viernes, 8 de julio de 2016

Mahler, Alma y la novena sinfonía


En noviembre de 1901, su momento de mayor prestigio y reconocimiento, Mahler (1860-1911) conoció a la compositora Alma Schindler, hija del pintor Emil Jakob Schindler e hijastra del pintor Carl Moll, en una reunión social. Inicialmente Alma no se mostró interesada por conocer a Mahler, debido a «los escándalos sobre él y todas las mujeres jóvenes que habían aspirado a cantar en la ópera». Dicho encuentro dio lugar a un rápido noviazgo y Mahler y Alma se casaron en una ceremonia privada el 9 de marzo de 1902, a pesar de la diferencia de edad (Alma tenía diecinueve años menos que el compositor). Por entonces, Alma estaba embarazada de su primera hija, Maria Anna.
Los amigos de la pareja se mostraron sorprendidos por el matrimonio y dudaron de su idoneidad. Burckhard llamó a Mahler «ese judío raquítico degenerado», indigno para una chica de buena familia. Por otro lado, la familia Mahler consideraba a Alma coqueta, poco fiable y demasiado aficionada a ver a hombres jóvenes rendidos a sus encantos. Mahler era por naturaleza temperamental y autoritario (Natalie Bauer-Lechner, su primera compañera, dijo que vivir con él era «estar en un barco que se mece sin cesar de aquí para allá por las olas»). Alma pronto se sintió resentida por haber abandonado sus estudios musicales ante la insistencia de su marido de que sólo podía haber un compositor en la familia. Escribió en su diario: «Qué duro es ser tan despiadadamente privada de [...] lo más cercano al corazón». El requisito de Mahler de que su vida matrimonial estuviera organizada en torno a sus actividades creativas generó tensiones y precipitaron la rebelión por parte de su esposa. Sin embargo el matrimonio se caracterizó por periodos ocasionales de considerable pasión, particularmente por parte de Mahler. En el verano de 1907 Mahler, exhausto por las campañas en su contra en Viena, llevó a su familia a Maiernigg. Poco después de su llegada sus hijas enfermaron de escarlatina y difteria y María, la más pequeña, murió. Inmediatamente después de esta devastadora pérdida, Mahler se enteró de que tenía problemas de corazón, un diagnóstico confirmado posteriormente por un especialista vienés, que ordenó una reducción de cualquier tipo de ejercicio vigoroso. Alma describió que la reacción del autor fue como una sentencia de muerte virtual, aunque el propio compositor, en una carta a ella del 30 de agosto afirmaba que sería capaz de llevar una vida normal. Sin embargo, la enfermedad fue un factor de depresión posterior.
No obstante, el punto culminante de su fama se produce en el verano de 1910 con la primera representación de la Octava Sinfonía en Múnich la última de sus obras estrenada en vida. La ocasión fue un triunfo (según su biógrafo Robert Carr, «seguramente su mayor éxito en vida») pero estuvo ensombrecida por el descubrimiento del compositor, después del evento, de que Alma había comenzado una relación con el joven arquitecto Walter Gropius. Muy angustiado, el compositor buscó el consejo de Sigmund Freud y pareció obtener algún consuelo del psicoanalista. Alma estuvo de acuerdo en permanecer junto a Mahler, aunque la relación con Gropius continuó de forma clandestina. En señal de amor, Mahler le dedicó su Octava Sinfonía. Poco después, el 18 de mayo de 1911, Gustav Mahler fallecía en Viena.
Gustav Mahler tenía una pequeña superstición: Ludwig van Beethoven (1770-1827), Antón Bruckner (1824-1896), Antonin Dvorak (1841-1904) y Franz Schubert (1797-1828), entre otros, habían muerto al terminar sus respectivas novenas sinfonías. Mahler, por prudencia, al terminar su Sinfonía nº8 y comenzar la novena no le dio el nombre de Sinfonía n°9, sino el de La canción de la tierra. Pero era tan sinfonía como las otras, y era la novena. Mahler creyó haber vencido al destino y emprendió la composición de la siguiente, hasta tal punto confiado en haber burlado a los hados fatales de la música romántica que la numeró como novena: argüía que en realidad era la décima (la estratagema era un extraño puente). Acabó esta Sinfonía n°9, pero al poco de empezar la décima su debilitado corazón dejó de responder.
Alma Mahler sobrevivió a su marido en más de cincuenta años y murió en 1964. Se casó con Walter Gropius en 1915, cinco años después se divorció y se casó con el escritor Franz Werfel en 1929. En 1940, publicó una memoria de sus años junto a Mahler, titulada Gustav Mahler: Recuerdos y cartas. 
Peter Villanueva Hering: Errores, falacias y mentiras. Ediciones del Prado, Navarra, 2000.

lunes, 4 de julio de 2016

Colón estaba equivocado

Cuando Cristóbal Colón propuso su viaje no fue rechazado porque la gente creyera que la tierra era plana. Realmente, quien estaba equivocado era Colón.
En aquella época ya era bien conocido que la Tierra es una esfera, pues la idea, que ya habían avanzado los pitagóricos en el siglo VI a. de C., fue defendida por el astrónomo Ptolomeo en el siglo II: observó que cuando ocurría un eclipse de Luna, la sombra de la Tierra siempre era redonda, por lo que dedujo su forma esférica.
Los teólogos medievales le tenían un gran respeto a Ptolomeo, pero además resultaba lógico, puesto que la esfera era, a sus ojos, la forma más perfecta, y no podía ser otra la forma del centro del universo. Lo que ya era más difícil era determinar el tamaño de esta esfera. Aquí Ptolomeo se equivocó y le atribuyó un tamaño mucho menor del real, lo que muchos historiadores piensan que animó a Colón a llevar a cabo su empresa.
La subestimación del tamaño de la Tierra, y la sobrestimación del tamaño de Asia llevaron a Colón a creer que la distancia de las Canarias a Japón era de unos 6.000 kilómetros, por lo que calculó que no le debería haber costado tanto llegar allí. Sin embargo, en Portugal y en España muchas autoridades y marineros sabían que las distancias eran mucho mayores, y se opusieron con toda razón a los planes del descubridor de América.
El Nuevo Mundo salvó la vida de los marineros, pues tal como avanzaba el viaje y lo que les quedaba para llegar a Japón, habrían perecido sin remedio. Lo cierto es que a Colón no parecía guiarle ningún principio astronómico, sino uno profético. En una carta escrita a los Reyes Católicos en 1502 afirmó que no le importaban la razón ni las matemáticas ni los mapas, sino cumplir las palabras de Isaías 11:11-12: «Acontecerá en aquel tiempo que Jehová alzará otra vez su pueblo para recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto [...] y en las costas del mar [...] y reunirá a los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la Tierra». Colón estaba convencido de que había sido elegido por Dios para la misión de incorporar a los orientales a la cristiandad. Creyó hasta su muerte haber descubierto las Indias, siempre rechazó haber descubierto un nuevo continente.
De hecho, pocos años después de los viajes de Colón, comenzaron a aparecer escritos que afirmaban que existía el rumor de que Cristobal Colón no había sido el primero en viajar al Nuevo Mundo. Es entonces cuando se empieza a hablar de un piloto anónimo que pudo haber llegado a las costas americanas y que le confiaría estos conocimientos a Colón. El padre Bartolomé de las Casas narra la historia de un navío que se ve envuelto en una tormenta y es desviado de su ruta original para acabar llegando al Nuevo Mundo: "Díjose que una carabela o navío que había salido de un puerto de España y que iba cargada de mercadería para Flandes o Inglaterra, o para los tratos, la cual, corriendo terrible tormenta, y arrebatada de la violencia e ímpetu de ella, vino diz que, a parar a estas islas y que aquesta fue la primera que las descubrió." (Fray Bartolomé de las Casas)
La primera persona en darle nombre fue el Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales aparecidos en 1609, donde cuenta que había oído la historia cuando era niño, de boca de viejos conquistadores. De acuerdo con este cronista, Alonso Sánchez hacía frecuentes viajes a Inglaterra, las islas Canarias y Madeira. En una travesía entre estos dos últimos lugares en un navío pequeño y con pocos marineros, fue sorprendido por una tormenta que lo desvió de su ruta y lo llevó hacia el oeste por aguas desconocidas.
Al cabo de varias semanas y con la embarcación bastante dañada, avistaron tierra y desembarcaron.  Los indígenas los recibieron bien porque eran más altos y tenían barba (los indígenas eran imberbes) y porque su religión les decía que desde el mar vendrían los dioses. Los indígenas les dieron comida, oro y les ofrecieron a sus mujeres como regalos. Después de todo esto empezaron a preparar el viaje de vuelta, pasaron aproximadamente una o dos semanas, y volvieron con un cálculo aproximado de cuando fueron conducidos por la tormenta. Después de casi un mes atracaron en la isla de Porto Santo, donde residía Cristobal Colón. Alonso Sánchez, enfermo y siendo uno de los pocos sobrevivientes, siempre según estas historias orales, tomaría contacto con el navegante, al que trasladó toda la información que recogió el marinero. De ahí, la seguridad, la convicción y la firmeza que siempre mostraba Colón, a pesar de que los científicos y navegantes le demostraban una y otra vez su error de cálculo.
Por último, las tres carabelas eran en realidad dos carabelas (la Niña y la Pinta) y una nao (la Santa María), una embarcación más pequeña y de peor calidad.

