viernes, 10 de abril de 2026

El primer productor de cine porno español: Alfonso XIII

La historia oficial suele retratar a los monarcas entre óleos solemnes, uniformes de gala y discursos de Estado, pero Alfonso XIII, el bisabuelo de nuestro actual rey, prefirió añadir a su legado un toque de celuloide mucho más crudo y menos protocolario. Mientras España se desangraba en el Rif o se asomaba al abismo de la dictadura de Primo de Rivera, el apodado "rey playboy" dedicaba sus energías más creativas a una industria que no era apta para todos los públicos. No se trataba solo de una afición pasiva de un aristócrata aburrido; Alfonso XIII fue, con todas las letras, el primer gran promotor y productor de cine pornográfico en España. Una faceta que nos revela a un Borbón mucho más preocupado por los "asuntos de bragueta" que por los de las Cortes. Ya sabemos que no fue el primero ni será el último. Su nieto, el actual rey emérito, es bien conocido por la facilidad con la que se desabrochaba esa misma bragueta, lo mismo que los reconocidos puteros Fernando VII y Alfonso XII.
Bajo el pomposo y nada sutil nombre de Royal Films, una productora barcelonesa liderada por los hermanos Ramón y Ricardo de Baños, el monarca dio rienda suelta a sus fantasías más íntimas. Resulta casi cómico imaginar al Conde de Romanones, un prócer de la patria, actuando como intermediario para encargar películas donde el sexo no conocía de censuras ni de morales cristianas. Lo más fascinante de este "negocio real" es que el Rey no se limitaba a poner la firma o el dinero; participaba activamente en el guion, aportando ideas que hoy calificaríamos de "casposas" o "rancias", y que incluso supervisaba los castings. Las actrices eran reclutadas en los bajos fondos del Raval barcelonés, prostitutas que pasaban de las calles a la pantalla bajo la mirada crítica de un soberano que buscaba exactamente lo que quería ver.
Las tramas de estas cintas, de las que se cree que hubo hasta setenta, son un espejo de la psicología de un hombre que entendía el poder como una herramienta de placer. Los títulos que han sobrevivido —"El confesor", "El ministro" y "Consultorio de señoras"— no dejan mucho a la imaginación: en ellos, figuras de autoridad como curas, políticos o médicos se aprovechaban sexualmente de mujeres que acudían a ellos en busca de ayuda.
Es una ironía sangrienta que un rey que ostentaba la máxima autoridad permitiera que sus películas reflejaran ese abuso de poder tan descarnado, mientras él mismo proyectaba estas cintas en una sala privada del Palacio Real ante su círculo de "amigotes". Mientras el pueblo vivía en un ambiente dominado por una moral trentista y profundamente conservadora, el palacio se convertía de noche en un cine erótico donde el monarca se sentía un hombre moderno y cosmopolita*.
Pero si la producción de estas películas ya es digna de una novela, su redescubrimiento roza el surrealismo español más puro. Tras el exilio del rey en 1931 y su posterior muerte en Roma, se pensó que este tesoro sicalíptico se había perdido para siempre, pues el propio monarca había ordenado destruir gran parte de su colección. Sin embargo, la realidad superó a la ficción cuando, en los años noventa, tres de estas cintas aparecieron en un convento de Valencia. Que el porno del rey terminara custodiado por monjas es el cierre perfecto para una historia marcada por la hipocresía y la transgresión de un hombre que, como su nieto, padecía una verdadera adicción al sexo. 
Hoy, esas películas mudas, en blanco y negro pero con un contenido sexual explícito que aún hoy resulta escandaloso, descansan en la Filmoteca Valenciana. Alfonso XIII pasará a los libros de texto por su huida hacia el exilio y por ser el último Borbón antes de la República, pero en la memoria "golfa" de este país, siempre será el rey que, entre amantes y coches de lujo, decidió que España necesitaba sus propios "guiones castizos" para calentar las noches de palacio. Los reyes no tienen vida privada. En este caso, sus vicios han terminado siendo parte de nuestra historia audiovisual más bizarra.

* Para hacernos una idea de la "moralidad" del monarca, basta esta curiosidad. En el libro Adiós a Hollywood con un beso, Anita Loos relata una anécdota reveladora sobre el monarca. Según la escritora, cuando el Borbón visitó la meca del cine se empeñó en conocer a Roscoe (Fatty) Arbuckle, un actor que se había hecho muy popular por los papeles cómicos que interpretaba en producciones mudas.
Ante la insistencia del rey, su anfitrión tuvo que explicarle que "Fatty" (apodo que se había ganado por su tripa prominente) estaba apartado de la industria cinematográfica a raíz del "escándalo Arbuckle". El comediante había sido juzgado por la muerte de una joven actriz (Virginia Rappe), a la que supuestamente había violado de forma salvaje con una botella de champán.
Al escuchar la historia (según la versión de Loos) Alfonso habría exclamado: "Vaya, qué injusticia. ¡Si eso le podía haber pasado a cualquiera!".

Bibliografía:

