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sábado, 25 de abril de 2026

Sexo entre hombres neandertales y mujeres sapiens: el cromosoma X

Una reciente investigación coordinada por la Universidad de Pensilvania y publicada en la revista Science ha transformado radicalmente nuestra comprensión de los encuentros prehistóricos entre los humanos modernos y los neandertales: el apareamiento preferente entre hombres neandertales y mujeres humanas.
Durante años, el estudio del genoma humano reveló la existencia de "desiertos neandertales" en el cromosoma X, áreas donde el ADN de nuestros primos extintos es casi inexistente, lo que llevó a los científicos a suponer que estos genes eran biológicamente "tóxicos" o incompatibles y que, por tanto, habían sido purgados por la selección natural.
Sin embargo, el equipo liderado por la genetista Sarah Tishkoff y los investigadores Alexander Platt y Daniel Harris ha propuesto una explicación mucho más social y menos “biológica” tras analizar el reverso de esta historia genética.
Al examinar los genomas de mujeres neandertales descubiertas en Altai, Chagyrskaya y Vindija, los científicos hallaron un patrón en la nuestra: mientras que los humanos modernos carecen de ADN neandertal en sus cromosomas X, los neandertales mostraban un exceso del 62% de material genético sapiens en comparación con sus otros cromosomas. Este desequilibrio sorprendente apunta directamente a un sesgo sexual consistente en el que los apareamientos ocurrieron de manera predominante entre varones neandertales y mujeres humanas modernas. Debido a que la herencia de los cromosomas sexuales es asimétrica —los padres solo pasan su cromosoma X a sus hijas, mientras que las madres lo pasan a ambos sexos—, esta dirección específica del flujo genético explica perfectamente por qué entró tan poco ADN neandertal en el cromosoma X de la reserva genética humana, mientras que el ADN sapiens inundó las poblaciones neandertales.
“Encontramos un patrón que indica un sesgo de género: el flujo genético se produjo predominantemente entre hombres neandertales y mujeres humanas anatómicamente modernas”, afirma Platt, coautor principal del artículo, lo que resultó en la pérdida de los cromosomas X del ADN neandertal en los humanos modernos.
“Hace aproximadamente 600.000 años, los ancestros de los humanos modernos y su especie más emparentada, los neandertales, divergieron, formando dos grupos distintos”, afirma Tishkoff, profesor universitario David y Lyn Silfen de Genética y Biología en la Facultad de Medicina Perelman y la Facultad de Artes y Ciencias . “Nuestros ancestros evolucionaron en África, mientras que los ancestros de los neandertales evolucionaron y se adaptaron a la vida en Eurasia. Pero esa separación distaba mucho de ser permanente”. De hecho, aunque el ADN neandertal que persiste en las personas hoy en día proviene de un episodio de mestizaje ocurrido entre 49.000 y 45.000 años atrás (apenas unos miles de años antes de la desaparición de los neandertales), el análisis genético de una mujer neandertal que residió en Siberia hace aproximadamente 122.000 años descubrió rastros de relaciones anteriores entre neandertales y Homo sapiens y estimó que esos apareamientos ocurrieron unas 5.000 generaciones antes del nacimiento del neandertal siberiano, es decir, hace aproximadamente 250.000 años.
Los modelos matemáticos utilizados en el estudio confirmaron que la preferencia de pareja es la explicación más plausible para este fenómeno, descartando que la incompatibilidad reproductiva o la toxicidad genética fueran las barreras principales. Estos hallazgos revelan que el comportamiento social y las dinámicas de grupo desempeñaron un papel crucial en la configuración del genoma humano, desafiando la visión tradicional de que nuestra evolución fue impulsada únicamente por la supervivencia del más apto. Aunque la naturaleza exacta de estas interacciones antiguas sigue siendo un misterio, el hecho de que el patrón sea tan fuerte sugiere que la preferencia por esta dirección de mestizaje persistió a través de múltiples generaciones y diversos episodios de contacto separados por miles de años.
“Las preferencias de apareamiento ofrecían la explicación más sencilla”, afirma Platt. Esto es, los hombres neandertales preferían a las mujeres humanas o viceversa ¿Eran los hombres neandertales quienes buscaban a las mujeres sapiens? ¿Fueron ellas quienes los eligieron? ¿Existieron alianzas entre distintos grupos humanos? ¿Fueron violaciones?
Según Tishkoff y sus coautores, el sesgo de apareamiento que han descubierto refleja aspectos de las culturas y los comportamientos sociales de ambas especies. El equipo no se atrevió a especular si el acto sexual fue consensuado o forzado. Sin embargo, para Steven Churchill, paleoantropólogo de la Universidad de Duke que no participó en la investigación, el hallazgo implica agresión. Si los machos de una especie monopolizan a las hembras de la otra, afirma, "es difícil conciliar eso con otra cosa que no sea una interacción competitiva y hostil".
Bibliografía:

viernes, 24 de abril de 2026

¿Quién fue el primer ser humano?