Peter Villanueva Hering: Errores, falacias y mentiras. Ediciones del Prado, Navarra, 2000.
https://es.wikipedia.org/wiki/Alonso_S%C3%A1nchez_de_Huelva
https://es.wikipedia.org/wiki/Arahuacos
http://www.educa.jcyl.es/educacyl/cm/gallery/Recursos%20Infinity/tematicas/colon_vcentenario/quien/tierra_3.html

domingo, 3 de julio de 2016

Longevidad, turismo y mentirijillas

Durante algunos años la ciudad ecuatoriana de Vilacabamba fue famosa por albergar a una de las poblaciones más longevas conocidas: según el censo de 1971, nueve de los 819 residentes rebasaban los cien años. Los antropólogos se acercaron a estudiar el fenómeno y se encontraron con que muchos de los presuntos centenarios se mantenían relativamente jóvenes. Demasiado jóvenes: el examen de los certificados de bautismo mostró que el más viejo del lugar tenía 96 años. Los habitantes habían montado el fraude para intentar atraer el turismo.
Periódicamente aparecen noticias que hablan de algunos grupos en los que se dan tasas de longevidad insólitas, desde 120 a 150 años. Suelen ser aldeas pequeñas aisladas, generalmente en el Himalaya, en aldeas perdidas de Latinoamérica o en el Cáucaso, y se suele atribuir su longevidad a una vida al aire libre, trabajo duro y una dieta restringida a lo esencial.
Pero también se puede estudiar estos casos desde otro punto de vista no médico ni dietético. Estos grupos muchas veces son analfabetos, hay pocos ancianos de entre 70 y 90 años, no hay partidas de nacimiento y la edad hace adquirir un mayor nivel social, por lo que muchos mienten para conseguir un poco más de poder. Esto, por supuesto, sin tener en cuenta el fraude deliberado de una población para alcanzar un poco de notoriedad y algunas visitas.

Peter Villanueva Hering: Errores, falacias y mentiras. Ediciones del Prado, Navarra, 2000.
https://actualidad.rt.com/sociedad/view/139666-hunza-enfermedades-longevidad
http://www.teinteresa.es/microsite/Pregunta_al_medico/biometria/pueblos-longevos-tierra_0_1162683858.html
http://lewoandwe.blogspot.com.es/2016/01/blog-post_18.html
http://www.contemporaryartdaily.com/2016/03/john-miller-richard-hoeck-at-johann-widauer/

martes, 19 de abril de 2016

Las zanahorias naranjas: un invento holandés

Las zanahorias se consumen desde el tercer milenio AC. Fueron los comerciantes árabes quienes extendieron la semilla de la zanahoria por Asia, África y Arabia surgiendo a su vez variedades con diferentes tonos de púrpura, además de blanco, amarillo, verdes e incluso negras.
Así es, las zanahorias no siempre han sido de color naranja. De hecho, hasta el siglo XVI las que se consumían en Europa eran de color púrpura por fuera y amarillas por dentro. Fueron los holandeses quienes crearon una variedad de este color. 
La razón por la que Holanda siempre se ha identificado con el color naranja surge durante el siglo XVI, cuando los neerlandeses lucharon por su independencia de España, lo que originó la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648). Siete provincias rebeldes se unieron en la Unión de Utrecht en 1579 y formaron la República de los Siete Países Bajos Unidos. Los tratados de paz con Francia (1598) y con Inglaterra (1604) y el agotamiento por la guerra llevaron al establecimiento de la tregua de los doce años.
De esta manera por el Acta de Abjuración de 1581 y la Tregua de los doce años de 1609 se formaron dos entidades políticas: al norte, las Provincias Unidas, y al sur los Países Bajos españoles.
Guillermo I de Orange, el fundador de la familia real neerlandesa, lideró a los neerlandeses durante la primera parte de la guerra. Fue precisamente con él cuando empezó a gestarse esta devoción de los holandeses por el color anaranjado. Fue él quien llegó con su estandarte particular, una bandera naranja que representa a su casa, y se declaró protector de los Países Bajos, alzándose como nuevo soberano de un país que declaraba su independencia.
La razón por la que los holandeses decidieron experimentar con esta tonalidad se debe a que en el siglo XVI, ellos eran los principales productores europeos de zanahorias. ¿Por qué no vender entonces al mundo unas con el color de su país? Era sin duda una gran idea y un producto que debió tener muchísimo éxito entre sus clientes. Este color se consiguió mediante cruces y experimentos con otras especies. 
Como dato curioso a tener en cuenta, podemos decirte que todas las variedades modernas de zanahorias descienden de sus cuatro tipos de color naranja: la Early Half Long, la Late Half Long, la Scarlet y la Long Orange.
http://supercurioso.com/los-holandeses-y-su-gran-invento-las-zanahorias-naranjas/

martes, 29 de marzo de 2016

Los dientes de Waterloo

Cien días después de su fuga de la isla de Elba, Napoleón se enfrentó durante cuatro días, en el campo de Waterloo*, a la maquinaria de guerra combinada de Prusia, Inglaterra y Holanda. La jornada del 18 de junio de 1815 había empezado con 122.200 soldados aliados de espaldas al bosque de Soignes y 77.500 franceses haciéndoles frente del otro lado de la carretera empedrada de Bruselas a Charleroi. 
A las once y media de la mañana, la artillería de Jérôme Bonaparte abrió fuego de obuses y metralla contra las fuerzas aliadas atrincheradas en el castillo de Hougoumont y empezó la carnicería: las andanadas de los cañones se alternaban con la fusilería, los carros de pólvora volaban por los aires y en el cuerpo a cuerpo los campos de maíz se regaron con sangre.
A las 10 de la noche la batalla había terminado. Los franceses fueron derrotados y en un paisaje de silencio, barro y desolación, hasta donde alcanzaba la vista, los cuerpos de alrededor de 50.000 hombres yacían muertos o heridos. El maíz no pudo ser cosechado, pero hubo otra recolección más productiva. En la penumbra, figuras sombrías deambulaban entre los caídos, no despreciaban ningún objeto de valor hurgando en uniformes maltrechos; pero lo que buscaban sobre todo aquellos carroñeros eran incisivos en buen estado. Había demanda entre los ricos que tenían poca dentadura pero mucho que masticar, una demanda solvente que estaba dispuesta a aflojar la bolsa por una prótesis dental cuya oferta se multiplicó tras la escabechina de Waterloo.
Tanta fue la inundación del mercado que, con independencia de su verdadero origen, los dientes de segunda boca adquirieron un nuevo nombre: dientes de Waterloo. Era un marchamo de calidad. Mejor tener los dientes de un joven saludable muerto por bala de cañón o tajo de sable, que los arrancados de las fauces de un ahorcado, de un fiambre de la morgue o los que suministraban los profanadores que, a tumba abierta, con alicates y nocturnidad, los arrancaban a muertos putrefactos. 

