y 2004, incluido uno elaborado por el antropólogo y sobrino de Charles Darwin, Francis Galton. Estos estudios medían el tiempo de reacción a un estímulo visual -es decir, lo que se tarda en apretar un botón desde que se observa una señal-, una capacidad que refleja la velocidad de procesamiento mental de una persona y por tanto es considerada un indicador de la inteligencia en general.
A finales del XIX, el tiempo de reacción rondaba los 194 milisegundos, mientras en 2004 había aumentado a 275. 
También el biólogo (investigador genetista de la universidad de Stanford) Gerald Crabtree defiende en dos artículos publicados en la revista científica Trends in Genetics que hace tiempo (en una época que sitúa al final de la prehistoria) alcanzamos el cénit de nuestra inteligencia y que desde entonces no hemos hecho más que ir a peor.
La razón por la que la evolución se produjo en ese momento y no en otro es porque el hombre debía enfrentarse a situaciones particularmente críticas, por lo que tenía que ser capaz de dar respuestas muy variadas a las diferentes dificultades que el entorno presentaba y, de esa manera, se vio obligado a desarrollar su inteligencia si no quería morir.
Un cazador que no fuese capaz de concebir una solución para conseguir comida probablemente moriría junto a su familia. Crabtree sitúa nuestro desarrollo pleno en algún momento hace entre dos mil y seil mil años. El investigador defiende que quizá demos por hecho nuestra inteligencia, que para él es mucho más frágil de lo que cabría pensar y que es posible que en algún momento (lejano) del futuro sus efectos comiencen a notarse.
http://www.pawelkuczynski.com/index.php
Sobre la base de los datos conseguidos por el Consorcio del Proyecto 1000 Genomas (publicados en Nature), Crabtree estima que, en los últimos 3.000 años (aproximadamente 120 generaciones), se han producido cerca de 5.000 nuevas mutaciones en los genes que regulan nuestra capacidad intelectual. Afirma que la mayoría de estas mutaciones no tendrá ningún efecto, mientras que alrededor del 2% al 5% son perjudiciales y solo una extremadamente pequeña fracción de ellas implica beneficios. Eso le lleva a la conclusión de que la humanidad está perdiendo capacidad intelectual ya que son muy superiores las mutaciones perjudiciales que las mutaciones beneficiosas.
Crabtree cree que nuestra decadencia intelectual como raza tiene mucho que ver con estas mutaciones genéticas adversas y llega a afirmar: “Yo apostaría a que si un ciudadano medio de la antigua Grecia apareciera de repente en medio de nosotros, él o ella podría estar entre los más brillantes y sería el más despierto intelectualmente hablando de nuestro entorno, con una buena memoria, una amplia gama de ideas y una visión clarividente de cuestiones importantes. Además, creo que él o ella estaría entre los emocionalmente más estables, si lo comparamos con nuestros amigos y colegas”.
Pero la inteligencia humana está sufriendo también por otras razones.
El sistema de alimentación actual (con aditivos, conservantes, colorantes, edulcorantes artificiales, hormonas sintéticas...) produce parte de esa degradación, reduciendo la inteligencia en muchos ámbitos. De hecho, varios nutricionistas han demostrado que los niños que consumen determinados productos (bebidas gaseosas azucaradas, productos procesados artificialmente...) están expuestos a trastornos de comportamiento, tienen peor desarrollo cognitivo y neurofisiológico y presentan un porcentaje significativamente mayor de problemas de aprendizaje.
Asimismo, los pesticidas apuntan a ser una parte importante del problema, habiéndose notado que, por ejemplo, los clorpirifos están relacionados con “significativas anomalías” incluso a bajos niveles de exposición. Investigaciones recientes indican que los niños expuestos al clorpirifos en el útero tienen un mayor riesgo de retrasos en el desarrollo mental y motor a los 3 años y una mayor incidencia de trastornos generalizados del desarrollo como el  TDAH (transtorno por déficit de atención e hiperactividad).

Fuentes: