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sábado, 7 de enero de 2017

Los monos y las bananas

En 1967 un equipo de científicos liderado por Stephenson realizó el siguiente experimento: encerraron a cinco monos en una jaula, en cuyo centro situaron una escalera con unas apetitosas bananas en lo más alto.
El mono más espabilado y rápido enseguida se aventuró a subir los peldaños para hacerse con el botín. En ese mismo instante, los científicos rociaron al resto de los monos, que estaban en el suelo, con chorros de agua helada.
Al cabo de poco tiempo, los monos dedujeron que cada vez que uno de ellos subía a por las bananas, los que quedaban abajo recibían, como castigo, el chorro de agua fría.
Como resultado del aprendizaje, cada vez que alguno hacía el ademán de subir por la escalera, el resto se lanzaba encima del aventurero y se ensañaban con él para disuadirle de que llevase a cabo su hazaña.
Con el tiempo ninguno de los monos se atrevía a subir la escalera, a pesar de la tentación de las bananas.
En ese momento, los científicos decidieron cambiar a uno de los monos. El recién llegado, al ver las fantásticas frutas, se dispuso a subir la escalera. El resto de los monos lo bajaron rápidamente, propinándole una buena paliza. Después de intentarlo en otras ocasiones y recibir palizas una y otra vez, el nuevo integrante del grupo cesó en su empeño, pese a que nunca entendió el porqué de tantos golpes.
Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió exactamente lo mismo. En esta ocasión, el primer sustituto se apuntó con entusiasmo a propinarle la paliza al novato.
Los científicos fueron cambiando uno a uno a los monos hasta que no quedó ninguno de los originales. Cinco monos que habían cejado en su empeño de subir a por las bananas, y que además golpearían al que se atreviese a ir a por ellas, a pesar de no haber recibido jamás un chorro de agua fría.
Ninguno de ellos conocía, por tanto, la razón por la que "no se podía" subir la escalera.
Este experimento ratifica lo que la experiencia (ver la entrada de Los elefantes) la teoría política (el concepto de la hegemonía de Gramsci resulta incómodamente cercano) y otras experiencias de psicología social  (ver Indefensión aprendida) habían subrayado: las tradiciones, percepciones, explicaciones, valores y creencias de un grupo llegan a ser vistos como leyes de validez universal o de referencia en la sociedad cuando no son más que costumbres y normas instauradas por el uso y por su eficacia como instrumento de control.

Fernández-Vidal, Sonia: Desayuno con partículas. Plaza y Janés. Barcelona. 2013

martes, 24 de junio de 2014

La indefensión aprendida

La indefensión aprendida es un tecnicismo que se refiere a la condición de un ser humano o animal que ha "aprendido" a comportarse pasivamente, con la sensación subjetiva de no poder hacer nada y que no responde a pesar de que existen oportunidades reales de cambiar una situación detestable. 
La indefensión aprendida fue postulada por el psicólogo Martin Seligman. Seligman exponía a dos perros, encerrados en grandes jaulas, a descargas eléctricas ocasionales. Uno de los animales tenía la posibilidad de accionar una palanca con el hocico para detener esa descarga, mientras el otro animal no tenía medios para hacerlo. El tiempo de la descarga era igual para ambos, ya que la recibían en el mismo momento, y cuando el primer perro cortaba la electricidad, el otro también dejaba de recibirla.
En cualquier caso, el efecto psicológico en ambos animales era muy distinto; mientras el primero mostraba un comportamiento y un ánimo normal, el otro permanecía quieto, lastimoso y asustado, con lo que la importancia de la sensación de control en el estado de ánimo parecía demostrada. Incluso cuando la situación cambiaba para el segundo animal, y ya sí podía controlar las descargas, era incapaz de darse cuenta y seguía recibiendo descargas sin intentar hacer nada para evitarlo.

A aquellos individuos que han sido ineficaces o menos sensibles para determinar las consecuencias de su comportamiento se dice que han adquirido indefensión aprendida.
Algunos estudios han revelado que, cuando a una persona se le castiga de manera continua sin importar lo que haga, desarrolla indefensión aprendida, por lo que el sujeto deja de responder e intentar cambiar la realidad.
Muy vinculado a esta cuestión está el concepto de hegemonía en Gramsci.
http://stephanecoutelle.com/
http://www.domusweb.it/en/home.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Indefensi%C3%B3n_aprendida

sábado, 9 de febrero de 2013

Gramsci y los elefantes

Para domar a los elefantes, cuando son pequeños, les atan la pata a un poste de madera del que no pueden escapar. Al hacerse mayores, los elefantes creen que es imposible soltarse, ni lo intentan.
Conocido como el "marxista de las superestructuras", Gramsci atribuyó un papel central a las complejas relaciones (el agenciamiento) entre infraestructura y superestructura, esto es, entre la base real de la sociedad, (que incluye las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción) y la "ideología", (sistemas de ideas, doctrinas y creencias de una sociedad), a partir del concepto de "bloque hegemónico".
Según ese concepto, el poder de las clases dominantes no está dado simplemente por el control de los aparatos represivos del Estado: si así fuera, dicho poder sería relativamente fácil de derrocar, bastaría con oponerle una fuerza equivalente o superior que trabajara para las clases dominadas.
Para Gramsci, este poder se basa fundamentalmente en la "hegemonía" cultural que las clases dominantes logran ejercer sobre las clases sometidas, a través del control del sistema educativo, de las instituciones religiosas y de los medios de comunicación.
A través de estos medios, las clases dominantes "educan" a los dominados para que estos vivan su sometimiento y la supremacía de las primeras como algo natural y conveniente, inhibiendo así su potencialidad revolucionaria. Así, por ejemplo, en nombre de la "nación" o de la "patria", las clases dominantes generan en el pueblo el sentimiento de identidad, de unión sagrada con los explotadores, en contra de un enemigo exterior y en favor de un supuesto "destino nacional". Se conforma así un "bloque hegemónico" que amalgama a todas las clases sociales en torno al proyecto de la burguesía.
 
Gramsci explica de este modo cómo una sociedad aparentemente libre y culturalmente diversa es en realidad una sociedad dominada por una de sus clases: las percepciones, explicaciones, valores y creencias de esta clase llegan a ser vistos como la norma, transformándose en los estándares de validez universal o de referencia en la sociedad... cuando no son más que un poste de madera.