Las potencias europeas fletaban en sus colonias ultramarinas grandes cantidades de azúcar de caña, que extendió la caries entre los europeos acomodados y sobrecalentó el negocio de las prótesis dentales. En 1815 la odontología era una especialidad médica incipiente y los ricos tenían la boca en muy mal estado, con dientes picados y muelas podridas.
Pero en Reino Unido encontraron una solución al problema: reparar las dentaduras con las piezas extraídas a los soldados muertos en la batalla de Waterloo.
A finales del siglo XVIII y principios del XIX "todo el mundo estaba interesado en el negocio de la odontología", dice Rachel Bairsto, conservadora del museo de la Asociación Dental Británica, situado en el centro de Londres. 
En aquel tiempo la base de las dentaduras protésicas era de marfil y se le insertaban dientes humanos. Otra opción era fabricar los dientes también con ese material. La opción más barata eran las prótesis hechas totalmente de marfil, incluidos los dientes. Si no tenían dientes humanos eran más baratas, pero aun así inacesibles para la mayoría de la población. Y a pesar del alto precio, lo más probable es que no duraran mucho, ya que se colocaban en bocas poco saludables.
Eran ingeniosos para la época, pero probablemente incómodas para usarlas y comer con ellas, así como propensas a caerse con facilidad.
Los modelos más deseables era los que tenían dientes humanos, pero los donantes vivos eran limitados y los ladrones de tumbas podían ofrecer un suministro limitado.
Así que la perspectiva de usar miles de dientes británicos, franceses y prusianos encajados en las bocas de los recién fallecidos soldados que yacían en el campo de batalla de Waterloo se volvió sumamente atractiva para los saqueadores.
Para mediados del siglo XIX el uso de dientes humanos en dentaduras protésicas había disminuído.
En parte debido a la Ley de Anatomía de 1832, que otorgaban los permisos para mover cuerpos humanos, y en parte porque aparecieron en el mercado nuevos productos alternativos.
Fue en ese tiempo cuando llegó al mercado el diente de porcelana.
El joyero Claudius Ash hizo significativos avances en el área durante la década de 1830, cuando desarrolló sus "dientes tubo".
El siguiente gran progreso fue el reemplazo del marfil por la vulcanita a la hora fabricar las bases de las dentaduras. El material, un compuesto hecho de goma india, fue desarrollado por los hermanos estadounidenses Charles y Nelson Goodyear en 1840. Era relativamente barato, y muy rosado.
Sin embargo, los saqueadores siguieron trabajando duro en las guerras de Crimea y de Secesión americana y mantuvieron el suministro de los que, medio siglo después, los catálogos dentales seguían anunciando como dientes de Waterloo. La acuñación tenía tirón comercial.

* Curiosamente, la batalla de Waterloo no tuvo lugar en esta localidad. La mayor parte de la acción tuvo lugar unos pocos kilómetros al sur, en la localidad de Braine-l’Alleud et Plancenoit.

Fuentes: BBC Noticias y El Mundo

viernes, 25 de marzo de 2016

Dos nuevos estudios socavan los "modelos demasiado simplistas de la evolución humana"

Tradicionalmente se ha creído que los neandertales vivieron en Europa durante decenas de miles de años hasta que, hace unos cien mil (según otros estudios, setenta mil) años llegaron desde África los homo sapiens modernos y, treinta mil años más tarde, no quedaba rastro de los neandertales.
Sin embargo, durante los últimos 10 años, este punto de vista ha ido cambiando radicalmente gracias a las nuevas técnicas para la secuenciación de ADN.
Ahora, dos nuevos estudios cuestionan esta visión y reconocen tres fases (separadas en el tiempo) en los que se cruzaron con ellos y, también, la posible colaboración entre ellos desde hace medio millón de años.
Un equipo de científicos ha secuenciado el ADN de un misterioso grupo de seres humanos de 430 mil años de antigüedad encontrado en la Sima de los Huesos, la famosa caverna de las montañas de Atapuerca. Gracias a una cuidadosa conservación de los restos, se ha podido extraer tanto el ADN mitocondrial como el nuclear, lo que ha permitido analizar las contribuciones genéticas de los miembros del grupo. Lo que han publicado ha puesto patas arriba la clásica historia de cómo y cuándo los neandertales llegaron a Europa. Los homínidos de la Sima son claramente neandertales, que vivieron en España mucho antes de lo esperado.
Anteriormente, los científicos creían que el último ancestro común de los neandertales y los humanos modernos fue el homo heidelbergensis, uno de los primeros humanos que vivió desde hace unos 700 a 200 mil años. Pero los homínidos de la Sima revelan que los humanos modernos y los neandertales deben haber divergido hace entre 550 mil y 765 mil años, un período de tiempo que elimina al homo heidelbergensis como un posible progenitor. 
La paleoantropóloga María Martinón-Torres dijo a Nature que el ancestro común de los neandertales y los humanos modernos probablemente vivió hace unos 900 a 700 mil años. Un posible candidato es el homo antecessor, cuyos restos (de 900 mil años de edad) se han encontrado en España.
Para complicar aún más las cosas, los seres humanos de la Sima tienen ADN mitocondrial que parece ser de denisovanos, otro grupo de los primeros seres humanos que se asentaron en Europa cientos de miles de años antes que los humanos modernos.
Según otra reciente investigación de 1.523 genomas de personas de todo el mundo, incluidos por primera vez los de 35 melanesios, los neandertales se cruzaron no una, sino tres veces (en tres épocas distintas), con diversas poblaciones de humanos modernos. Solo se libraron los africanos, por la sencilla razón de que los neandertales no estaban allí. Los melanesios actuales (aparte de las inconfundibles marcas neandertales) también llevan ADN de los misteriosos denisovanos (que vivieron en Siberia hace 50.000 años).
En otras palabras, estos primeros humanos que salieron de África no iban matando a los neandertales; sino que compartieron tecnología y sexo: tuvieron hijos con los neandertales y los homínidos de Denisova, en varios momentos distintos, al menos en tres ocasiones diferentes en los últimos 100 mil años.
En otras palabras, los humanos modernos no arrasaron lo que encontraron a su paso al salir de África. Se establecieron y convivieron con las poblaciones locales, muchas veces diferentes. El biólogo evolucionista Carles Laleuza-Fox, que no ha participado en el estudio, dijo al New York Times que "este es otro clavo en el ataúd de nuestros modelos excesivamente simplistas de la evolución humana." 

