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sábado, 21 de enero de 2017

Las mentiras de Benjamín Franklin

En el almanaque Poor Ridiard's, bajo el nombre de Richard Saunders, Benjamín Franklin predijo, mediante un estudio astrológico, la muerte del editor de un almanaque rival, Titan Leeds.
Cuando pasó la fecha, Leeds insistió en que estaba vivo. Y lo estaba, pero a pesar de tamaña evidencia Saunders continuó insistiendo en su muerte hasta que ésta finalmente se produjo mucho después de lo predicho.
Franklin escribió entonces, con total descaro, que los amigos de Titan Leeds por fin habían aceptado su muerte.
Y Franklin siguió mintiendo.
En 1730 publicó la historia de un juicio a un brujo y una bruja a los que sometieron a la prueba de comparar su peso con el de la Biblia (los brujos, como es sabido, tienen menos entidad que la Biblia y por lo tanto pesan menos).
Primero fue en una balanza, en la que los juzgados pesaron más, después arrojaron a los tres al agua: brujo, bruja y Biblia flotaron, lo que era una prueba de la culpabilidad de los dos primeros. Para asegurarse, los jueces decidieron que debían hacer la prueba estando los brujos desnudos, para lo cual, con cristiana clemencia, decidieron posponer el juicio hasta que hiciera buen tiempo.
Esta historia completamente inventada se publicó en la Pennsylvania Gazette, cuyo director era el propio Franklin.
En otra ocasión escribió el capítulo 51 del Génesis, que en la versión aceptada por la Iglesia tiene sólo 50. En este episodio Abraham ofrece refugio a un extranjero, pero lo expulsa después de que éste afirma tener otro dios. Yahveh se aparece a Abraham y le afea la conducta diciendo que, en cualquier caso, tiene que dar cobijo al extranjero.
Las mentiras de Franklin tenían casi siempre un carácter educativo: con otro engaño atacó la esclavitud, y para ello creó un escrito en el que un tal Sidi Mehemet Ibrahim de Algeria, un siglo antes, defendía la esclavitud de los cristianos con los mismos argumentos que usaban los esclavistas en el siglo XIX.
También defendió la igualdad de derechos para ambos sexos. Una tal Polly Baker, acusada de fornicación y con cinco pequeños cuerpos del delito que probaban su falta, hizo un emotivo discurso al final del último juicio. Los argumentos eran que para la fornicación son de uso dos personas, pero sólo se castiga a la mujer; que ella sola cuidaba a sus cinco hijos; que sus acciones no dañaban a nadie; y que el primer amante había sido, precisamente, un magistrado.
El excepcional discurso de Polly fue recogido por un periodista, posteriormente reproducido en todo el mundo y desde entonces citado con frecuencia para defender la igualdad entre los sexos. Posiblemente, si se hubiese fijado bien en el nombre de aquel primer reportero, el mundo hubiese sido más cauto, pues era el propio y mentiroso Benjamín Franklin quien, una vez más, se había inventado el discurso de arriba abajo.

http://ibaiacevedo.com/pictures/yo-me-quedaba
http://grant.photogrvphy.com/winners-gallery/photogrvphy-grant-2016/fine-art/hm/48
https://es.wikipedia.org/wiki/Benjamin_Franklin

lunes, 9 de enero de 2017

Popeye y el hierro

https://www.taringa.net/post/info/18322613/El-humor-slapstick.html
El mito de Popeye ha tenido a varias generaciones sometidas a una alimentación muy baja en hierro. Durante los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial las autoridades sanitarias estadounidenses detectaron un fuerte incremento de anemias ferropénicas entre los niños. El experto encargado de buscar un alimento rico en hierro leyó un informe alemán que contenía una errata de imprenta, la coma en la cifra se había movido un punto decimal hacia la izquierda o, lo que es lo mismo, multiplicaba por 10 la cantidad de hierro que realmente se encuentra en las espinacas: de 4 miligramos por cada 100 gramos pasaba a tener 40. 
Pero además el hierro de las espinacas es de un tipo (hierro no hemo) que se absorbe en menor proporción que en otros alimentos. El resultado es que de 200 gramos de espinacas el cuerpo sacará 0,8 miligramos de hierro, y esto sólo en condiciones óptimas. De esta manera, para obtener la cantidad diaria recomendada (10 miligramos para hombres, 15 para mujeres) necesitaríamos ingerir como mínimo 2.500 gramos de espinacas si pertenecemos al sexo masculino y 3.750 si pertenecemos al femenino. 
Si quieres hierro, come almejas, mejillones, cereales integrales, hígado de ternera, pistachos o lentejas. Y come también espinacas, que son un buen alimento (aunque no te pongas como Popeye).

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Murphy sabe de lo que habla

https://www.instagram.com/paulbobko/
A quienes tienen miedo a los aviones, posiblemente les alegrará saber que Edward A. Murphy, iniciador en 1949 de la colección de leyes catastrofistas que llevan su nombre, era un ingeniero aeronáutico del Air Force Project MX981, un proyecto diseñado para comprobar cuánta deceleración es capaz de soportar una persona en un accidente.
Los experimentos de Murphy se realizaban en tierra. Uno de éstos involucraba el funcionamiento de dieciséis acelerómetros montados en diferentes partes del cuerpo del sujeto. Había dos maneras de montar el sensor, y alguien se dedicó, minuciosamente, a instalar mal los dieciséis. Cuando el experimento fracasó, Murphy lanzó su frase: «Si hay dos o más maneras de hacer algo, y una de ellas puede provocar una catástrofe, entonces alguien la hará».
El sujeto del experimento, el mayor John Paul Stapp, citó la frase unos días más tarde en una rueda de prensa, y al cabo de los meses era una frase común dentro de la ingeniería aeronáutica. La versión de la ley de Murphy «si algo puede ir mal, irá mal», parece ser una versión anterior que ya era común entre los ingenieros.
A John Paul Stapp también se le atribuye una frase que aporta su grano de arena al desaliento: «La universal aptitud para la ineptitud hace de cada éxito humano un increíble milagro».

lunes, 29 de agosto de 2016

Cortos de vista y predicciones fallidas (y 2)

