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martes, 24 de febrero de 2015

Superpoblación. Universo 25, la utopía fatal

¿Cuál es el efecto de la superpoblación? En los años 60 había una amplia discusión sobre las teorías malthusianas, que predecían el fin de la civilización causado por el colapso de la capacidad de producción del planeta ante el incesante aumento del número de personas vivas. Los teóricos pensaban que si el crecimiento poblacional no se controlaba de alguna manera el resultado sería el hambre, el caos, las guerras por los recursos, la muerte. En los primeros años 70, serios informes de reputados especialistas colocaban en las primeras décadas del siglo XXI el colapso completo por saturación de personas y carencia de alimentos. Y sin embargo, un experimento del año 1968 describía con detalle lo que ocurre cuando en un grupo de mamíferos relativamente avanzado hay superpoblación pero no hay escasez de recursos.
El espectáculo es dantesco, y acaba en la muerte; pero no por inanición; resulta que en los animales sociales la superpoblación destruye la relación social y en última instancia mata, aunque no falte de nada.
La superpoblación, descubrió el etólogo estadounidense John B. Calhoun en su Universo 25, mata y extingue, pero no a causa de la escasez, sino del colapso social. El paraíso se convierte en un infierno, y llega el fin.
Universo 25 estaba diseñado para ser el paraíso terrenal de los ratones: era un hábitat construido de tal modo que todas las necesidades básicas de esta especie (alimento, agua, material de nidificación y lugares para construir nidos) fueran infinitos. El espacio era limitado, pero todo lo demás sobraba, y continuó sobrando durante toda la duración del experimento; porque ése era el objetivo, comprobar lo que ocurría cuando la escasez material no era el obstáculo.
John B. Calhoun en  el recinto del Universo 25
Cuatro parejas de ratones sanos y especialmente seleccionados entraron al Universo 25. Hacia el día 104, tras un periodo de familiarización con el entorno, empezaron a procrear. Hacia el día 315 había más de 600 ratones en el hábitat; en ausencia de escasez la reproducción había sido exponencial.
Pero, curiosamente, el crecimiento empezó a ralentizarse, y no por la falta de recursos. Lo que empezaba a faltar era el espacio: más de 300 machos competían ahora por conquistar y mantener territorios, sin los cuales no podían reproducirse. Ante el exceso de competencia, el territorio se convirtió en un recurso demasiado estresante y algunos machos comenzaron a dejar de luchar por él. El resultado fue un menor atractivo para las hembras y que la tasa de reproducción se rebajara. 
Photos © Spencer Tunick
La agresividad aumentó y se hizo generalizada. Los machos más débiles empezaron a quedar acorralados en el centro del hábitat, lejos de los recursos; estos machos secundarios se sumían en la apatía, pero de repente podían montar en cólera y atacar en masa a otros ratones sin provocación. Los atacados se convertían a su vez en agresores. Las hembras eran abandonadas por sus parejas y al quedar solas en los nidos eran vulnerables a los ataques; el estrés hizo a algunas atacar y devorar a sus propias crías. Un grupo de machos se atrincheró en una zona protegida y sus componentes se dedicaron al cuidado extremo del cuerpo en medio de la indolencia, sin entrar en peleas y sin intentar siquiera acercarse a las hembras; el experimentador los bautizó como "los guapos". Para el día 520 la población llegó a 2.200 ratones que vivían en un universo caótico y violento, casi sin reglas, empapado en agresión y sin sexo. A partir de ese momento la población comenzó a decrecer. 
El día 920, la tasa de nacimiento es cero. En este momento, la edad media de la población es de 776 días. El día 1471 finaliza el experimento. Quedan vivos 27 ratones: 23 hembras y 4 machos. El más joven de todos, tenía 987 días de edad, el equivalente a unos 90 años de vida humana. El colapso social era irreversible, y acabó en la muerte completa de la colonia.
Significativamente, el cambio de comportamiento y el colapso de la sociedad ratonil no revirtieron cuando los números volvieron a ser mucho más reducidos: ejemplares como "los guapos" o sus contrapartes femeninas, que estaban en mejores condiciones físicas para sobrevivir, no sabían cómo establecer relaciones sexuales. 
Lo llamativo es que esto sucedía en un entorno de completa abundancia: la comida, el agua, los lugares de nidificación o el material para nidos no faltaron jamás. Universo 25 era un paraíso materialista: las muertes no se produjeron por hambre o sed y jamás hubo escasez. Sencillamente la estructura social y mental de los ratones colapsó por el exceso de individuos, aunque no hubiese competencia ninguna por los recursos físicos. Como explicó John B. Calhoun, en cierto sentido los ratones habían dejado de ser ratones mucho antes de morir; lo que él denominó "la primera muerte", el colapso del modo de vida ratonil, precedió y causó la segunda muerte, la física. El paraíso se transformó en infierno cuando Universo 25 eliminó todo límite al crecimiento.
Un interesante resultado que hace pensar.
Y quizá tener pesadillas.

Imágenes y fuentes:

lunes, 31 de octubre de 2011

Ya somos 7.000.000.000

El número de habitantes en la tierra superó este lunes las siete mil millones de personas, con el nacimiento simbólico de un bebé de nombre Piotr en la ciudad rusa de Kaliningrado, aunque otros países como Filipinas y la India se consideran como las naciones donde este emblemático y pequeño ser humano ha visto por primera vez la luz.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Población (UNFPA) decidió elegir Kaliningrado, ubicada a orillas del mar Báltico, como el lugar donde se entregará el certificado al habitante 7 mil millones, nacido el 31 octubre.
De acuerdo a datos de la ONU, el bebé que representa oficialmente la cifra tendrá casi un 50 por ciento de posibilidades de ser pobre, ya que 3 mil de los 7 mil millones de habitantes del planeta viven con menos de 2 euros al día.

La nueva cifra demográfica representa un incremento de mil millones de personas con respecto a la que se estimó justo después de la media noche del 12 de octubre de 1999, cuando la ONU nombró a un recién nacido bosnio, Adnan Mevic, como el terrícola número seis mil millones. El entonces Secretario general de la ONU, Kofi Annan, fue fotografiado en un hospital de Sarajevo, sosteniendo a Mevic en sus brazos.


Hoy en día, la familia Mevic vive en extrema pobreza, razón por la que este año no habrá foto simbólica con el jefe de la ONU para inmortalizar la nueva cifra demográfica.