Fuentes:
http://arstechnica.com/science/2016/03/two-new-studies-undermine-over-simplistic-models-of-human-evolution/
Nature, 2016. DOI: 10.1038/nature17405
http://science.sciencemag.org/content/early/2016/03/16/science.aad9416
http://paleoantropologiahoy.blogspot.com.es/
http://www.diariodecultura.com.ar/costumbres-y-tendencias/el-primer-encuentro-sexual-de-neandertales-y-sapiens/
http://elpais.com/elpais/2016/03/25/ciencia/1458906491_911456.html

martes, 9 de febrero de 2016

El experimento del buen samaritano

En esta famosa parábola, un rabino y un levita ignoran a un hombre herido y siguen su camino, mientras que un samaritano es el único que se detiene a brindarle ayuda
Darley y Batson llevaron a cabo un experimento en 1978 para analizar y estudiar el comportamiento altruista.
Las variables a analizar fueron la prisa del participante y lo ocupada que estaba su mente con otros asuntos. Se ha argumentado que, como los pensamientos del rabino y el levita eran religiosos y espirituales, podrían haber estado demasiado distraídos como para detenerse a ayudar.
El experimento se construyó de la siguiente manera:
Los investigadores del experimento tenían tres hipótesis que querían verificar:
1.- Las personas que piensan en la religión y en principios superiores no serían más propensos a mostrar un comportamiento de ayuda que los laicos.
2.- La gente con prisa sería mucho menos propensa a mostrar un comportamiento de ayuda.
3.- Las personas que son religiosas por beneficio propio serían menos propensas a ayudar que las personas que son religiosas porque quieren adquirir conocimiento espiritual y personal sobre el significado de la vida.
Para este experimento, se reclutaron estudiantes de estudios religiosos. Éstos tuvieron que completar un cuestionario sobre afiliaciones y creencias religiosas para ayudar a evaluar y juzgar los resultados de la hipótesis 3.
Los estudiantes recibieron una enseñanza e instrucción religiosa y luego se les pidió que fueran de un edificio a otro. Entre los dos edificios yacía un hombre herido que parecía necesitar ayuda desesperadamente.
La primera variable de este experimento fue la cantidad de urgencia impresa en los sujetos: a algunos se les dijo que no era urgente y a otros se les dijo que el tiempo era oro.
También se probó la mentalidad relativa del sujeto. A un grupo se le dijo que daría una conferencia sobre procedimientos en el seminario, mientras que al otro se le dijo que iba a dar una charla sobre el "Buen Samaritano".
Los investigadores construyeron un plan de seis puntos para evaluar el comportamiento de ayuda, que iba desde aparentemente no darse cuenta de que había una víctima hasta negarse a irse hasta que llegara la ayuda y la víctima estuviera en buenas manos.
Los resultados del experimento fueron interesantes. La prisa del sujeto fue el factor principal: cuando el sujeto no tenía prisa, casi dos tercios de las personas se detuvieron a prestar ayuda. Cuando el sujeto estaba apurado, el número se redujo a uno de cada diez.
Las personas que estaban yendo a dar un discurso sobre ayudar a otros eran casi dos veces más propensas a ayudar que las personas que iban a dar otras charlas. Esto demuestra que los pensamientos de la persona influyeron en el comportamiento de ayuda.
Aparentemente, las creencias religiosas no aportaron mucha diferencia en los resultados. Ser religioso por beneficio personal o como parte de una búsqueda espiritual no pareció tener mucho impacto en la cantidad de comportamiento de ayuda mostrado.

Más en https://explorable.com/es/comportamiento-de-ayuda
Imágenes de http://www.parkeharrison.com/

miércoles, 3 de febrero de 2016

Abelardo y Eloísa. El amor imposible

Cuando comienza esta historia corre el año 1117. En la Universidad de París enseña un profesor audaz y combativo y quizá por ello adorado por sus alumnos. Muy cerca de la universidad habita el canónigo Fulberto, acompañado de su sobrina Eloísa. Fulberto es un hombre curioso y dado al estudio, afición que contagia a su sobrina, a la que, en vez de someterla a la clásica educación femenina de la época, consistente en bordar, cocinar, coser y contar lo suficiente para no ser engañada en el mercado, le hace aprender a leer y escribir en latín y la inicia en la filosofía. ¿Qué más puede hacer? Le busca el mejor filósofo de la época; es decir, Abelardo y, para estar seguro de que las clases serán continuas, le invita a vivir en su casa. Le recomienda que sea severo con su alumna y que no dude en usar el bastón si ella se muestra desaplicada o remisa en aprender.
Abelardo encuentra en Eloísa una alumna que le honra; tiene dieciséis años, Abelardo treinta y ocho; lo cual es casi el umbral de la vejez en aquella época. 
Abelardo es un seudónimo, pues su nombre auténtico es Pierre Berenguer. Eloísa ve en él no sólo el filósofo, sino el hombre célebre y admirado por todo el mundo, a pesar de que Abelardo es un vanidoso extraordinario. Después de su tragedia escribirá un libro, Historia Calamitatum, en que pinta, con los mejores colores que pueda encontrar su vanidad, el éxito de sus clases: «el entusiasmo multiplicaba el número de oyentes de mis dos cursos; la gloria que les proporcionaban los beneficios, ya la sabéis; mi fama debió de llegar hasta vos».
Eloísa quedó embrujada por el aura que envuelve a su maestro, que ya se ha fijado en las cualidades no sólo morales e intelectuales sino también físicas de su alumna: «físicamente no estaba mal, pero, por la extensión de su saber, se distinguía entre todas». Abelardo es hombre que no puede vivir sin mujeres y decide conquistarla: «viéndola, pues, adornada de todos los encantos que atraen a los amantes, pensé en unirme a ella y creí que nada me sería más fácil que conseguirlo. Tenía tal reputación, tal gracia de juventud y de belleza que jamás pensé que nadie pudiese rechazarme, fuera cual fuese la mujer que yo honrase con mi amor». Mayor vanidad y mayor orgullo son difíciles de encontrar: «vivimos primeramente reunidos bajo el mismo techo, después unidos por el corazón. Los libros continuaban abiertos mientras, entre nosotros, brotaban más palabras de amor que de filosofía, más besos que explicaciones».
Lo que no debía suceder sucedió: Eloísa queda embarazada. Abelardo,queriendo evitar que Fulberto en un momento de furor asesinase a su sobrina, la rapta y la envía a Bretaña, a casa de una hermana suya. Eloísa da a luz un niño al que le dan el nombre de Astrolabio (¡!)
Fulberto, como es natural, se indigna y Abelardo ofrece una reparación: se casará con Eloísa, pero a condición de que el matrimonio sea secreto, pues de ser público perjudicaría su carrera. Fulberto acepta, pero Eloísa se niega a ello; no quiere perjudicar el porvenir de su carrera. Abelardo está destinado a ser una lumbrera de la Iglesia: «qué perjuicio causaríamos a tan santa institución, cuántas
lágrimas costaría a la filosofía; sería inconveniente y deplorable ver a un hombre a quien la naturaleza ha creado para el mundo entero sujeto a una mujer y aplastado por un yugo deshonroso». Para convencer a Abelardo, Eloísa cita a san Jerónimo, a san Pablo, a Sócrates, a Platón y a todos los filósofos y padres de la Iglesia habidos y por haber. Abelardo no está convencido; Eloísa continúa negándose a casarse con él: «en verdad, el nombre de esposa parece más sagrado y más sólido, pero siempre he creído mejor el de amante, y te pido perdón por decirlo, el de concubina o de prostituta, pues cuanto más me humillo por ti más espero comprensión y esta humillación no quiere empañar ni un ápice el esplendor de tu gloria». Todo es en vano; Abelardo quiere casarse y se celebra la ceremonia en secreto. Fulberto lo rompe intentando desprestigiar a Abelardo; quiere humillar también a Eloísa, y para evitarlo Abelardo la conduce a la abadía d'Argenteuil, en donde se viste con hábitos monjiles. Fulberto cree entonces que Abelardo quiere deshacerse de su esposa y una noche unos sicarios pagados por él se introducen en la habitación de Abelardo, y sujetándole fuertemente, le castran.
Cuando Eloísa se entera del suceso cree morir de dolor, no tiene vocación religiosa y no vive más que para amar a Abelardo, que desaparece sin dar señales de vida durante más de doce años. Se ha escondido en un monasterio bretón, donde escribe su ya citada Historia Calamitatum. Eloísa, enamorada le escribe: «por fin sé de ti. Me perteneces por un lazo sagrado y todo el mundo sabe que te he amado siempre con un amor inmortal, pues mi alma no estaba en mí, sino contigo y si ahora no está contigo no está en ninguna parte del mundo». Abelardo le responde con una carta llena de expresiones espirituales; el tiempo y, tal vez, la castración han eliminado sus deseos.
Eloísa es nombrada abadesa del convento del Paráclito y Abelardo va a predicar allí. Él quería pasar el resto de su vida en este lugar discreto y tranquilo, pero ¿qué haría un hombre, aun eunuco, en un convento de monjas? Todo el mundo se escandalizaría. Juzga inconveniente el proyecto y parte hacia París.
La correspondencia entre Abelardo y Eloísa continúa: por un lado, las exaltaciones de amor; por otro, consejos espirituales.
Poco a poco el tiempo va calmando los ánimos; el amor continúa y Abelardo recibe autorización para volver a enseñar. En Champagne abre una escuela que llega a reunir tres mil estudiantes. Por sus teorías entra en conflicto con la Iglesia, que reconoce su gran valía, pero también ve en él un elemento peligroso para la ortodoxia. Al final de sus días Abelardo es un simple hermano en un convento y Eloísa le sobrevive veinte años. Cuando muere nadie se acuerda de lo sucedido y, convertida en una madre abadesa respetada y querida, entrega su alma a Dios.
La Historia Calamitatum y la correspondencia entre Abelardo y Eloísa han ofrecido dudas sobre su autenticidad. La mayoría de los historiadores creen en ella, aunque admite interpolaciones posteriores.
Los cuerpos de los dos amantes permanecieron enterrados hasta la Revolución francesa.
Más tarde sus restos, o lo que se cree que son sus restos, fueron sepultados en el cementerio del Pére Lachaise de París.