En 1858, el canciller británico de hacienda, Benjamín Disraeli (1804-1881), que diez años después sería primer ministro, se opuso ferozmente a la idea de que Gran Bretaña invirtiera una sola libra en la construcción del canal de Suez, pues la empresa era «el intento más inútil y totalmente absurdo». Probablemente, parte de esta oposición se debía al hecho de que el canal estaba siendo financiado por Francia. Lo cierto es que considerando el asunto geográfica y políticamente tenía mucho más sentido que la idea fuese inglesa, dado que el nuevo canal iba a ahorrar el largo camino alrededor de África y el cabo de Buena Esperanza para llegar a India. Cuando el Canal quedó terminado en 1869 le fue extremadamente útil para mantener la dominación inglesa sobre la India.
La magnitud de la empresa, por muchos comparada a la construcción de las pirámides, encendió la imaginación de público, periodistas y escritores, entre ellos el joven Julio Verne. Tras publicar en 1863 su novela Cinco semanas en globo, con la que obtuvo un gran éxito, escribió París en el siglo XX, que ni siquiera llegó a ver publicada por ser demasiado fantástica: ya que los franceses estaban siendo capaces de construir el canal de Suez, Verne consideró muy probable que en el siglo XX fueran capaces de llevar barcos hasta París y transformó a la ciudad en una gran ciudad portuaria. El editor de Verne tenía toda la razón, la novela era demasiado fantástica: telegrafía fotográfica -actualmente conocida como fax—, trenes automáticos, luces nocturnas y un faro (pues era una ciudad marina) situado a sólo unos metros de distancia del emplazamiento actual de la torre Eiffel. El editor rechazó la obra diciendo: «Nadie creerá tus profecías».

Tras patentar el teléfono en 1876, Alexander Graham Bell se dirigió a la Western Union, la compañía de comunicaciones más importante entonces en Estados Unidos gracias al telégrafo, y les ofreció el aparato a cambio de 100.000 dólares. William Orton, presidente de la compañía, rechazó la oferta con la frase: «¿Qué uso podría hacer esta compañía de un juguete eléctrico?». En descargo de Orton se puede decir que quizá tuvo que leer la descripción de la patente: «El método de, y el aparato para, transmitir sonidos vocales u otros telegráficamente [...] causando ondulaciones eléctricas de forma similar a como el aire acompaña las vocalizaciones u otros sonidos». Bell posteriormente fundó la Bell Telephone Company, y el teléfono terminó por devorar al gigante de la telegrafía que lo había rechazado.
En la Bell Telephone trabajó el físico americano Chester F. Carlson (1906-1968), y posteriormente en el departamento de patentes de la empresa de productos electrónicos de Nueva York, P. R. Mallory Company. Harto de hacer copias manuales de los dibujos de las patentes y especificaciones, en 1934 comenzó a buscar una forma de mecanizar el trabajo. En 1940 obtuvo la patente del proceso xerográfico y, aunque durante esos años muchas otras empresas e inventores estaban investigando en el mismo terreno, fue rechazado dos veces por la IBM y una vez por Kodak. El total de empresas que prescindieron de su innovación fue más de veinte. En 1947 se presentó a una empresa al borde de la bancarrota, la Haloid Company, que decidió invertir en el invento como medida desesperada. Funcionó, y la Haloid es conocida como la Xerox Corporation. Carlson se hizo multimillonario.
El director de cine mudo D. W. Griffith (1875-1948), autor de El nacimiento de una nación (1915) e Intolerancia (1916), recibió el encargo, junto con otras celebridades de su tiempo, de escribir para el Saturday Evening Post lo que él estimaba que serían los próximos cien años: «No queremos y nunca querremos voces humanas en la pantalla». Su profecía era muy semejante al grito que tres años más tarde dio el presidente de la Warner Brothers, Hany M. Warner, «¿Quién demonios quiere oír hablar a los actores?», o a la frase de Charlie Chaplin en 1928: «Las películas necesitan sonido tanto como las sinfonías de Beethoven necesitan letras».

A finales de la década de los veinte todo era optimismo en los mercados financieros, y eran frecuentes artículos en revistas femeninas con títulos como Todo el mundo puede ser rico en el que se enseñaba la forma de ganar dinero invirtiendo 15 dólares en la Bolsa. El 17 de octubre de 1929, el profesor de ciencias económicas en Yale, Irving Fisher (1867-1947), autor de numerosos libros y teorías, afirmó: «Las bolsas han adquirido lo que parece un nivel alto permanente». El 24 de octubre, una semana más tarde de esta profecía, comenzó la gran depresión. En los años posteriores la predicción de Fisher fue muy citada, a su pesar.

Y, finalmente, una gran predicción musical. Cuando en 1964 los Beatles se preparaban para su primera gira americana, Alan Livingstone, presidente de Capitol Records, su sello en Estados Unidos, pronosticó: «No creo que consigan nada en este negocio».

lunes, 15 de agosto de 2016

Cortos de vista y predicciones fallidas (1)

En 1830 el astrónomo Dyonisius Lamer (1793-1859) anunció que un barco de vapor jamás podría cruzar el Atlántico porque para ello necesitaría más carbón del que podía llevar a bordo. Del ferrocarril dijo algo parecido: los pasajeros morirían ahogados, pues a esa «tremenda» velocidad no podrían respirar.
En 1899, Charles H. Duell, el comisario de la Oficina de Patentes de Estados Unidos, le escribió una carta al presidente de Estados Unidos, William McKinley (1843-1901), pidiéndole que aboliera la oficina de patentes: «Todo lo que se puede inventar ha sido inventado».
El 10 de diciembre de 1903 el New York Times afirmó que era completamente inútil que la gente intentara volar, y advertía a Samuel Langley, en aquel entonces enzarzado en la construcción de una máquina voladora, que abandonara el proyecto y no derrochara tiempo, dinero y prestigio: «La vida es corta, y [Langley] es capaz de realizar servicios a la humanidad incomparablemente mayores de los que pueden ser obtenidos intentando volar. [...] Para estudiantes e investigadores del tipo de Langley hay empleos mucho más útiles». Una semana después de publicarse este texto los hermanos Wright realizaron su primer vuelo exitoso.
Algunos años después, en 1910, el astrónomo americano William H. Pickering escribió que «la imaginación popular a menudo se representa gigantescas máquinas voladoras lanzadas a través del Atlántico y transportando innumerables pasajeros de una forma análoga a nuestros modernos barcos de vapor. [...] Parece seguro decir que tales ideas son completamente visionarias, y que incluso si una máquina pudiera cruzarlo con uno o dos pasajeros el precio sería prohibitivo para cualquiera excepto para aquellos capitalistas que pueden poseer un yate propio». 
El premio Nobel de Física, Albert Michelson (1852-1931), afirmó en 1903 que «las leyes más importantes y fundamentales de la Física han sido todas descubiertas, y éstas están actualmente tan firmemente establecidas que la posibilidad de ser jamás complementadas excede lo remoto».
La cosa tuvo su ironía, porque Albert Michelson, en compañía de Edward Williams Morley (1838-1923), demostró que no había un éter a través del cual viajara la luz, y que un fotón emitido desde la Tierra no tenía una velocidad igual a la de la luz más la de la Tierra, sino sólo la velocidad de la luz. En gran parte impulsado por estos resultados, Einstein desarrolló su teoría de la relatividad, un cambio completo de las leyes de la física sólo dos años después de que Michelson pronunciara su famosa profecía. 
Pero no solo se equivocan científicos y periodistas. 
El gran filósofo (pero pésimo arúspice) Auguste Comte(1798-1857) aseguró que una máquina jamás tendría fuerza suficiente como para escapar del campo gravitatorio de la Tierra y llegar a otros planetas.

