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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Mecenas

Cayo Cilnio Mecenas nació el año 67 a.C. y murió el 8 d.C. Amigo de Octavio Augusto, fue su confidente y consejero. Era hombre de vasta cultura y erudición, que supo ser guerrero cuando fue obligado por las circunstancias, acompañando al futuro emperador en varios combates. Al regresar a Roma, Mecenas ayudó al César a administrar justicia y dirigir el Imperio. Hombre rico, no quiso nunca figurar en política, de la que se mantenía cuidadosamente apartado. Era el amigo de su amigo, no el cortesano del emperador. 
Un día, Augusto presidía el tribunal y daba signos evidentes de irritación y de ganas de condenar al reo. Mecenas, que estaba entre el público, le hizo enviar una tablilla en la que había escrito: Surge, carnifex (Levántate, verdugo).
Estas pocas palabras bastaron para avergonzar al emperador, que suspendió la sesión hasta el día siguiente en que, calmado, pronunció la sentencia absolutoria que procedía. 
Hasta el año 23 a. C., Mecenas fue, junto con Agripa, el más cercano colaborador de Augusto en las tareas de gobierno y su suplente en varias de sus ausencias de Roma. En los últimos años, su relación con el futuro emperador se fue enfriando, probablemente debido a un escarceo amoroso que Augusto tuvo con su esposa Terencia. No obstante, cuando Mecenas murió, señaló a Augusto como su único heredero.
La esposa de Mecenas, Terencia, era hermosa y buena, pero él, gran mujeriego, se peleaba continuamente con ella. Se divorció y volvió a casarse con Terencia una veintena de veces, lo que hacía decir a Horacio:
—No se puede vivir con ella ni sin ella.
Mecenas era un gran vividor, amante de los placeres y la tranquilidad. Decía:
—Me da igual quedarme impotente, ser lisiado, gotoso, cojo o manco; lo que me importa es vivir.
Y a Augusto le aconsejó:
—No abuses de tu poder. Cuanto mayor es el poder más límites deben imponérsele.
Las ocupaciones políticas, sin embargo, nunca absorbieron totalmente a Mecenas. Muy al contrario, el influyente ministro de Augusto era conocido entre sus contemporáneos por su tren de vida derrochador y su afición ilimitada por los placeres y los refinamientos. De hecho, muchos consideraban estos gustos como un signo de molicie y afeminamiento, diciendo que podía «superar a una mujer en su dedicación a la indolencia y el lujo». Por esta razón, el propio Octavio se burló de él en una carta transmitida por Macrobio, en la que lo llamaba «diamante del Adriático, perla del Tíber, esmeralda de Cilnia, jaspe de Iguvium, berilo de Persenna, granate de Italia», haciendo alusión asimismo al gusto de Mecenas por las piedras preciosas.
Amante de las cosas bellas, protegió a Virgilio, que le dedicó sus Geórgicas, y a Horacio, que hizo otro tanto con varias de sus obras. Para atraer a todos estos poetas, Mecenas organizaba irresistibles banquetes y orgías, y les ofrecía influencia, dinero y favores. Por esa protección a los dos grandes poetas latinos, su nombre propio mereció ser elevado a común. 

Fisas, Carlos: Historias de la Historia. Planeta, Barcelona, 1989
https://latunicadeneso.wordpress.com/2014/07/15/mecenas-el-amigo-de-augusto-y-de-los-poetas/
http://es.wikipedia.org/wiki/Cayo_Cilnio_Mecenas

jueves, 7 de febrero de 2013

La prostitución en Roma


La prostitución se consideraba indispensable para el buen funcionamiento de la sociedad romana, ya que cumplía una función de regulación social que permitía canalizar los impulsos sexuales masculinos, impidiendo llevar a cabo relaciones sexuales ilícitas dentro del grupo de las castas e idealizadas matronas, el ideal femenino oficial de la sociedad romana, que representaba a la fiel esposa y la madre devota. Recurrir a ella no era nada deshonroso y, por ello, la prostitución era perfectamente visible en la sociedad romana. Catón el Viejo escribió que "es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres".