domingo, 31 de enero de 2016

El efecto halo

http://www.theispot.com/artist/jfpodevin
El efecto halo se refiere a un sesgo cognitivo por el cual la percepción de un rasgo particular es influida por la percepción de rasgos anteriores en una secuencia de interpretaciones. Vale, lo explico con un ejemplo: cuando una persona nos gusta tendemos a calificarle con características favorables a pesar de que no disponemos de mucha información sobre esa persona.
Este efecto se da en muchos ámbitos de la vida cotidiana, incluyendo en las aulas y en procesos judiciales. El nombre de efecto halo fue acuñado por Edward L. Thorndike; investigadores posteriores han estudiado este efecto y su relación, en especial, con el atractivo físico dada su relevancia en el sistema educativo, la publicidad, la política y la justicia.
Edward L. Thorndike fue el primero en respaldar el efecto halo con algunas investigaciones empíricas. En un estudio psicológico publicado en 1920, Thorndike pidió a oficiales del ejército que calificaran a sus soldados; encontró algunas correlaciones entre todos los rasgos positivos y negativos. Thorndike redactó los resultados en un artículo llamado "El error constante en la valoración psicológica", en concreto, con los oficiales encontró que había una media de correlación de 0.31 entre el físico y la inteligencia, 0.39 entre el físico y el liderazgo, y 0.28 entre el físico y el carácter*.

Otros estudios posteriores han corroborado este efecto:

En uno llevado a cabo por Monahan en 1941 se presentó a un grupo de personas fotos de criminales reales y tenían que juzgar si habían cometido un crimen o no. Las personas que participaron en el estudio encontraban difícil creer que las más atractivas hubiesen cometido algún crimen.

En otro estudio llevado a cabo por Landy y Sigall en 1974 mostraron a un grupo de estudiantes un texto muy mal escrito. Se les mostró la foto de una mujer y se les dijo que es la autora de los textos. Entonces se les pidió que evaluaran la calidad del texto en una escala del 1 al 9.
Cuando la foto era de una mujer atractiva, la nota media fue de 5,2 mientras que cuando la mujer no era atractiva la nota media fue de 2,7. Se usó una foto neutral y la nota media fue de 4,7.

http://eisenbernard.tumblr.com/
Efran, en otra investigación llevada a cabo en 1974, encontró que las personas más atractivas son sentenciadas a condenas más pequeñas que las poco atractivas, incluso cuando habían cometido exactamente el mismo crimen.
También observó que el atractivo físico influye en la creencia de que la persona que es atractiva tiene más posibilidades de reinserción en el futuro.

En el año 1977, los psicólogos sociales Richard Nisbett y Timothy Wilson demostraron en un estudio que no somos conscientes de la influencia del efecto halo sobre nuestros juicios. En su investigación, el grupo de participantes que vio el vídeo de un ponente con una actitud fría y arisca, valoró mucho peor otros atributos independientes de su comportamiento como el atractivo físico, la gestualidad y el acento que el grupo que vio el vídeo del mismo ponente con una actitud amistosa y cercana. Cuando posteriormente se entrevistó a los participantes y se les planteó la posibilidad de que su simpatía o animadversión hacia el ponente hubieran afectado sus puntuaciones, la mayor parte lo negó y afirmó que su juicio había sido independiente.

* La razón de correlación es una medida de la relación entre la dispersión estadística entre categorías individuales y la dispersión entre la muestra o la población completa (si no hay diferencias = 0; valor máximo = 1)

https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_halo
https://explorable.com/es/experimentos-de-psicologia-social

lunes, 25 de enero de 2016

La Gran Hambruna de 1315-1317

En la primavera de 1315, un periodo de lluvias inusualmente intenso azotó gran parte de Europa. A lo largo de la primavera y el verano, las precipitaciones continuaron, mientras que las temperaturas permanecieron frías. Estas condiciones causaron la pérdida de la mayor parte de la cosecha. Para empeorar las cosas el año anterior había habido una cosecha mediocre. La paja y el heno para el ganado no pudo secarse y no hubo forraje para los animales. El precio de la comida comenzó a subir. Los precios en Inglaterra se doblaron entre la primavera y mediados del verano. La sal, el único medio para conservar la carne, era difícil de obtener porque su producción era extremadamente difícil con un tiempo tan húmedo; su precio pasó de 30 a 40 chelines.
En Lorena, los precios del trigo se incrementaron en un 320 por ciento y la gran mayoría de los campesinos no podían adquirir pan. Los almacenes de grano para emergencias quedaron limitados a la nobleza. La gente comenzó a recolectar raíces, plantas, frutos secos y cereales silvestres. Numerosos documentos de la época dejan constancia de la extensión de la hambruna.

