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sábado, 1 de noviembre de 2014

Tierra Bola de Nieve

Hasta hace cincuenta millones de años, la Tierra no tuvo eras glaciales regulares, pero cuando empezamos a tenerlas tendieron a ser colosales. Hace unos 2.200 millones de años se produjo un congelamiento masivo, al que siguieron unos mil millones de años de calor. Luego hubo otra era glacial aún mayor que la primera; tan grande que algunos científicos denominan al periodo en el que se produjo el Criogénico, o era hiperglacial. Pero la denominación más popular es la de Tierra Bola de Nieve.
Pero Bola de Nieve no indica bien lo terrible de las condiciones que imperaban. La teoría es que, debido a una disminución de la radiación solar del 6% aproximadamente y a una reducción de la producción (o retención) de gases de efecto invernadero, la Tierra perdió casi toda su capacidad de conservar el calor. Se convirtió toda ella en una especie de Antártida. Las temperaturas llegaron a descender unos 45ºC. Es posible que se congelase toda la superficie del planeta, alcanzando el hielo en los océanos los 800 metros de espesor en las latitudes más altas y hasta decenas de metros en los trópicos.
Si la Tierra se congeló, se plantea la difícil cuestión de cómo llegó a calentarse de nuevo. Un planeta helado reflejaría tanto calor que se mantendría congelado para siempre. Parece ser que la salvación pudo llegar de nuestro interior fundido. Tal vez debamos dar las gracias, una vez mas, a la tectónica por permitirnos estar aquí. La idea es que nos salvaron los volcanes, que brotaron a través de la superficie enterrada, bombeando gran cantidad de calor y de gases que fundieron las nieves y reformaron la atmósfera.
Curiosamente, al final de este periodo hiperfrígido se produjo la expansión cámbrica, el acontecimiento primaveral de la historia de la vida. Puede que no fuese en realidad un periodo tan tranquilo. Lo más probable es que la Tierra fuese pasando mientras se calentaba por el peor tiempo que haya experimentado, con huracanes tan poderosos como para alzar olas de la altura de los rascacielos y desencadenar lluvias de una intensidad indescriptible.
Las eras glaciales más recientes parecen fenómenos de una escala bastante pequeña comparadas con una irrupción criogénica, pero fueron sin lugar a dudas inmensamente grandes para las pautas de cualquier cosa que exista hoy en la Tierra. La capa de hielo wisconsiana, que cubrió gran parte de Europa y de Norteamérica, tenía más de tres kilómetros de espesor en algunos lugares y avanzaba a un ritmo de 120 metros al año. Debía de ser todo un espectáculo. Las capas de hielo podrían tener un grosor de casi 800 metros incluso en su extremo frontal. Imagina que estás situado en la base de una pared de hielo de esa altura. Detrás de ese borde, por toda un área que mediría millones de kilómetros cuadrados, sólo habría más hielo y no asomarían por encima de él más que unas cuantas cumbres de las montañas más altas aquí y allá. Continentes enteros estaban aplastados bajo el peso de tanto hielo y aun siguen elevándose para volver a su posición ahora 12.000 años después de que se retiraran los glaciares. 

Fuentes:
Bryson, Bill: Una breve historia de casi todo.
http://www.argentour.com/en/national_park/los_glaciares.php

sábado, 13 de octubre de 2012

Cambio climático: las consecuencias de un aumento de 6ºC

Si dos grados son los aceptados generalmente como el umbral para un cambio climático peligroso, uno de seis grados en la media de las temperaturas mundiales deberá ser sin duda aún mucho más peligroso, escribe Michael McCarthy. Hasta qué punto, lo advirtió en el 2007 el divulgador científico Mark Lynas, que reunió todas las investigaciones científicas disponibles para dibujar un paisaje del mundo en el que las temperaturas superasen en tres el límite de peligrosidad.
Su veredicto fue que un crecimiento de las temperaturas de esta magnitud “catapultaría el planeta a un estado invernadero extremo como no se ha visto en casi 100 millones de años, cuando los dinosaurios pastaban en bosques polares y los desiertos se extendían hasta el corazón de Europa.”
“Causaría –continúa– la extinción en masa de prácticamente toda la vida animal existente y probablemente reduciría a la humanidad a un pequeño grupo de supervivientes en liza contra el entorno y entre ellos mismos por sobrevivir cerca de los polos.”
Muy pocas especies animales se adaptarían a tiempo a un cambio climático tan abrupto, sugiere. “Con los trópicos siendo demasiado cálidos como para albergar plantaciones, y los subtrópicos demasiado secos, miles de millones de personas se encontrarían en vastas zonas del planeta básicamente inhabitables. Esto probablemente incluyera incluso el sur de Europa, a medida que el desierto del Sahara vaya cruzando lentamente el Mediterráneo.”
“A medida que los casquetes polares se fundan, cientos de millones de personas se verán forzadas a desplazarse al interior debido al rápido crecimiento de las aguas. Cuando las reservas de comida decaigan, las zonas más elevadas de las latitudes medias y las regiones subpolares se convertirán en refugios disputados.”
“Las islas del Reino Unido puede que se conviertan en unas de las propiedades inmobiliarias más deseadas del planeta. Pero con un par de miles de millones de personas llamando a nuestras puertas, las cosas podrían ponerse verdaderamente feas.”
Steve Connor es el editor de la revista Science y Michael McCarthy es naturalista y escritor.


