sábado, 21 de junio de 2014

Tus abuelos no dormían como tú

Tal vez tus abuelos durmieron como tú. Y tus bisabuelos. Pero antes de 1800, la cosa cambia. Según diversos estudios, nuestros antepasados ​​dormían de una forma que hoy en día nos parecería extraña.
La costumbre de dividir el sueño en dos segmentos fue descubierto por primera vez por Roger Ekirch, profesor de Historia en la Universidad de Virginia.
Su investigación desveló que no siempre hemos dormido de un tirón las famosas ocho horas sino que, tradicionalmente, el sueño era segmentado en dos periodos. Según afirma el estudio (publicado tras 16 años de investigación) estábamos acostumbrados a dormir en dos períodos más cortos: se hacía un sueño de tres a cuatro horas, se continuaba con un periodo de vigilia de unas dos horas y se dormía de nuevo hasta el alba (el segundo sueño solía ser algo más largo que el primero). 
Su libro, Day's Close: Night in Times Past, descubre más de 500 referencias a un patrón de sueño segmentado: en diarios, expedientes judiciales, libros de medicina y literatura; desde la Odisea de Homero hasta estudios antropológicos sobre narraciones de tribus en Nigeria .
"No es sólo el número de referencias, es la forma en la que se refieren a ello, como si todo el mundo lo diese por sabido", dice Ekirch. Lo sorprendente no es que la gente durmiese en dos periodos, sino que el hecho fuese tan increíblemente común. En el escrito de un médico inglés se afirma, por ejemplo, que el tiempo ideal para el estudio y la contemplación era entre el "primer sueño" y el "segundo sueño". Chaucer habla de un personaje de los cuentos de Canterbury que se va a la cama después de su "primer sueño". Otro médico, francés del siglo XVI, al intentar explicar por qué los obreros concebían más hijos, afirmaba que, por lo general, tenían relaciones sexuales después de su primer sueño.
El libro está repleto de ejemplos de este tipo.
Pero, ¿qué hacía la gente durante estas horas? Muchos hacían lo mismo que los obreros del XVI. La mayoría se quedaba en sus camas y dormitorios, a veces leyendo; muchas veces se usaba este tiempo para orar.  Los manuales religiosos incluían oraciones especiales para las horas mediados de sueño.
Como sabemos, esta práctica finalmente se extinguió. Ekirch atribuye el cambio a la llegada de la iluminación de las calles y la luz artificial, finalmente eléctrica, así como la popularidad de los cafés. El autor Craig Koslofsky ofrece otra teoría en su libro Imperio de la tarde, según este autor, con el aumento del alumbrado público, la noche dejó de ser el dominio de los delincuentes y se convirtió en tiempo de trabajo y ocio.


http://www.bbc.co.uk/news/magazine-16964783
http://www.nytimes.com/2012/09/23/opinion/sunday/rethinking-sleep.html?pagewanted=1&_r=0&ref=general=all&src=me

1 comentario:

Antonio Jesús Pan dijo...

Muy interesante, sí señor.