Fuentes: 
Peter Villanueva Hering:  Errores falacias y mentiras. 
http://www.malavida.com/listas/tecnologia-de-hoy-imaginada-hace-100-anos-005622 
http://th.physik.uni-frankfurt.de/~jr/physpiceingroup.html

sábado, 30 de julio de 2016

Los racistas y el nieto del rabino

 En el  siglo XIX el término ario se usaba para designar a los lenguajes indoeuropeos, y por extensión a los pueblos que los hablaban. El conde de Gobineau (1816-1882) defendió la superioridad de la raza blanca y habló de los arios como cumbre de la evolución. Según su teoría, las civilizaciones están determinadas por su composición racial: la civilización aria sobreviviría mientras se mantuviera ajena a la disolución en otras razas inferiores como la de los negros. De no preservarse, el resultado sería la corrupción y la inmoralidad. Durante el siglo XX gente como Houston Stewart Chamberlain (1855-1927) y Adolf Hitler partieron de las teorías de Gobineau para desarrollar sus teorías políticas y el concepto de raza aria identificada con los alemanes y responsable del progreso de la humanidad, y los gitanos, judíos, negros y demás como elementos contaminadores y pervertidores.
Antropólogos y biólogos advierten que, ateniéndonos a las diferencias reales que se encuentran, la clasificación más pequeña en la que se puede agrupar a los organismos vivos es la de especie: todos los organismos que son capaces de cruzarse unos con otros bajo condiciones naturales pero que no se cruzan con miembros de otras especies y, si estos cruces ocurren, los descendientes híbridos no son fértiles o tienen alguna deficiencia. Hasta llegar a esta definición la biología tuvo que recorrer un largo camino, pues la clasificación de los animales partía de la Biblia que se basa, como todas las clasificaciones antiguas, en las apariencias. De hecho, la palabra especie significa en latín «apariencia». En épocas muy recientes estas apariencias han sido causa de confusión: en unas guías de campo de los años setenta el gorjeador myrtle y el gorjeador audubón aparecían como especies diferentes: tienen un hábitat distinto y difieren en el color del plumaje de la garganta, pero son sólo variaciones locales de la misma especie, y donde los hábitats se superponen las diferencias desaparecen.
Una raza es una subespecie, y es un término primero difícil de definir y segundo de encontrar en la realidad: son clasificaciones que pueden convenir o no en un momento determinado. Por definición, los miembros de una subespecie pueden hibridarse, lo que entre los humanos sucede con gran frecuencia, y la subespecie no puede ser distinta de la especie. El término raza además presenta múltiples problemas a la hora de clasificar: por ejemplo, la variedad genética de los africanos es mayor que toda la variedad en el resto del mundo. Una vez que se hiciera una división basada en una serie de características como el color de la piel, los rasgos y la estatura, aparecerían otras características discordantes como los grupos sanguíneos. La clasificación en subespecies es, además de falsa, confusa, y como tal no es una clasificación, sino más bien un agrupamiento arbitrario. No existe en el mundo una sola raza pura. De la misma manera que no hay siete colores en el arco iris, sino trece, veintiocho o cien, dependiendo de los criterios del clasificador y no del arco iris en sí: la variación humana es una progresión continua, y el blanco, el oriental, el negro son todos homo sapiens sapiens, de la misma manera que los diferentes colores del arco iris son todos luz que obedece las mismas leyes físicas.
El problema es que para asignar la categoría racial se aplica un criterio limitado: el color de la piel y ciertos rasgos de la cara. Pero la verdad es que ni por estos medios ni por otros que incluyeran datos completos sobre el individuo sería posible asignarlo a una raza. Un ejemplo cómico se produjo en 1935: los oficiales nazis seleccionaron a un muchacho alto, rubio y de mejillas sonrosadas para posar, como muestra de ejemplar de raza aria, en una fotografía junto a Hitler. La foto se vendió como postal y cientos de miles de personas la compraron en toda Alemania. Sólo entonces los nazis descubrieron que aquel paradigma de sano muchacho ario era, ni más ni menos, nieto del rabino Wedell, de Düsseldorf.
http://culturainquieta.com/es/
Peter Villanueva Hering:  Errores falacias y mentiras.

domingo, 3 de julio de 2016

Longevidad, turismo y mentirijillas

Durante algunos años la ciudad ecuatoriana de Vilacabamba fue famosa por albergar a una de las poblaciones más longevas conocidas: según el censo de 1971, nueve de los 819 residentes rebasaban los cien años. Los antropólogos se acercaron a estudiar el fenómeno y se encontraron con que muchos de los presuntos centenarios se mantenían relativamente jóvenes. Demasiado jóvenes: el examen de los certificados de bautismo mostró que el más viejo del lugar tenía 96 años. Los habitantes habían montado el fraude para intentar atraer el turismo.
Periódicamente aparecen noticias que hablan de algunos grupos en los que se dan tasas de longevidad insólitas, desde 120 a 150 años. Suelen ser aldeas pequeñas aisladas, generalmente en el Himalaya, en aldeas perdidas de Latinoamérica o en el Cáucaso, y se suele atribuir su longevidad a una vida al aire libre, trabajo duro y una dieta restringida a lo esencial.
Pero también se puede estudiar estos casos desde otro punto de vista no médico ni dietético. Estos grupos muchas veces son analfabetos, hay pocos ancianos de entre 70 y 90 años, no hay partidas de nacimiento y la edad hace adquirir un mayor nivel social, por lo que muchos mienten para conseguir un poco más de poder. Esto, por supuesto, sin tener en cuenta el fraude deliberado de una población para alcanzar un poco de notoriedad y algunas visitas.