Cuando tratamos esta cuestión, en primer lugar, es necesario definir qué consideramos como ser humano: desde el punto de vista formal, el hombre es un animal bípedo, con un cerebro muy desarrollado y dieta omnívora; además, se caracteriza por fabricar herramientas y por ser un animal eminentemente social, cooperativo y capaz de compartir informaciones y conocimientos complejos.
Hoy sabemos que el género se identifica como una rama de los grandes simios que emergió de los australopitecinos, aunque los límites que lo separan de géneros como Australopithecus o Pan (chimpancés y bonobos) plantean un apasionante debate científico. Esta transición se gestó entre el Mioceno tardío y el Plioceno, cuando nuestros antepasados divergieron del linaje de los chimpancés hace entre hace unos 6 a 11 millones de años (un marco amplísimo).
Teniendo en cuenta estas características, actualmente el primer homínido reconocido formalmente como humano es el Homo habilis, cuyo nombre —hombre hábil— fue acuñado por el paleoantropólogo británico Louis Leakey en los años sesenta. Leakey llegó a esta conclusión tras el hallazgo, en la Garganta de Olduvai (Tanzania), de restos fósiles asociados a una industria lítica extremadamente primitiva, conocida como Olduvayense (precursora del Achelense), con una antigüedad estimada entre 2,4 y 1,4 millones de años. 
A partir de estas evidencias, definió al Homo habilis como el primer fabricante de herramientas y, en consecuencia, como la especie fundacional del género Homo.
Ahora vamos con los peros. En la actualidad, sabemos que el bipedismo y el uso de herramientas no surgieron de manera simultánea, como se asumió durante décadas. 
El hallazgo de Lucy (Australopithecus afarensis) lo dejó en evidencia. Esta pequeña hembra, cuyos restos fueron descubiertos en la región de Afar, en Etiopía, vivió hace unos 3,2 millones de años y constituye la primera prueba inequívoca de un homínido plenamente bípedo, pero no asociada a la fabricación de  herramientas.
Las investigaciones más recientes sitúan la aparición del bipedismo en torno a los cuatro millones de años, a partir de los fósiles de Ardipithecus, encontrados en Kenia y Etiopía en la década de 1990. Sin embargo, existen indicios aún más antiguos: un fémur hallado en Kenia y datado en unos 6 millones de años y unas extremidades inferiores descubiertas en Chad de entre 6 y 7 millones de años sugieren que estos primeros homínidos ya podrían haber caminado erguidos. La brecha temporal cada vez mayor entre las herramientas líticas más antiguas y el origen del bipedismo refuerza la idea de que ambos procesos evolucionaron de manera independiente. 
Pero debemos tener en cuenta varias cuestiones. 
La primera es señalar que el hecho de no tener restos de instrumentos no significa necesariamente que estos bípedos no los creasen. Todos hemos creado artefactos de madera o de materiales más fáciles de modificar que una piedra. Es lógico pensar que, antes de crear útiles de piedra, se hiciesen herramientas con estos materiales (maderas, huesos, conchas o caparazones) que han desaparecido por su mayor fragilidad y su menor resistencia al paso del tiempo.
También hay que puntualizar que estos bípedos estaban perfectamente adaptados a su entorno y, posiblemente, fueran más rápidos y ágiles que nosotros. Es necesario descartar la imagen de seres andando torpemente, como los simios actuales. La selección natural es una jueza implacable y una locomoción ineficiente habría condenado a estas especies a una extinción inmediata, impidiendo que sus restos llegaran hoy a nuestras manos.
Además, a este escenario se suma otro dato: el Homo habilis no estuvo solo. Otras especies, como el Homo rudolfensis, descubierto en Kenia y datado en 2,4 millones de años, podrían disputarle el título de primer representante del género Homo. Esto abre la posibilidad de que las industrias líticas más antiguas no pertenezcan exclusivamente al Homo habilis. De hecho, la zona de Afar ha proporcionado herramientas con una antigüedad de entre 2,6 y 2,5 millones de años.
Los descubrimientos continúan ampliando —y complicando— el panorama. Aunque rodeados de controversia, en el yacimiento de Dikika (también en Afar) se han documentado marcas de corte sobre huesos de 3,4 millones de años, y en Lomekwi (Kenia) se han encontrado herramientas que alcanzan los 3,3 millones de años. A medida que las fechas del bipedismo se alejan hacia los 7 millones de años y las de la industria lítica retroceden hacia los 4 millones, la fecha y la identidad del primer ser humano siguen constituyendo un apasionante enigma.

Bibliografía: 
 (imágenes)

jueves, 8 de agosto de 2019

El misterio de Yonaguni

Las Estructuras de Yonaguni son un conjunto de estructuras descubiertas en la isla japonesa de Yonaguni alrededor de 1985 por un submarinista japonés, quien las encontró por casualidad. Se trata de un megalito, que probablemente estuvo fuera del mar durante las eras glaciares, con formas en su superficie que parecen haber sido talladas por el ser humano. 
Se ha especulado mucho sobre el origen de este misterioso monumento. Para diversos geólogos e historiadores, las estructuras podrían tener un origen natural, mientras que otros sostienen que muestran un trabajo artificial y humano, al menos en parte. 

Por el lado pseudoarqueológico, otros autores suponen que Yonaguni fue parte de la civilización de Mu, cuya suerte habría sido similar a la de la Atlántida o Thule.

Tiempo después de su descubrimiento, un grupo de científicos dirigidos por Misaki Kimura (de la Universidad de Ryūkyū) confirmó su existencia. Según el estudio del profesor Kimura, la estructura natural fue en alguna época modificada por el hombre. Esto daría fuerza a las especulaciones según las cuales Yonaguni pudo ser parte de la civilización de Mu y que luego desapareció, tal y como la Atlántida o Thule. Se trataría de una construcción realizada al menos hace 10 milenios, lo que la convertiría junto al santuario de Göbekli Tepe en la estructura arquitectónica más antigua conocida, muy anterior a las primeras edificaciones de Mesopotamia, Egipto, India y China. 
Particularmente, según estas teorías, una estructura en forma de túnel de 1,2 metros de alto, que forma parte de una grieta en la piedra, hubiera representado un formidable obstáculo para acceder al resto de la estructura cuando ésta no estaba bajo el agua. La grieta también sería muy peculiar, por estar compuesta por piedra calcárea, un tipo de piedra que no existe en la región. Dos orificios circulares adyacentes de aproximadamente 2 metros de profundidad no concordarían con el resto de la estructura, de manera que habrían sido tallados. Su finalidad habría sido el almacenamiento de agua, aunque otros piensan que pueden ser las bases para pilares de algún tipo. Hacia un extremo del monumento se encuentra una piedra ovalada que tampoco parece concordar con el conjunto. Su extremo superior apunta hacia el norte, y podría haberse utilizado para determinar la hora del día. Para la talla de la roca, realizada antes de la invención de utensilios metálicos, se habrían utilizado cuñas de madera, con el fin de romper limpiamente partes de la roca.
El 4 de mayo de 1998, partes de la isla y del monumento fueron destruidas por un terremoto submarino. Después del terremoto se realizaron filmaciones submarinas descubriendo nuevas estructuras jamás vistas anteriormente, cuya forma es similar a los zigurats de Mesopotamia, con características insospechadas que, según algunos, desmentirían su origen geológico, convirtiéndolos en los edificios más antiguos del mundo.

sábado, 11 de mayo de 2019

La Piedra del Cometa

https://www.instagram.com/thomas.c.chung/

Investigadores de la Universidad de Edimburgo han traducido unos famosos símbolos antiguos en el templo de Gobekli Tepe, en Turquía, que (según sus conclusiones) cuentan la historia del devastador impacto de un conjunto de cometas hace más de 13.000 años.

Al comparar el evento con simulaciones por computadora del Sistema Solar en esa época, los investigadores sugirieron que las tallas podrían describir el impacto de un cometa que ocurrió alrededor de 10.950 aC, casi al mismo tiempo que comenzó una mini edad de hielo que cambió la civilización para siempre.

Esta, conocida como Dryas Reciente, duró alrededor de 1.300 años, y se considera un período crucial para la humanidad porque fue en ese momento cuando surgieron la agricultura y las primeras civilizaciones neolíticas, potencialmente en respuesta a los nuevos climas más fríos. El período también se ha relacionado con la extinción del mamut lanudo. El Dryas Reciente significó un rápido regreso a las condiciones glaciares en las latitudes más altas del hemisferio norte. Lo más sorprendente es que el cambio se produjo en una década.​ Las informaciones obtenidas de isótopos térmicamente fraccionados indican que, por ejemplo, Groenlandia, era unos 15 °C más fría que en la actualidad. En las Islas Británicas, los fósiles de escarabajos indican un descenso de las temperaturas medias anuales de 5 °C. Desde entonces, no ha habido ningún periodo de cambio climático abrupto tan grande, extendido o rápido.