Las prostitutas pagaban impuestos, tenían que inscribirse en registros para llevar a cabo su actividad (llegaron a contabilizarse más de 30.000) y hasta celebraban su propio día de festividad: el 23 de diciembre.

El precio de un servicio era relativamente barato (las tarifas equivalían a las de una copa en un taberna) con lo que los burdeles se convirtieron en lugares idóneos para la clase media. Prácticamente realizaban cualquier tipo de servicios, aunque el más costoso, al ser para ellas el más repugnante, era la felación. Los prostíbulos estaban señalizados en la calle con un enorme falo sobre la calzada, que era iluminado por la noche y que, generalmente, era decorado con murales alusivos al sexo. En las puertas de las habitaciones (o fornices*) era habitual encontrar una lista de precios y servicios y un dibujo en el que se hacía referencia a su especialidad. Aparte de los lupanares, que tenían licencia municipal, el sexo podía también tener lugar en las calles (la palabra prostituta viene de pro statuere y significa estar colocado delante, mostrarse), y en otros lugares públicos.

Las prostitutas que estaban registradas en las listas públicas eran conocidas como meretrices mientras que las prostibulae ejercían su profesión donde podían, librándose del impuesto. Dependiendo de los lugares donde ejercían eran conocidas como ambulatarae (recibían ese nombre por trabajar en la calle o en el circo), lupae (trabajaban en los bosques cercanos a la ciudad), bustuariae (se encontraban en los cementerios), fornicatrices (las que ejercían bajo los arcos* de puentes o edificios) o forariae (que trabajaban en los caminos rurales próximos a Roma y sus principales clientes eran los viajeros).

Las prostitutas de más alta categoría eran conocidas como delicatae y tenían entre sus clientes a senadores, negociantes o generales. También había prostitutos. De hecho, las prostitutas romanas se quejaban de la competencia de estos últimos. En efecto, contratar a un joven agraciado salía bastante más caro porque se consideraba una mercancía de gran calidad.

*El verbo fornicar, según las fuentes, puede provenir de las fornices, que eran las celdas donde las prostitutas recibían a sus clientes, o del término fornix, que sigifica arco.

http://www.historia-del-arte-erotico.com/romano/index.htm
http://gara.naiz.info/paperezkoa/20110105/241213/es/En-Antigua-Roma-aceptar-penetracion-era-situarse-una-posicion-inferioridad-social

jueves, 24 de enero de 2013

Cádiz, Egipto y doce tumbas púnicas.

Las obras en el solar que ocupaba la antigua sede de la Subdelegación del Gobierno en Cádiz han destapado, entre otros hallazgos arqueológicos, doce tumbas púnicas de los siglos V y IV antes de Cristo que tenían en su interior, además de huesos, más de 300 joyas y amuletos egipcios.
Junto a estas tumbas, en el solar han sido halladas otras dos inhumaciones fenicias del siglo VI antes de Cristo, sin ajuares asociados, y otras veintiocho de época romana, datadas entre el siglo I antes de Cristo y el II después de Cristo. Además, en el mismo lugar ha sido descubierta la traza de los muros defensivos de la ciudad del siglo XVII (con muros, glacis y galerías de minas) y la puerta de entrada original a la ciudad, de las murallas del siglo XVII, junto a dos troneras.
 "Ha sido increíble", ha explicado María Eugenia García, una de las arqueólogas que trabajaba en las prospecciones que se llevan a cabo desde septiembre del 2012 en este solar para la construcción de la nueva sede de la Subdelegación del Gobierno en Cádiz, en la Avenida de Andalucía, muy cerca de la muralla de Puertas de Tierra.
De entre todos los hallazgos, el más relevante, el de las doce tumbas púnicas, se produjo el 19 de diciembre, cuando los arqueólogos estaban a punto de concluir sus sondeos y realizaban unas catas en las zonas donde irán los pilotes del nuevo edificio.
Así descubrieron dos grandes conjuntos funerarios púnicos, datados entre los siglos V y IV antes de Cristo y compuestos cada uno de ellos por seis tumbas realizadas en cajas de sillares de roca ostionera de gran tamaño y con un excelente estado de conservación porque no han sido objeto de expolios.