Peter Villanueva Hering: Errores, falacias y mentiras. Ediciones del Prado, Navarra, 2000.
https://actualidad.rt.com/sociedad/view/139666-hunza-enfermedades-longevidad
http://www.teinteresa.es/microsite/Pregunta_al_medico/biometria/pueblos-longevos-tierra_0_1162683858.html
http://lewoandwe.blogspot.com.es/2016/01/blog-post_18.html
http://www.contemporaryartdaily.com/2016/03/john-miller-richard-hoeck-at-johann-widauer/

martes, 19 de abril de 2016

Las zanahorias naranjas: un invento holandés

Las zanahorias se consumen desde el tercer milenio AC. Fueron los comerciantes árabes quienes extendieron la semilla de la zanahoria por Asia, África y Arabia surgiendo a su vez variedades con diferentes tonos de púrpura, además de blanco, amarillo, verdes e incluso negras.
Así es, las zanahorias no siempre han sido de color naranja. De hecho, hasta el siglo XVI las que se consumían en Europa eran de color púrpura por fuera y amarillas por dentro. Fueron los holandeses quienes crearon una variedad de este color. 
La razón por la que Holanda siempre se ha identificado con el color naranja surge durante el siglo XVI, cuando los neerlandeses lucharon por su independencia de España, lo que originó la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648). Siete provincias rebeldes se unieron en la Unión de Utrecht en 1579 y formaron la República de los Siete Países Bajos Unidos. Los tratados de paz con Francia (1598) y con Inglaterra (1604) y el agotamiento por la guerra llevaron al establecimiento de la tregua de los doce años.
De esta manera por el Acta de Abjuración de 1581 y la Tregua de los doce años de 1609 se formaron dos entidades políticas: al norte, las Provincias Unidas, y al sur los Países Bajos españoles.
Guillermo I de Orange, el fundador de la familia real neerlandesa, lideró a los neerlandeses durante la primera parte de la guerra. Fue precisamente con él cuando empezó a gestarse esta devoción de los holandeses por el color anaranjado. Fue él quien llegó con su estandarte particular, una bandera naranja que representa a su casa, y se declaró protector de los Países Bajos, alzándose como nuevo soberano de un país que declaraba su independencia.
La razón por la que los holandeses decidieron experimentar con esta tonalidad se debe a que en el siglo XVI, ellos eran los principales productores europeos de zanahorias. ¿Por qué no vender entonces al mundo unas con el color de su país? Era sin duda una gran idea y un producto que debió tener muchísimo éxito entre sus clientes. Este color se consiguió mediante cruces y experimentos con otras especies. 
Como dato curioso a tener en cuenta, podemos decirte que todas las variedades modernas de zanahorias descienden de sus cuatro tipos de color naranja: la Early Half Long, la Late Half Long, la Scarlet y la Long Orange.
http://supercurioso.com/los-holandeses-y-su-gran-invento-las-zanahorias-naranjas/

martes, 29 de marzo de 2016

Los dientes de Waterloo

Cien días después de su fuga de la isla de Elba, Napoleón se enfrentó durante cuatro días, en el campo de Waterloo*, a la maquinaria de guerra combinada de Prusia, Inglaterra y Holanda. La jornada del 18 de junio de 1815 había empezado con 122.200 soldados aliados de espaldas al bosque de Soignes y 77.500 franceses haciéndoles frente del otro lado de la carretera empedrada de Bruselas a Charleroi. 
A las once y media de la mañana, la artillería de Jérôme Bonaparte abrió fuego de obuses y metralla contra las fuerzas aliadas atrincheradas en el castillo de Hougoumont y empezó la carnicería: las andanadas de los cañones se alternaban con la fusilería, los carros de pólvora volaban por los aires y en el cuerpo a cuerpo los campos de maíz se regaron con sangre.
A las 10 de la noche la batalla había terminado. Los franceses fueron derrotados y en un paisaje de silencio, barro y desolación, hasta donde alcanzaba la vista, los cuerpos de alrededor de 50.000 hombres yacían muertos o heridos. El maíz no pudo ser cosechado, pero hubo otra recolección más productiva. En la penumbra, figuras sombrías deambulaban entre los caídos, no despreciaban ningún objeto de valor hurgando en uniformes maltrechos; pero lo que buscaban sobre todo aquellos carroñeros eran incisivos en buen estado. Había demanda entre los ricos que tenían poca dentadura pero mucho que masticar, una demanda solvente que estaba dispuesta a aflojar la bolsa por una prótesis dental cuya oferta se multiplicó tras la escabechina de Waterloo.
Tanta fue la inundación del mercado que, con independencia de su verdadero origen, los dientes de segunda boca adquirieron un nuevo nombre: dientes de Waterloo. Era un marchamo de calidad. Mejor tener los dientes de un joven saludable muerto por bala de cañón o tajo de sable, que los arrancados de las fauces de un ahorcado, de un fiambre de la morgue o los que suministraban los profanadores que, a tumba abierta, con alicates y nocturnidad, los arrancaban a muertos putrefactos. 

Las potencias europeas fletaban en sus colonias ultramarinas grandes cantidades de azúcar de caña, que extendió la caries entre los europeos acomodados y sobrecalentó el negocio de las prótesis dentales. En 1815 la odontología era una especialidad médica incipiente y los ricos tenían la boca en muy mal estado, con dientes picados y muelas podridas.
Pero en Reino Unido encontraron una solución al problema: reparar las dentaduras con las piezas extraídas a los soldados muertos en la batalla de Waterloo.
A finales del siglo XVIII y principios del XIX "todo el mundo estaba interesado en el negocio de la odontología", dice Rachel Bairsto, conservadora del museo de la Asociación Dental Británica, situado en el centro de Londres. 
En aquel tiempo la base de las dentaduras protésicas era de marfil y se le insertaban dientes humanos. Otra opción era fabricar los dientes también con ese material. La opción más barata eran las prótesis hechas totalmente de marfil, incluidos los dientes. Si no tenían dientes humanos eran más baratas, pero aun así inacesibles para la mayoría de la población. Y a pesar del alto precio, lo más probable es que no duraran mucho, ya que se colocaban en bocas poco saludables.
Eran ingeniosos para la época, pero probablemente incómodas para usarlas y comer con ellas, así como propensas a caerse con facilidad.
Los modelos más deseables era los que tenían dientes humanos, pero los donantes vivos eran limitados y los ladrones de tumbas podían ofrecer un suministro limitado.
Así que la perspectiva de usar miles de dientes británicos, franceses y prusianos encajados en las bocas de los recién fallecidos soldados que yacían en el campo de batalla de Waterloo se volvió sumamente atractiva para los saqueadores.
Para mediados del siglo XIX el uso de dientes humanos en dentaduras protésicas había disminuído.
En parte debido a la Ley de Anatomía de 1832, que otorgaban los permisos para mover cuerpos humanos, y en parte porque aparecieron en el mercado nuevos productos alternativos.
Fue en ese tiempo cuando llegó al mercado el diente de porcelana.
El joyero Claudius Ash hizo significativos avances en el área durante la década de 1830, cuando desarrolló sus "dientes tubo".
El siguiente gran progreso fue el reemplazo del marfil por la vulcanita a la hora fabricar las bases de las dentaduras. El material, un compuesto hecho de goma india, fue desarrollado por los hermanos estadounidenses Charles y Nelson Goodyear en 1840. Era relativamente barato, y muy rosado.
Sin embargo, los saqueadores siguieron trabajando duro en las guerras de Crimea y de Secesión americana y mantuvieron el suministro de los que, medio siglo después, los catálogos dentales seguían anunciando como dientes de Waterloo. La acuñación tenía tirón comercial.