En la primavera de 1316 continuaba lloviendo sobre una población privada de energía y reservas para mantenerse. 
El momento más duro de la hambruna se alcanzó en 1317, mientras se mantenía el clima húmedo. 
Las uvas en los viñedos estaban cubiertas con moho. Un observador escribió, que "no había vino en todo el reino de Francia." Todas las clases sociales se veían afectadas, pero especialmente los campesinos, que representaban el 95% de la población y no tenían reservas de comida. Para intentar aliviar la situación se sacrificaron animales de tiro y se destinó a alimentación el grano reservado para la siembra; los niños eran abandonados a su suerte (como en el cuento de Hansel y Gretel, que recoge la situación extrema que se vivió en estos años) y algunos ancianos renunciaban voluntariamente a la comida para que la nueva generación pudiera salir adelante. Los cronistas de la época relatan muchos incidentes de canibalismo.
Finalmente, durante el verano el clima regresó a sus patrones habituales. Sin embargo, la gente estaba tan debilitada por el hambre y enfermedades como neumonía, bronquitis o tuberculosis, y se había consumido tanta semilla de siembra, que habría que esperar hasta 1325 para que la producción de alimentos regresara a un nivel normal y la población volviera a crecer. Los historiadores estiman que entre un 10 y un 25% de la población de ciudades y pueblos falleció durante la hambruna.
La gran hambruna estuvo limitada a Europa del Norte, incluyendo las Islas Británicas, el norte de Francia, los Países Bajos, Escandinavia, Alemania, Polonia y a algunos de los Países Bálticos. La hambruna quedó limitada al sur por los Alpes y los Pirineos.  
Durante el período cálido medieval anterior a 1300 la población de Europa se había incrementado a un ritmo no demasiado elevado comparado con la explosión demográfica de la Revolución Industrial, pero mantenido durante varios siglos. En algunas zonas se alcanzaron niveles que no serían igualados hasta el siglo XIX; de hecho hay zonas en Francia donde la población actual es inferior a la existente a comienzos del siglo XIV.
William Rosen, el autor de El Tercer Jinete, lo llama "la historia olvidada del hambre." En parte, esto se debe a lo que siguió: la Muerte Negra, que llegó a Europa en 1347 y mató a un tercio de la población; y la Guerra de los Cien Años, que se libró entre 1.337 y 1.453, y tuvo un impacto brutal en la población y en las costumbres de la época. Estas catástrofes llegaron a una población que había quedado físicamente débil y quebrada por el hambre, con lo que aumentó significativamente el daño que hicieron aunque también provocaron que fuese, en parte, olvidada.

http://www.newyorker.com/magazine/2016/01/11/the-next-great-famine
https://es.wikipedia.org/wiki/Gran_hambruna_de_1315-1317
http://historiaybiografias.com/epidemias_historia/
http://www.surlalunefairytales.com/illustrations/hanselgretel/fordhansel1.html

sábado, 23 de enero de 2016

Experimento de la Prisión de Stanford de Philip Zimbardo

http://www.fubiz.net/2015/04/11/black-and
-white-pictures-by-sarah-lawrie/
El experimento de la cárcel de Stanford es un conocido estudio psicológico acerca de la influencia de un ambiente extremo en las conductas desarrolladas por el hombre, dependiente de los roles sociales que cada cual desarrolla. Fue llevado a cabo en 1971 por un equipo de investigadores liderado por Philip Zimbardo de la Universidad Stanford.
Se reclutaron voluntarios que desempeñarían los roles de guardias y prisioneros en una prisión ficticia.
El estudio fue subvencionado por la Armada de los Estados Unidos, que buscaba una explicación a los conflictos en su sistema de prisiones y en el del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Zimbardo y su equipo intentaron probar la hipótesis de que los guardias de prisiones y los convictos se autoseleccionaban, a partir de una cierta disposición que explicaría los abusos cometidos frecuentemente en las cárceles.
Los participantes fueron reclutados por medio de anuncios en los diarios y la oferta de una paga de 15 dólares diarios (equivalente a 88,5 dólares diarios en 2015) por participar en la «simulación de una prisión». De los 70 candidatos que respondieron al anuncio, Zimbardo y su equipo seleccionaron a los 24 que estimaron más saludables y estables psicológicamente. Los participantes eran predominantemente blancos, jóvenes y de clase media. Todos eran estudiantes universitarios.
El grupo de 24 jóvenes fue dividido aleatoriamente en dos mitades: los «prisioneros» y los «guardias». Más tarde los prisioneros dirían que los guardias habían sido elegidos por tener la complexión física más robusta, aunque en realidad se les asignó el papel mediante el lanzamiento de una moneda y no había diferencias objetivas de estatura o complexión entre los dos grupos.
La cárcel ficticia se instaló en el sótano del Departamento de psicología de la Universidad de Stanford. Un investigador asistente sería el «alcaide» y Zimbardo el «superintendente».
Zimbardo estableció varias condiciones específicas que esperaba que provocaran la desorientación, la despersonalización y la desindividualización.
Los «guardias» recibieron porras y uniformes caqui de inspiración militar, que habían escogido ellos mismos en un almacén militar. También se les proporcionaron gafas de espejo para impedir el contacto visual. A diferencia de los prisioneros, los guardias trabajarían en turnos y volverían a casa durante las horas libres, aunque durante el experimento muchos se prestaron voluntarios para hacer horas extra sin paga adicional.
Los «prisioneros» debían vestir sólo batas (sin calzoncillos) y sandalias con tacones de goma, que Zimbardo escogió para forzarles a adoptar «posturas corporales no familiares» y contribuir a su incomodidad para provocar la desorientación. Se les designaría por números en lugar de por sus nombres. Estos números estaban cosidos a sus uniformes. Además debían llevar medias de nylon en la cabeza para simular que tenían las cabezas rapadas, a semejanza de los reclutas en entrenamiento. Además, llevarían una pequeña cadena alrededor de sus tobillos como «recordatorio constante» de su encarcelamiento y opresión.
El día anterior al experimento, los guardias asistieron a una breve reunión de orientación, pero no se les proporcionaron otras reglas explícitas aparte de la prohibición de ejercer la violencia física. Se les dijo que era su responsabilidad dirigir la prisión, lo que podían hacer de la forma que creyesen más conveniente.
A los participantes que habían sido seleccionados para desempeñar el papel de prisioneros se les dijo simplemente que esperasen en sus casas a que se los «visitase» el día que empezase el experimento. Sin previo aviso fueron «imputados» por robo a mano armada y arrestados por policías reales del departamento de Palo Alto, que cooperaron en esta parte del experimento.
Los prisioneros pasaron un procedimiento completo de detención por la policía, incluyendo la toma de huellas dactilares, que se les tomara una fotografía para ser fichados y se les leyeran sus derechos Miranda. Tras este proceso fueron trasladados a la prisión ficticia, donde fueron inspeccionados desnudos, «despiojados» y se les dieron sus nuevas identidades.
Tras un primer día relativamente anodino, el segundo día se desató un motín. Los guardias se prestaron como voluntarios para hacer horas extras y disolver la revuelta, atacando a los prisioneros con extintores sin la supervisión directa del equipo investigador. A partir de ese momento, los guardias trataron de dividir a los prisioneros y enfrentarlos situándolos en bloques de celdas «buenos» y «malos», para hacerles creer que había «informantes» entre ellos. Esta treta fue muy efectiva, pues no se volvieron a producir rebeliones a gran escala. 
Los «recuentos» de prisioneros, que habían sido ideados inicialmente para ayudar a los prisioneros a familiarizarse con sus números identificativos, evolucionaron hacia experiencias traumáticas en las que los guardias atormentaban a los prisioneros y les imponían castigos físicos que incluían ejercicios forzados.
Se abandonaron rápidamente la higiene y la hospitalidad. El derecho de ir al lavabo pasó a ser un privilegio que podía, como frecuentemente ocurría, ser denegado. Se obligó a algunos prisioneros a limpiar retretes con sus manos desnudas. Se retiraron los colchones de las celdas de los «malos» y también se forzó a los prisioneros a dormir desnudos en el suelo de hormigón. La comida también era negada frecuentemente como medida de castigo. También se los obligó a ir desnudos como humillación.
A medida que el experimento evolucionó, muchos de los guardias incrementaron su sadismo, particularmente por la noche, cuando pensaban que las cámaras estaban apagadas. 
Los prisioneros empezaron a mostrar desórdenes emocionales agudos. Un prisionero desarrolló un sarpullido psicosomático en todo su cuerpo al enterarse de que su «libertad condicional» había sido rechazada (Zimbardo la rechazó porque pensaba que trataba de un ardid para que lo sacaran de la prisión). Los llantos y el pensamiento desorganizado se volvieron comunes entre los prisioneros. Dos de ellos sufrieron traumas tan severos que se los retiró del experimento y fueron reemplazados.