http://www.facebook.com/#!/pages/Paw%C5%82a-Kuczy%C5%84skiego/158506094232917
http://www.sciencemag.org/
http://www.kuriositas.com/
http://thisisnthappiness.com/
http://elpais.com/

domingo, 3 de julio de 2011

Bisontes y exterminio

A medida que la población de los Estados Unidos fue conquistando el Oeste, desde comienzos del siglo XIX, un lucrativo comercio con la piel y la carne del bisonte americano se inició en las grandes llanuras.


La masacre de los bisontes fue alentada por el gobierno de EE.UU. como una forma de matar de hambre a los nativos americanos, que basaban su modo de vida en el consumo del bisonte como una fuente esencial para su economía y alimentación.


La caza del bisonte se hizo tan frecuente que los viajeros en los trenes del Medio Oeste disparaban a los bisontes durante los viajes de largo recorrido.


Así, la población del bisonte americano se redujo a menos de 1.000 en 1890.


Gracias en gran parte a los esfuerzos de conservación realizados por Theodore Roosevelt, actualmente hay más de 500.000 bisontes en América


http://all-that-is-interesting.com/tagged/slaughter_of_american_bison


miércoles, 9 de febrero de 2011

Los renos de St Matthew Island

Saint Matthew es una apartada isla junto a Alaska que durante siglos había estado tranquila en medio del frío Mar de Bering. Durante la segunda guerra mundial, a alguien se le ocurrió darle una función bélica instalando una estación de radio.
Un equipo de 19 hombres se encargaría de las instalaciones y del proyecto en la isla. Junto con todos los materiales a bordo, también se cargaron 29 renos que, en caso de necesidades sobrevenidas, pudieran servir de aprovisionamiento y alimento... por si acaso.
Sin embargo, la guerra terminó un año después y el alto mando ordenó desmontar el campamento y volver a casa. Los 19 hombres recogieron sus cosas, embarcaron y regresaron a sus hogares... dejando a aquellos 29 renos en la isla.
Saint Matthew volvía a ser una isla desierta, aunque en esta ocasión albergaba a unos invitados recién llegados que, en ausencia de humanos, se convertirían en amos y señores del lugar.
Los renos, con un clima adecuado, una vegetación abundante y, sobre todo, sin depredadores, dieron rienda suelta a sus instintos (ejem).
Años después, en 1957, un equipo de investigadores visitó la isla y, para su sorpresa, la colonia de renos había pasado (en trece años) de los 29 originales a 1350 ejemplares.


Los renos, toda una colonia a estas alturas, estaban bien alimentados, saludables y se habían multiplicado a un ritmo más que considerable.
Desde aquel año de 1957 hasta la próxima visita humana a Saint Matthew habrían de pasar otros 6 años, 1963.
La población de renos en esos seis años había pasado de 1350 renos a la cifra de 6000 ejemplares. El crecimiento dejó con la boca abierta a los investigadores que regresaron a Saint Matthew... aquel asombro se convertiría en estupor tan solo 3 años después...

1966. Nuevos investigadores, interesados en esta interesante colonia de renos regresan a la isla y se encuentran con lo impensable... centenares de huesos, esqueletos y cadáveres diseminados por toda la isla...

En tres años (de 1963 a 1966) la población de 6000 renos se había visto reducida drásticamente a cifras escalofriantes: sólamente habían sobrevivido 42 ejemplares, la isla, antes verde y fértil, se encontraba totalmente agotada y la vegetación apenas se encontraba cuando antes abundaba por cualquier rincón.

El desmesurado crecimiento de la población acabó con los recursos de Saint Matthew hasta que un breve invierno de escasez, bastó para acabar con la próspera comunidad de renos.