* Curiosamente, la batalla de Waterloo no tuvo lugar en esta localidad. La mayor parte de la acción tuvo lugar unos pocos kilómetros al sur, en la localidad de Braine-l’Alleud et Plancenoit.

Fuentes: BBC Noticias y El Mundo

viernes, 15 de mayo de 2015

El misterioso vidrio del desierto libio


Entre las fronteras de Egipto y Libia se encuentra el Gran Mar de Arena, un enorme desierto de arena que se extiende unos 650 km de norte a sur y 300 km de este a oeste, cubriendo un área del tamaño de Irlanda. Los vientos predominantes han organizado esta gran masa de arena en enormes dunas longitudinales con crestas subiendo 100 metros de altura en algunos lugares y alargándose de forma ininterrumpida durante cientos de kilómetros, separados por pasillos de uno o dos kilómetros de ancho. En estos valles largos y estrechos es donde aparece esta curiosidad natural.
El llamado vidrio del desierto libio es un vidrio de sílice natural, el más puro que se ha encontrado en la tierra. Más de mil toneladas de estos vidrios están esparcidos a través de cientos de kilómetros de desierto desolador. La mayoría son del tamaño de guijarros, pulidos suavemente por la acción abrasiva de la arena. Otros son trozos de tamaño y peso considerable. La pieza más grande que se ha encontrado pesaba alrededor de 26 kilos.

El vidrio natural, como el vidrio del desierto libio, se puede formar por el impacto de rayo, la actividad volcánica o por un meteorito. El vidrio del desierto libio se formó hace unos 26 millones de años, lo que hace que los científicos supongan que este vidrio se formó cuando un meteorito impactó sobre la Tierra en este periodo, sin embargo la ausencia de un cráter de impacto plantea problemas a esta teoría. Otra teoría sugiere que un cometa pudo explotar cerca de la superficie y calentar la arena debajo de ella a unas temperaturas extremas que pueden provocarla formación de una enorme cantidad de vidrio de sílice.
El primer descubrimiento científico de vidrio del desierto libio fue hecho por un inglés llamado Patrick A. Clayton en 1932, que trajo las primeras muestras de regreso a Europa para el estudio. Sin embargo, su existencia era conocida por el hombre mucho antes. Los habitantes locales en el período Neolítico hicieron herramientas con ellas, y más tarde los egipcios las utilizaron como joyas. Un gran trozo de piedra tallada en el pectoral del famoso faraón egipcio Tutankamón fue identificado como vidrio del desierto libio.

http://www.amusingplanet.com/2015/04/the-mysterious-libyan-desert-glass.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+amusingplanet+%28Amusing+Planet%29

viernes, 30 de enero de 2015

El zapatero y el rey

María Padilla y Pedro I, grabado de Paul Gervais
Esta leyenda, que me contaba mi padre, está relacionada con la estancia del rey Pedro (el Cruel o el Justo, según quien cuente la historia) en Sevilla y se refiere a lo que sucedió a un arcediano y al hijo de un zapatero.
Un arcediano de la catedral de Sevilla,  un hombre con fama de irascible, tuvo cierto día una discusión con un zapatero en el curso de la cual el eclesiástico, furioso, sacando un puñal, le atravesó el corazón de parte a parte.
Amparándose en su poder y autoridad, el cabildo de la catedral hispalense se reunió y acordó sentenciar al diácono con la prohibición de decir misa durante un año.
Al hijo del zapatero le pareció demasiado benigna la sentencia y, decidido a obtener justicia, se la pidió al rey. Éste le preguntó:
—Y el arcediano, ¿no ha sido castigado?
—Sí, señor; le han condenado a no decir misa durante un año.
—Y tú, ¿te crees capaz de matar al arcediano?
—Sí, señor, en cuanto pueda.
—Ya se verá.
Pocos días después se celebraba una procesión que se interrumpió cuando el zapatero se abalanzó sobre el arcediano, al que dejó seco de una puñalada. Se arremolinaron los espectadores, que sujetaron al asesino, y se disponían a llevarlo a la cárcel cuando el rey, que asistía a la procesión, los interrumpió ordenando que llevasen al matador ante su presencia.
—¿Por qué has matado al arcediano?
—Él mató a mi padre de una puñalada y he querido pagarle en la misma moneda.
El rey se dirigió a los eclesiásticos y les preguntó:
—¿Cómo no fue castigado el arcediano por este crimen?
—Sí, señor; lo fue: fue condenado a no decir misa durante un año.
Y entonces el rey se dirigió al zapatero y le dijo:
- ¿Cuál es tu profesión?
- Zapatero, como mi padre.
- Yo te condeno a no hacer zapatos durante un año.
Y esta fue la justicia del rey don Pedro.

Fuentes:
Mena, José María de: Tradiciones y leyendas sevillanas, Plaza y Janés, Barcelona, 2008
Fisas, Carlos: Historias de la Historia. Planeta, Barcelona, 1989
http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_I_de_Castilla#mediaviewer/File:Paul_Gervais_-_Maria_de_Padilla.jpg
http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_I_de_Castilla#mediaviewer/File:Battle_najera_froissart.jpg
http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_I_de_Castilla

jueves, 29 de enero de 2015

Los disparatados científicos del Hyperclub

En octubre de 1920, en medio de un revolucionado ambiente científico que intentaba asimilar la mecánica cuántica, la relatividad y otras nuevas ideas que parecían contradecir el razonamiento lógico, un grupo de intelectuales españoles con mucho sentido del humor fundaron en Madrid el Hyperclub.
Era una sociedad selecta y solamente aceptaba socios que hubieran llevado a cabo algún proyecto insensato, o que presentaran algún estudio que fuera contra la lógica o la intuición.
“La falta de sentido común era el ideal del club, y sus miembros debían personificar este ideal al formular sus proyectos”, escribe Thomas Glick, profesor de Historia medieval española e Historia de la ciencia y la tecnología en la Universidad de Boston (EEUU).
En sus reuniones solamente se tenían en cuenta ideas y proyectos disparatados, como, por ejemplo, la propuesta del aviador José Rodríguez Díaz de Lecea de perseguir avutardas hasta derribarlas con las alas del aeroplano; o la transcripción al verso en castellano del Tratado de Mecánica Celeste del científico Laplace que hizo el aviador vasco Legórburu.
Era frecuente que el ingeniero Emilio Herrera, presidente de la sociedad, llevara al club las extravagantes propuestas que le llegaban de ciudadanos que aseguraban saber cómo llegar a la Luna o diseñar un motor que no necesitara combustible.
Ingenieros, intelectuales y pilotos militares se mezclaban en las reuniones que tenían lugar en el Aeroclub de Madrid, cerca de un hospital psiquiátrico que los miembros consideraban paso previo obligatorio para la entrada en el Hyperclub.
“De acuerdo con los estatutos, escritos por el propio Herrera, el presidente debía referirse a los miembros de usted, pero los miembros debían utilizar el informal ‘tú’ cuando se dirigían al presidente”, indica Glick.
Al comenzar la guerra civil española, cada miembro tomo partido por el bando al que se consideraba más afín. El grupo quedó disuelto y el Hyperclub desapareció.
Emilio Herrera y Ricardo Baroja, hermano del novelista Pío Baroja, fueron dos de los simpatizantes de la República. El primero acabó exiliado en Francia y el segundo se retiró a su caserío de Vera de Bidasoa (Navarra). 
Tras la guerra se cartearon para mantener el contacto y recordar sus divertidas reuniones. En una de las cartas, Ricardo Baroja le pide a Herrera, por entonces Ministro de Asuntos Militares de la República en el exilio, que le facilite un avión y un piloto para bombardear el palacio del Pardo. La contestación de Herrera no se hace esperar, diciéndole que su petición mostraba tal falta de cordura que le hacía merecedor del título de presidente del Hyperclub.