A pesar de que el Dryas Reciente se ha estudiado a fondo, no está claro exactamente qué desencadenó el período. Un ataque de un cometa es una de las principales hipótesis , pero los científicos no han podido encontrar pruebas físicas de cometas de esa época.

Un equipo de la Universidad de Edimburgo dice que estas tallas, que se encuentran en lo que se cree que es el templo más antiguo conocido del mundo, Gobekli Tepe, en el sur de Turquía, muestran evidencia adicional de que un cometa provocó un periodo de sequía y modificó el clima.

"Creo que esta investigación, junto con el reciente descubrimiento de una anomalía de platino generalizada en todo el continente norteamericano, prácticamente sella el caso a favor del impacto", dijo el investigador principal Martin Sweatman. "Nuestro trabajo sirve para reforzar esa evidencia física".

La traducción de los símbolos también sugiere que Gobekli Tepe no era solo otro templo, como se suponía, también podría haber sido un antiguo observatorio astronómico.

"Uno de sus pilares parece haber servido de recuerdo de este evento devastador".

Se cree que el Gobekli Tepe se construyó alrededor de 9.500 aC, aproximadamente 6,000 años antes de Stonehenge, pero los símbolos en el pilar datan de un suceso ocurrido alrededor de 2.000 años antes.
Las tallas se encontraron en un pilar conocido como la Piedra del buitre (en la foto) y muestran diferentes animales en posiciones específicas alrededor de la piedra. Los símbolos habían desconcertado a los científicos durante mucho tiempo, pero Sweatman y su equipo de ingenieros descubrieron que en realidad correspondían a constelaciones astronómicas, y mostraron un conjunto de fragmentos de cometas que golpeaban la Tierra. También se piensa que la imagen de un hombre sin cabeza en la piedra simboliza el desastre humano y la gran pérdida de vidas tras el impacto.

Las tallas muestran signos de haber sido cuidadas por la gente de Gobekli Tepe durante milenios, lo que indica que el evento que describen podría haber tenido un impacto duradero en la civilización.

Según Sweatman, esta no es la primera vez que la arqueología antigua ha proporcionado información sobre el pasado de la civilización. "Muchas pinturas y artefactos en cuevas paleolíticas con símbolos de animales similares y otros símbolos repetidos sugieren que la astronomía podría ser muy antigua" , dijo a The Telegraph.

"Si considera que, según los astrónomos, este cometa gigante probablemente llegó al sistema solar interior hace unos 20 o 30 mil años, y habría sido una señal muy visible y dominante del cielo nocturno, es difícil ver cómo la gente antigua podría haberlo ignorado".

martes, 10 de julio de 2018

La cueva de Chauvet: ¿pinturas de 30.000 años?

Los primeros humanos que vivían en Europa llevaban una vida llena de peligros y desafíos, posiblemente se enfrentaban diariamente con la muerte, pero aún así tuvieron tiempo para crear arte. Este arte incluía instrumentos musicales, vestimentas decorativas, esculturas complejas y pinturas, como las encontradas por el espeleólogo Jean-Marie Chauvet en 1994. El arte encontrado en la cueva de Chauvet, en la región de Ardèche, en el sur de Francia, era tan avanzado que los historiadores inicialmente tuvieron problemas para datarlas y constatar que las obras eran tan antiguas como lo son.
Pero la datación por radiocarbono demuestra que las imágenes en las cuevas de Chauvet se remontan definitivamente a dos períodos: hace 37.000 a 33.500 años y de 31.000 a 28.000 años. Estas pinturas rupestres muestran una increíble y sofisticada profundidad técnica. No solo se muestran con realismo las imágenes de los antepasados ​​(hoy extintos) del ganado y el bisonte actuales, sino que también se representan muchos otros animales: rinocerontes lanudos, uros, caballos salvajes, leones e incluso un búho (con la cabeza vuelta) que son perfectamente reconocibles.

Para dar mayor una sensación tridimensional y de movimiento a los más de 420 animales representados, se utilizaron y aprovecharon protuberancias, fisuras y recovecos de las paredes de la cueva.

Mientras que los primeros dibujos se crearon usando líneas negras hechas a base de carbón o dióxido de manganeso, los colores posteriores incluyeron tonos rojos y arcillas para marrones. Se exhiben una gran variedad de técnicas, que incluyen el sombreado, la perspectiva, motivos repetitivos y lo que hoy llamaríamos puntillismo y estarcido.

Se agregaron colores y formas a las paredes de la cueva usando pinceles, dedos, pieles de animales (llamadas pinturas de tocones) y manos (para hacer impresiones de las palmas). Incluso se creó un tipo de pintura en aerosol al soplar pigmento por la boca para crear un abanico de color en un área más grande. Se cree que algunas de estas marcas son las representaciones más antiguas conocidas de una erupción volcánica. Para que las imágenes se fijasen y destacasen más, primero se rasparon y se limpiaron las paredes de roca.

Dado que estos dibujos se hicieron dentro de las cuevas, se necesitaba luz para artificial, como antorchas y lámparas de grasa. Las pinturas se realizaron a tal altura que las personas que se necesitaron construir andamios para acceder a muchos espacios. Se invirtió mucho tiempo y esfuerzo lo que nos lleva a preguntarnos el sentido y la importancia que tuvieron para sus creadores. Otra cuestión que intriga desde siempre a los prehistoriadores es porqué no se representaba al propio ser humano en el arte rupestre más antiguo. Cierto que existen esculturas de figuras humanas en esta época pero (ni en Chauvet ni en las demás cuevas paleolíticas) nunca se pinta a personas en las paredes.

"En esos días es posible que un clan familiar estuviese formado por unas 20 personas y el clan más cercano se encontrase a veinte kilómetros. Era un mundo de muy pocas personas que vivían en un mundo de animales ", señaló Jean Clottes, un arqueólogo del Ministerio de Cultura francés . Clottes cree que las pinturas rupestres eran religiosas o espirituales, tal vez utilizadas y creadas por chamanes, que invocaban espíritus animales para ayudar con la caza, y también en momentos rituales de nacimiento, muerte y enfermedad. "Estos animales estaban llenos de poder, y las pinturas son imágenes de poder", dijo Clottes.

Esa es una teoría. Otra es que los animales representan varias filiaciones o clanes tribales, mientras que otra idea sugiere que las pinturas fueron una forma creativa de rastrear los ciclos naturales de los animales que proporcionaron el sustento primario a las primeras personas. De hecho, analizando el orden de las imágenes superpuestas, los arqueólogos determinaron que siempre que aparecen caballos, uros y ciervos en el mismo panel, el caballo está debajo, los uros en medio y el venado en la parte superior, y que las variaciones en sus capas corresponden a sus respectivas estaciones de apareamiento. La tríada de "caballo-uro-venado" vincula los ciclos de fertilidad de animales importantes, y tal vez sagrados o simbólicos, con los ciclos cósmicos, lo que sugiere una gran metáfora sobre la creación.