martes, 31 de marzo de 2026

El olvidado escándalo Irán-Contra

El escándalo Irán-Contra representa uno de los episodios más complejos y oscuros de la política exterior estadounidense, donde la ayuda a la guerrilla nicaragüense se sostuvo mediante un triángulo financiero ilegal que involucró a la CIA, el tráfico de armas a Irán y el narcotráfico. 
Según diversos documentos y testimonios confirmados por los tribunales norteamericanos, grandes organizaciones criminales como el Cartel de Medellín y el Cartel de Guadalajara establecieron una infraestructura en Yucatán para introducir cocaína en Estados Unidos con el apoyo de la CIA. Este pacto permitía que los traficantes financiaran económicamente a la Contra nicaragüense a cambio de facilidades para mover la droga, llegando incluso al punto de que algunos “guerrilleros” eran entrenados en ranchos de narcotraficantes mexicanos por agentes de la Dirección Federal de Seguridad que colaboraban con la agencia de inteligencia estadounidense. 
Líderes de la resistencia misquita (una “resistencia” generada y ampliamente financiada por la CIA)  y figuras como el general panameño Manuel Antonio Noriega también estuvieron vinculados a estas actividades de tráfico de drogas para dinamitar el gobierno sandinista. 
Uno de los aspectos más trágicos y oscuros de esta trama fue el asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena en 1985, que fue secuestrado y atrozmente torturado tras descubrir que el flujo de dinero ilícito de los narcotraficantes latinos tenía como destino el apoyo a los rebeldes nicaragüenses. Camarena fue asesinado por Félix Ismael Rodríguez, agente de la CIA, según Phil Jordan, exdirector del Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC); Héctor Berrellez, exagente de la administración antidrogas de Estados Unidos que dirigió la operación Leyenda para esclarcer el asesinato (DEA), y Tosh Plumlee, expiloto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), que aseguran tener las pruebas de que el propio gobierno estadounidense ordenó la ejecución de Camarena y señalan a Rodríguez como el ejecutor.
Hay que recordar que los "contras",  hicieron una guerra totalmente brutal contra el gobierno de Nicaragua, provocando la muerte de unas 50000 personas, empleando métodos como la tortura sistemática a civiles (incluidos niños y ancianos), la desaparición y las masacres en masa.
Por su parte, el periodista Gary Webb documentó detalladamente en su serie de artículos Dark Alliance cómo se vendieron toneladas de cocaína en barrios de Estados Unidos para generar ganancias destinadas a la Contra, una revelación que sacudió a la opinión pública. Webb murió en 2004 en circunstancias sumamente extrañas que la prensa calificó oficialmente de suicidio, a pesar de presentar DOS heridas de bala en la cabeza. 
En medio del estallido mediático, el presidente Ronald Reagan creó la Comisión Tower en 1986 para investigar el papel del Consejo de Seguridad Nacional en este entramado. Durante las audiencias, el presidente incurrió en notables contradicciones, afirmando primero no recordar la venta de armas a Irán para luego admitir en su biografía que efectivamente había autorizado los envíos a través de Israel. Aunque el informe final de la comisión fue crítico con la falta de control de Reagan sobre su personal, determinó que el mandatario no tenía un conocimiento detallado del desvío de fondos hacia los Contras. 
Sin embargo, el Congreso de los Estados Unidos fue mucho más tajante al señalar al presidente como el último responsable de las acciones de sus subordinados, acusándolo de mantener una política de encubrimiento, engaño y ´menosprecio hacia la ley. 
Las consecuencias políticas de estas revelaciones no fueron devastadoras para la Administración, aunque provocaron una caída drástica en la popularidad de Reagan y dañaron la credibilidad internacional del país al evidenciarse que se negociaba con grupos considerados terroristas para obtener beneficios políticos. 
Además, se denunció que la CIA utilizó instituciones como el Banco Internacional de Crédito y Comercio para el blanqueo de dinero proveniente de estas actividades relacionadas con la droga. 
A pesar de la gravedad de los hechos y de las condenas iniciales para personajes centrales como Oliver North y John Poindexter, la mayoría de los implicados terminaron en libertad debido a anulaciones de penas o indultos presidenciales. 
En 1992, el presidente George H. W. Bush perdonó a seis altos cargos que habían sido procesados por mentir al Congreso sobre la existencia de estas operaciones. 
Tras este laberinto de espionaje, negocios inmorales e impunidad, puede que no resulte escandaloso, visto cómo ha evolucionado la política estadounidense,  que muchos de los personajes señalados, como Elliott Abrams y John Negroponte, regresaron años más tarde a ocupar puestos de gran relevancia en administraciones estadounidenses posteriores*. 

*Por ejemplo, el asesino confeso Negroponte 2001 fue nombrado por George W. Bush embajador en la ONU (2001-2004), y más tarde en Irak en abril de 2004 después de la caída de Sadam Huseín. Posteriormente, fue nombrado jefe del nuevo Consejo de Inteligencia Nacional de Estados Unidos (DNI) por el presidente Bush, su nombramiento a la dirección del DNI se aprobó casi por unanimidad del senado, por 98 votos contra 2.
Sobre Elliot Abrams, el Presidente George W. Bush lo nombró a Ayudante Especial del Presidente y Director para (nada menos) Democracia, Derechos humanos, y Operaciones Internacionales en el Consejo de Seguridad Nacional en 2001.
Abrams jugó una función importante en las relaciones entre EE. UU. e Israel,  dio el visto bueno al intento de golpe venezolano de 2002 en contra Hugo Chávez y, en pago por tan relevantes servicios, fue nombrado en 2005 asesor de seguridad nacional para Estrategia de Democracia Global, donde sirvió hasta el fin de la administración Bush el 20 de enero de 2009. Desde su posición, Abrams fue responsable para supervisar el Consejo de Seguridad Nacional de Democracia, Derechos humanos, y Asuntos de Organización Internacional y su departamento de Próximo Oriente y África Del norte.
Sobre Poindexter, que fue condenado en 1990 y absuelto un año después por haber testificado ante el Congreso, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld lo nombró director de la Oficina de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono. En esa responsabilidad tuvo la tarea de organizar el programa Total Information Awareness (Total Conocimiento de la Información), una base de datos de todos los ciudadanos.
Por último, Oliver North,  nunca ingresó en prisión dado que se le otorgó inmunidad a cambio de declarar ante el Congreso de los Estados Unidos sobre el plan (igual que Poindexter). En  octubre del 2006 tuvo la desfachatez de viajar a Nicaragua para realizar una campaña contra Daniel Ortega y a favor de un candidato conservador. En 2018, North fue elegido presidente de la Asociación Nacional del Rifle. 