Fuentes:
http://www.agenciasinc.es/Reportajes/Reservado-el-derecho-de-admision-solo-cientificos-con-ideas-disparatadas
http://www.designboom.com/art/fruit-and-vegetable-light-radu-zaciu-01-28-2015/
http://thisisnthappiness.com/post/101117236584/like-me

sábado, 24 de enero de 2015

La verdadera historia del cinturón de castidad


Un cinturón de castidad es una braga de hierro que supuestamente se obligaría a usar a algunas mujeres en la Edad Media para evitar las infidelidades sexuales en ausencia del esposo. Su efectividad se basa en el hecho de que, una vez cerrada con un candado y retirada la llave, resulta imposible que un hombre introduzca el pene en la vagina de la mujer, por la presencia de púas en el cinturón al nivel en el que ésta se encuentra, por lo que constituye un bloqueo para realizar el coito. Se utilizaba cuando los maridos se iban a las Cruzadas, a viajes de negocios o, simplemente, cuando se ausentaban por un largo tiempo. Existían dos llaves: una la tenía el marido y otra un sacerdote. Si el marido no volvía dentro del plazo de cuatro años, el sacerdote le quitaba el cinturón a la mujer.

El objeto ganó popularidad en Inglaterra en el siglo XIX gracias a un libro cuyo contenido lo describía como "una de las cosas más extraordinarias que los celos masculinos hayan realizado". El libro describe cómo era usado el objeto para asegurar la fidelidad de las damas que se quedaban solas en casa mientras sus maridos iban a luchar en las Cruzadas. El origen de este bulo parece encontrarse en Italia, donde apareció (en 1548) un cinturón de castidad en el catálogo del arsenal de la República de Venecia, que pertenecía Francisco II «El Joven», tercer señor de Padua, quien tras enfrentarse en guerra con la República Serenísima, fue conducido a Venecia y estrangulado en la celda junto a su hijo en 1405. Venecia creó una leyenda denigratoria sobre Francisco II por utilizar para su mujer y para sus innumerables amantes cinturones de castidad, «un instrumento de tortura», y por tanto era «un señor sádico perverso y tirano» que legitimaba moralmente a Venecia a incorporarse Padua y a justificar el horrible crimen. Kissinger o Bush no han inventado nada nuevo.

La verdad, sin embargo, es otra. El cinturón de castidad no puede usarse más que durante unas horas, como mucho un par de días. De otra forma, la mujer que lo llevase moriría víctima de infecciones, abrasiones y laceraciones provocadas por el contacto con el metal o, a largo plazo, si el cinturón entraba en contacto con agua, de tétanos causado por la oxidación del cinturón sobre la piel; de hecho, la portadora ni siquiera podría caminar libremente ni mucho menos sentarse.
Es en el siglo XIX cuando los cinturones, más refinados, pequeños y ligeros, son usados (muy esporádicamente) por algunas mujeres de Inglaterra y Francia, como las enfermeras y religiosas que atendían heridos en los frentes de batalla, para evitar las violaciones.

De cualquier modo, el cinturón de castidad es en realidad una invención muy posterior a la Edad Media, como mínimo del Renacimiento, aunque lo cierto es que no existen referencias históricamente probadas anteriores al siglo XIX. Ninguno de los cinturones de castidad que existen fueron hechos en el medievo, todos los expuestos en museos son falsificaciones del siglo XIX.
Fuentes:
http://www.abc.es/20120220/sociedad/abci-gran-mentira-cinturones-castidad-201202201403.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Cintur%C3%B3n_de_castidad

martes, 2 de septiembre de 2014

La moda de estar moreno

http://privilegebeauty.wordpress.com/
Tras su regreso en 1923 de unas vacaciones en un yate, las fotos de la piel pigmentada de la diseñadora francesa Coco Chanel popularizaron el concepto de "estar moreno". Hasta ese momento, el color tostado se relacionaba con las clases sociales más bajas, que debían trabajar al aire libre, y con las personas enfermas, a las que los médicos a principios del siglo XX recetaban "baños de sol" para combatir la anemia o la depresión. A lo largo de la mayor parte de la Historia, el tener una piel blanquecina era un símbolo de distinción entre las clases altas, la aristocracia y familias reales (que al tener la piel tan pálida dejaba ver las "venas azules", la "sangre azul"). 

Josephine Baker, conocida como "la mujer de la piel de caramelo", la primera mujer afroamericana en protagonizar una película y que en la época trabajó de modelo, fue otra de las mujeres que, junto a Chanel, marcó el cambio de paradigma en cuestiones de piel. A partir de ese momento, muchas mujeres emularon el bronceado de la diseñadora o el color natural de piel de la artista.

Tal fue el éxito, que en 1927 el perfumista francés Jean Patou lanzó la primera loción bronceadora, que anunciaba un color tostado sin necesidad de esperar a que llegase el verano.

http://www.jeanpatou.com/parfums-jean-patou-chaldee/?lang=fr

http://www.jeanpatou.com/parfums-jean-patou-chaldee/?lang=fr
http://www.agenciasinc.es/Noticias/Desde-cuando-esta-de-moda-ponerse-moreno
http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/cuando-y-por-que-se-puso-de-moda-tomar-el-sol-para-estar-moreno/

sábado, 9 de agosto de 2014

Los extraños horarios españoles

Como casi todas las culturas actuales, la sociedad española se parece cada vez más a las del resto de Europa. Sin embargo hay algunos detalles que nos diferencian. Uno, muy llamativo, los horarios de comidas. En España se desayuna temprano, a la misma hora que en otros países, pero, para desesperación de los hambrientos turistas, el almuerzo no se hace hasta las 14:30 y la cena siempre tiene lugar después de las 21:00.
Europa come sobre las 13:00, y es raro cenar después de las ocho de tarde. Independientemente de la cultura o el clima, todo el mundo, desde nuestros vecinos los portugueses, hasta en la lejana Nueva Zelanda, parecen tener un ritmo diferente a los españoles. Pero todo esto quedaría en mera anécdota si no fuera porque se ha relacionado con problemas en el aprovechamiento del tiempo.