Pero la verdad es que quienes crearon estas obras, fuesen pocos o muchos, fueron seres humanos como nosotros y tendemos a autorrepresentarnos. El que no aparezca ninguna persona sigue siendo un enigma.
https://www.mnn.com/lifestyle/arts-culture/blogs/how-early-humans-painted-masterpieces-frances-chauvet-cave
http://diegoiguna.blogspot.com/2011/04/la-cueva-chauvet-pont-darc.html
http://diegoiguna.blogspot.com/2013/01/el-secreto-de-la-pinturas-rupestres.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Cueva_de_Chauvet
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/son-estas-las-representaciones-mas-antiguas-de-una-erupcion-volcanica_10052/5
http://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/la-cueva-chauvet-ultima-revelacion-del-arte-de-la-prehistoria_7692/2#slide-1
http://diegoiguna.blogspot.com/2011/12/sexo-caza-y-supervivencia.html

jueves, 12 de enero de 2017

¿Cuál fue el primer idioma?¿De dónde vienen las lenguas? La gran migración que cambió Europa hace cinco mil años

La Torre de Babel es un intento de dar respuesta a una pregunta muy real: ¿Cuál fue el primer idioma y por qué hay ahora tantos?
El siguiente vídeo de TED Ed muestra una breve historia de cómo las lenguas evolucionan, cómo los hablantes de una misma lengua pierden el contacto entre sí y poco a poco se produce deriva lingüísticamente en diferentes direcciones.
Lo más interesante no es simplemente cómo llegamos a tener varios idiomas sino cómo determinamos, sin el beneficio de una máquina del tiempo, que las lenguas modernas están relacionadas. Para ello, los lingüistas comparan un gran número de palabras en diferentes idiomas, en busca de similitudes que no pueden ser explicadas por otros factores, tales como la onomatopeya (la palabra para el gato es algo así como "miau" en varios idiomas, pero es probable que haya una razón obvia para ello) o préstamos (la palabra para el té en la mayoría de lenguas es algo así como te o cha , pero todos parecen tener su origen en las rutas comerciales).
Similitudes que son evidencias sólidas de un ancestro común pueden no verse en un primer momento. Por ejemplo, al comparar palabras  inglesas como father, foot, far y five con las antiguas palabras griegas que significan lo mismo: pater, podos, per y pente, se ve claramente que los términos ingleses comienzan con un sonido "f", mientras que los griegos antiguos comienzan con un sonido "p". Cuando se ensamblan toda una serie de paralelismos sistemáticos como este a través de varios idiomas, se puede empezar a averiguar cuál es el antepasado común, conocido como protolenguaje.
Un misterioso grupo de seres humanos irrumpió desde el este en Europa occidental hace 4.500 años, con tecnologías tales como la rueda y un lenguaje que consideramos como el antepasado de muchas lenguas modernas.
Existen vestigios de estos emigrados orientales en los genomas de casi todos los europeos contemporáneos, según investigadores que analizaron los datos del genoma de casi 100 antiguos europeos. Los primeros Homo sapiens en colonizar Europa eran cazadores-recolectores que llegaron de África, a través de Oriente Medio, hace unos 45.000 años.
La arqueología y el ADN antiguo sugieren que los agricultores del Medio Oriente comenzaron su flujo hacia Europa hace 8.000 años, en sustitución de los cazadores-recolectores en algunas áreas y mezclándose con ellos en otras. Pero el año 2015, un estudio de los genomas de antiguos y actuales habitantes europeos encontró eco no sólo de estas dos ondas procedentes de Oriente Medio, sino también de un tercer grupo enigmático que podría venir de más al este. De hecho, cerca del 25% de la población actual de la Península Ibérica parece tener sus raíces genéticas en estas poblaciones del este de Europa.
Para acotar aún más los orígenes de este linaje fantasma, un equipo dirigido por David Reich, genetista evolutivo y de la población en la Escuela de Medicina de Harvard en Boston, Massachusetts, analizó el ADN nuclear de los cuerpos de 69 personas que vivieron en Europa hace entre 8000 y 3000 años. También examinaron los datos del genoma publicados anteriormente de otros 25 antiguos europeos y también los de Ötzi, el hombre de hielo de 5.300 años que fue descubierto en la frontera entre Italia y Austria.
Su análisis confirmó la llegada de los agricultores del Medio Oriente a Europa hace unos siete u ocho mil años.
https://www.flickr.com/photos/pedrocallealta/
Pero el equipo también encontró la prueba de una migración previamente desconocida, varios miles de años más tarde. ADN recuperado de los pastores de la estepa que vivían en el oeste de Rusia hace unos 5.000 años resultó muy parecido al de los individuos de 4.500 años de edad, procedentes de Alemania, que eran parte de un grupo conocido como la cultura de la cerámica cordada.
Los pastores, llamados los Yamnaya, vivían en la actual Rusia y Ucrania y representan "una migración masiva en el corazón de Europa desde su periferia oriental", afirman Reich y su equipo.
Los ancestros de los Yamnaya sobreviven en diversos grados en los genomas de los europeos contemporáneos, con los grupos del norte, como noruegos, escoceses y lituanos como vínculo más fuerte. La extensión geográfica de la migración Yamnaya no está clara, ni su naturaleza. Pero el equipo de Reich dice que es posible que los inmigrantes orientales sustituyeron totalmente a las poblaciones existentes en Alemania.
Además, los investigadores sostienen que los Yamnaya importaron al menos parte de la familia de lenguas indoeuropeas a Europa. El origen de estas lenguas - que incluyen las lenguas eslavas, romances y germánicas, así como muchas de las lenguas que se hablan en el subcontinente de Asia meridional-, está envuelto en polémica.
Algunos investigadores dicen que estas lenguas se extendieron a través de los agricultores de Oriente Medio hace unos 8.500 años. Pero Reich y su equipo dicen que los datos son más coherentes con la "hipótesis de la estepa", según la cual los pastores que vivieron alrededor de los mares Negro y Caspio propagaron los idiomas alrededor de 6.000 años atrás, después de la domesticación del caballo, la producción de herramientas y armas de bronce más eficaces y la invención de la rueda, que les permitieron viajar grandes distancias y controlar nuevos espacios.