Todas ellas tenían en su interior restos humanos en muy mal estado de conservación debido, entre otras cosas, a las filtraciones de humedad, así como importantes ajuares.
En total han sido halladas más de trescientas piezas de oro, cornalina, plata o ámbar, entre anillos, pendientes, collares y otras piezas, entre ellas decenas de amuletos de origen egipcio, realizados en material cerámico de acabado exterior vítreo, conocido como fayenza, y que representan dioses como Seth, Horus, Ajet (Ojo de Ra), elementos de la mitología egipcia o zoomorfos como palomas.
El arqueólogo Ricardo Belizón, que también ha trabajado en estas prospecciones, asegura que desde principios de los años 20, cuando se descubrió un conjunto similar sin expoliar en Cádiz, no se producía un hallazgo arqueológico de esta envergadura en la ciudad.


martes, 24 de julio de 2012

Cuatro hermanos romanos: Los Horacios

En las leyendas de la Antigua Roma se reconocen los rasgos que los romanos consideraban definitorios y prototípicos de su forma de ser. Estas leyendas han sido asimiladas, conocidas y repetidas durante siglos.
Una de estas leyendas nos habla sobre el cruel destino de una familia: los Horacios.
En tiempos del rey Tulo Hostilio (672 - 640 aC) se enfrentaron en guerra las ciudades de Roma y Alba Longa. Para evitar que hubiera un excesivo derramamiento de sangre entre dos pueblos hermanos que debilitase a ambos, se acudió a una solución especial: había unos trillizos, los Curiacios, en el ejército albano y otros trillizos, los Horacios, en el ejército romano; lucharían ellos solos y los que resultaran vencedores darían la victoria a su pueblo.
El combate se desarrolló a la vista de ambos ejércitos, que animarían cada uno a sus campeones. Al primer choque de los seis combatientes, mueren dos de los Horacios y quedan heridos los tres Curiacios, que rodean al Horacio ileso. Ante la desesperación de los romanos, éste escapa corriendo. Los albanos animan a los Curiacios para que acaben con él. Al perseguirle, los Curiacios, que están heridos de diversa consideración, se van separando entre sí: el menos herido es el que le sigue más de cerca. Cuando ha logrado separarlos lo suficiente, Horacio se vuelve, lucha con el más próximo y lo vence. Para cuando llega el segundo le resulta más fácil aún. La muerte del tercero no le presentó ninguna dificultad. Así, Roma quedó vencedora de Alba.
Cuando Horacio, con los despojos de los tres Curiacios, volvía triunfante a Roma, su hermana, que estaba prometida con uno de los Curiacios, reconoció los despojos de su prometido y prorrumpió en lamentaciones. Horacio (antepasado de los condottiero y de los Corleone) mató a su hermana mientras le gritaba: "Muera así cualquier romana que llore a un enemigo ¡Ve a reunirte con él, puesto que te hace olvidar a tus hermanos muertos, al vivo y a la patria!"
El horrible asesinato hace que, a pesar de su victoria, Horacio sea conducido a los tribunales.
Condenado a muerte, se presentó Publio Horacio, su padre, ante el pueblo: "Cuatro hijos tenía -dijo-. Dos murieron por Roma, otra a manos de su hermano. Si al hijo que me queda lo matáis vosotros, ¿qué será de mí? ¿qué delito he cometido?"
Horacio fue absuelto por las lágrimas de su padre...
Alba Longa fue destruida e incorporadas sus tierras a Roma, como había sido pactado. Sus familias nobles fueron integradas en el Senado romano y Tulo Hostilio les dio el rango de patricios. El resto de sus ciudadanos se trasladaron al monte Celio de Roma.
Una de estas familias nobiliarias fue la de los Julios, descendientes de Iulo, mítico fundador de Alba, hijo de Eneas y nieto de la diosa Venus, casi nada, no tenían pedigrí...
A esa familia perteneció Julio César.

miércoles, 18 de julio de 2012

Zaratustra y los orígenes del cristianismo (mazdeísmo y mitraísmo).