“Somos de los países europeos que más tarde se acuesta y que menos tiempo dedica a dormir. Parece como si estuviéramos ganando un récord de resistencia vital” explica Inés Alberdi, socióloga de la Universidad Complutense de Madrid. El retraso de la hora de irse a la cama provoca que el tiempo que los españoles dedican de media al sueño no llegue a las ocho horas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Aparte de quitarnos el sueño, los ritmos españoles ponen muy difícil conciliar la vida laboral y la personal. Mientras en el extranjero les basta con 45 minutos para comer, los españoles parten la jornada laboral y dedican hasta dos horas a una contundente comida. Esto lleva a que, aunque la hora de entrada en la oficina es la misma que en otros países, se sale más tarde y el tiempo para dedicar a la familia, el ocio, y las tareas domésticas se reduce.

Lo curioso es que no son los españoles los diferentes al resto del mundo, sino sus relojes. En el momento en que el Sol está más alto en el cielo, es decir, a las 12 del mediodía según la hora solar, los relojes españoles marcan las 13:30.
Según el astro rey, en España comemos entre la una y las dos solares y cenamos a las 20.30, unos horarios que no difieren tanto con los del extranjero. Es decir, las costumbres alimentarias en España se rigen por el Sol, aunque los relojes oficiales parecen empeñarse en ir a lo suyo.
La causa de este desfase horario se remonta a los años de la dictadura, cuando Franco adelantó sesenta minutos los relojes patrios para estar en sintonía con la hora que Alemania había impuesto en todos los territorios ocupados (GMT+1:00). Hasta ese momento, los españoles habían vivido acordes con el horario del meridiano de Greenwich.
Es decir, hasta 1942, los relojes españoles marcaban una hora menos que la actual (GMT+0:00), la misma que tienen hoy Inglaterra, Portugal y las Islas Canarias y la que a España le corresponde por su situación geográfica, ya que el meridiano de Greenwich pasa por Castellón y deja prácticamente toda la península al oeste.
En Cádiz, por ejemplo, nos encontramos 6º al oeste del meridiano de Greenwich. Esto es, durante el invierno vivimos con más de una hora de diferencia con respecto al Sol. Esta incoherencia se intensifica aún más al adoptar el horario de verano. En esta época, cuando en toda Europa los relojes se adelantan una hora, pasamos a estar más de dos horas por delante del Sol.

http://www.agenciasinc.es/Reportajes/Por-que-en-Espana-comemos-a-las-tres
http://thisisnthappiness.com/

sábado, 26 de julio de 2014

Caballeros y armaduras

Es muy común ver en televisión y en películas a los caballeros de la Edad Media que apenas pueden moverse por culpa de sus armaduras, además de que, a pesar de cargar con tanta defensa, terminan siendo asesinados por un arco u otra espada. En realidad, las armaduras no eran tan pesadas y eran extremadamente difíciles de atravesar.
Las armaduras más pesadas tenían un peso aproximado de 23 kilogramos, casi el mismo que el equipo de un soldado actual, y quienes fabricaban armaduras se aseguraban de que estas permitieran una gran movilidad a su usuario.
En tiempos modernos se han hecho pruebas con personas no entrenadas para ser caballeros usando estas armaduras, demostrando que el usuario puede rodar y moverse casi con completa libertad. Ahora imagina a alguien que desde su infancia se ha entrenado usando estas armas y armaduras.
Las armaduras eran totalmente capaces de repeler un golpe de una espada y, combinando la ropa de piel que se usaba debajo de la armadura, hacían casi imposible matar a alguien con una espada. La única forma de causar una herida mortal era apuntando la espada hacia la cara, con la esperanza de atravesar el necesario hueco en el casco y encajarla en el ojo.
En las películas también vemos a los caballeros caer cuando una flecha los atraviesa. En realidad para derrotar a un caballero con un arco se necesitaba de muchas flechas. Existen muchos escritos de caballeros regresando de la batalla tan llenos de flechas que los escritores los describían como puercoespines, sin estar siquiera heridos.

sábado, 21 de junio de 2014

Tus abuelos no dormían como tú

Tal vez tus abuelos durmieron como tú. Y tus bisabuelos. Pero antes de 1800, la cosa cambia. Según diversos estudios, nuestros antepasados ​​dormían de una forma que hoy en día nos parecería extraña.
La costumbre de dividir el sueño en dos segmentos fue descubierto por primera vez por Roger Ekirch, profesor de Historia en la Universidad de Virginia.
Su investigación desveló que no siempre hemos dormido de un tirón las famosas ocho horas sino que, tradicionalmente, el sueño era segmentado en dos periodos. Según afirma el estudio (publicado tras 16 años de investigación) estábamos acostumbrados a dormir en dos períodos más cortos: se hacía un sueño de tres a cuatro horas, se continuaba con un periodo de vigilia de unas dos horas y se dormía de nuevo hasta el alba (el segundo sueño solía ser algo más largo que el primero). 
Su libro, Day's Close: Night in Times Past, descubre más de 500 referencias a un patrón de sueño segmentado: en diarios, expedientes judiciales, libros de medicina y literatura; desde la Odisea de Homero hasta estudios antropológicos sobre narraciones de tribus en Nigeria .
"No es sólo el número de referencias, es la forma en la que se refieren a ello, como si todo el mundo lo diese por sabido", dice Ekirch. Lo sorprendente no es que la gente durmiese en dos periodos, sino que el hecho fuese tan increíblemente común. En el escrito de un médico inglés se afirma, por ejemplo, que el tiempo ideal para el estudio y la contemplación era entre el "primer sueño" y el "segundo sueño". Chaucer habla de un personaje de los cuentos de Canterbury que se va a la cama después de su "primer sueño". Otro médico, francés del siglo XVI, al intentar explicar por qué los obreros concebían más hijos, afirmaba que, por lo general, tenían relaciones sexuales después de su primer sueño.
El libro está repleto de ejemplos de este tipo.
Pero, ¿qué hacía la gente durante estas horas? Muchos hacían lo mismo que los obreros del XVI. La mayoría se quedaba en sus camas y dormitorios, a veces leyendo; muchas veces se usaba este tiempo para orar.  Los manuales religiosos incluían oraciones especiales para las horas mediados de sueño.
Como sabemos, esta práctica finalmente se extinguió. Ekirch atribuye el cambio a la llegada de la iluminación de las calles y la luz artificial, finalmente eléctrica, así como la popularidad de los cafés. El autor Craig Koslofsky ofrece otra teoría en su libro Imperio de la tarde, según este autor, con el aumento del alumbrado público, la noche dejó de ser el dominio de los delincuentes y se convirtió en tiempo de trabajo y ocio.