viernes, 9 de diciembre de 2016

El misterio de Göbekli Tepe

Göbekli Tepe se encuentra en lo alto de una colina en lo que hoy es la provincia de Urfa, en el sureste de Turquía. Es una magnífica estructura construida hace 11500 años (7000 antes que la Gran Pirámide) gracias a los hercúleos esfuerzos no de pobladores neolíticos, sino de cazadores-recolectores que todavía no habían abandonado el modo de vida nómada.
Pero lo más sorprendente es el uso para el que fue erigido. Precediendo a la Biblia hebrea en unos 10000 años, todo parece indicar que Göbekli Tepe era un santuario religioso.
Los pilares de Göbekli Tepe se encuentran dispuestos en círculos de hasta veinte metros de diámetro. Cada círculo contenía en el centro dos pilares adicionales en forma de T, aparentemente figuras humanoides de cabeza oblonga y cuerpo largo y delgado. El más alto de ellos sobrepasa los cinco metros de altura. Su construcción requirió el transporte de enormes piedras, algunas de hasta dieciséis toneladas, a pesar de que se hizo antes de la invención de las herramientas de metal, antes de la invención de la rueda y antes de que la gente aprendiese a domesticar animales como bestias de carga. Más aún, a diferencia de los edificios religiosos de tiempos posteriores, Göbekli Tepe se construyó antes de que la gente viviera en ciudades que pudieran proveer de una fuente numerosa y organizada de trabajadores. En palabras de National Geographic, «descubrir que los cazadores-recolectores habían construido Göbekli Tepe fue como descubrir que alguien hubiera construido un 747 en su sótano con una navaja».
Los primeros científicos que dieron con el monumento fueron unos antropólogos de la Universidad de Chicago y de la Universidad de Estambul, mientras realizaban una prospección de la región en los años 1960. Observaron varias losas de piedra caliza que sobresalían del suelo, pero no les dieron importancia, considerándolas restos de un cementerio bizantino abandonado.
Pasaron tres décadas, y en 1994 un agricultor de la región tropezó con su arado en lo alto de lo que resultó ser un enorme pilar enterrado. Klaus Schmidt, un arqueólogo que trabajaba por aquella zona y que había leído el informe de la Universidad de Chicago, decidió echar un vistazo y estudió el yacimiento hasta su muerte en 2014.
Como Göbekli Tepe es anterior a la invención de la escritura, no disponemos de fragmentos de textos sagrados que, una vez descodificados, arrojen luz sobre los rituales que allí se practicaban. La conclusión de que Göbekli Tepe era un lugar de adoración se basa en comparaciones con prácticas y sitios religiosos posteriores. Por ejemplo, tallados en los pilares de Göbekli Tepe se encuentran diversos animales, pero a diferencia de las pinturas rupestres de la Era Paleolítica, no se corresponden con los animales que los constructores de Göbekli Tepe debían cazar para subsistir, y tampoco representan iconos relacionados con la caza o con las acciones de la vida diaria, sino que representan animales amenazadores como leones, culebras, jabalíes, escorpiones y una fiera parecida a un chacal con la caja torácica expuesta. Se cree que se trata de personajes simbólicos o míticos, el tipo de animales que más tarde se asociaría con la adoración.
Para los antiguos habitantes, visitar Göbekli Tepe debía representar un compromiso muy serio, pues se encuentra en medio de la nada. De hecho, nunca se han hallado indicios de que nadie viviera jamás en aquella área: ni fuentes de agua, ni casas, ni restos de hogares. Lo que sí encontraron los arqueólogos fueron los huesos de miles de gacelas y uros que debieron ser transportados como alimento desde lejanos lugares de caza. Ir a Göbekli Tepe era hacer un peregrinaje, y los indicios señalan que atraía a cazadores-recolectores nómadas de hasta cien kilómetros a la redonda.
Göbekli Tepe «muestra que primero fueron los cambios socioculturales, luego la agricultura», dice Ian Hodder, arqueólogo de la Universidad de Stanford. En otras palabras, el surgimiento de rituales religiosos realizados en grupo parece haber sido una razón importante para que los humanos comenzaran a asentarse a medida que los centros religiosos atraían a los nómadas hacia sus estrictas órbitas, hasta que se formaron pueblos basados en sistemas compartidos de creencias y significados. Göbekli Tepe se construyó en una época en la que todavía rondaban tigres de dientes de sable por los parajes de Asia, y el último de nuestros parientes no pertenecientes a Homo sapiens, un cazador y fabricante de herramientas con aspecto de hobbit, de apenas un metro de estatura, bautizado como Homo floresiensis, tan solo llevaba algunos siglos extinguido. Y, sin embargo, sus antiguos constructores, por lo que sabemos, ya habían pasado de hacerse preguntas pragmáticas sobre la vida a plantearse también preguntas espirituales. «Puede argumentarse sólidamente», dice Hodder, que Göbekli Tepe «es el verdadero origen de las complejas sociedades modernas».
Göbekli Tepe es visto como un descubrimiento arqueológico a partir del que cambia profundamente nuestra comprensión de una etapa crucial en el desarrollo de las sociedades humanas. Parece ser que la construcción de complejos monumentales estaba entre las capacidades de los cazadores-recolectores y no solamente entre las comunidades sedentarias de agricultores, como se había asumido anteriormente. En otras palabras, como su excavador Klaus Schmidt estimó: "primero llegó el templo, después la ciudad." Esta revolucionaria hipótesis podrá ser apoyada o modificada por futuras investigaciones.
Alrededor del inicio del VIII milenio a. C. la "colina panzuda" perdió su importancia.
Pero el complejo no fue simplemente abandonado y olvidado, para ser gradualmente destruido por los elementos, sino que fue deliberadamente enterrado bajo 300-500 metros cúbicos de tierra. El porqué de este comportamiento no lo conocemos, pero preservó los monumentos para la posteridad.

Leonard Mlodinow: Las lagartijas no se hacen preguntas. Critica, Barcelona, 2016

viernes, 5 de agosto de 2016

Muerte, sexo y mestizaje. El misterio de la extinción de los neandertales y otras noticias.