En los Vedas, tres mil quinientos años antes de Cristo, aparece la primera mención histórica de Mitra. Dios de la luz, supeditado al dios todopoderoso, Ahura Mazda, y enemigo del dios de la noche, Varuna. El mazdeísmo se extiende desde La India hasta Persia durante el segundo milenio antes de Cristo.
Alrededor del año 1.200 antes de Cristo, nace en Bakctriana, ciudad de Persia -actual Irán- un hombre llamado Zaratustra, considerado por muchos historiadores como el primer ser humano que cambió verdaderamente la historia y la concepción humana del mundo. Algunas curiosidades: nació de una virgen, fue bautizado en un río, sorprendió a los eruditos con su sabiduría, el demonio lo tentó cuando se retiró al desierto, predicó una nueva religión (el mazdeísmo) auxiliado por doce discípulos; mientras anunciaba esta nueva religión, hacía milagros, curaba a los enfermos y resucitaba a los muertos. Cuando murió el profeta, sus seguidores lo conmemoraron con banquetes rituales de "la Palabra hecha Carne"...
El Mazdeísmo fue la primera gran religión que tuvo un libro sagrado, el Avesta, que significa La Palabra, del que sólo se conserva un tercio del original escrito por Zaratustra. En él se explica la existencia de dos dioses enfrentados: Ahura Mazda (el Bien) y Angra Mainyu (el Mal). También se habla de la primera pareja humana, del paraíso, del cielo y del infierno, del juicio tras la muerte, de la resurrección de los muertos y del juicio final, tras la victoria de Ahura Mazda y Mitra ayudados por sus ángeles y arcángeles, sobre Angra Mainyu. Se menciona un diluvio universal y un arca en el que se salvaron una pareja de animales de cada especie y una familia. Se entroniza una Trinidad compuesta por los dioses Ahura Mazda, Mitra y la diosa Anahita, esposa de Ahura Mazda y madre de Mitra. El Avesta también anuncia la aparición en la tierra de un Salvador, un Redentor de la Humanidad, que vendrá a enseñar a los hombres su misión en la vida y a vencer al mal.
Numerosos historiadores consideran que el Mazdeísmo fue el precursor de las grandes religiones monoteístas basadas en libros sagrados, como el Judaísmo, el Cristianismo y el Islam, las cuales beben en sus fuentes originales, los dogmas y enseñanzas de Zaratustra.
El mitraísmo fue una religión mistérica derivada del mazdeísmo que compitió con el cristianismo durante los siglos II al IV, hasta que el emperador Constantino (que paradójicamente fue fiel a Mitra durante toda su vida) impulsó decisivamente al cristianismo. Con su apoyo, el cristianismo calcó la estructura religiosa del mitraísmo y se organizó como una estructura política paralela al Imperio. Teodosio declaró al cristianismo religión oficial del Imperio y prohibió la práctica del mitraísmo.

Mitra el redentor, según cuenta el Avesta, nació en una gruta el día 25 de Diciembre. Una luz resplandeciente sobre la gruta despertó a unos pastores que fueron a adorarle. Unos magos, enterados por las estrellas de su nacimiento, fueron a obsequiarle ofrendas. En la gruta, un buey y una mula ayudaron a calentar al niño dios, que había venido a la Tierra para salvar a la humanidad.
La religión mitraica tenía en su liturgia el bautismo con agua para ingresar en la misma y la confirmación posterior. En la entrada de los mitreos o templos, estaba situada un pila con agua bendecida por los sacerdotes en la cual se mojaba la mano y luego la frente para entrar purificados.
Mitra celebró una última cena con sus doce discípulos, quienes representaban los doce signos del zodíaco. En recuerdo de esto, sus adoradores participaron de una ceremonia o comida ritual en el que se bendecían el pan y el vino o agua, y se repartía entre los asistentes como si fueran la carne y sangre de Mitra de forma simbólica.