Bibliografía consultada:
Informaciones obtenidas en wikipedia con las biografías de los principales protagonistas.

lunes, 16 de marzo de 2026

Unamuno y la humildad

La fran­qu­eza, a la par que la ar­ro­gan­cia, de Una­mu­no eran le­gen­da­ri­as. Cu­an­do el rey Al­fon­so XI­II lo con­de­co­ró con la Gran Cruz de Al­fon­so XII, el esc­ri­tor most­ró su sa­tis­fac­ci­ón di­ci­en­do:
    -Es pa­ra mí un ho­nor re­ci­bir es­ta con­de­co­ra­ci­ón que tan me­re­ci­da­men­te se me otor­ga.
    Al oír es­to, el rey no pu­do ocul­tar su sorp­re­sa, pu­es es­ta­ba acos­tumb­ra­do a oír pa­lab­ras de humildad por par­te de los con­de­co­ra­dos.
    -¡Caramba -le di­jo el rey-, es us­ted el pri­me­ro que me di­ce eso! Has­ta aho­ra to­dos los ho­me­na­jeados me ha­bí­an dic­ho que el­los no se me­re­cí­an tal ho­nor.
    Unamuno apos­til­ló:
    -Y pro­bab­le­men­te no les fal­ta­ba ra­zón.
Rostro de Miguel de Unamuno por Maribona


sábado, 14 de febrero de 2026

El misterio de la patata

La papa o patata, fue cultivada por primera vez entre los años 8000 y 5000 a. C. en una región que comprendería lo que hoy es los Andes del sur y el altiplano de Perú​ y el noroeste de Bolivia.​ Desde entonces se ha extendido por todo el mundo y se ha convertido en un alimento básico en la gran mayoría de países del globo.

La patata es de la familia de la belladona, que es altamente tóxica, y en su estado salvaje está llena de glicoalcaloides venenosos, el mismo elemento, en menores dosis, que aporta energía a la cafeína y la nicotina.
En el mundo, hay más de 4000 tipos de patata (en España, 150)

Convertir la patata salvaje en un producto comestible exigía disminuir su contenido de glicoalcaloides entre un 50 % y un 20 %. Esto suscita muchas preguntas, empezando por la más obvia: ¿cómo lo hicieron? Y mientras lo hacían, ¿cómo sabían que estaban haciéndolo? ¿Cómo saber que el contenido venenoso se ha reducido, por ejemplo, un 20 %, o un 35 %, o una cifra similar? ¿Cómo valorar los avances en el proceso? Y, sobre todo, ¿cómo sabían que todo ese ejercicio merecería la pena y que, como resultado de ello, conseguirían un alimento inocuo y nutritivo?
 
Claro está que siempre podría haber mutado una patata tóxica de forma espontánea, ahorrando con ello generaciones de cultivo experimental selectivo. Pero de haber sido así, ¿cómo sabían que había mutado y que de entre todas las patatas salvajes venenosas había una que se podía comer?

El hecho es que la gente del mundo antiguo hacía a menudo cosas que no solo resultan sorprendentes, sino que son además incomprensibles.

domingo, 11 de enero de 2026

Ni siquiera pasado

Campana sobre campana pasó la navidad, brotaron las rebajas de enero, susurró tristemente el carnaval y vino la primavera casi sin que nadie supiera cómo ha sido. Unas olas llegan y otras que se van, Gaza sigue desangrándose, el mundo respira asmático mirando Groenlandia, Madrid sigue siendo el ombligo del mundo y el mundo vuelve a girar alrededor de su ombligo, unos ríen y otros llorarán, alguien sufre y el emérito se siente solo en Abu Dabi.
Mientras tanto, en un rincón del imperio poblado por irreductibles hispanos, seguimos dejando que inventen ellos y nos encasquetamos bien la boina.
Il mondo non si e´fermato mai un momento y nosotros paseamos nuestra sonrisa escondida con las manos en los bolsillos y encogidos los hombros, preguntándonos cómo ha podido pasar todo tan rápido.
Vinimos aquí con los pantalones cortos de un franquismo que no recordamos, floreció la transición y las huelgas y las manifestaciones, después vinieron el paro y el desencanto, las drogas se llevaron de un bocado a muchos de los nuestros, y luego el SIDA, y en 1986 volvimos a aprender que es posible tener razón y, aun así, sufrir la derrota, y que hay momentos en que el coraje no tiene recompensa. Bailamos, jugamos con fuegos de colores, luchamos, fuimos derrotados en cien batallas y nos rendimos muchas veces. Aprendimos que lo habitual es perderse y perder. No future. Supervivientes. Fuimos poetas, rockeros, sospechosos y punkis. Surgió internet, aparecieron los móviles y nos mofamos de los gilipollas que hablaban con el teléfono por la calle. Sísifos sonrientes, aceptamos el absurdo y la incoherencia como fondo de pantalla. Vivimos un par de años por encima de nuestras posibilidades y nos hicieron pagarlo, 
y cómo.
Viejos leopardos chamuscados, sin querer disimular nuestras manchas, asaltamos la esperanza y volvimos a ser vencidos. Triunfaron de nuevo lo visceral, la alogia, el espectáculo y la simpleza burda, Trump y la posverdad digital, mientras nosotros mirábamos absortos nuestros elegantes mandalas de arena una vez más barridos por el nuevo vendaval.
Cuando parecía que nada podía sorprendernos explotó el COVID y sus cárceles y el Cádiz subió a primera. Aprendimos lo bonito que resultaba pasear y volvimos a vagar enmascarados y lejanos.
Y campana sobre campana, llegó la navidad.