http://www.bbc.co.uk/news/magazine-16964783
http://www.nytimes.com/2012/09/23/opinion/sunday/rethinking-sleep.html?pagewanted=1&_r=0&ref=general=all&src=me

jueves, 6 de marzo de 2014

4000 años de erotismo

La Epopeya de Gilgamesh, gran obra literaria de Mesopotamia, alaba el sexo como uno de los placeres humanos que deben disfrutarse durante nuestra breve estancia en este planeta. En la obra, la diosa Siduri le dice al rey de Uruk "dejar que el abdomen se llene, disfrutar del día y de la noche, bailar, cantar y divertirse, y que tu esposa se deleite en tu regazo! Este es el destino de los mortales".
Y deje que la esposa se deleite en tu regazo... es un eufemismo común para el sexo en el antiguo acadio, el idioma en el que Gilgamesh fue escrito. La epopeya de Gilgamesh describe también la sexualidad como una fuerza potente que distingue a los humanos de los animales. Enkidu, el hombre salvaje que convierte Gilgamesh en compañero de armas, es domesticado por una ramera que lo atrapa con sus artimañas sexuales. 
Durante el periodo babilónico (hace unos 4.000 años) la sexualidad se plasmaba en pequeñas obras de arcilla, de las que nos ha llegado una cantidad considerable. Son pequeñas piezas que caben en la palma de la mano. Dos de ellas se exhiben estos días en el museo arqueológico de Israel.
"Es un tipo de arte pop, porque es un material muy barato y fácil de hacer", señala la restauradora del museo, Laura A.Peri. Explicó que la sexualidad era muy prominente en la antigua Sumer y el arte y la literatura babilónica, en particular a finales del tercer milenio y principios del segundo.
 La primera placa muestra a un hombre penetrando a una mujer de pie por detrás.
La segunda, un poco más pequeña, representa a un hombre y una mujer en una posición similar. Según la doctora  Julia Assante , historiadora especializada en Próximo Oriente, la mujer bebiendo cerveza de una pajita no era más que un reflejo de los encuentros sexuales, "sin duda, un juego de palabras visual." La paja en la boca de la mujer y el hombre levantando una copa de vino eran un símbolo de sexo oral.

http://www.timesofisrael.com/4000-year-old-erotica-depicts-a-strikingly-racy-ancient-sexuality/

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Los 10 hábitos de las personas muy miserables

La psicoterapeuta Cloe Madanes ha hecho un interesante ejercicio de psicología inversa y se ha propuesto remarcar algunos hábitos de la gente altamente miserable, es decir, de aquellas personas que, lejos de disfrutar la vida en sus pequeños y grandes asombros y placeres, se dedican a hacérsela miserable, tanto a ellos como a los que tienen la mala suerte de estar en torno suyo.
Y es que ser miserable, lo que se dice auténticamente miserable, es un trabajo de tiempo completo: una forma de arte, incluso, y si observamos con atención, notaremos el cuidado con que las personas se convierten en verdugos de sí mismas.
He aquí las 10 características que hacen de la vida una experiencia insufrible para ti y para los que te rodean:

1. Practica el aburrimiento. Las personas miserables suelen tener un aura de sabelotodos: nada los asombra, y lo que asombra a los demás debe ser rápidamente denunciado como lo que es, una copia burda de algo que ya se conocía. Cultivar el sentimiento de que todo es predecible, de que todo ya ha sido hecho por alguien, de que el tedio es insufrible, puede hacerte ver a tus propios ojos como una persona culta que ha agotado todas las formas de asombro.

2. Adopta una identidad negativa. Si no sabes por dónde empezar puedes asumir algún diagnóstico físico o mental y vivir de acuerdo a él: si estás deprimido vuélvete una Persona Depresiva; si te sientes ansioso, vuélvete una Persona Ansiosa. Simplemente deja que tu diagnóstico condicione todos los aspectos de tu existencia y lograrás vivir como un convaleciente, con todas las ventajas que aporta: la gente estará preocupada constantemente por tu frágil estado.

3. Discute por tonterías. No hablamos de un debate filosófico sino de un asunto de poder: para las personas altamente miserables, tener la razón es más importante que dialogar con el otro para encontrar una verdad común o un terreno de interlocución. 

4. Desconfía de las intenciones de los demás. Uno nunca sabe si un comentario, un halago o una pregunta que nos hacen no es en realidad un insulto o una forma velada de humillación. La gente altamente miserable siempre está pendiente de lo que los otros no dicen, más que de lo que dicen efectivamente.

5. Evita la gratitud a toda costa. La gratitud puede ser el elemento común de todas las vías religiosas, y algo que inmediatamente te ayude a ver lo positivo dentro de las situaciones negativas. Es por eso que debes evitar sentir gratitud a toda costa: nunca digas gracias, por ejemplo.

6. Si todo falla, culpa a tus padres. En cierto sentido, una persona miserable es un niño en busca de afecto. Pero ese niño puede aprender también que sus errores no son suyos (y por tanto no hacerse responsable por ellos), sino que sus defectos y fallas son culpa de quienes nos criaron: los padres.

7. Ten miedo de perder tu trabajo. Quéjate todo el tiempo de lo que haces en tu trabajo y además teme perderlo. Repite tus errores constantemente, actúa de manera servil o francamente hipócrita con tus compañeros o simplemente imagina lo que será morir de hambre en las calles cuando te despidan: esta práctica diaria requiere todo tu esfuerzo y tu angustia.

8. No disfrutes de los placeres de la vida. ¿Música, comida, paisajes naturales, arte? Esas son cosas superficiales para gente tonta que no sabe nada de la vida. Las personas altamente miserables saben que todo placer es transitorio y, de alguna forma, egocéntrico, pues son una distracción que no puede nunca compensar el miserable estado del mundo actual.
9. Glorifica o sataniza el pasado. Dicen que todo tiempo pasado fue mejor, pero el pasado también es el lugar de las oportunidades perdidas, desperdiciadas o ignoradas. Si algún día experimentas placer con el estado actual de tu vida, recuérdate cuando no tenías dinero, cuando te divorciaste, cuando te despidieron de algún trabajo o te pusieron una mala nota en la escuela. "Los malos recuerdos son para siempre”, podría ser un buen eslogan para tener a la vista en cualquier situación.

10. Quéjate. Quéjate. Quéjate. Las personas miserables saben que la crítica podría abrir un fecundo espacio de diálogo: por eso se esfuerzan en permanecer en los lindes de la queja, que no es sino la expresión de su fascinante mente maestra para hallar algo negativo en cualquier situación.

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