Ahora a alguien seguro que se le ocurre comparar esto con la población humana y los limitados recursos terrestres.

Toda la historia en las recomendables viñetas de Stuart McMillen,
http://www.recombinantrecords.net/

jueves, 3 de septiembre de 2009

Cambio Climático: el Ártico


El calentamiento del Ártico es mucho más rápido de lo que se creía y llevará a graves consecuencias globales, como la elevación de un metro del nivel del mar en el 2100 e inundaciones que afectarán a un cuarto de la población mundial.

Estas son algunas de las conclusiones de un importante informe científico presentado el 2 de septiembre de 2009, por el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), en el que, por primera vez, se incorporan las últimas observaciones sobre el clima del Ártico y sus efectos en el resto del planeta.
“El Ártico, un componente crítico de nuestra sistema climático global, se ha calentado al doble de la velocidad que el resto del mundo en las últimas décadas. Y a medida que se calienta el Ártico, produce efectos que amplifican o aceleran el cambio climático”, señaló Martin Sommerkorn, asesor para el cambio climático del WWF, al presentar el informe en el marco de la tercera Conferencia Mundial del Clima.
La mayoría de estos efectos negativos del calentamiento del Ártico no aparecían en estudios anteriores, como el del Grupo Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC), ganador del Premio Nobel en 2007, simplemente porque en ese momento el conocimiento científico del Ártico no estaba tan avanzado.
Por primera vez se señala que el nivel de los mares se elevará más de un metro en 2100, más de dos veces lo previsto en el informe del IPCC, con sus graves consecuencias de inundaciones en las regiones costeras.
Pero las capas heladas del Ártico almacenan, además, dos veces más de carbono del que hay en la atmósfera.
“El rápido calentamiento del Ártico puede llevar a que desaparezca el 90 por ciento de la capa cercana a la superficie del permafrost al final de este siglo, y esto tiene el potencial de liberar a la atmósfera grandes cantidades de carbono en forma de dióxido de carbono y metano”, afirmó Sommerkorn.

De hecho, el estudio constata que en los últimos dos años se han incrementado los niveles de metano, un gas de potente efecto invernadero.
Por todo ello, el WWF considera que la reducción del 25 por ciento de las emisiones mundiales de CO2 en este siglo, el objetivo que planteaba el IPCC para frenar el cambio climático, es insuficiente, ya que ese estudio no tenía en cuenta específicamente las condiciones árticas.
El WWF destaca cómo la enorme pérdida de hielo, resultado del calentamiento del Ártico, está ya cambiando patrones de temperatura y precipitaciones en el Hemisferio Norte, lo que afectará cada vez más a la agricultura, los bosques y el acceso al agua.
“Para decirlo claro, si no mantenemos el Ártico suficientemente frío, la gente de todo el planeta sufrirá sus efectos”, señaló el experto.
Rob Vos, director de la división de análisis y política de desarrollo del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, que publicó el "Estudio Económico y Social Mundial 2009 - Promover el desarrollo, salvar el planeta", publicado el día 1 de septiembre de 2009, sostuvo que "deberíamos empezar por reconocer qué se necesita". Ante la pregunta sobre cómo conseguir las inversiones en el escenario de una crisis financiera internacional, Vos dijo a IPS que "la crisis precisamente ha dejado claro que es posible movilizar grandes cantidades de recursos para contrarrestar los riesgos sistémicos y que sólo los gobiernos están en condiciones de hacerlo". El cambio climático, señaló, "es un riesgo sistémico mucho más catastrófico, y sin embargo con muchos menos recursos que los desplegados para combatir la crisis financiera".
La organización también señala que más de 300.000 personas mueren por año a consecuencia del calentamiento global, mientras las vidas de 300 millones más están en grave riesgo.

Por su parte, el WWF considera que no hay tiempo que perder y advierte de que los próximos meses, con vistas a la Cumbre de Copenhague de diciembre en la que los Estados deberán acordar un nuevo tratado post-Kioto, serán “decisivos” para las negociaciones.
“Las negociaciones para lograr un nuevo tratado se han intensificado, pero van aún demasiado lentas y se ven interferidas por los juegos políticos”, lamentó James Leape, director general de WWF.
Para esta organización, el nuevo tratado debe ser “justo, ambicioso y vinculante”, y debe garantizar que el pico máximo de las emisiones de CO2 no supere 2017 y que a partir de ahí vayan reduciéndose, hasta lograr el objetivo de alcanzar al menos el 80 por ciento de las emisiones de 1990 para el 2050.