lunes, 1 de septiembre de 2025

La caverna

Platón dibuja una alegoría sobre el conocimiento en el llamado mito de la caverna. En ella, describe a un grupo de hombres prisioneros desde su nacimiento, sujetos con cadenas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la cueva, sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos hay un muro con un pasillo y seguidamente, y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la gruta. Gracias a la iluminación de la hoguera, las sombras se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver.
Estos hombres encadenados consideran que estas sombras de los objetos son la única realidad, ellos están condenados a tomar únicamente por ciertos todos y cada uno de los contornos proyectados ya que no pueden conocer nada de lo que ocurre a sus espaldas.
Ayer recordé al filósofo ateniense cuando leí en la prensa la repercusión que había tenido la expulsión de un participante de un popular concurso televisivo. Frente a una cruda realidad cotidiana y a un futuro tan incierto, la máxima preocupación de miles de personas (cuatro millones, según los datos de audiencia) se centraba en un grupo de bronceados y controvertidos jugadores y en sus polémicos vínculos interpersonales.
Como en estos días he tenido algún tiempo para la reflexión (o lo que sea que hago cuando duermo) y el asueto (qué palabreja) también me he dedicado a la obligada visita de las redes sociales, con sus bulos, sus fakes y sus iracundos mensajes. La realidad aquí se nos presenta bajo un aluvión de imágenes, una sucesión imparable de opiniones y noticias. Todo pasa deprisa e, invariablemente, los sucesos se iluminan, fluyen y se extinguen con rapidez. Sin embargo, este fuego voraz que parece no perdonar nada, no es capaz de iluminar las tinieblas. Todo lo contrario, tras cada visita queda esa sensación pastosa y turbia de la resaca, la desazón de encontrarse arrastrado por el tumulto, el incómodo presentimiento de haber olvidado algo.
Cierto que es necesario evadirse y que a veces una buena falsa historia es más seductora que esta mustia realidad, pero no es menos cierto que estamos más cerca que nunca de aquel mundo anunciado por Aldous Huxley. En su novela Un mundo feliz, la información, las sensaciones y las distracciones eran tantas que la gente vivía en un mar de irrelevancia, era conducida hacia la pasividad y la sumisión a través del placer. Por doquier y en cualquier momento, la publicidad, la televisión, las redes, internet, nos están proponiendo la euforia permanente, la distracción constante, una vida fácil, donde lo que no podemos ni debemos nunca es aburrirnos y fracasar. Es una constante incitación propagandística a pensar que nuestra existencia es un juego y que vivir consiste solo en jugar (y ganar) y caer en el tedio es el mayor pecado: “diviértete hasta morir”, como escribió Neil Postman…En esas realidades paralelas vivimos, ahora más intensamente que nunca, metidos en nuestra cuevita particular, jugando a la play en vez de patear un balón, acertando preguntitas de relleno en vez de estudiar, leyendo frases pretendidamente elocuentes pero no ser capaces de leer un libro o un simple artículo, copiar y pegar sin saber lo que estás escribiendo, ver fotos retocadas, acariciar con los ojos lindos gatitos (sin la molestia de los pelos) o paisajes idílicos (sin mosquitos), perdiendo el contacto poco a poco con la cruda realidad de la caverna, viendo y formando con nuestras manos sombras chinescas… conectados, huraños y felices.

domingo, 3 de agosto de 2025

Barbas apostólicas, calvas y coletas

Cuando el toro llega a la plaza ya todo está dispuesto para el sacrificio. Los banderilleros levantan los brazos y estiran la espalda, los picadores montan en sus caballerías acorazadas, el torero sopesa la espada y se acaricia los alamares. La gente bulle nerviosa, la bandera ondea, don Guido fuma excitado, un mozo de espadas se santigua en el burladero y la banda de música entona un pasodoble.

Oraciones, bostezos y embestidas, los españoles amantes de las tradiciones no soportan que a los toros te lleves la minifalda ni que les modifiquen el protocolo. Cuando alguien se atreve, se engendra un coro de voces estomagante y nauseabundo, se muestra en acción esa rabia clasista que cincela el idioma y coagula en palabras el odio y la burla. El desprecio estalla en una lengua de combate sin matices, que usa todos los medios para forzar el juicio de los espectadores, que gritan y aplauden hasta arrugarse la golilla.

El presente y el pasado pluscuamperfecto de la fiesta nacional no se tocan. El blindaje de nuestras tradiciones se compone de políticos corruptos, periodistas entregados, medios de comunicación quincalleros y sectarios, intelectuales lánguidos y sobones, tertulianos con mentiras en la manga, perrillos falderos del verdadero e intocable poder, que los premia y agasaja con orejas y rabos. Hay para todos.

El vano ayer ha engendrado un presente que manosea la añoranza melancólica de lo que nunca existió, que defiende siempre al torero. Huele a sangre en la arena.

lunes, 10 de junio de 2024

El triunfo de los idiotas

Imaginemos a una persona de los años ochenta que es transportada a la realidad actual, ve las noticias, entra en las redes sociales, escucha lo se dice en los programas de televisión más vistos, contempla atónito a los políticos más populares. Ese ser humano de los ochenta se plantearía qué hemos hecho tan mal en estos treinta años, cómo es posible que sea respetable que se cuestione la esfericidad de nuestro planeta, el cambio climático o el valor del método científico. 
Hoy he visto los resultados de las elecciones europeas y la victoria de los que defienden la libertad para subir los precios de la vivienda, reducir el salario base, acabar con la educación y la sanidad públicas, los que apoyan el genocidio, minimizar las ayudas a la cultura y aumentar las subvenciones a los toros. Han ganado los que tergiversan el pasado y nos hipotecan el futuro, los que prefieren la fiesta a la educación, las funerarias a la sanidad pública, la libertad del derroche a la salud del planeta. Y todo esto entre alaridos atronadores de una masa incondicional que no es capaz de mantener la atención más allá de los 15 segundos que dura un vídeo en Tiktok.
Ha ganado Steve Bannon, han ganado los que creen que el progreso y la igualdad son ilusiones venenosas, han ganado los timadores, los que compran a los jueces, los amigos de los narcos, los envenenadores, los dueños del cortijo. 
Han ganado ellos 
y aplauden los idiotas.

sábado, 11 de mayo de 2024

Nuestra conciencia, una "alucinación controlada"