Durante los meses de junio y julio de 2016 han aparecido varias noticias que aclaran algunas cuestiones pero abren nuevas incógnitas sobre los orígenes del ser humano.
El Homo Neanderthalensis fue la especie predominante en Europa hace 45.000 años. Varios asentamientos en Alemania han sido analizados para intentar determinar su evolución demográfica. Los hallazgos arqueológicos muestran cómo estos grupos desaparecieron súbitamente inmediatamente después de conseguir su plenitud demográfica. En el estudio, dirigido por el profesor Jürgen Richter, se expone que para el período comprendido entre 110.000 y 70.000 años hay sólo cuatro sitios de asentamiento conocidos, mientras que en el período de entre 70.000 y 43.000 años hay noventa y cuatro. Menos de 1000 años después se produjo la extinción absoluta. Esto es, se llega a la conclusión de que los neandertales alcanzaron su pico poblacional justo antes de que su población disminuyera rápidamente y finalmente se extinguiera.
El número de sitios, su análisis y el análisis de las herramientas encontradas en estos asentamientos indican que la población neandertal en Alemania estaba sujeta a fluctuaciones demográficas extremas. En esta zona durante el Paleolítico Medio, parece que se produjeron cíclicamente varias migraciones, aumentos de población y posteriores disminuciones, hasta llegar a la extinción en ciertas áreas y luego un retorno de colonos a estos sitios.
El motivo de esa drástica desaparición todavía no está claro. Tal vez pudo ser debido a la baja diversidad genética o, posiblemente, al rápido ascenso demográfico del Homo Sapiens. 
Otro grupo internacional de investigadores ha descubierto la primera evidencia de canibalismo neandertal del norte de Europa, datada hace 40.500 a 45.500 años, en el yacimiento de Goyet (Bélgica), donde se han identificado 99 restos óseos pertenecientes a un mínimo de cinco individuos. La comparación de los vestigios neandertales con otros restos de fauna como caballos y renos recuperados en el mismo yacimiento "sugiere que las tres especies fueron consumidas de manera similar". Además se ha constatado que los restos óseos de sus congéneres fueron utilizados como percutores blandos en la fabricación de herramientas de piedra.
Al hacer un análisis completo del ADN mitocondrial de diez neandertales, los investigadores duplicaron los datos genéticos existentes en esta especie que se extinguió hace unos 30.000 años. Se confirmaron los resultados de estudios anteriores, al mostrar relativamente la poca variación genética en el final de los neandertales europeos. En otras palabras, estaban estrechamente relacionados entre sí. Esta gran uniformidad genética, a pesar de las distancias geográficas, indica que la población neandertal que habitaba Europa "era de pequeño tamaño".

En el otro extremo del mundo, Indonesia, una nueva evidencia ha revelado que los humanos modernos probablemente emplearon el fuego en la cueva de Liang Bua (Isla de Flores) hace 41.000 años, reduciendo la brecha de tiempo entre el último Homo floresiensis y los primeros humanos modernos en este sitio. La sedimentología y el estudio de láminas delgadas en algunos hogares hallados en la cueva de Ling Bua, certifican que fueron realizados por humanos modernos hace 41.000 años. Según los últimos estudios el 'hobbit' desapareció hace 50.000 años, al mismo tiempo que llegaba el Homo Sapiens al sudeste asiático. Estos hogares pueden ser una prueba de su relación directa y de que el hombre moderno pudo ser (¿una vez más?) el principal condicionante de la desaparición del Homo Floresiensis.
Por otra parte, en los últimos años, la historia de nuestra especie se ha convertido en una interesantísima película de sexo y mestizaje. Primero supimos que sapiens y neandertales no eran las dos especies aisladas que se pensaba, pues repetidamente tuvieron hijos fértiles desde hace unos 55.000 años. Después, el análisis genético de restos fósiles hallados en Siberia y el de humanos actuales desveló que nuestros ancestros también tuvieron descendencia con los denisovanos, de quienes hasta hace pocos años no se sabía ni que existían, hace unos 50.000 años. Su ADN está aún presente en australianos y habitantes del sur de Asia. Y ahora, un equipo de científicos españoles e indios publican pruebas de que hubo un tercer intercambio de fluidos y genes con otro antepasado cuyo rastro puede encontrarse aún en el genoma de los habitantes de las islas de Andamán, en la India.

Los investigadores han analizado el genoma de 70 indios, 10 de ellos del archipiélago de Andamán, para intentar averiguar cuál es el origen de sus gentes. Con la tez oscura, el pelo muy rizado y una estatura de pigmeos, estos humanos son muy diferentes a los indios del continente. Una vieja teoría del siglo XIX decía que esta población descendía de un grupo diferente al de los humanos que salieron de África hace unos 60.000 años para poblar el resto del planeta y  del que descendemos todos los Homo sapiens.
El estudio, publicado en Nature Genetics, ha demostrado que esa teoría no tiene ningún fundamento y que los pobladores de Andamán son genéticamente muy parecidos a cualquier otro humano del mundo. Su estatura posiblemente se deba a que hubo en ellos una fuerte selección natural y, al vivir en una isla, se enanizaron, como se ha demostrado que pasó con otros mamíferos y posiblemente también con el famoso hobbit de Flores, según los autores del trabajo. El color de la piel de estas personas, tan oscuro, posiblemente no ha sufrido modificación en todo este tiempo y es probablemente el que tenían todos nuestros ancestros antes de abandonar el continente africano.
Lo más sorprendente del trabajo es que el genoma de esta población contiene fragmentos que no se corresponden con los de ningún humano actual. Los investigadores creen que se trata de restos del genoma de un antepasado extinto con el que los sapiens se cruzaron y tuvieron hijos fértiles, aunque se ignora la identidad de ese homínido.  Se trataría de un homínido emparentado con neandertales y denisovanos, con los que compartió un ancestro común, pero bien diferenciado de ellos. Por ahora no hay forma de saber quién era este tercer compañero de cama, aunque podría tratarse del Homo erectus, el ancestro que ya caminaba erguido como nosotros hace unos dos millones de años.
Chris Stringer, paleoantropólogo del Museo de Historia Natural de Londres, considera que "este estudio también corrobora que solo hubo un evento de salida de África hace unos 60.000 años y que la existencia de este cruce refuerza la posibilidad de que el Homo erectus sobreviviera hasta hace unos 60.000 años en esta región, algo que aún no se ha podido confirmar con fósiles". 

Como vemos, todas las noticias hacen referencia a un periodo muy "concreto" (en términos evolutivos) de la historia del ser humano en lugares muy alejados entre sí que vuelven a cuestionar unos modelos excesivamente simplistas de la evolución humana. 

Fuentes:
http://arqueologiaenred.paleorama.es/2016/07/los-neandertales-en-centroeuropa-se.html
http://arqueologiaenred.paleorama.es/2016/07/te-has-comido-al-vecino-evidencias-de.html
http://elpais.com/elpais/2016/07/21/ciencia/1469101737_041094.html
http://diegoiguna.blogspot.com.es/search/label/prehistoria
http://www.taringa.net/comunidades/mexica/6079124/Hombre-denisovo.html
http://www.temporamagazine.com/practicas-postmortem-del-homo-sapiens-neanderthalensis-canibalismo-mito-o-realidad/

viernes, 25 de marzo de 2016

Dos nuevos estudios socavan los "modelos demasiado simplistas de la evolución humana"

