jueves, 3 de septiembre de 2009

Cambio Climático: el Ártico


El calentamiento del Ártico es mucho más rápido de lo que se creía y llevará a graves consecuencias globales, como la elevación de un metro del nivel del mar en el 2100 e inundaciones que afectarán a un cuarto de la población mundial.

Estas son algunas de las conclusiones de un importante informe científico presentado el 2 de septiembre de 2009, por el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), en el que, por primera vez, se incorporan las últimas observaciones sobre el clima del Ártico y sus efectos en el resto del planeta.
“El Ártico, un componente crítico de nuestra sistema climático global, se ha calentado al doble de la velocidad que el resto del mundo en las últimas décadas. Y a medida que se calienta el Ártico, produce efectos que amplifican o aceleran el cambio climático”, señaló Martin Sommerkorn, asesor para el cambio climático del WWF, al presentar el informe en el marco de la tercera Conferencia Mundial del Clima.
La mayoría de estos efectos negativos del calentamiento del Ártico no aparecían en estudios anteriores, como el del Grupo Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), ganador del Premio Nobel en 2007, simplemente porque en ese momento el conocimiento científico del Ártico no estaba tan avanzado.
Por primera vez se señala que el nivel de los mares se elevará más de un metro en 2100, más de dos veces lo previsto en el informe del IPCC, con sus graves consecuencias de inundaciones en las regiones costeras.
Pero las capas heladas del Ártico almacenan, además, dos veces más de carbono del que hay en la atmósfera.
“El rápido calentamiento del Ártico puede llevar a que desaparezca el 90 por ciento de la capa cercana a la superficie del permafrost al final de este siglo, y esto tiene el potencial de liberar a la atmósfera grandes cantidades de carbono en forma de dióxido de carbono y metano”, afirmó Sommerkorn.
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De hecho, el estudio constata que en los últimos dos años se han incrementado los niveles de metano, un gas de potente efecto invernadero.
Por todo ello, el WWF considera que la reducción del 25 por ciento de las emisiones mundiales de CO2 en este siglo, el objetivo que planteaba el IPCC para frenar el cambio climático, es insuficiente, ya que ese estudio no tenía en cuenta específicamente las condiciones árticas.
El WWF destaca cómo la enorme pérdida de hielo, resultado del calentamiento del Ártico, está ya cambiando patrones de temperatura y precipitaciones en el Hemisferio Norte, lo que afectará cada vez más a la agricultura, los bosques y el acceso al agua.
“Para decirlo claro, si no mantenemos el Ártico suficientemente frío, la gente de todo el planeta sufrirá sus efectos”, señaló el experto.
Rob Vos, director de la división de análisis y política de desarrollo del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, que publicó el "Estudio Económico y Social Mundial 2009 - Promover el desarrollo, salvar el planeta", publicado el día 1 de septiembre de 2009, sostuvo que "deberíamos empezar por reconocer qué se necesita". Ante la pregunta sobre cómo conseguir las inversiones en el escenario de una crisis financiera internacional, Vos dijo a IPS que "la crisis precisamente ha dejado claro que es posible movilizar grandes cantidades de recursos para contrarrestar los riesgos sistémicos y que sólo los gobiernos están en condiciones de hacerlo". El cambio climático, señaló, "es un riesgo sistémico mucho más catastrófico, y sin embargo con muchos menos recursos que los desplegados para combatir la crisis financiera".
La organización también señala que más de 300.000 personas mueren por año a consecuencia del calentamiento global, mientras las vidas de 300 millones más están en grave riesgo.
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Por su parte, el WWF considera que no hay tiempo que perder y advierte de que los próximos meses, con vistas a la Cumbre de Copenhague de diciembre en la que los Estados deberán acordar un nuevo tratado post-Kioto, serán “decisivos” para las negociaciones.
“Las negociaciones para lograr un nuevo tratado se han intensificado, pero van aún demasiado lentas y se ven interferidas por los juegos políticos”, lamentó James Leape, director general de WWF.
Para esta organización, el nuevo tratado debe ser “justo, ambicioso y vinculante”, y debe garantizar que el pico máximo de las emisiones de CO2 no supere 2017 y que a partir de ahí vayan reduciéndose, hasta lograr el objetivo de alcanzar al menos el 80 por ciento de las emisiones de 1990 para el 2050.

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