El neurocientífico Anil Seth propone una teoría radical sobre la conciencia: en lugar de ser una percepción objetiva del mundo, nuestra realidad es más bien una "alucinación controlada" generada por el cerebro. Esta idea ya fue esbozada en cierta manera, aunque con conclusiones muy distintas, por la escuela budista yogachara, que consideraban que todo lo que vemos es una representación de la mente.  Para ellos, sin embargo, no es que el cerebro haga una predicción con base a algo realmente existente sino que crea representaciones con base a estados previos de conciencia.  
Según Seth, el cerebro no recibe información sensorial del mundo de forma pasiva. En cambio, construye activamente un modelo del mundo a través de predicciones. Constantemente hace suposiciones sobre lo que debería estar sucediendo en el entorno, y luego refina esas suposiciones a medida que recibe nueva información.
Nuestras experiencias conscientes, tanto del mundo exterior como de nosotros mismos en él, son el resultado de este proceso de predicción y corrección. El cerebro nunca tiene acceso directo a la realidad "objetiva" que hay afuera.
Esta teoría se basa en la idea de que la función principal del cerebro es mantener la estabilidad fisiológica (homeostasis). Seth argumenta que la autopercepción se trata fundamentalmente de lograr este equilibrio interno.
El cerebro predice constantemente el estado de nuestro cuerpo, incluyendo cosas como los niveles de azúcar en sangre. Si hay una desviación de lo esperado, el cerebro toma medidas para volver a la normalidad.
Estas medidas pueden ser fisiológicas, como la secreción de insulina, o conductuales, como buscar comida. La forma en que percibimos nuestro cuerpo y nuestras emociones también está relacionada con este proceso de predicción.
La teoría de Seth tiene algunas implicaciones interesantes. Por ejemplo, sugiere que la sensación de tener un "yo" estable e inmutable a lo largo del tiempo podría ser una ilusión. Nuestro cerebro puede estar predispuesto a pensar que somos más estables de lo que realmente somos para facilitar la regulación fisiológica. De nuevo aquí, la teoría de Seth hace eco de la filosofía budista y el concepto de anatta, la idea del no-yo, que sostiene que no existe un yo permanente e inmutable en las personas y que el sentido de identidad personal es una ilusión.
También sugiere que la conciencia podría ser un fenómeno dependiente del sustrato, lo que significa que solo sería posible en organismos biológicos con cerebros que funcionan de manera similar al nuestro.
Las ideas de Seth se basan en el trabajo de otros neurocientíficos como Antonio Damasio, quien enfatiza la importancia de las emociones y el cuerpo en la formación de la conciencia.

Imágenes de Michelle Thompson  
Artículo original en pijamasurf

domingo, 14 de abril de 2024

Las raíces de la estupidez

La mayoría de las personas, en un momento u otro, actuamos tontamente. Sin embargo, los individuos verdaderamente ignorantes muestran una falta de introspección y se aferran obstinadamente a sus opiniones, por muy irracionales que puedan ser.
Estas personas demuestran una seguridad inquebrantable en sí mismas y, a menudo, son completamente ajenas a sus propias insuficiencias. Elaboran justificaciones retrospectivas para validar sus creencias y aferrarse a ellas. Incluso cuando se les presentan oportunidades de crecimiento y cambio personal, parecen incapaces de liberarse de sus hábitos arraigados.
Razonar con personas testarudas puede resultar tan desconcertante como frustrante. Muchos lo han descartado como una tarea imposible. Como advirtió una vez el escritor estadounidense Mark Twain: “Nunca discutas con gente estúpida, te arrastrarán a su nivel y luego te ganarán por experiencia”.
Argumentar contra la estupidez sólo parece reforzarla. Estos individuos prosperan gracias al poder y el control, defendiendo su posición y negando su necedad, a pesar de innumerables contraargumentos.
A pesar de estos desafíos, todavía es posible influir en esas personas para que adopten un comportamiento más sensato. Todo comienza con la comprensión de las raíces de la estupidez.
Desde una perspectiva psicológica, la estupidez a menudo se considera el resultado de sesgos cognitivos o errores de juicio . Muchos psicólogos destacados atribuyen creencias irracionales y acciones tontas a nuestras limitaciones cognitivas. La investigación sobre la cognición humana y la toma de decisiones ha arrojado luz sobre por qué persisten estos sesgos. Revela que los humanos no son seres puramente racionales; cambian entre el pensamiento rápido e intuitivo y el pensamiento lento y racional según la situación.
Los neurocientíficos también han intervenido, señalando que los lóbulos frontales del cerebro, responsables del pensamiento racional, pueden ser anulados por la amígdala, un sistema más primitivo para procesar amenazas. Esta distinción entre toma de decisiones rápida y lenta implica que en situaciones de emergencia que requieren decisiones rápidas, el procesamiento de información más lento y deliberado a menudo se deja de lado.
Numerosos sesgos cognitivos pueden ayudar a explicar algunas de las decisiones sin sentido que toma la gente. Por ejemplo, las personas pueden ser susceptibles al sesgo de confirmación , donde prefieren información que se alinea con sus creencias preexistentes. También pueden sucumbir al “anclaje”, quedando demasiado influenciados por la primera información que reciben (el ancla), incluso cuando esta información resulte irrelevante o arbitraria.
El efecto del exceso de confianza es otro factor potencial en juego, que hace que las personas sobreestimen sus capacidades, conocimientos y la exactitud de sus creencias. También existe el fenómeno del pensamiento grupal , donde los grupos priorizan el consenso y la conformidad sobre la evaluación crítica, reduciendo su capacidad de juicio equilibrado.
Las decisiones erróneas también podrían ser el resultado de un error de atribución fundamental . Esto implica atribuir incorrectamente el comportamiento de los demás a factores internos, como la personalidad, en lugar de a factores externos, como las influencias situacionales. Además, la heurística de disponibilidad explica la tendencia a confiar en la información que nos viene a la mente de forma rápida y sencilla a la hora de tomar decisiones.
Si bien estos sesgos cognitivos no implican inherentemente estupidez, si no se abordan, pueden plantear riesgos importantes.
La estupidez en la era de la posverdad
En la era actual de la posverdad nos encontramos lidiando con un aluvión diario de discurso público que desdibuja la línea entre los hechos y la fantasía. Nos dejamos engañar por errores y mentiras, y las redes sociales parecen estar amplificando esa estupidez. De hecho, nuestra época actual puede caracterizarse como una época dorada de la tontería, ya que el auge explosivo de las redes sociales ha hecho que las locuras humanas sean más visibles que nunca.
Tendemos a subestimar el número de personas ignorantes que hay entre nosotros y la influencia que esas personas pueden ejercer sobre grupos numerosos. La peligrosa combinación de poder y estupidez puede trastornar la vida de innumerables personas. Desafortunadamente, mientras haya partidarios tontos que permitan a esos líderes, la gente se verá atrapada en el pantano de su propia tontería colectiva.
Una importante fuerza contraria a la estupidez colectiva es la presencia de salvaguardias institucionales. Los ciudadanos deben cultivar activamente una cultura cívica sólida, fomentando una sociedad en la que puedan ejercer influencia sobre su gobierno. Es necesario que existan leyes que disuadan sobre la propagación de información errónea y vías legales para contrarrestar las noticias falsas, especialmente cuando causan daño personal.
Al fin y al cabo, una iniciativa educativa más amplia puede evitar acciones tontas y contrarrestar el exceso de confianza y la arrogancia. Aunque presenta un desafío formidable, la educación puede llevar a las personas a descubrir y reconocer su propia ignorancia, fomentando una sociedad más reflexiva e informada que esté mejor equipada para enfrentar los peligros de la estupidez.