http://www.fubiz.net/2015/04/11/black-and-white-pictures-by-sarah-lawrie/
El experimento se descontroló rápidamente. Los prisioneros sufrieron —y aceptaron— un tratamiento sádico y humillante a manos de los guardias, y al final muchos mostraban graves trastornos emocionales.
Zimbardo decidió terminar el experimento prematuramente cuando Christina Maslach, una estudiante de posgrado no familiarizada con el experimento, objetó que la «prisión» mostraba unas pésimas condiciones, tras ser introducida para realizar entrevistas. Zimbardo se percató de que, de las más de cincuenta personas externas al experimento que habían visto la prisión, ella fue la única que cuestionó su moralidad. Tras apenas seis días, ocho antes de lo previsto, el experimento fue cancelado.

http://violencia-social.tumblr.com/
https://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_de_la_c%C3%A1rcel_de_Stanford
https://explorable.com/es/experimentos-de-psicologia-social
http://www.fubiz.net/2015/04/11/black-and-white-pictures-by-sarah-lawrie/

lunes, 18 de enero de 2016

El minuto que vale 114 años. 62 = 3.600.000.000

Los 62 multimillonarios más ricos del mundo tienen tanta riqueza como la mitad inferior de la población mundial, según un nuevo informe de Oxfam International.
http://www.neatorama.com/2016/01/05/Luxurious-Donut-Is-Literally-
Covered-with-Gold/
2015 será recordado como el primer año de la serie histórica en el que la riqueza del 1% de la población mundial alcanzó la mitad del valor del total de activos. En otras palabras: el 1% de la población mundial, aquellos que tienen un patrimonio valorado de 760.000 dólares (667.000 euros o más), poseen tanto dinero líquido o invertido como el 99% restante de la población mundial. Esta enorme brecha entre privilegiados y el resto de la humanidad, lejos de suturarse, ha seguido ampliándose desde el inicio de la Gran Recesión, en 2008. La estadística de Credit Suisse, una de las más fiables, solo deja una lectura posible: los ricos saldrán de la crisis siendo más ricos, tanto en términos absolutos como relativos, y los pobres, relativamente más pobres.
En La gran brecha, qué hacer con las sociedades desiguales (Taurus, 2015), uno de los últimos libros de Joseph E. Stiglitz, el Nobel de Economía utilizaba una poderosa imagen de Oxfam para ilustrar la dimensión del problema de la desigualdad en el mundo: un autobús que transporte a 85 de los mayores multimillonarios mundiales contiene tanta riqueza como la mitad más pobre de la población global. Hoy, a esta impactante imagen, plenamente vigente, se añaden otras que dejan patente la creciente inequidad entre los privilegiados y el resto del mundo: uno de cada cien habitantes del mundo tiene tanto como los 99 restantes; el 0,7% de la población mundial acapara el 45,2% de la riqueza total y el 10% más acaudalado tiene el 88% de los activos totales, según la nueva edición del estudio anual de riqueza hecho público este martes por el banco suizo Credit Suisse, elaborado con los datos de patrimonio de 4.800 millones de adultos de más de 200 países.
http://thisisnthappiness.com/post/133753715834/back-in-bed
En España, el patrimonio en conjunto de los 20 españoles más ricos se acercaba el año pasado a 115.100 millones de euros: la misma riqueza que el 30% más pobre del país.
Un dato escandaloso y escalofriante, las 62 personas más ricas del mundo tienen tanto como tres mil seiscientos millones de personas. 
3600000000 es un número bastante difícil de imaginar. Vamos a convertir a cada persona en un segundo. 62 segundos son poco más de un minuto, que sería lo que tardaríamos en contar a los 62 millonarios. Para contar al resto, y dedicándole a cada uno de ellos el mismo segundo que hemos tardado en contar a los potentados, tardaríamos  más de 114 años...

http://cnnespanol.cnn.com/2016/01/18/las-62-personas-mas-ricas-del-mundo-tienen-tanto-dinero-como-la-mitad-de-la-poblacion-mundial/
http://diegoiguna.blogspot.com.es/2015/02/multimillonarios-verdades-curiosidades.html
http://economia.elpais.com/economia/2015/10/13/actualidad/1444760736_267255.html
http://diegoiguna.blogspot.com.es/2014/04/el-capital-en-el-siglo-xxi-thomas.html
https://oxfamintermon.s3.amazonaws.com/sites/default/files/documentos/files/economia-para-minoria-anexo-espana.pdf

¿Aumenta la familia Homo?: Homo gautengensis

Un equipo internacional, liderado por la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, identificó y nombró en 2010 la especie Homo gautengensis, la cual, dicen, sería la primera especie Homo reconocida. Consideran descubierta una nueva rama del árbol genealógico humano, una especie de poco peso, pequeña estatura y amante de las plantas masticables correosas.
La identificación se basa en un cráneo parcial (conocido sólo por el número de catálogo del museo, Stw 53), junto con los restos de otros dos cráneos, mandíbulas, varios dientes y otros huesos encontrados, en distintas ocasiones, en Sterkfontein y otras cuevas cercanas.
Tras un examen detallado y una comparación con los otros fósiles, los científicos afirman que era lo suficientemente diferente como para justificar su calificación como una propia especie y que surgió antes que el Homo habilis.
Los datos de los fósiles demostraron que el Homo gautengensis caminaba erguido en el sur de África hace ya 2 millones de años y, plenamente desarrollado, sería de poco más de un metro de altura y con un peso alrededor de 50 kg.
Existió hasta quizá hace unos 600.000 años, pero los científicos no creen que diera origen a nuestra propia especie, Homo sapiens. Sus dientes molares y premolares eran relativamente grandes, lo que sugiere que su dieta incluía material vegetal para el que se requiere mucha masticación.
"Las herramientas de piedra que utilizaba eran bastante primitivas, pero éstas y el uso del fuego nos muestran que trataba de usar la tecnología para obtener y quizás preparar su comida", afirma el científico Darren Curnoe.
Sus restos fueron encontrados en las mismas cuevas que las de dos parientes lejanos en el árbol genealógico humano, el Australopithecus robustus y el Australopithecus africanus. Esta especie ha sido asignada a menudo a Homo habilis (Hughes y Tobias, 1977) y a Australopithecus africanus (Ronald Clarke, 2013).
Colin Groves, profesor en la Escuela de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Australiana, afirma que: "Coexistieron una serie de especies diferentes de protohumanos, tal vez de corta duración, que vivieron en el oriente y el sur de África en un período entre hace 2 y 1 millón de años"
Según sus defensores, el homo gautengensis parece haber sido un omnívoro más especializado y adaptado a la vida en tierra firme, mientras que el Australopithecus africanus, era más parecido a un mono, tenía los brazos más largos y otras adaptaciones para trepar a los árboles.
Fuentes:
Journal of Comparative Human Biology.
http://terraeantiqvae.com/group/prehistoria/forum/topics/un-nuevo-analisis-de-un-craneo#.VLz_T7CG_ng
http://paleoantropologiahoy.blogspot.com.es/2013/03/homo-gautengensis.html
http://news.discovery.com/human/get-ready-for-more-protohumans.htm

