Muchos documentales televisivos, películas o ilustraciones sobre la Edad de Piedra (paleolítico) no parece que sean muy realistas sobre cómo vestían nuestros antepasados.
Tenemos agujas de hueso finamente trabajadas de hace 20.000 años que probablemente servían para coser pieles pero también para otras labores como el bordado; en Sunghir, Rusia, los cuerpos de una niña y un niño estaban cubiertos de miles de cuentas de marfil y dientes de zorro perforados que debían formar parte de su vestimenta, en un enterramiento de hace 28.000 años.
Los ornamentos de piedra, de conchas o de dientes de animales, se encuentran colocados en las cabezas y torsos de los cadáveres, en vez de, por ejemplo, en las piernas, lo que muy probablemente coincide con cómo se usaban en vida.
Tenemos agujas de hueso finamente trabajadas de hace 20.000 años que probablemente servían para coser pieles pero también para otras labores como el bordado; en Sunghir, Rusia, los cuerpos de una niña y un niño estaban cubiertos de miles de cuentas de marfil y dientes de zorro perforados que debían formar parte de su vestimenta, en un enterramiento de hace 28.000 años.
Los ornamentos de piedra, de conchas o de dientes de animales, se encuentran colocados en las cabezas y torsos de los cadáveres, en vez de, por ejemplo, en las piernas, lo que muy probablemente coincide con cómo se usaban en vida.

Los neandertales vivieron en Europa en periodos de temperaturas muy bajas y debieron protegerse para mantener el calor corporal.
Un estudio realizado por la Universidad de Harvard hace una década se centró en lo que hoy en día usan los cazadores-recolectores de acuerdo al clima local, y construyó un modelo de predicción de lo que los neandertales habrían necesitado para mantenerse calientes. Incluso después de tener en cuenta que los neandertales fueran capaces de resistir mejor el frío, los resultados sugieren que habrían necesitado cubrir al menos el 80% de su cuerpo durante los periodos glaciares, especialmente en manos y pies.
Otra línea de investigación para conocer el origen de la vestimenta es el estudio de los piojos. Los piojos del cuerpo se adaptan para vivir en la ropa, por lo que deben haber evolucionado una vez que los seres humanos comenzaron a usarlos. Pruebas de ADN sugieren que esto sucedió hace al menos 170.000 años y que nuestra especie debe haber estado usando ropa incluso antes de las evidencias arqueológicas más antiguas.