Tradicionalmente se ha creído que los neandertales vivieron en Europa durante decenas de miles de años hasta que, hace unos cien mil (según otros estudios, setenta mil) años llegaron desde África los homo sapiens modernos y, treinta mil años más tarde, no quedaba rastro de los neandertales.
Sin embargo, durante los últimos 10 años, este punto de vista ha ido cambiando radicalmente gracias a las nuevas técnicas para la secuenciación de ADN.
Ahora, dos nuevos estudios cuestionan esta visión y reconocen tres fases (separadas en el tiempo) en los que se cruzaron con ellos y, también, la posible colaboración entre ellos desde hace medio millón de años.
Un equipo de científicos ha secuenciado el ADN de un misterioso grupo de seres humanos de 430 mil años de antigüedad encontrado en la Sima de los Huesos, la famosa caverna de las montañas de Atapuerca. Gracias a una cuidadosa conservación de los restos, se ha podido extraer tanto el ADN mitocondrial como el nuclear, lo que ha permitido analizar las contribuciones genéticas de los miembros del grupo. Lo que han publicado ha puesto patas arriba la clásica historia de cómo y cuándo los neandertales llegaron a Europa. Los homínidos de la Sima son claramente neandertales, que vivieron en España mucho antes de lo esperado.
Anteriormente, los científicos creían que el último ancestro común de los neandertales y los humanos modernos fue el homo heidelbergensis, uno de los primeros humanos que vivió desde hace unos 700 a 200 mil años. Pero los homínidos de la Sima revelan que los humanos modernos y los neandertales deben haber divergido hace entre 550 mil y 765 mil años, un período de tiempo que elimina al homo heidelbergensis como un posible progenitor. 
La paleoantropóloga María Martinón-Torres dijo a Nature que el ancestro común de los neandertales y los humanos modernos probablemente vivió hace unos 900 a 700 mil años. Un posible candidato es el homo antecessor, cuyos restos (de 900 mil años de edad) se han encontrado en España.
Para complicar aún más las cosas, los seres humanos de la Sima tienen ADN mitocondrial que parece ser de denisovanos, otro grupo de los primeros seres humanos que se asentaron en Europa cientos de miles de años antes que los humanos modernos.
Según otra reciente investigación de 1.523 genomas de personas de todo el mundo, incluidos por primera vez los de 35 melanesios, los neandertales se cruzaron no una, sino tres veces (en tres épocas distintas), con diversas poblaciones de humanos modernos. Solo se libraron los africanos, por la sencilla razón de que los neandertales no estaban allí. Los melanesios actuales (aparte de las inconfundibles marcas neandertales) también llevan ADN de los misteriosos denisovanos (que vivieron en Siberia hace 50.000 años).
En otras palabras, estos primeros humanos que salieron de África no iban matando a los neandertales; sino que compartieron tecnología y sexo: tuvieron hijos con los neandertales y los homínidos de Denisova, en varios momentos distintos, al menos en tres ocasiones diferentes en los últimos 100 mil años.
En otras palabras, los humanos modernos no arrasaron lo que encontraron a su paso al salir de África. Se establecieron y convivieron con las poblaciones locales, muchas veces diferentes. El biólogo evolucionista Carles Laleuza-Fox, que no ha participado en el estudio, dijo al New York Times que "este es otro clavo en el ataúd de nuestros modelos excesivamente simplistas de la evolución humana." 

Fuentes:
http://arstechnica.com/science/2016/03/two-new-studies-undermine-over-simplistic-models-of-human-evolution/
Nature, 2016. DOI: 10.1038/nature17405
http://science.sciencemag.org/content/early/2016/03/16/science.aad9416
http://paleoantropologiahoy.blogspot.com.es/
http://www.diariodecultura.com.ar/costumbres-y-tendencias/el-primer-encuentro-sexual-de-neandertales-y-sapiens/
http://elpais.com/elpais/2016/03/25/ciencia/1458906491_911456.html

lunes, 18 de enero de 2016

¿Aumenta la familia Homo?: Homo gautengensis

Un equipo internacional, liderado por la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, identificó y nombró en 2010 la especie Homo gautengensis, la cual, dicen, sería la primera especie Homo reconocida. Consideran descubierta una nueva rama del árbol genealógico humano, una especie de poco peso, pequeña estatura y amante de las plantas masticables correosas.
La identificación se basa en un cráneo parcial (conocido sólo por el número de catálogo del museo, Stw 53), junto con los restos de otros dos cráneos, mandíbulas, varios dientes y otros huesos encontrados, en distintas ocasiones, en Sterkfontein y otras cuevas cercanas.
Tras un examen detallado y una comparación con los otros fósiles, los científicos afirman que era lo suficientemente diferente como para justificar su calificación como una propia especie y que surgió antes que el Homo habilis.
Los datos de los fósiles demostraron que el Homo gautengensis caminaba erguido en el sur de África hace ya 2 millones de años y, plenamente desarrollado, sería de poco más de un metro de altura y con un peso alrededor de 50 kg.
Existió hasta quizá hace unos 600.000 años, pero los científicos no creen que diera origen a nuestra propia especie, Homo sapiens. Sus dientes molares y premolares eran relativamente grandes, lo que sugiere que su dieta incluía material vegetal para el que se requiere mucha masticación.
"Las herramientas de piedra que utilizaba eran bastante primitivas, pero éstas y el uso del fuego nos muestran que trataba de usar la tecnología para obtener y quizás preparar su comida", afirma el científico Darren Curnoe.
Sus restos fueron encontrados en las mismas cuevas que las de dos parientes lejanos en el árbol genealógico humano, el Australopithecus robustus y el Australopithecus africanus. Esta especie ha sido asignada a menudo a Homo habilis (Hughes y Tobias, 1977) y a Australopithecus africanus (Ronald Clarke, 2013).
Colin Groves, profesor en la Escuela de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Australiana, afirma que: "Coexistieron una serie de especies diferentes de protohumanos, tal vez de corta duración, que vivieron en el oriente y el sur de África en un período entre hace 2 y 1 millón de años"
Según sus defensores, el homo gautengensis parece haber sido un omnívoro más especializado y adaptado a la vida en tierra firme, mientras que el Australopithecus africanus, era más parecido a un mono, tenía los brazos más largos y otras adaptaciones para trepar a los árboles.
Fuentes:
Journal of Comparative Human Biology.
http://terraeantiqvae.com/group/prehistoria/forum/topics/un-nuevo-analisis-de-un-craneo#.VLz_T7CG_ng
http://paleoantropologiahoy.blogspot.com.es/2013/03/homo-gautengensis.html
http://news.discovery.com/human/get-ready-for-more-protohumans.htm

jueves, 10 de diciembre de 2015

La aparición de los seres humanos y las extinciones

A partir de su aparición en África, hace algo más de 100.000 años, los Homo sapiens se lanzaron a la colonización del planeta con un éxito sin precedentes. Junto a su tecnología o a los vestigios de su cultura, los humanos dejaron tras de sí un rastro distintivo de la especie. Hace unos 11.000 años, la llegada de los sapiens a Norteamérica coincide con la desaparición de los mamuts, lo mismo que había sucedido 20.000 años antes con los canguros gigantes cuando nuestros antepasados comenzaron a poblar Australia. En las islas Baleares, la cabra Myotragus balearicus había sobrevivido a todo tipo de visicitudes durante millones de años hasta que hace 5.000 llegaron los humanos, y la pauta se repite en otra isla del Mediterráneo, Chipre, donde había hipopótamos y elefantes enanos hasta hace 11.000 años, fecha de aparición de los sapiens.