A partir Concilio de Nicea en el siglo IV, la figura de Jesús fue retocada para hacerla más parecida a Mitra y el cristianismo adoptó algunas de las fechas más señaladas del calendario sagrado de Mitra.

Fuentes:
Freke y Gandy: Los misterios de Jesús. El origen oculto de la religión cristiana. Barna, Grijalbo, 2000.
http://www.mercaba.org/Rialp/M/mazdeismo.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Mitra%C3%ADsmo

viernes, 2 de julio de 2010

El Batallón Sagrado

El Batallón Sagrado de Tebas era un cuerpo de elite del ejercito griego que existió en el siglo IV aC. Fue el comandante tebano Górgidas quien lo creó y le dio sus principales características.
El Batallón Sagrado lo formaban 300 hombres, o mejor dicho, estaba compuesto por 150 parejas de amantes. Las parejas las formaban, normalmente, un veterano llamado Heniochoi (conductor) y otro componente más joven llamado Paraibatai (compañero).
La homosexualidad en Grecia no sólo era tolerada sino que en determinados casos era bien vista y otorgaba cierto estatus. Incluso en el ejército griego no eran raras las relaciones homosexuales entre compañeros. Hay numerosos casos de héroes militares que tenían pareja masculina como Terón, Harmodio , Aristogitón, el mismísimo Alejandro Magno y hasta héroes mitológicos como Aquiles (y Patroclo).

El batallón Sagrado formó parte de la infantería griega durante más de 33 años e hizo también las veces de guardia personal demostrando en numerosas batallas un valor sin igual.

El amor era su fuerza “(...) si por cualquier circunstancia, un Estado o un ejercito pudiera estar compuesto sólo de amantes y de amados, no habría pueblo que llevase más alto el horror al vicio y la emulación de la virtud (...) Los hombres, así unidos, aunque en pequeño número, podrían en cierto modo vencer al mundo entero (...) porque no hay hombre tan cobarde a quien el amor no inflame de valor y lo haga semejante a un héroe” (Platón)

En el campo de batalla las parejas de guerreros que formaban el batallón peleaban espalda a espalda, de manera tal que si en algún momento bajaban la guardia su amado corría peligro de ser muerto herido por detrás. De esta manera, los soldados se veían obligados a seguir luchando a pesar del cansancio o el miedo.

El batallón recibió el nombre de “sagrado” probablemente por el hecho de que los soldados que lo componían debían realizar un juramento por el cual se obligaban, ante las divinidades, a vencer junto a su pareja o a morir junto a ella. No existía otra posibilidad. Tal juramento implicaba un compromiso de fidelidad y protección mutua durante el combate, y el deber de no separarse nunca durante el mismo. Este juramento se realizaba ante la tumba de Iolao, soldado tebano por quien Hércules sintió una gran pasión.

Pelópidas, quien encabezó la conjura conocida como la de ‘los siete contra Tebas’, estaba unido sentimentalmente a Epaminondas quien fue puesto al frente del ejército tebano rearmado después de la expulsión de los espartanos.

Tebas vivió un corto período de hegemonía sobre la Hélade, que comenzó con su liberación del dominio espartano y su rearme militar; el cual dio lugar a la formación del Batallón Sagrado. Las batallas más importantes en las que éste intervino fueron la batalla de Leuctra en el año 371 aC -en la que Tebas resistió exitosamente un intento de reconquista por parte de los espartanos- y la batalla de Mantinea del año 362 aC - en la que Tebas atacó a Esparta y en la que el Batallón sagrado logró herir de muerte al general en jefe espartano (lo que provocó posteriormente la desbandada de sus tropas).

