martes, 31 de marzo de 2026

El olvidado escándalo Irán-Contra

El escándalo Irán-Contra representa uno de los episodios más complejos y oscuros de la política exterior estadounidense, donde la ayuda a la guerrilla nicaragüense se sostuvo mediante un triángulo financiero ilegal que involucró a la CIA, el tráfico de armas a Irán y el narcotráfico. 
Según diversos documentos y testimonios confirmados por los tribunales norteamericanos, grandes organizaciones criminales como el Cartel de Medellín y el Cartel de Guadalajara establecieron una infraestructura en Yucatán para introducir cocaína en Estados Unidos con el apoyo de la CIA. Este pacto permitía que los traficantes financiaran económicamente a la Contra nicaragüense a cambio de facilidades para mover la droga, llegando incluso al punto de que algunos “guerrilleros” eran entrenados en ranchos de narcotraficantes mexicanos por agentes de la Dirección Federal de Seguridad que colaboraban con la agencia de inteligencia estadounidense. 
Líderes de la resistencia misquita (una “resistencia” generada y ampliamente financiada por la CIA)  y figuras como el general panameño Manuel Antonio Noriega también estuvieron vinculados a estas actividades de tráfico de drogas para dinamitar el gobierno sandinista. 
Uno de los aspectos más trágicos y oscuros de esta trama fue el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena en 1985, que fue secuestrado y atrozmente torturado tras descubrir que el flujo de dinero ilícito de los narcotraficantes latinos tenía como destino el apoyo a los rebeldes nicaragüenses. Camarena fue asesinado por Félix Ismael Rodríguez, agente de la CIA, según Phil Jordan, exdirector del Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC); Héctor Berrellez, exagente de la administración antidrogas de Estados Unidos que dirigió la operación Leyenda para esclarcer el asesinato (DEA), y Tosh Plumlee, expiloto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que aseguran tener las pruebas de que el propio gobierno estadounidense ordenó la ejecución de Camarena y señalan a Rodríguez como el ejecutor.
Hay que recordar que los "contras",  hicieron una guerra totalmente brutal contra el gobierno de Nicaragua, provocando la muerte de unas 50000 personas, empleando métodos como la tortura sistemática a civiles (incluidos niños y ancianos), la desaparición y las masacres en masa.
Por su parte, el periodista Gary Webb documentó detalladamente en su serie de artículos Dark Alliance cómo se vendieron toneladas de cocaína en barrios de Estados Unidos para generar ganancias destinadas a la Contra, una revelación que sacudió a la opinión pública. Webb murió en 2004 en circunstancias sumamente extrañas que la prensa calificó oficialmente de suicidio, a pesar de presentar DOS heridas de bala en la cabeza. 
En medio del estallido mediático, el presidente Ronald Reagan creó la Comisión Tower en 1986 para investigar el papel del Consejo de Seguridad Nacional en este entramado. Durante las audiencias, el presidente incurrió en notables contradicciones, afirmando primero no recordar la venta de armas a Irán para luego admitir en su biografía que efectivamente había autorizado los envíos a través de Israel. Aunque el informe final de la comisión fue crítico con la falta de control de Reagan sobre su personal, determinó que el mandatario no tenía un conocimiento detallado del desvío de fondos hacia los Contras. 
Sin embargo, el Congreso de los Estados Unidos fue mucho más tajante al señalar al presidente como el último responsable de las acciones de sus subordinados, acusándolo de mantener una política de encubrimiento, engaño y ´menosprecio hacia la ley. 
Las consecuencias políticas de estas revelaciones no fueron devastadoras para la Administración, aunque provocaron una caída drástica en la popularidad de Reagan y dañaron la credibilidad internacional del país al evidenciarse que se negociaba con grupos considerados terroristas para obtener beneficios políticos. 
Además, se denunció que la CIA utilizó instituciones como el Banco Internacional de Crédito y Comercio para el blanqueo de dinero proveniente de estas actividades relacionadas con la droga. 
A pesar de la gravedad de los hechos y de las condenas iniciales para personajes centrales como Oliver North y John Poindexter, la mayoría de los implicados terminaron en libertad debido a anulaciones de penas o indultos presidenciales. 
En 1992, el presidente George H. W. Bush perdonó a seis altos cargos que habían sido procesados por mentir al Congreso sobre la existencia de estas operaciones. 
Tras este laberinto de espionaje, negocios inmorales e impunidad, puede que no resulte escandaloso, visto cómo ha evolucionado la política estadounidense,  que muchos de los personajes señalados, como Elliott Abrams y John Negroponte, regresaron años más tarde a ocupar puestos de gran relevancia en administraciones estadounidenses posteriores*. 

*Por ejemplo, el asesino confeso Negroponte 2001 fue nombrado por George W. Bush embajador en la ONU (2001-2004), y más tarde en Irak en abril de 2004 después de la caída de Sadam Huseín. Posteriormente, fue nombrado jefe del nuevo Consejo de Inteligencia Nacional de Estados Unidos (DNI) por el presidente Bush, su nombramiento a la dirección del DNI se aprobó casi por unanimidad del senado, por 98 votos contra 2.
Sobre Elliot Abrams, el Presidente George W. Bush lo nombró a Ayudante Especial del Presidente y Director para (nada menos) Democracia, Derechos humanos, y Operaciones Internacionales en el Consejo de Seguridad Nacional en 2001.
Abrams jugó una función importante en las relaciones entre EE. UU. e Israel,  dio el visto bueno al intento de golpe venezolano de 2002 en contra Hugo Chávez y, en pago por tan relevantes servicios, fue nombrado en 2005 asesor de seguridad nacional para Estrategia de Democracia Global, donde sirvió hasta el fin de la administración Bush el 20 de enero de 2009. Desde su posición, Abrams fue responsable para supervisar el Consejo de Seguridad Nacional de Democracia, Derechos humanos, y Asuntos de Organización Internacional y su departamento de Próximo Oriente y África Del norte.
Sobre Poindexter, que fue condenado en 1990 y absuelto un año después por haber testificado ante el Congreso, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld lo nombró director de la Oficina de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono. En esa responsabilidad tuvo la tarea de organizar el programa Total Information Awareness (Total Conocimiento de la Información), una base de datos de todos los ciudadanos.
Por último, Oliver North,  nunca ingresó en prisión dado que se le otorgó inmunidad a cambio de declarar ante el Congreso de los Estados Unidos sobre el plan (igual que Poindexter). En  octubre del 2006 tuvo la desfachatez de viajar a Nicaragua para realizar una campaña contra Daniel Ortega y a favor de un candidato conservador. En 2018, North fue elegido presidente de la Asociación Nacional del Rifle. 

Bibliografía consultada:
Informaciones obtenidas en wikipedia con las biografías de los principales protagonistas.

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