jueves, 14 de enero de 2016

Nerón y los cristianos

Uno de los momentos más universalmente reconocibles de la historia romana, los cristianos devorados por las fieras en el Coliseo, acusados de haber provocado el incendio que devastó Roma en el año 64, ante el deleite de las masas y los aplausos de Nerón, nunca tuvo lugar. Este anfiteatro fue construido después del reinado del último emperador de la estirpe de Augusto, que gobernó durante 14 años entre 54 y 68 y que se suicidó ante la certidumbre de que iba a ser asesinado a los 31 años. Pero, además, cada vez se acumulan más indicios que indican que, en realidad, Nerón nunca persiguió a los cristianos. Un artículo que acaba de ser publicado en el Journal of Roman Studies de la Universidad de Cambridge ofrece una contundente batería de argumentos que demuestran que aquella primera represión, en la que en teoría fueron ajusticiados los apóstoles Pedro y Pablo y que sienta las bases del martirologio cristiano, es un mito. Su autor es un catedrático de estudios clásicos de la Universidad de Princeton, Brent D. Shaw. No es el primer erudito que pone en duda uno de las muchas leyendas que rodean a Nerón, pero el asunto no se había analizado hasta ahora con tanta minuciosidad. De hecho, la mayor parte de lo que se conoce de Nerón fue escrito por Tácito, Suetonio y Dion Casio, todos de la clase senatorial o aristocrática. Tácito y Suetonio escribieron sus obras más de cincuenta años después de su muerte, mientras que Dion Casio lo hizo 150 años después. Estos historiadores se contradicen en una serie de eventos de la vida del emperador, como la muerte de Claudio, la muerte de Agripinila y el Gran Incendio de Roma de 64, aunque emiten una condena común al emperador.
La investigación de Shaw ha tenido cierto impacto e incluso aquellos que no comparten totalmente sus conclusiones defienden la solidez de sus argumentos. G.W. Bowersock, profesor emérito de Historia Antigua en Princeton, escribe en el último número de The New York Review of Books que el artículo de Shaw está “cuidadosamente razonado” y sostiene que “puede alterar de forma dramática la visión de los primeros cristianos”. Sin embargo, al igual que biógrafos de Nerón como Edward Champlin o Donatien Grau, Bowersock sí cree que se produjeron asesinatos de cristianos tras el incendio.
Los argumentos de Shaw, autor de ensayos como Sacred Violence: African Christians and Sectarian Hatred in the Age of Augustine (2011), se basan sobre todo en un análisis del párrafo del historiador romano Tácito en el que describe las persecuciones, el único documento que habla de ellas aparte de una breve referencia de Suetonio. En sus Anales, escritos unos 60 años después del incendio de Roma, Tácito escribe: “Nerón buscó rápidamente un culpable e infligió las más exquisitas torturas sobre un grupo odiado por sus abominaciones, que el populacho llama cristianos. Cristo, de quien toman el nombre, sufrió la pena capital durante el principado de Tiberio de la mano de uno de nuestros procuradores, Poncio Pilatos, y esta dañina superstición resurgió no sólo en Judea, fuente primigenia del mal, sino también en Roma, donde todos los vicios y los males del mundo hallan su centro y se hacen populares. Por consiguiente, se arrestó primeramente a todos aquellos que se declararon culpables; entonces, con la información que dieron, una inmensa multitud fue presa, no tanto por el crimen de haber incendiado la ciudad como por su odio contra la humanidad. Todo tipo de mofas se unieron a sus ejecuciones. Cubiertos con pellejos de bestias fueron despedazados por perros y perecieron, o fueron crucificados, o condenados a la hoguera y quemados para servir de iluminación nocturna, cuando el día hubiera acabado”. 
 Henryk Siemiradzki. Nerón en Jerusalén

El profesor de Princeton sostiene que se trata de “un completo anacronismo”, que en realidad Tácito hablaba más de su época que de la de Nerón, donde los cristianos todavía eran muy minoritarios en Roma y es muy posible que ni siquiera fuesen conocidos por ese nombre. Si las acusaciones hubiesen tenido tal magnitud, es insólito que ningún otro autor hablase de ellas, que no exista ningún documento que las describa. Para Shaw, sin duda se produjeron persecuciones después del incendio, dado que Nerón necesitaba encontrar cabezas de turco, pero no pudieron ir dirigidas a los cristianos, que entonces no estaban señalados como un culto pernicioso. “La conexión específica de los cristianos con el gran fuego de Roma se desarrolló más tarde. La mayoría de las fuentes que han llegado hasta nosotros indican que en torno al año 100”, escribe.

Sus argumentos van más allá de Tácito y estudia lo poco que se conoce de la muerte de Pedro y de Pablo. Sobre el primero, apenas se tiene información, ni siquiera si fue ejecutado y tampoco si ocurrió en Roma o Jerusalén. Lo más probable es que muriese en torno al año 50. En cuanto a Pablo —un apóstol cuya vida analiza Emmanuel Carrère es su último libro, El Reino— fue ejecutado en Roma, en torno al año 60, pero la acusación no tenía nada que ver con el hecho de ser cristiano, sino por agitador. “Nerón fue muy famoso, amado por el pueblo, pero sin embargo fue odiado por el Senado y otras élites de Roma, que le describieron como un ser maligno”, explica Shaw. “Al construir su historiografía, autores cristianos como Eusebio* encontraron muy fácil retomar esos argumentos. Marco Aurelio persiguió a cristianos pero fue siempre definido por esas mismas élites como un gran gobernante”. La gran historiadora Mary Beard lo dice de otra manera: “Nunca sabremos si emperadores como Nerón fueron depuestos porque eran malos o fueron definidos como malos precisamente porque fueron depuestos”.

* El historiador más mendaz de la Antigüedad, según Jacob Burckhardt.

http://cultura.elpais.com/cultura/2015/12/11/actualidad/1449837567_576654.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Eusebio_de_Cesarea
https://es.wikipedia.org/wiki/Ner%C3%B3n

viernes, 25 de diciembre de 2015

Lloyd George. El burgués que (también) admiró a Hitler

El político inglés Lloyd George, que fue primer ministro durante la primera guerra mundial, era un hombre de gran ingenio. Un día, durante un mitin en el País de Gales, una señora de ideas contrarias a las suyas le gritó:
—¡Si fuese usted mi marido no tendría inconveniente en darle veneno!
Lloyd George replicó:
—Si fuese usted mi mujer, lo tomaría con mucho gusto.

De Lloyd George se cuenta también que en una ocasión, durante un mitin electoral alguien le tiró una herradura. Él dijo:
—El que haya perdido un zapato puede pasar a recogerlo. 
En otra ocasión fue una col lo que le arrojaron mientras hablaba, él la recogió diciendo:
—Mi adversario ha perdido la cabeza.

Además, Lloyd George tenía una gran capacidad para definir con una frase lo mismo a sus colaboradores que a sus adversarios. De Churchill decía por ejemplo:
—Sería capaz de hacer un tambor con la piel de su madre sólo para llenar el aire de sus propias alabanzas. 
 Cuando, en 1933, Lloyd George estaba ya retirado y se dedicaba a escribir sus Memorias, fue entrevistado por un periodista que le preguntó:
—¿Cree usted en una próxima guerra?
Lloyd George contestó escuetamente:
—No.

Al terminar la entrevista, el periodista se marchó satisfecho por haber podido encontrar un buen titular que desmintiera la posibilidad de una guerra, poniéndolo en boca de tan importante personaje. cuando ya salía por la puerta, Lloyd George le dijo antes de despedirse:
—Le advierto que tampoco creía en ella en 1914.
Seis años después comenzó la Segunda Guerra Mundial.

Como muchos otros políticos burgueses de su época, cuando Hitler ascendió al poder, George simpatizó con él, llamándole «el más grande alemán vivo», visitándole en el otoño de 1936 y elogiando sus obras públicas. Poco después cambió de postura y, tras estallar la Segunda Guerra Mundial, en mayo de 1940 un discurso suyo en la Cámara minó la posición de Neville Chamberlain y facilitó el ascenso de Churchill.

Fuentes:
Carandell, Luis: Las anécdotas de la política. Planeta, Barcelona, 1999