El final del Batallón fue trágico. Durante la batalla de Queronea, en la que las ciudades-estado griegas se enfrentaron a Filipo II y a su hijo Alejandro Magno, toda la infantería griega cedió ante el empuje del ejército macedonio, dio media vuelta y "avanzó".
Todos menos los 300: los 150 amantes que rodeados por las tropas de Alejandro decidieron resistir hasta el final encontrando allí su muerte.
Así lo narra Plutarco:"Victorioso Filipo posó su mirada en los cadáveres y preguntó: quiénes son éstos trescientos muertos abrazados entre sí, hundidos y acoplados en muerte y en amor.
Le respondieron: son los de Tebas el Batallón Sagrado de Pelópidas de amantes y de amados, los viriles de Tebas de la estirpe de Layo.
Filipo respondió: Perezca el hombre que sospeche que estos hombres o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente
".

Destruido el Batallón Sagrado de Tebas, la ciudad que apenas treinta años antes había conocido la hegemonía sobre toda la Hélade, fue arrasada por los mecedonios: sus edificaciones fueron quemadas y destruidas; todos los tebanos mayores de edad fueron muertos y las mujeres y los niños fueron vendidos como esclavos. Tebas desapareció de la tierra hacia el 335 aC; sólo tres años después de haber caído el Batallón de amantes en la Batalla de Queronea.

Allí, en Queronea se ordenó levantar un monumento en recuerdo de los caídos de Tebas. Cerca del monumento, encontrado durante una excavación en 1924, se halló también una tumba comunal con 254 cuerpos colocados en siete filas.

viernes, 21 de agosto de 2009

El Batallón Sagrado de Tebas

El Batallón Sagrado de Tebas era un cuerpo de elite del ejercito griego que existió en el siglo IV aC. Fue el comandante tebano Górgidas quien lo creó y le dio sus principales características.
El Batallón Sagrado lo formaban 300 hombres, o mejor dicho, estaba compuesto por 150 parejas de amantes. Las parejas las formaban, normalmente, un veterano llamado Heniochoi (conductor) y otro componente más joven llamado Paraibatai (compañero).
La homosexualidad en Grecia no sólo era tolerada sino que en determinados casos era bien vista y otorgaba cierto estatus. Incluso en el ejército griego no eran raras las relaciones homosexuales entre compañeros. Hay numerosos casos de héroes militares que tenían pareja masculina como Terón, Harmodio , Aristogitón, el mismísimo Alejandro Magno y hasta héroes mitológicos como Aquiles (y Patroclo).

El batallón Sagrado formó parte de la infantería griega durante más de 33 años e hizo también las veces de guardia personal demostrando en numerosas batallas un valor sin igual.

El amor era su fuerza “(...) si por cualquier circunstancia, un Estado o un ejercito pudiera estar compuesto sólo de amantes y de amados, no habría pueblo que llevase más alto el horror al vicio y la emulación de la virtud (...) Los hombres, así unidos, aunque en pequeño número, podrían en cierto modo vencer al mundo entero (...) porque no hay hombre tan cobarde a quien el amor no inflame de valor y lo haga semejante a un héroe” (Platón)

En el campo de batalla las parejas de guerreros que formaban el batallón peleaban espalda a espalda, de manera tal que si en algún momento bajaban la guardia su amado corría peligro de ser muerto herido por detrás. De esta manera, los soldados se veían obligados a seguir luchando a pesar del cansancio o el miedo.

El batallón recibió el nombre de “sagrado” probablemente por el hecho de que los soldados que lo componían debían realizar un juramento por el cual se obligaban, ante las divinidades, a vencer junto a su pareja o a morir junto a ella. No existía otra posibilidad. Tal juramento implicaba un compromiso de fidelidad y protección mutua durante el combate, y el deber de no separarse nunca durante el mismo. Este juramento se realizaba ante la tumba de Iolao, soldado tebano por quien Hércules sintió una gran pasión.