Versión de un artículo publicado en 
Imágenes: 

martes, 9 de abril de 2024

La era del autoritarismo. El fascismo está aquí

Con la crisis que estalló en el mercado financiero en 2008, muchos científicos sociales diagnosticaron un creciente “malestar en la globalización” (Stiglitz, 2007). Este malestar trajo asociados, junto con los padecimientos que provoca directamente la crisis económica, una serie de fenómenos muy diferentes: el resurgimiento del nacionalismo, la ruptura de pactos de solidaridad institucionalizados, la lucha en torno a la legitimidad del estado de bienestar, la creciente influencia de discursos públicos y partidos políticos racistas, la movilización política de la xenofobia, una nueva oleada de críticas a las desigualdades sociales, así como nuevas demandas de protección social orientadas a contener los efectos más dañinos del capitalismo desregulado. 
En el contexto de este malestar con la globalización, se han consolidado nuevas formas de autoritarismo social que constituyen una constelación específica de fenómenos que se concretan en movimientos políticos y líderes como Donald Trump en Estados Unidos, Milei en Argentina, Putin en Rusia, Boris Johnson en Reino Unido, Benjamin Netanyahu en Israel, Mohammed bin Salman de Arabia Saudita, Recep Tayyip Erdogan de Turquía, Viktor Orban de Hungría, Narendra Modi de India, Jair Bolsonaro de Brasil, Min Aung Hlaing de Myanmar o  nuestros entrañables Aznar, Isabel Díaz Ayuso y Santiago Abascal.
Hace siglos, la mitología judía advirtió sobre una  serpiente marina primordial, el Leviatán, una encarnación del mal tan monstruosa que desafiaba la presencia misma de Dios. Según las Escrituras, se necesitaría una fuerza no menos poderosa que Dios para destruir esta horrible criatura y restaurar el equilibrio natural del mundo.
Con el paso del tiempo, el significado simbólico del Leviatán se transformó de maneras extrañamente contradictorias. Llegó a representar el propio poder de creación de Dios, una fuerza oscura, un avatar del caos y la anarquía, una bestia de Satanás, la ignorancia deliberada, el abuso de poder descarado e incluso el autoritarismo absoluto.
En el siglo XVII, el filósofo Thomas Hobbes propuso la idea de que el mundo necesita un Leviatán para preservar la paz. Para Hobbes, el Leviatán sirve como metáfora del Estado ideal, una comunidad en la que las masas (caóticas, egoístas y pecadoras por naturaleza) estarían unidas bajo un único poder soberano, ejerciendo una autoridad casi ilimitada.
Si avanzamos hasta el día de hoy, está claro que los líderes tipo Leviatán persisten y están en ascenso. 
Por supuesto, estos líderes no surgen en el vacío. Son las personas quienes se lo permiten, apoyan su crecimiento e incluso les animan. Pero ¿por qué los seres humanos se sienten atraídos por estos gobernantes que portan la fuerza oscura del Leviatán?
Cuando las personas tienen miedo sobre el futuro (social, económico y ambiental) regresan a una posición de dependencia y buscan a alguien que las guíe. Por lo tanto, no sorprende que se sientan atraídos por los “hacedores de milagros” que ofrecen soluciones rápidas. 
A diferencia de dictadores como Hitler o Franco, los leviatanes contemporáneos utilizan métodos que no son explícitamente draconianos. En lugar de recurrir a una violencia abierta y excesiva, confían en el engaño y la seducción para asegurar la obediencia de sus súbditos. En este sentido, se les puede calificar de neoautoritarios.
Si bien muchos de ellos se promocionan como auténticos adalides de las libertades, en realidad explotan el sistema para controlar los medios de comunicación de masas (o ya los controlan previamente, o son un producto de los dueños de esos medios), tener una posición dominante en las redes sociales, vigilar cada área de la vida de sus súbditos y mantener su base de poder. Al hacerlo, crean una democracia fantasma. Lo que hace que su comportamiento sea tan siniestro es su capacidad de encuadrar su agenda como producto de la “libertad de elección”. Por ejemplo, las elecciones parecen ser una expresión legítima de la voluntad del pueblo pero los resultados son manipulados o totalmente controlados por una maquinaria mediática a su servicio, que machaca sistemáticamente a sus oponentes y adula hasta la náusea a los líderes.
Otra característica destacada de su modus operandi es su uso retorcido de la ley. Los neoautoritarios, apoyados en muchos casos por una judicatura afín a sus intereses, aplican selectivamente la ley cuando necesitan luchar contra sus oponentes, y la doblegan o violan cuando necesitan protección contra cualquier amenaza a su poder. Uno de sus talentos más engañosos y peligrosos es esta capacidad de centralizar el poder con procesos pseudodemocráticos.
En sus esfuerzos por llegar al poder, estos líderes utilizan ciertas tácticas psicológicas:
- Se presentan como defensores de la gente común, a la que a menudo se presenta como víctimas.
- Utilizan y controlan hábilmente los medios de comunicación para manipular a sus seguidores y se esfuerzan por organizar eventos públicos a gran escala en los que se posicionan como la celebridad unificadora.   
- Son maestros en inventar ideologías, religiosas o de otro tipo, para cimentar su base de poder y justificar sus políticas. 
- Generan una ilusión de defensa de las libertades como forma de mantener su base de poder.  Sin embargo, no toleran la disidencia y no tienen reparos en descalificar o incluso encarcelar a sus oponentes.
- Para asegurar su control se vuelven dependientes de grupos de poder económicos (os suena Florentino Pérez?), familiares, militares y policías.
- Tienen mucho talento para seducir a los miembros de la clase trabajadora a través de la propaganda y de la clase media emergente mediante el uso de incentivos financieros y símbolos basados en el estatus.
- Provocan una tensión continua señalando futuros catastróficos y amenazas externas para justificar su existencia. Por supuesto, hacer la guerra es la máxima distracción.
Según el periodista del Financial Times, Gideon Rachman (en su obra La era de los líderes autoritarios) «nos hallamos en medio del ataque global más prolongado que han sufrido los valores democráticos liberales desde la década de 1930», asegura. «En los últimos quince años se ha producido el declive más sostenido de la libertad política en todo el mundo desde la década de 1930» y advierte que desde el ascenso al poder de los «hombres fuertes», «se ha instaurado un proceso de erosión democrática».