La cabra 'Myotragus balearicus' sobrevivió millones de años hasta la llegada de los humanos a las Baleares. “No niego que pueda haber una influencia del clima, pero la intervención humana es un factor decisivo en muchos casos”, apunta Jesús Rodríguez, investigador en paleoecología del CENIEH (Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana), en Burgos. “Lo más probable es que sea una concatenación de ambos”, añade. Según el científico, si las extinciones de grandes animales hubiesen sido provocadas por cambios globales en el medio se habrían producido en la misma fecha y hay muchas oleadas de extinción que coinciden con la llegada de los humanos.

“Las especies que hemos visto extinguirse con la llegada de los humanos existían desde hacía cientos de miles de años y habían sobrevivido a muchos cambios climáticos fuertes”, afirma Jan Van der Made, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC en Madrid. Sin embargo, “de golpe y en poco tiempo empiezan a extinguirse sin que otros animales entren a ocupar su lugar”, continúa. “Es posible que haya un rinoceronte, por ejemplo, que desaparezca y sea sustituido por un competidor, pero en este caso no viene nada, y eso ha de tener alguna explicación”.

Varias especies de homínidos, algunos con una inteligencia notable, habían poblado el mundo desde hacía cientos de miles de años, pero no se observa el mismo impacto con la llegada de los Homo erectus o incluso los neandertales. La especie que iba a desarrollar el arte y a la postre la civilización, resultó ser más letal que ninguno de sus ancestros. “Probablemente, aquellas especies no eran tan eficaces cazando, y también es probable que viviesen en menores densidades de población”, sugiere Van der Made.

Fuentes:
http://elpais.com/elpais/2015/12/11/ciencia/1449864956_562786.html?rel=cx_articulo#cxrecs_s
http://www.sciencedaily.com/releases/2015/10/151029102244.htm
http://m.phys.org/news/2015-10-human-role-extinction-mammoths-mammals.html
http://www.batanga.com/curiosidades/9177/segun-los-cientificos-la-extincion-masiva-de-los-mamuts-se-debio-a-un-repentino-calentamiento-g
https://ca.wikipedia.org/wiki/Myotragus_balearicus
http://palaeos-blog.blogspot.com.es/2013/07/sabias-que-hipopotamos-2.html

viernes, 22 de mayo de 2015

Instrumentos de más de tres millones años


Un equipo internacional de científicos ha hallado en Kenia las herramientas de piedra más antiguas que datan de 3,3 millones de años de antigüedad. Los artefactos indican que los homínidos pudieron fabricar herramientas mucho antes de lo que se pensaba y podrían adelantar así los orígenes del género Homo –que incluye a los humanos modernos–. Sin embargo, los investigadores desconocen aún qué especie pudo realizarlas.
En la mañana del 9 de julio de 2011, la investigadora Sonia Harmand de la Universidad de Stony Brooks (EEUU) y su equipo se equivocaron de camino cuando deambulaban en Kenia. Para reorientarse, ascendieron una colina pero percibieron “algo especial en ese lugar”, afirman. Y decidieron investigar. Para finales de 2012, las excavaciones en ese yacimiento –denominado Lomekwi 3– permitieron descubrir 149 artefactos de piedra que sirvieron para golpear, entre otros usos.
Estos artefactos marcan “un nuevo comienzo en el registro arqueológico actual”, señalan los autores
Ahora, los científicos confirman en la revista Nature que esas piedras son las herramientas más antiguas jamás descubiertas. Datan de hace 3,3 millones de años, y retrasan en 700.000 años la antigüedad de las herramientas hasta ahora más antiguas. Según los investigadores, los autores de los artefactos podrían ser o no algún ancestro de los humanos.
El hallazgo es la primera evidencia de que un grupo anterior de protohumanos tuvo las habilidades necesarias para fabricar herramientas de bordes afilados. Estos artefactos marcan “un nuevo comienzo en el registro arqueológico actual”, señalan los autores del estudio.
“El yacimiento entero es sorprendente porque reescribe la historia de muchas de las cosas que pensábamos que eran ciertas”, dice el geólogo Chris Lepre, uno de los autores.
Una de las principales incógnitas que suscita el hallazgo de las herramientas de piedra es su autoría. Durante mucho tiempo, los antropólogos han pensado que nuestros parientes del género Homo –la línea que lleva directamente a los Homo sapiens– fueron los primeros en elaborar este tipo de herramientas. Pero en este caso, los investigadores desconocen quién hizo estas herramientas tan antiguas.
El estudio sugiere una posible respuesta gracias al cráneo de un Kenyanthropus platytops de 3,3 millones de años de antigüedad encontrado en 1999 a un kilómetro del yacimiento de las herramientas. Un diente de este homínido y un hueso de su cráneo se descubrieron a pocos cientos de metros de allí y aún está por identificar un diente que se encontró a 100 metros.
Sin embargo, nadie sabe exactamente si Kenyanthropus platytops está relacionado con otras especies de homínidos, pero sin duda adelanta en medio millón de años la primera especie de Homo que se conoce. Según el trabajo, esta especie pudo haber fabricado las herramientas. Otra hipótesis es que los que las hicieron pudieron pertenecer a otra especie de la misma era, como Australopithecus afarensis, o a un tipo aún no descubierto de Homo. 
Los primeros artefactos de piedra del este de África se descubrieron primero en la Garganta de Olduvai en Tanzania a mediados del siglo XX. Estas herramientas se asociaron después en los años 60 con los hallazgos de fósiles de Homo habilis, que vivió hace entre 2,1 y 1,5 millones de años.
Los hallazgos posteriores de fósiles han retrasado las fechas de los ancestros de los humanos y de sus herramientas de piedra. El pasado mes de marzo se anunció el hallazgo parcial de una mandíbula en una región de Etiopía que ha retrasado el género Homo a 2,8 millones de años de antigüedad.
Pero también hay evidencias de herramientas más primitivas usadas incluso antes que las del nuevo hallazgo. En 2009, unos investigadores excavaron huesos de animales de 3,39 millones de años de antigüedad que presentaban cortes y otras marcas, por lo que alguien usó las piedras para cortar carne fresca del hueso o para romper el hueso y sacar la médula ósea del interior.
Para los científicos, esta es la evidencia más temprana del consumo de carne y médula por parte de los homínidos. No obstante, en ese yacimiento no se hallaron herramientas, por lo que aún no está claro si los cortes se hicieron con herramientas elaboradas o simplemente con piedras afiladas. Los únicos restos fósiles de homínidos del área que datan de ese momento pertenecen a Australopithecus afarensis.