Pelópidas, quien encabezó la conjura conocida como la de ‘los siete contra Tebas’, estaba unido sentimentalmente a Epaminondas quien fue puesto al frente del ejército tebano rearmado después de la expulsión de los espartanos.

Tebas vivió un corto período de hegemonía sobre la Hélade, que comenzó con su liberación del dominio espartano y su rearme militar; el cual dio lugar a la formación del Batallón Sagrado. Las batallas más importantes en las que éste intervino fueron la batalla de Leuctra en el año 371 aC -en la que Tebas resistió exitosamente un intento de reconquista por parte de los espartanos- y la batalla de Mantinea del año 362 aC - en la que Tebas atacó a Esparta y en la que el Batallón sagrado logró herir de muerte al general en jefe espartano (lo que provocó posteriormente la desbandada de sus tropas).

El final del Batallón fue trágico. Durante la batalla de Queronea, en la que las ciudades-estado griegas se enfrentaron a Filipo II y a su hijo Alejandro Magno, toda la infantería griega cedió ante el empuje del ejército macedonio, dio media vuelta y "avanzó".
Todos menos los 300: los 150 amantes que rodeados por las tropas de Alejandro decidieron resistir hasta el final encontrando allí su muerte.
Así lo narra Plutarco:"Victorioso Filipo posó su mirada en los cadáveres y preguntó: quiénes son éstos trescientos muertos abrazados entre sí, hundidos y acoplados en muerte y en amor.
Le respondieron: son los de Tebas el Batallón Sagrado de Pelópidas de amantes y de amados, los viriles de Tebas de la estirpe de Layo.
Filipo respondió: Perezca el hombre que sospeche que estos hombres o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente
".

Destruido el Batallón Sagrado de Tebas, la ciudad que apenas treinta años antes había conocido la hegemonía sobre toda la Hélade, fue arrasada por los mecedonios: sus edificaciones fueron quemadas y destruidas; todos los tebanos mayores de edad fueron muertos y las mujeres y los niños fueron vendidos como esclavos. Tebas desapareció de la tierra hacia el 335 aC; sólo tres años después de haber caído el Batallón de amantes en la Batalla de Queronea.

Allí, en Queronea se ordenó levantar un monumento en recuerdo de los caídos de Tebas. Cerca del monumento, encontrado durante una excavación en 1924, se halló también una tumba comunal con 254 cuerpos colocados en siete filas.

domingo, 22 de marzo de 2009

Anécdotas de la antigüedad



Los rojos fundaron Cádiz. Los griegos fueron los que acuñaron el término “phoínikes”, “los rojos”, para designar a sus grandes competidores comerciales, famosos por sus telas rojas y púrpuras tintadas con cochinilla. Aunque no le guste mucho a Teófila Martínez, así fue: un puñado de rojos fundó Cádiz hace unos tres mil años.



La elección del 25 de Diciembre como fecha del nacimiento de Cristo obedeció más a criterios religiosos que históricos. Tras barajar varias fechas, el Papa Liberio en el año 354 optó por fijar la Navidad en el solsticio de invierno para sustituir la festividad dedicada a la diosa Mitra, divinidad del Sol. Es más, parece bastante probable, por las citas de los Evangelios, que la fecha de nacimiento fuese en primavera.

Según el orientalista George Lomsa, la versión actual de la Biblia contiene más de mil cuatrocientos errores de traducción. Como en las últimas palabras de Cristo en la cruz: “Eli, Eli, lamma sabachtani”, habrían de haber sido traducidas como: “¡Dios mío!, ¡Dios mío! ¡Mi destino ha sido cumplido!”, y no el: “¡Dios mío!, ¡Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?” y también cuando dice “será más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja que un rico entre en el reino de los cielos” no sería “un camello”, según la traducción habitual, sino “una cuerda gruesa”.