Bibliografía:
Rachman, Gideon: La era de los Líderes Autoritarios. Cómo el culto a la personalidad amenaza la democracia en el mundo. Barcelona, Crítica, 2022 
Imágenes: 

martes, 26 de marzo de 2024

Langer y mindfulness

Este fue el primer experimento que el equipo de Langer realizó para probar la unidad de cuerpo y mente. 
Allá por los años 80, se llevó a un grupo de personas de edad avanzada (mayores de 70 años) a pasar unos días a un lugar de retiro. Durante esos días, en ese lugar se recreó el mundo tal y como era 20 años antes y se forzó a los participantes a hablar en tiempo presente sobre los eventos del momento: las noticias, las películas, los libros, las series de televisión. Al grupo de control—otro grupo de abueletes—se les llevó al mismo sitio, pero a ellos se les pidió que hablaran de aquellos años y sus acontecimientos en tiempo pasado. Pues bien, las personas que actuaron como si fueran 20 años más jóvenes por unos días mejoraron de forma objetiva su visión, su audición, su memoria, su fuerza y se veían razonablemente más jóvenes en apariencia. 
Ellen Langer afirma que buena parte del deterioro que sufrimos al envejecer es producto de nuestras mentes. No dejamos de hacer cosas porque nos hacemos viejos sino que nos hacemos viejos porque dejamos de hacer cosas. 
Quizás no puedas hacer las cosas exactamente igual que las hacías antes, pero podrás suplir en parte tus carencias con tu sabiduría. 
Otro aspecto a considerar es que la gente que presta más atención y vive más en el presente saborea cada momento y no dedica tanto tiempo a pensar qué va a ser de ella dentro de 10 años o a recordar con nostalgia el pasado, lo cual produce angustia vital y estrés.
En otro experimento verdaderamente impactante, se dividió a un grupo de diabéticos en tres partes iguales. Al primer tercio se le pidió que jugase durante 15 minutos a un juego de ordenador cuyo reloj estaba trucado e iba el doble de rápido que el tiempo real. El reloj del ordenador del segundo tercio iba la mitad de rápido que el tiempo real y el del último tercio iba según el tiempo real. Pues bien, se demostró que el ritmo al cual su cuerpo gestionaba los picos de glucosa replicaba el tiempo percibido, no el real. 

miércoles, 20 de marzo de 2024

La Ley de Cunningham

Howard Cunningham, más conocido como Ward Cunningham (Michigan City, Indiana, 1949), es un informático y programador estadounidense de patrones para programación ("patterns"). Creó el primer sitio wiki, el WikiWikiWeb, en marzo de 1995.
A Cunningham se le atribuye la idea de que “la mejor manera de obtener la respuesta correcta en Internet no es hacer una pregunta, sino publicar la respuesta incorrecta”. Esto se refiere a la observación de que las personas son más rápidas para corregir un error que para responder a una pregunta. Teóricamente, según esta ley, lo incorrecto actúa como imán de lo correcto.
La paradoja de la ley es que , en ocasiones, más que corregir puede amplificar la desinformación, ya que podría darle más visibilidad y atención a la desinformación original que a las posteriores correcciones. 
¿Cómo puede suceder esto? Al corregir y señalar los errores en los comentarios, un post se volverá viral ya que los algoritmos tienden a priorizar los contenidos con mayor interacción y hacen que llegue a un público más amplio. Por tanto, una afirmación inexacta o de baja calidad puede propagarse con mayor facilidad y alcanzar a un mayor número de personas.  Siguiendo a Russell, y a causa de su convencimiento sobre la estupidez de la mayor parte del género humano, es más probable que una creencia ampliamente extendida sea una tontería.

Imagen: https://www.phe.es/photospain/madrid-fashion-at-street-level-juana-biarnes/

domingo, 17 de marzo de 2024

El tiempo percibido tiene un efecto real en la curación física

El tiempo percibido tiene un impacto significativo en el tiempo real que lleva curar las heridas físicas, según una nueva investigación realizada por los psicólogos de Harvard Peter Aungle y Ellen Langer.
Su estudio, publicado a finales del mes pasado en Nature Scientific Reports , desafía las creencias convencionales sobre las influencias psicológicas en la salud física. Los hallazgos sugieren una gama más amplia de influencias psicológicas de lo que se aprecia actualmente.
Para completar su estudio, los autores utilizaron un procedimiento estandarizado para herir levemente a sujetos voluntarios. Luego, el tiempo percibido se manipuló en el laboratorio, y cada participante del estudio completó tres condiciones experimentales: tiempo lento (0,5 veces el tiempo real), tiempo normal (1 veces el tiempo real) y tiempo rápido (2 veces el tiempo real).
Se documentó que las heridas sanaban más rápido cuando los participantes creían que había pasado más tiempo. Asimismo, el proceso de curación resultó más lento cuanto menos tiempo se percibía. El tiempo real transcurrido fue el mismo en las tres condiciones.
Se están realizando más investigaciones para comprender mejor los mecanismos subyacentes y las implicaciones más amplias de estos hallazgos. Mientras tanto, el estudio presenta argumentos convincentes para incorporar más plenamente la idea de “unidad” mente-cuerpo en investigaciones posteriores sobre los efectos sobre la salud mente-cuerpo. En particular, se insta a los investigadores a considerar una gama más amplia de influencias psicológicas sobre la salud física.
Las influencias psicológicas sobre la salud física generalmente se entienden en términos de influencias sobre las emociones (como el estrés) y el comportamiento (por ejemplo, las creencias que promueven acciones saludables). Esta investigación sugiere que las creencias abstractas sobre cómo funcionan nuestros cuerpos también influyen directamente en la salud física.

sábado, 9 de marzo de 2024

Testigos

¿Quieren saber cómo es posible influir en la respuesta de un testigo e incluso modificar su recuerdo, sencillamente haciendo la pregunta de una manera o de otra? 
Déjenme que les cuente una investigación italiana de hace algunos años. A tres grupos de estudiantes de psicología —no niños, no incautos, sino estudiantes de psicología que sabían que estaban siendo sometidos a una prueba científica— les fue mostrada una filmación.
En esta filmación se veía a una señora que salía de un supermercado con un carrito; por detrás de la señora se acercaba un joven que agarraba una bolsita que estaba en el carrito y luego se iba corriendo.
A los tres grupos de estudiantes, con preguntas distintas, se les pidió que contaran lo que habían visto.
Al primer grupo se le hizo esta pregunta: «¿El ladrón ha tropezado con la señora?»
Al segundo grupo: «¿De qué manera el agresor ha empujado a la señora?»
A los estudiantes del tercer grupo se les preguntó sencillamente que contaran lo que habían visto.
Huelga decir que en la filmación no había ningún encontronazo ni ningún empujón. Yo creo que ya han intuido cuál fue el resultado del experimento. Entre los estudiantes del tercer grupo —al que se le había pedido simplemente que contara los hechos— sólo el diez por ciento, o un poco más, habló de un encontronazo o de un contacto físico entre la víctima y el agresor. Entre los estudiantes del segundo grupo —aquellos a quienes se les había planteado la pregunta más sugestiva— hubo casi un setenta por ciento de respuestas en las que se hablaba del encontronazo inexistente. Además, muchos enriquecían la narración con detalles sobre la manera, la violencia, la dirección del inexistente encontronazo.

Carofiglio Gianrico, Testigo Involuntario

viernes, 9 de febrero de 2024

Efecto placebo

En un estudio que realizaron Alia Crum y Ellen Langer de la Universidad de Harvard, se evaluó si la relación entre el ejercicio y la salud está mediada por cierto estado mental. 
Las investigadoras entrevistaron a más de ochenta camareras de habitación que trabajaban en siete hoteles diferentes. 
Las trabajadoras manifestaron que pensaban que realizaban poco o ningún ejercicio diario aun cuando en sus trabajos estas corrían diariamente por los hoteles donde trabajaban. 
Las científicas informaron a la mitad de las camareras que, debido a su trabajo, ya estaban cumpliendo o superando las recomendaciones de treinta minutos de ejercicio diario. 
Un mes después de esta primera entrevista, las mujeres que fueron informadas creían que estaban haciendo más ejercicio que nunca y todas ellas mostraron una disminución en el peso, la presión arterial, la grasa corporal, la relación cintura-cadera y el índice de masa corporal, e incluso desarrollaron una presión arterial más baja a pesar de que en realidad no hacían más ejercicio que antes. 
La otra mitad de trabajadoras que no fueron informadas que estaban cumpliendo o superando las recomendaciones de ejercicio diario no mostraron cambios significativos. 
Estos resultados sugieren que, si uno cree que está haciendo suficiente ejercicio, sí puede perder peso. Se piensa que esto ocurre a través del efecto placebo.

Leído en Por qué tenemos el cerebro en la cabeza, de Pedro Maldonado

martes, 9 de enero de 2024

Estereotipos, prejuicios y educación

Un ejemplo interesante sobre el impacto de la educación y los estereotipos lo encontramos en un estudio de tres investigadores del departamento de psicología de la Universidad de Arizona, Michael Johns, Toni Schmader y Andy Martens. 
En este estudio tomaron a tres grupos de niñas y niños de características similares 
Al primer grupo de niños y niñas se les hizo un examen que se les presentó explícitamente como un examen de Matemáticas. Después de analizar los resultados, observaron que los niños tuvieron un mejor rendimiento en esta prueba. 
Seguidamente, estos investigadores realizaron la misma prueba con un segundo grupo de niñas y niños, pero en esta oportunidad no mencionó la palabra matemáticas; solamente les informaron de que era un ensayo de resolución general de problemas. 
En este caso, niños y niñas tuvieron exactamente el mismo rendimiento. 
Más interesante aún, los investigadores tomaron un tercer grupo de niños y niñas, realizando la misma prueba: esta vez, sin embargo, se les informó, como la primera vez, que este era una prueba de Matemáticas, pero también se les advirtió sobre el prejuicio infundado de que las niñas eran peores para las Matemáticas que los niños. 
Como resultado de esta intervención, el rendimiento de la prueba fue similar entre niños y niñas. 
Este estudio ejemplifica bastante bien el potencial impacto de la intervención social sobre el rendimiento en tareas cognitivas, y cómo la manifestación de capacidades intrínsecas en niños y niñas se ven enmascaradas por nuestros prejuicios culturales.

Leído en Pedro Maldonado: Por qué tenemos el cerebro en la cabeza.