La única referencia a los Tres Reyes Magos aparece en el Evangelio de S. Mateo (2, 1), en la que habla de unos magos que llegaron de Oriente para adorar al niño. No se dice que fueran tres ni que fueran reyes. Tradicionalmente se ha creído que fueron tres por los tres regalos que le trajeron (oro, incienso y mirra).

Durante el siglo IV antes de Jesucristo, Siracusa (colonia griega en Sicilia) llegó a tener casi medio millón de habitantes. Dionisio fue su dirigente más tiránico e instruido. Realizó una política igualitaria y consiguió que su Ciudad-Estado fuese la más avanzada de su época. Cuando distribuyó las tierras que les quitó a los grandes terratenientes, no hizo distinciones entre ciudadanos y esclavos, entregándoselas imparcialmente a éstos y a aquellos. En varias ocasiones, estando el Estado sin dinero, anunció que la diosa Deméter se le había aparecido para reclamar que todas las damas de Siracusa depositasen sus joyas en el templo. Ellas, naturalmente, se apresuraron a llevárselas porque, aunque hubiesen tenido la tentación de desobedecer la orden divina, estaba la policía humana de Dionisio para disuadirlas. Después de lo cual, este se hacía prestar las joyas por Deméter.

Cuando el filósofo pitagórico Fincias, condenado a muerte por él, le pidió un día de permiso para ir a su casa, fuera de la ciudad, a ordenar sus asuntos, Dionisio consintió con tal que dejase como rehén a su mejor amigo. Damón, el amigo de Fincias, se presentó confiadamente y Fincias llegó en el plazo convenido. Dionisio, en vez de hacerlo matar, pidió humildemente ser admitido en la amistad de ambos, que le había conmovido.

En otra ocasión, condenó a trabajos forzados en las minas al poeta Filoxeno, que había criticado sus versos. Luego se arrepintió, le llamó y ofreció en su honor un gran banquete al final del cual leyó otros versos e invitó a Filoxeno a juzgarlos. Filoxeno se levantó y, haciendo un signo a la guardia, dijo: “Llevadme a la mina”.

Alejandro Magno ordenó a sus soldados que se afeitaran las barbas para que los soldados enemigos no pudieran agarrarlos de ellas en combate.

Existen muchas anécdotas que nos hablan sobre el valor de Alejandro Magno. Una vez, enfermo, alargó a su médico, que le ofrecía un purgante, una carta anónima que le acusaba de estar al servicio de los persas para envenenarle a él. Sin aguardar la respuesta del médico, se bebió la poción de un trago.



Cuentan las crónicas que Alejandro Magno cuando bebía (y bebía mucho) y se emborrachaba (y eso solía ocurrir cada noche) perdía totalmente la cabeza. Una noche de juerga, Clito, que le había salvado la vida y que todos consideraban uno de sus mejores amigos, le dijo que el mérito de sus grandes victorias correspondía al padre de Alejandro, Filipo, que le había dejado un gran ejército (y era verdad): Alejandro lo mató de una puñalada en un acceso de furor.

Cuando murió su amante, Efestión, enfermó de insomnio y buscó en el vino el descanso y el remedio a su amargura. Cada noche hacía con sus generales concursos de resistencia. Una noche fue derrotado por el general Promacos, que ingirió tres litros de un licor fortísimo, y al cabo de tres días murió. Alejandro, en los funerales, quiso batir el récord y se tomó cuatro litros. Al día siguiente le dio una fuerte fiebre. Murió once días después.

Aristóseno de Tarento nos cuenta varias historias sobre Sócrates, el gran filósofo. Decía que había oído decir a su padre, que lo conoció personalmente, que Sócrates era un vago, un borracho ignorante, cargado de deudas y lleno de vicios. Es muy posible que el padre de Aristóseno hubiese inducido la gandulería de Sócrates de su aspecto desaliñado. Iba siempre con el mismo quitón (túnica de lana) manchado y remendado. Iba siempre descalzo. Empinaba el codo a menudo y gustosamente. Y Xantipa, su mujer, decía que no se lavaba.